Wednesday, March 23, 2022

LA TERCERA GUERRA MUNDIAL Y EL FUTURO DE NUESTRA CIVILIZACIÓN

 

Umair Haque es un escritor economista, enmarcado dentro del abultado grupo de nuevos pensadores influyentes. Cada vez más de moda, tratan de dar respuesta a la creciente sensación de ansiedad e incertidumbre ante el recrudecimiento de la crisis sistémica en curso de nuestra civilización industrial global. Su principal atractivo es que despliega esta crítica sin terminar de abandonar el imaginario del progreso. Ese imaginario afecta por igual a rusos, chinos o americanos, pero cada cual cree que está en posesión de su correcta interpretación.

En este artículo nos dice que occidente, aunque malos, extractivos y otrora crueles saqueadores, hemos tenido a bien traer al mundo el avance de la democracia liberal con su progreso, el cual él ve como paso previo ineludible para llegar a cualquier punto posterior de mejoría. Mientras tanto, oriente, en especial Rusia y China, quieren dar un paso atrás y erradicar la democracia para terminar de enquistar el mal rumbo del progreso que nos aleja más y más de Gaia y, por ende, de nuestra propia supervivencia. Es decir, para él, el rumbo de progreso marcado por occidente, aunque malo, tiene la capacidad de mejorar, mientras que el otro, el de los malos malotes, no. El futuro para él no pinta bien a medio plazo: opina que nos espera un tiempo de guerra y miseria, pero que después de eso, la democracia finalmente prevalecerá y emergerá mágicamente un mundo de tecnología punta que nos permitirá conjugar los sueños de inmortalidad heredados de nuestra era infantil de la energía fósil con la economía circular que necesita Gaia de nosotros para poder albergarnos.

Lo reconozco, esta es una frase desafortunada que no le hace justicia al artículo:

"Estamos entrando en una era en la que tenemos enemigos serios y reales, tienen armas nucleares y son abiertamente agresivos con nuestros valores, orden e ideales. No quieren democracia, libertad, verdad, paz. Quieren guerra, poder y dominación."

Aún así, creo necesario hacerle a Umair una de mis disecciones, que como sabéis, siempre hago para diseccionarme a mí mismo, porque lo que le pasa a Umair, en el fondo, nos pasa a muchos que hemos vivido arropados por las comodidades de la tecnología del apogeo industrial y que ahora nos damos cuenta de su estrepitoso declive.


*   *   *


El discurso desplegado en el artículo y en general en el pensamiento de Umair carece de verdadera crítica al sistema industrial crecentista. Básicamente, su perorata parte de la errónea tesis de que el planeta permitirá el crecimiento industrial ad eternum, mientras venga de la mano de las democracias liberales, para lo cual, claro, tenemos que eliminar a los enemigos dictadores que no saben crecer bien y destruyen. Claro, occidente sí puede aprender a crecer y desarrollarse bien, sin destruir ni nada ... solo tiene que abandonar la energía fósil e invertir lo suficiente en la tecnología punta adecuada (renovables, digitalización y todo eso) para alcanzar un nivel que nos permita vivir con las mismas comodidades que hasta ahora pero sin dañar al planeta.

La ironía es que su solución para derrocar al dictador de turno se intersecta con parte del ideario decrecentista: deshacer el mercado global y relocalizar las economías. Como si fuera algo que ya no nos viniera impuesto por el pico del petróleo y especialmente por el del diésel. Claro, que tampoco se plantea que al relocalizarse esas economías tengan que centrarse en lo imprescindible para reproducir la vida. No, él entiende que hay que relocalizar para poder fabricar móviles de alta gama en casa, que lo de centrarse solo en reproducir la vida tendrá que esperar, porque no es viable desengancharnos de tanta cosa así de repente. Y, por descontado, no hay problema, porque si sustituimos el diésel por hidrógeno producido con los excedentes de los molinillos, aunque se pierda el 90% de la energía entrante en el proceso, pues podemos seguir como si nada reproduciendo el esquema industrial, o sea, reproduciendo el capital, pero esta vez de manera local.

En fin, este señor tiene graves disonancias cognitivas, ojo, como yo e igual que muchos que vamos dando lecciones por ahí. Por un lado, intuye inminente, o ya en curso, el decrecimiento, pero se niega a asumir un nuevo marco de valores resonantes con ese decrecimiento. Apuesta por extender, propagar y afianzar los viejos valores liberales, anclados en el mito del progreso y el crecimiento material. Hay que extender los buenos valores liberales allá donde hay ahora dictadores, con la esperanza, entiendo, de que algún día se recupere la senda del bienestar crecentista a nivel global.

Para mi eso es claramente apostar por el colapso abrupto, en lugar de por decrecimiento ordenado. Es decir, el problema de este señor es que no entiende aún que el proceso de decrecimiento o colapso en curso es irreversible y que el objetivo, si es que queremos sobrevivir a este proceso, debería ser tratar de descomplejizar nuestra civilización sin erosionar mucho más la capacidad de carga de la biosfera. Él proclama que nuestra crisis solo es culpa de algunos ineptos y de los malos malotes del planeta, y que, una vez logremos deshacernos de ellos, todo volverá a ser próspero y que podremos seguir complejizándonos, hasta alcanzar la singularidad tecnológica imagino ... ¿Transcendence? (ver Nota larga).

Visión pueril, pero me temo, la visión generalizada de la mediocracia occidental, y de la oriental también claro, aunque allí vean que los malos malotes están en occidente.

La disonancia cognitiva es un mal que padecemos en el primer mundo aquellos que hemos llegado a VER el colapso en curso. En Umair es muy notoria esta disonancia y se expresa muy bien en la última parte del artículo. Por un lado entiende que el objetivo de la humanidad ha de ser encontrar su lugar armónico dentro de Gaia, y su convencimiento (¿FE?) de que algún día lo conseguiremos le llena de esperanza y júbilo. Por otro lado, las medidas que propone para lograr eso son más de lo mismo que nos lleva al abismo: mercantilizar nuestra relación con Gaia otorgándole una renta (básicamente que cueste más dinero esquilmarla), humanizándola dándole derechos, todo ello a partir de una complejización mayor y refuerzo de las viejas instituciones y marcos democráticos, y, por supuesto, mucha ingeniería, innovación tecnológica para conseguir seguir teniendo una vida llena de comodidades, bienestar y control tecnológico pero esta vez sin hacer daño a Gaia, todo renovable, sostenible super guai de la muerte, en definitiva, una visión tristemente antropocéntrica que en realidad no rompe con nada ni supone un cambio de valores real, y cuyo fallo viene del hecho de no entender que el verdadero cambio pasa por renunciar a mucho del control, bienestar y placer que nos ha dado tanta tecnología, de no entender que este proceso de crisis nos llevará necesariamente a un estado tecnológico de muchísima menos complejidad.

Para aspirar a una tecnología que permita mantener bajo control nuestra simbiosis con Gaia, hay que renunciar a una tecnología que permita controlar células madre o controlar el desarrollo del cáncer y del envejecimiento. Esto es lo que no entiende este señor. Dicho de otra forma, su cosmovisión es netamente tecnolófila. Es el verdadero mal generalizado de nuestros días: la tecnolofilia. El miedo a renunciar al control al que estamos acostumbrados, que nos impide poder por fin alcanzar el control que de verdad necesitamos.

Ese control al que tanto nos aferramos, el control ingenieril, es el control que permiten nuestras máquinas físicas, un control que es resultado final del ejercicio de nuestra mayor tecnología, el lenguaje, la inteligencia, la cultura, la capacidad de construir realidades imaginadas que derivó en esa inercia histórica dando forma a la megamáquina civilizatoria. El control que hemos de recuperar o encontrar ahora también se deberá basar en nuestra verdadera y más importante tecnología, nuestro lenguaje, pero será un control que ya no se manifestará a penas a través de grandes construcciones materiales o institucionales, puesto que estas construcciones basan su existencia necesariamente en relaciones de poder. Tendremos que aprender a usar nuestro lenguaje e inteligencia para afianzar las relaciones simbióticas con Gaia. De igual a igual. Superar el "humano frente a Gaia", el "hombre frente a la mujer", el "ciudadano frente al Estado", el "obrero frente al patrón".

Dentro de un ecosistema hay jerarquías, y jerarquías dentro de jerarquías, y mucha simbiosis y coordinación, y sí, también relaciones de poder. Pero solo una inteligencia como la humana puede aspirar a comprender cómo todo se conecta y realimenta, y que no hay ganadores o perdedores. Que en nuestro caso, no se trata de ganar ni de sobrevivir, sino de sentirse parte del todo. La condena y la virtud de la inteligencia es esa: no podemos simplemente SER parte del todo, sobreviviendo y ganando, o muriendo y perdiendo, porque por ese camino acabamos consumiéndolo todo, hasta a nosotros mismos. Estamos destinados a llegar a SENTIR que somos parte de ese todo. Nuestro destino pues, es trabajar ese sentimiento. Nuestro esfuerzo cognitivo debe ir en la línea de asegurar la comprensión de cómo funciona la red de vida y el papel que jugamos en ella. Nuestra capacidad de control debe enfocarse en reforzar ese conocimiento. Y será un conocimiento holístico. Deberemos abandonar nuestra tendencia a resolver problemas concretos y el prejuicio reduccionista que lleva a pensar que el problema global se soluciona agregando las soluciones de problemas menores.

Dicho de otro modo, hasta ahora hemos enfocado nuestro esfuerzo cognitivo, nuestra gran capacidad de control, como lo haría cualquier animal sin inteligencia superior: optimizando los flujos de energía y materia de manera que nos reportaran un mayor bienestar material y físico inmediatos, la resolución de cada problema concreto, de cada escollo, nos ha llevado a retos materiales cada vez más enormes, a movilizar flujos de materia y energía cada vez mayores, hasta que se nos fue de las manos. Es lo que habría hecho cualquier animal. No somos especiales por eso. Todos los animales despliegan en menor o mayor medida tecnología para hacer eso, para hacer trampa. ¿Pero llegará finalmente la inteligencia a convertirse en una singularidad y marcar la diferencia? ¿Conseguiremos enfocar nuestra inteligencia en la mera visualización del flujo y no tanto en su control para satisfacer nuestros impulsos animales?


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Nota larga:

En la película Transcendence, tratan la singularidad tecnológica como un medio para sanar, mediante tecnología, todo el daño que ha hecho la tecnología al soporte natural de la vida. El prota de la peli, Johnny Depp, crea una nanotecnología capaz de sincronizarse simbióticamente con la vida y regenerarla. Claro que para dar lugar a algo tan sofisticado, tiene primero que convertirse en un dios y volcar su mente a una supercomputadora. Igualito que como quieren hacer ahora algunos super ricos. Su motivación inicial era ser dios, y justifica su delirio de grandeza argumentando que la única manera de salvar la vida, y por ende al ser humano, es hacer dios al humano. No hace falta haber estudiado mucha ciencia e ingeniería para entender que la única forma de alcanzar una tecnología sostenible ad eternum es hacerla a la imagen y semejanza de la propia vida, que se auto repare, que desarrolle economía circular con tasas de reciclado del 99%. Es obvio que si el objetivo es la sostenibilidad, sería mucho más sensato conservar la vida que queda en el planeta en lugar de seguir masacrándola con el pretexto de que hay que trascender tecnológicamente para reinventar la propia vida. Lo único que explica semejante estupidez e ineficacia de cara a conseguir el objetivo de la sostenibilidad es que el objetivo verdadero del humano tecnolófilo no es la sostenibilidad, sino la búsqueda de poder sin medida. El problema del imaginario del progreso es que nos ha inculcado que tenemos ojos para ver siempre más allá y al final ganarle la carrera al infinito, pero eso es imposible, enfermizo y acabará destruyendo prematuramente a cualquier especie inteligente que no sea capaz de salir de ese enfoque. La inteligencia, para no desaparecer, tendrá que acabar entendiendo que sus ojos están para ver su lugar en la red subyacente de la vida y no para dominar a esa red. Nuestro gran poder no es tanto nuestra capacidad de dominación, sino más bien la capacidad de visualizar de manera amplia y comprender esa interdependencia con la matriz natural. La inteligencia no sirve para evitar esa interdependencia, sino para contemplarla y trascender al hacerlo. Y ni siquiera estamos aquí para preservar la vida, no tenemos una tarea encomendada por los dioses de salvar la vida en la Tierra y propagarla por el Universo. Tan solo estamos aquí para aprender a ver y contemplar, la vida, y también la muerte, la belleza del proceso inmortal.


Monday, March 14, 2022

¿SE HA VUELTO LOCO EL MUNDO? Entender la crisis de Ucrania desde la perspectiva del pico de los recursos

 

 
Propaganda from 1921 — a reminder from history. The sign reads: Donets Basin is the heart of Russia. Image source: Wikipedia

Esta es la traducción de un artículo de alguien que prefiere permanecer en el anonimato y que escribe bajo el pseudónimo de 'B'. Mi agradecimiento a Carlos Lorenz Benlloch, compañero del grupo 'Colapso' de Facebook, por descubrir a esta excepcional autora o autor y por colgar este y muchos otros artículos suyos en el grupo.

Esta persona 'B' hace un despliegue impresionante de conocimiento multidisciplinar y lo proyecta con gran maestría para analizar la multi-crisis eco-social en curso desde un enfoque holístico. Pese al gran conocimiento técnico que se nota posee, su estilo literario es trepidante y ligero, evitando al máximo entrar en disquisiciones farragosas, consiguiendo de ese modo que nos sumerjamos cómoda y plácidamente en la visión completa de la cruda realidad de nuestros días.

Y pese a la dureza de su análisis, su discurso, una vez consigue liberar a nuestra imaginación de las telarañas del pensamiento mágico, invita a la exploración de todo un mundo nuevo de oportunidades de desarrollo de la madurez humana que se abrirán tras la resaca de nuestro pueril crecimiento fósil.

La aportación que deja en su blog es inabarcable para mí, pero iré dejando por aquí algunas de sus joyas traducidas al castellano, etiquetadas con la referencia 'textos de thehonestsorcerer B' para que se puedan acceder fácilmente.

Como de costumbre, nos servimos del magnífico DeepL Translator para la traducción.

Que lo disfrutéis.

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No, esta guerra no es (sólo) por conseguir los recursos de Ucrania. Dejando a un lado otras ambiciones políticas, se trata más bien de que el resto de Europa pierda sus portadores de energía, junto con su poder político, y su estabilidad.

No es de extrañar que utilicemos la misma palabra -power- para describir tanto el uso de la fuerza política como el ritmo de transferencia de energía. Es casi un axioma que cuanto más energía (y otros recursos minerales) tiene una nación, más poder político posee sobre sus vecinos. También es importante señalar que el poder es relativo: no es necesario tener toda la energía de la galaxia al alcance de la mano, basta con tener un poco más que el siguiente país de la fila.

En un mundo abundante y en crecimiento (es decir, entre 1950 y 1970) esto era poco preocupante. Todos y cada uno de los países tenían lo suficiente -es decir: lo suficiente para generar toda la energía y producir todos los minerales y alimentos que necesitaran, con margen para crecer-, así que a nadie le preocupaba realmente atropellar a sus vecinos. Por supuesto, esto rara vez fue así y, por tanto, los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial pueden considerarse con seguridad la mayor anomalía de la historia de la humanidad. Sin embargo, en épocas de discontinuidad, como la que vivimos estos años, es difícil subestimar el papel de la energía.

Sin embargo, a nuestros dirigentes políticos y a los expertos en economía les gustaría seguir creyendo que estamos en los años 80 y 90, las décadas de la globalización, con un número cada vez mayor de buques de carga surcando los océanos del planeta... Donde todos los problemas internacionales y las carencias locales podían resolverse mediante acuerdos comerciales o embargos. Sin embargo, lo que estamos presenciando en este momento es una disolución de esta idea, junto con el mito de la sustituibilidad infinita y la eficacia de las sanciones.

Dejar que la idea del crecimiento infinito se una al prestigioso grupo de ideas en el basurero de la historia sería el siguiente paso lógico, pero no nos adelantemos todavía.

El problema de las discontinuidades es que suelen llegar en el peor momento posible. La economía mundial estaba a punto de "recuperarse" de una caída causada por las peores pandemias de los últimos tiempos... y entonces llegó primero una escasez de madera, luego una serie de interrupciones en la cadena de suministro, y después una crisis energética combinada con una escasez (y el consiguiente aumento de precios) de casi todas las materias primas.

Visto desde la perspectiva del pico de recursos, todo esto tiene un sentido instantáneo. Sin embargo, a nuestros políticos les gustaría pensar que esto es sólo un bache en el camino y que todo volverá a la normalidad en 2024. Ok, tal vez 2025. Sin embargo, hay un sutil cambio en el lenguaje. Solía recordar que en los buenos tiempos (años 90 y 2000) todos los gráficos que representaban el uso de los recursos se mostraban como una gráfica que tendía hacia arriba y hacia arriba, posiblemente hacia las estrellas. Ahora tienden a representar todo (desde las tendencias de extracción actuales hasta los niveles de inventario) en comparación con la media de los últimos cinco años. Sinceramente, esto me vuelve loco. Estos gráficos transmiten el mensaje de que hemos alcanzado una especie de nivel de producción "maduro", en el que cada año fluctúa en torno a una media, con algunos años mejores y peores. Pintan una imagen de un mundo en perfecto equilibrio descrito por flujos estables de energía y materias primas. En realidad, como veremos, el mundo es todo menos eso...

Lo que estos gráficos no muestran al mundo es que hemos alcanzado lentamente una meseta de producción, desde la que el inicio del descenso es sólo cuestión de tiempo. Hablan un lenguaje de caudales (x toneladas/año, y pies cúbicos/año, etc.), sin ninguna referencia al stock (reservas) ni a la tasa de agotamiento. (Es decir, cuánto nos queda, y cómo el proceso perfectamente natural de agotamiento dará lugar a un lento descenso de la disponibilidad del recurso dado a lo largo del tiempo).

La economía mundial se dirige hacia un precipicio, ignorando voluntariamente las señales de advertencia que hay junto a la carretera.

En este contexto, no es de extrañar que hayan tenido que pasar 8 años entre la anexión de Crimea y una guerra a gran escala en Ucrania. A estas alturas ha quedado claro que Europa está definitivamente en la larga pendiente del declive (energético) y que su destreza política no es lo que solía ser. Occidente ya no puede pretender de forma creíble que puede soportar fácilmente el cierre de los grifos de gas. La producción de gas natural lleva decenios disminuyendo, la importación de GNL (gas natural licuado) se ha visto limitada por la capacidad de las terminales, mientras que la necesidad de equilibrar la carga con las "renovables" es cada vez mayor, por no hablar del aumento de la demanda de electricidad de carga base de las centrales de gas que sustituyen a la nuclear y al carbón (temporalmente). En otras palabras, como he referido a Nafeez Ahmed a principios del año pasado: Europa tiene problemas. Su sector energético, y por tanto su economía real, se ha vuelto terriblemente dependiente de Rusia.

Y no se trata sólo de la energía, sino también de los metales y la producción de fertilizantes. En esta "crisis de las moléculas", en la que básicamente todas las materias primas están en infra-abastecimiento, perder el 6% del aluminio mundial o el 15% de la producción de fertilizantes no es una opción. (Para que conste: estos son los materiales que más energía consumen y, por tanto, están en el punto de mira de cualquier medida de ahorro energético). Visto desde esta perspectiva, la guerra ha comenzado exactamente en el momento adecuado para Rusia: cuando el almacenamiento de gas en Europa está en su punto más bajo y los precios de los metales y fertilizantes en su punto más alto, en algunos casos el más alto de la historia. Así, la posibilidad de evitar sanciones a largo plazo es la mejor. Incluso si las sanciones llegaran, Rusia ha acumulado amplias reservas de divisas y oro, que ascienden al 42% de su PIB anual, para mantener su economía en marcha a pesar de la caída del rublo.

¿Y los recursos de Ucrania? Bueno, poseen una cuarta parte de las reservas de carbón de Europa... el 90% del cual es antracita de alta calidad situada en la cuenca del Donets (o Donbas), ocupada por los grupos separatistas de Luhansk y Donetsk. Es cierto que Rusia también tiene mucho carbón, pero la mayor parte se encuentra en el sur de Siberia, a unos 4.000 kms del interior hacia el este. Como el carbón es un material pesado y voluminoso, es caro de transportar por tierra (sobre todo en términos energéticos), pero puede transportarse fácilmente en barcazas por los ríos de Europa del Este. Además, el Donets está cerca de la costa del Mar Negro y, por lo tanto, de los mercados europeos a los que se puede llegar con los graneleros. ¿Se ha preguntado alguna vez por qué los separatistas querían capturar el puerto de Mariupol en 2014/15?

'¿Carbón? ¡Bah! ¡Tenemos turbinas eólicas!' Claro, pero como el caso del aumento del precio del gas ha demostrado al mundo, las "renovables" no podrán salvar el día. En detrimento de nuestro clima, el carbón sigue siendo una opción "popular", aunque muy contaminante, para proporcionar a la red electricidad de carga base, algo que no pueden hacer las centrales nucleares desmanteladas, los aerogeneradores en una semana sin viento o los paneles solares por la noche. Además, el carbón es indispensable para la fabricación de acero, necesario para erigir esas torres blancas con aspas giratorias en la parte superior, una materia prima cuyo precio también se está disparando. A pesar de los objetivos Net Zero, con el pico del petróleo (ver nota 1) muy probablemente detrás de nosotros y un pico inminente en la extracción de gas, Europa se verá obligada a utilizar más carbón.

Si Rusia "consigue" erigir un gobierno títere en Ucrania, sus empresas mineras tendrían libre acceso a la cuenca de carbón, enriqueciendo a los oligarcas sin medida... A costa de muchas vidas perdidas y de una nación privada de su libertad.

Hasta la próxima vez,

B


Notas:

(1) Es posible que Irán vuelva al mercado del petróleo tras un acuerdo nuclear potencialmente exitoso con Occidente. Sin embargo, al mismo tiempo, México saldrá del mercado el año que viene, y el agotamiento seguirá haciendo de las suyas en el resto del mundo... Dejándonos con un potencial, aunque de corta duración, pico secundario a principios del año que viene.

 

Friday, March 11, 2022

ESTA GUERRA MARCA EL FINAL DE LOS RECURSOS BARATOS

 

Image credit: Miguel Bruna via Unsplash

Esta es la traducción de un artículo de alguien que prefiere permanecer en el anonimato y que escribe bajo el pseudónimo de 'B'. Mi agradecimiento a Carlos Lorenz Benlloch, compañero del grupo 'Colapso' de Facebook, por descubrir a esta excepcional autora o autor y por colgar este y muchos otros artículos suyos en el grupo.

Esta persona 'B' hace un despliegue impresionante de conocimiento multidisciplinar y lo proyecta con gran maestría para analizar la multi-crisis eco-social en curso desde un enfoque holístico. Pese al gran conocimiento técnico que se nota posee, su estilo literario es trepidante y ligero, evitando al máximo entrar en disquisiciones farragosas, consiguiendo de ese modo que nos sumerjamos cómoda y plácidamente en la visión completa de la cruda realidad de nuestros días.

Y pese a la dureza de su análisis, su discurso, una vez consigue liberar a nuestra imaginación de las telarañas del pensamiento mágico, invita a la exploración de todo un mundo nuevo de oportunidades de desarrollo de la madurez humana que se abrirán tras la resaca de nuestro pueril crecimiento fósil.

La aportación que deja en su blog es inabarcable para mí, pero iré dejando por aquí algunas de sus joyas traducidas al castellano, etiquetadas con la referencia 'textos de thehonestsorcerer B' para que se puedan acceder fácilmente.

Como de costumbre, nos servimos del magnífico DeepL Translator para la traducción.

Que lo disfrutéis.

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Es hora de romper algunos mitos. Algunos como "tenemos todos los recursos naturales que queremos" y "vivimos en un mundo de abundancia". O que si algo deja de estar disponible, seguramente habrá un sustituto en línea que mágicamente se ampliará para satisfacer las necesidades de todos. Sin embargo, en el mundo real -tal y como estamos a punto de experimentar desde un asiento de primera fila- nos espera un largo declive de los recursos, junto con una caída de la producción económica. Aunque algunas partes del mundo podrían "disfrutar" de un crecimiento de la riqueza material y del uso de la energía durante un par de años más, la tendencia general (global) de las próximas décadas se caracterizará probablemente por un crecimiento negativo, o dicho de forma más sencilla: un decrecimiento. ¿Es por la guerra de Ucrania? ¿O a las sanciones? Sólo parcialmente. En el gran esquema de las cosas, estos actos de violencia serán considerados nada más que un "golpe de gracia", el golpe final a la economía occidental.

Por supuesto, las afirmaciones anteriores presuponen la aceptación de algunos hechos básicos. Sin embargo, la mayoría de estos hechos -como se verá- requerirían un cambio de paradigma que va mucho más allá del alcance de nuestra realidad política actual. Por lo tanto, no espero que ninguno de ellos irrumpa en la narrativa dominante a corto plazo... Pero quién sabe, tal vez Arthur Schopenhauer demuestre tener razón: 

"Toda verdad pasa por tres etapas. Primero, es ridiculizada. En segundo lugar, se le opone violentamente. En tercer lugar, se acepta como algo evidente."

Lee las siguientes afirmaciones (ver nota 1) a la luz de la cita anterior y adivina en qué fase se encuentra nuestra "conciencia colectiva" en relación con ellas.

1.
La energía lo es todo. No es un mero coste que hay que pagar, sino el "ingrediente mágico" de todo lo que hacemos. Sin ella no se realiza ningún trabajo, no se transforma ningún material, no se fabrica ningún artilugio ni se entrega en la puerta de casa. Sin una energía suficiente, asequible y disponible, no hay economía.

2. Nuestro sistema energético (no sólo la electricidad, sino también el calor y cualquier otra forma de energía) se basa enteramente en recursos minerales finitos, ya sea carbón, petróleo, gas natural, o los metales necesarios para construir centrales nucleares, reactores de fusión, baterías, células solares y turbinas eólicas.

3. Estos recursos minerales están distribuidos de forma desigual, y sólo pueden recuperarse económicamente de depósitos con suficiente densidad, pureza y tamaño. De ahí que algunas naciones sean ricas en recursos y otras no.

4. Las empresas mineras y de perforación lo sabían desde hace décadas, y por ello se han centrado primero en los recursos de mayor calidad: obteniendo el mayor beneficio al menor coste posible (y con demasiada frecuencia en detrimento de la población local). A medida que se agotaban los recursos baratos, tenían que ir descendiendo hacia yacimientos cada vez más pobres y difíciles de alcanzar, siendo algunos buenos hallazgos ocasionales la excepción y no la norma.

5. Por otra parte, la extracción de recursos de calidad cada vez más baja requiere inversiones desproporcionadamente mayores en todos los frentes: no sólo en términos financieros, sino también materiales, tecnológicos, de complejidad y, en última instancia, energéticos. Así, las empresas mineras y petroleras han tenido que seguir invirtiendo cada vez más dinero, material, mano de obra y energía para obtener la misma cantidad de petróleo, cobre o cualquier otra materia prima... Por no hablar de aumentar su "producción" para satisfacer una demanda cada vez mayor.

6. A mediados de 2021 lo que hemos experimentado no es sólo un aumento repentino de la demanda tras la pandemia, sino la incapacidad de volver a los niveles anteriores de producción o superarlos a precios asequibles (ver nota 2). Las inversiones en nuevas minas y pozos cayeron en picado mucho antes de la pandemia, por la misma razón expuesta anteriormente, y ahora la oferta y la demanda se han alejado seriamente como resultado.

7. Por otra parte, las formas alternativas de energía (hidroeléctrica, nuclear, eólica, solar, etc.) siguen dependiendo totalmente de la disponibilidad de combustibles fósiles, desde la extracción y la fundición de metales o la fabricación de cemento, hasta la fabricación, el suministro y la instalación de paneles, turbinas y presas, junto con las carreteras, los cables de transmisión, las estaciones transformadoras y demás elementos necesarios.

8. Por las razones expuestas anteriormente, seguimos obteniendo el 85% de nuestra energía primaria de los combustibles fósiles, al igual que hace 50 años. Por lo tanto, el próximo descenso en la producción de petróleo, carbón y gas natural (debido al agotamiento de los ricos yacimientos) marcará el punto máximo de la energía gratuita disponible para la humanidad: no sólo en forma de calor elevado y electricidad, sino también en forma de alimentos disponibles para nosotros y nuestro ganado (ver nota 3).

9. Esto no quiere decir que mañana se nos acaben estos recursos o que la hambruna mundial sea inminente; en algunos casos la mitad de los tesoros terrestres podrían estar aún bajo nuestros pies. Sin embargo, esta mitad restante será cada vez más difícil de conseguir y, con una disponibilidad de combustibles fósiles que pronto disminuirá, podría quedar bajo tierra, para siempre.

* * *


¿Marca esto el fin del mundo entonces? Ciertamente no. ¿Significará dificultades? Probablemente sí, pero también se presentará como una oportunidad para hacer las cosas de forma diferente y dar pasos en la dirección correcta, por fin.

Tomemos como ejemplo las sanciones, cuyo objetivo era paralizar a Rusia, pero que podrían acabar mutilando al Sur Global. Al aumentar aún más los problemas de suministro, desde el petróleo y el gas hasta el níquel y otros recursos finitos, las naciones en desarrollo simplemente quedarán fuera del mercado. El elevado coste del gas natural licuado y del petróleo ya es inasequible para Pakistán, Bangladesh y Sri Lanka, lo que les obliga a utilizar formas de energía aún más sucias, o a no utilizar ninguna... lo que provoca apagones y caídas de tensión. A los economistas les gusta llamar a esto "destrucción de la demanda", pero detrás de estos términos se esconde una inflación galopante, una pérdida de medios de vida y la destrucción de las economías.

Esto no quiere decir que todo esto fuera inevitable. En lugar de dejar que los precios se disparen, los gobiernos del mundo superdesarrollado bien podrían haber anunciado planes de racionamiento a largo plazo de los combustibles fósiles en casa, ayudando simultáneamente a las naciones materialmente más pobres y salvando el clima.

Lo sé, habría significado matar a la vaca sagrada -el crecimiento-, pero ¿por qué no intentar manifestarse por algo así para marcar la diferencia, en lugar de más armas o más "renovables"? ¿Por qué no hay ningún debate democrático sobre lo que queremos hacer con los recursos que nos quedan por utilizar? ¿Por qué tantos de nosotros seguimos creyendo -en contra de las pruebas fehacientes- que vivimos en un planeta infinitamente abundante?

Lo que ha propuesto la mitad más afortunada de Europa (duplicar las energías renovables) provocará, casi con toda seguridad, que los precios del petróleo y del gas sean aún más altos, y que los costes del cobre, el níquel, el aluminio y otros metales sean aún más altos... Ya que todos estos materiales son esenciales para construir esos paneles solares y turbinas eólicas que tanto ansía Occidente.

La destrucción de la demanda, como resultado, se pondría en marcha a una velocidad aún mayor: dejando fuera a todas las demás naciones en esta carrera final por los últimos recursos económicamente extraíbles de este pequeño planeta... Suponiendo que la economía mundial no se derrumbe bajo la enorme presión generada por el aumento del coste de todo...

* * *


Si avanzamos un par de años, el inminente pico en la producción mundial de energía marcará un punto de inflexión en el esfuerzo humano... del que será físicamente imposible volver. Lo queramos o no, la civilización global de alta tecnología se volverá lentamente inasequible de mantener y antieconómica de continuar. Qué giro del destino: la misma fuerza -el capitalismo- que está matando y sobrecalentando nuestro planeta será la razón de la desaparición gradual de esta civilización también.

Las guerras y las sanciones no hacen más que acelerar el proceso.

La única manera de avanzar a partir de aquí es un largo descenso en el uso de la energía, y como resultado: una disminución gradual de la complejidad tecnológica. Todavía está por ver si esta revolución desindustrial se llevará a cabo de forma voluntaria y equitativa, o se "gestionará" mediante guerras y luchas de poder.

Sin embargo, esto no es nada nuevo. Como ya observó Sir Fred Hoyle en 1964 

"Al desaparecer el carbón, el petróleo y los minerales metálicos de alta calidad, ninguna especie, por muy competente que sea, podrá realizar el largo ascenso desde las condiciones primitivas hasta la tecnología de alto nivel. Se trata de un asunto de una sola vez. Si fracasamos, este sistema planetario fracasa en lo que respecta a la inteligencia. Lo mismo ocurrirá con otros sistemas planetarios. En cada uno de ellos habrá una oportunidad, y sólo una."

* * *


Sin embargo, hay una objeción, una pizca de esperanza si se quiere: la vida inteligente que desarrolla una cultura rica, ciencia y sociedades grandes y complejas no es totalmente imposible una vez que estos materiales desaparecen. La civilización de alta tecnología será imposible de mantener o reconstruir sin ellos - no hay duda de ello - pero esto no significa necesariamente una vida empobrecida, "corta, desagradable y bruta", o "volver a las cavernas".

Todo lo contrario: combinando nuestra creatividad inherente con nuestros inmensos conocimientos sobre el mundo natural, esta época de reducción de las actividades humanas nos daría una gran oportunidad para redescubrir nuestro rico patrimonio cultural y las numerosas formas de vida que nos nutren. En los siglos venideros podríamos vernos obligados a dejar atrás los rascacielos en ruinas y sus suburbios, pero también podríamos volver a construir nuevas ciudades de piedra y arcilla con una elaborada carpintería, con baños y una bulliciosa vida social, con mercancías exóticas llegadas a través de rutas comerciales olvidadas hace mucho tiempo, y quizás experimentar con formas mucho más democráticas de organizar la vida. Ya hemos estado aquí antes y fue un periodo extraordinario en la historia de la humanidad: libre de algoritmos, opresión, guerras o dictadores.

Hasta la próxima vez,

B

Notas:

(1) Si no estás de acuerdo con las afirmaciones expuestas, te animo a que investigues más sobre el tema en revistas científicas de ecología, geología y física, ya que todos estos procesos están bien documentados e investigados. Por favor, absténgase de las fuentes que hacen referencia al ingenio humano y a cómo hemos resuelto todos los problemas en el pasado. Estas fuentes rara vez tienen en cuenta cómo estos éxitos anteriores se debieron a que descubrimos un segundo hemisferio (las Américas y más tarde Australia con sus recursos sin explotar) y cómo hemos empezado a utilizar minerales no utilizados anteriormente, que a su vez están ahora en un proceso de agotamiento. Por si esto fuera poco, el planeta está ahora en proceso de cruzar múltiples puntos de inflexión tanto en términos ecológicos como climáticos, algo sin precedentes en la historia de la humanidad. La creatividad humana necesita nuevas formas de expresarse: cómo arreglárselas con menos, en lugar de cómo saquear el planeta para obtener más recursos finitos.

(2) El aumento del precio de estos materiales -que ya lleva casi un año- marca un cambio definitivo de su valor en relación con el coste del trabajo humano. En pocas palabras: a medida que se hacen más difíciles de conseguir, se vuelven cada vez menos asequibles para el consumidor medio.

(3) Los fertilizantes se fabrican a partir de fosfato mineral y gas natural, siendo ambos recursos únicos, finitos y, por tanto, agotables. Una reducción de su uso, y como resultado del consumo de carne (para conservar los alimentos para los humanos en su lugar) parece ser inevitable en este punto.


Sunday, January 9, 2022

ITER ES UN ESCAPARATE ... DE LOS INCONVENIENTES DE LA ENERGÍA DE FUSIÓN

 

"El gigante Anteo ─nos recuerda Dubos─ veía reducida su fortaleza conforme aumentaba la distancia que separaba sus pies de la tierra, siendo ésta la causa de su muerte a manos del héroe civilizador Héracles, quien logró asfixiarlo sin demasiado esfuerzo sosteniéndolo en vilo. El erudito doctor Fausto vendió su bien más preciado a cambio de un conocimiento ilimitado y el acceso a los placeres mundanos, lo que, a pesar de todo, no le evitó el fatal e irrevocable destino al que él mismo, con sus propias decisiones, se vio abocado. Por último, ni las más benevolentes intenciones para con los seres humanos prepararon a Prometeo para las consecuencias que acarrearon a los hombres el que éste les entregara el fuego robado a Zeus abriéndoles con ello el ambiguo y peligroso camino del sometimiento y la transformación técnica de la naturaleza."
[https://lotofagos-island.blogspot.com/2019/11/rene-dubos-pensar-globalmente-actuar.html]

 

Daniel Jassby fue físico investigador principal en el Laboratorio de Física del Plasma de Princeton hasta 1999. Durante 25 años trabajó en áreas de física del plasma y producción de neutrones relacionadas con la investigación y el desarrollo de la energía de fusión. Es doctor en ciencias astrofísicas por la Universidad de Princeton.

A continuación os dejo la traducción de este artículo suyo.

Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator.

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Nuclear fission power plants in Cattenom, France. Image courtesy Electricite de France/Anthony Fausser


Hace un año escribí una crítica a la fusión como fuente de energía, titulada "Reactores de fusión: No son lo que se dice". Ese artículo suscitó mucho interés, a juzgar por los más de 100 comentarios de los lectores que generó. En consecuencia, se me pidió que escribiera una continuación y que continuara la conversación con los lectores del Boletín.

Pero primero, algunos antecedentes, en beneficio de los que acaban de llegar a la sala.

Soy un físico investigador que trabajó en experimentos de fusión nuclear durante 25 años en el Laboratorio de Física del Plasma de Princeton, en Nueva Jersey. Mis intereses de investigación se centraban en los ámbitos de la física del plasma y la producción de neutrones relacionados con la investigación y el desarrollo de la energía de fusión. Ahora que me he jubilado, he empezado a observar toda la empresa de la fusión de forma más desapasionada, y creo que un reactor de fusión comercial que funcione a diario causaría más problemas de los que resolvería.

Así que me siento obligado a disipar parte de la hipérbole que ha surgido en torno a la energía de fusión, que ha sido anunciada sistemáticamente como la fuente de energía "perfecta" y promocionada con demasiada frecuencia como la solución mágica a los problemas energéticos del mundo. En el ensayo del año pasado se argumentaba que las características de la perfección energética que se proclaman sin cesar (normalmente "inagotable, barata, limpia, segura y libre de radiaciones") quedan desmentidas por la dura realidad, y que un reactor de fusión sería en realidad casi lo contrario de una fuente de energía ideal. Pero ese debate se refería en gran medida a los inconvenientes característicos de los reactores de fusión conceptuales, que los defensores de la fusión siguen insistiendo en que algún día se superarán.

Ahora, sin embargo, estamos en un punto en el que, por primera vez, podemos investigar una instalación prototipo de reactor de fusión en el mundo real: el Reactor Termonuclear Experimental Internacional (ITER), que se está construyendo en Cadarache, Francia. Aunque todavía faltan años para que entre en funcionamiento, el proyecto ITER está lo suficientemente avanzado como para que podamos examinarlo como caso de prueba del diseño en forma de donut conocido como tokamak, el enfoque más prometedor para conseguir energía de fusión terrestre basada en el confinamiento magnético. En diciembre de 2017, la dirección del proyecto ITER anunció que se había completado el 50 por ciento de las tareas de construcción. Este importante hito ofrece una considerable confianza en la eventual finalización de lo que será la única instalación en la Tierra que se asemeja remotamente a lo que se supone que es un reactor de fusión práctico. Como escribió el New York Times, esta instalación "se está construyendo para poner a prueba un sueño largamente acariciado: que la fusión nuclear, la reacción atómica que tiene lugar en el sol y en las bombas de hidrógeno, puede ser controlada para generar energía".

Los físicos del plasma consideran que el ITER es el primer dispositivo de confinamiento magnético que puede demostrar un "plasma ardiente", en el que el calentamiento por partículas alfa generadas en las reacciones de fusión es el medio dominante para mantener la temperatura del plasma. Esta condición requiere que la potencia de fusión sea al menos cinco veces superior a la potencia de calentamiento externa aplicada al plasma. Aunque ninguna de estas potencias de fusión se convertirá realmente en electricidad, el proyecto ITER se anuncia principalmente como un paso crítico en el camino hacia una central eléctrica de fusión práctica, y esa afirmación es la que nos interesa aquí.

Veamos qué se puede deducir sobre algunos inconvenientes posiblemente irremediables de las instalaciones de fusión observando el esfuerzo del ITER, concentrándonos en cuatro áreas: el consumo de electricidad, las pérdidas de combustible de tritio, la activación de neutrones y la demanda de agua de refrigeración. El esquema físico de este proyecto de entre 20.000 y 30.000 millones de dólares se muestra en la siguiente fotografía.


Image courtesy of ITER


Un lema equivocado

En la página web del ITER aparece la proclama "Energía ilimitada", que es también el grito de guerra de los entusiastas de la fusión de todo el mundo. La ironía de este eslogan parece haberse perdido para el personal del proyecto y el público no lo sospecha. Pero cualquiera que haya seguido la construcción en las instalaciones del ITER en los últimos cinco años -y se puede seguir fácilmente con fotografías y descripciones detalladas en el sitio web del proyecto- se habrá sorprendido de la tremenda cantidad de energía invertida.

La página web presume implícitamente de esta enorme inversión energética, describiendo cada uno de los subsistemas del ITER como el más estupendo de su clase. Por ejemplo, el criostato, o refrigerador de helio líquido, es el recipiente de vacío de acero inoxidable más grande del mundo, mientras que el propio tokamak pesará tanto como tres torres Eiffel. El peso total de la instalación central del ITER es de unas 400.000 toneladas, de las cuales los componentes más pesados son 340.000 toneladas para los cimientos y edificios del complejo del tokamak, y 23.000 toneladas para el propio tokamak.

Pero los promotores deberían estar más angustiados que extasiados, porque lo más grande significa un gran desembolso de capital y una gran inversión en energía, que debe aparecer en el lado negativo del libro de contabilidad energética. Y esta energía ha sido proporcionada en gran medida por los combustibles fósiles, dejando una insondable "huella de carbono" para la preparación del sitio y la construcción de todas las instalaciones de apoyo, así como el propio reactor.

En el emplazamiento del reactor, las máquinas impulsadas por combustibles fósiles excavan enormes volúmenes de tierra hasta una profundidad de 20 metros y fabrican e instalan innumerables toneladas de hormigón. Algunos de los camiones más grandes del mundo (impulsados por combustibles fósiles) transportan los gigantescos componentes del reactor al lugar de montaje. Los combustibles fósiles se queman en la extracción, el transporte y el refinado de las materias primas necesarias para fabricar los componentes del reactor de fusión y, posiblemente, en el propio proceso de fabricación.

Uno puede preguntarse cómo podría devolverse esa energía gastada, y por supuesto no lo hará. Pero la plasmación muy visible de la tremenda inversión en energía representa sólo el primer componente de la irónica "Energía ilimitada".

Junto a estos edificios hay un patio de maniobras de tres hectáreas con enormes subestaciones que manejan hasta 600 megavatios de electricidad, o MW(e), de la red eléctrica regional, lo que es suficiente para abastecer a una ciudad de tamaño medio. Esta energía se necesitará como entrada para abastecer las necesidades de funcionamiento del ITER; nunca saldrá energía al exterior, porque la construcción interna del ITER hace imposible convertir el calor de la fusión en electricidad. Hay que recordar que el ITER es una instalación de prueba diseñada únicamente para demostrar el concepto de cómo los ingenieros pueden imitar el funcionamiento interno del sol para unir átomos en el mundo real de forma controlada; el ITER no está pensado para generar electricidad.

La subestación eléctrica indica la gran cantidad de energía que se gastará en el funcionamiento del proyecto ITER, y de todas las grandes instalaciones de fusión. Como señalé en mi anterior artículo del Boletín, los reactores de fusión y las instalaciones experimentales deben albergar dos clases de drenaje de energía eléctrica: En primer lugar, una serie de sistemas auxiliares esenciales, como los criostatos, las bombas de vacío y la calefacción, ventilación y refrigeración de los edificios, deben mantenerse continuamente, incluso cuando el plasma de fusión está inactivo. En el caso del ITER, ese drenaje de energía no interrumpible varía entre 75 y 110 MW(e), escribieron J.C. Gascon y sus coautores en su artículo de enero de 2012 para Fusion Science & Technology, "Design and Key Features for the ITER Electrical Power Distribution".

La segunda categoría de drenaje de energía gira directamente en torno al propio plasma, cuyo funcionamiento es en pulsos. En el caso del ITER, se necesitarán al menos 300 MW(e) durante decenas de segundos para calentar el plasma reactivo y establecer las corrientes de plasma necesarias. Durante la fase de funcionamiento de 400 segundos, se necesitarán unos 200 MW(e) para mantener la combustión de la fusión y controlar la estabilidad del plasma.

Incluso durante los próximos ocho años de construcción y puesta a punto de la central, el consumo de energía in situ tendrá una media de al menos 30 MW(e), lo que se sumará a la energía invertida y servirá de precursor del drenaje de energía ininterrumpida del emplazamiento.

Pero gran parte de la información sobre los drenajes de energía -y la distinción entre la generación prevista de calor en lugar de electricidad en el ITER- se ha perdido al describir el proyecto al público.

Iluminación energética

Recientemente, el sitio web New Energy Times presentó un relato bien documentado, "El mito de la amplificación de la energía del ITER", sobre cómo el departamento de comunicaciones de la instalación difundió información mal redactada sobre el balance energético del ITER y engañó a los medios de comunicación. Una afirmación típica que se ha difundido es que "ITER producirá 500 megavatios de potencia de salida con una potencia de entrada de 50 megavatios", dando a entender que ambas cifras se refieren a la energía eléctrica.

El New Energy Times aclara que los 500 megavatios de salida previstos se refieren a la potencia de fusión (plasmada en neutrones y alfas), que no tiene nada que ver con la energía eléctrica. La entrada de 50 MW a la que se hace referencia es la potencia de calentamiento inyectada en el plasma para ayudar a mantener su temperatura y corriente, y es sólo una pequeña fracción de la potencia eléctrica total de entrada al reactor. Esta última varía entre 300 y 400 MW(e), como se ha explicado anteriormente.

La crítica técnica del New Energy Times es esencialmente válida y llama la atención sobre la colosal potencia eléctrica que exige cualquier instalación de fusión. De hecho, siempre se ha reconocido que se necesita una enorme cantidad de energía para poner en marcha cualquier sistema de fusión. Pero los sistemas de fusión tokamak también requieren cientos de megavatios de energía eléctrica incesantes sólo para mantenerlos en funcionamiento. En una aparente respuesta a las críticas del New Energy Times, la página web del ITER y otros medios como Eurofusion han corregido algunas afirmaciones erróneas en relación con el flujo de energía.

Sin embargo, hay problemas mucho más graves con el funcionamiento anunciado del ITER que el etiquetado engañoso de las potencias de entrada y salida proyectadas. Mientras que la potencia eléctrica de entrada de 300 MW(e) y más es indiscutible, una cuestión fundamental es si el ITER producirá 500 MW de algo, una pregunta que gira en torno al vital combustible de tritio: su suministro, la voluntad de utilizarlo y la campaña necesaria para optimizar su rendimiento. Otros conceptos erróneos tienen que ver con la naturaleza real del producto de la fusión.

Tribulaciones de tritio


El combustible de fusión más reactivo es una mezcla 50/50 de los isótopos de hidrógeno deuterio y tritio; este combustible (a menudo escrito como "D-T") tiene una producción de neutrones de fusión 100 veces superior a la del deuterio solo, y un aumento espectacular de las consecuencias de la radiación.

El deuterio es abundante en el agua ordinaria, pero no hay suministro natural de tritio, un nucleido radiactivo con una vida media de sólo 12,3 años. La página web del ITER afirma que el combustible de tritio se "tomará del inventario mundial de tritio". Ese inventario consiste en tritio extraído del agua pesada de los reactores nucleares CANDU, situados principalmente en Ontario (Canadá) y, en segundo lugar, en Corea del Sur, con una posible fuente futura en Rumanía. El "inventario global" actual es de aproximadamente 25 kilogramos, y aumenta sólo medio kilogramo al año, señalan Muyi Ni y sus coautores en su artículo de 2013, "Tritium Supply Assessment for ITER", en Fusion Engineering and Design. Se espera que el inventario alcance su punto máximo antes de 2030.

Aunque los partidarios de la fusión hablan alegremente de fusionar deuterio y tritio, en realidad temen intensamente el uso del tritio por dos razones: En primer lugar, es algo radiactivo, por lo que hay problemas de seguridad relacionados con su posible liberación al medio ambiente. En segundo lugar, hay una producción inevitable de materiales radiactivos cuando los neutrones de fusión D-T bombardean la vasija del reactor, lo que requiere un blindaje mejorado que impide en gran medida el acceso para el mantenimiento e introduce problemas de eliminación de residuos radiactivos.

En 65 años de investigación en la que han participado cientos de instalaciones, sólo dos sistemas de confinamiento magnético han utilizado tritio: el reactor de prueba de fusión Tokamak en mi antiguo terreno del Laboratorio de Física del Plasma de Princeton, y el Tokamak Europeo Conjunto (JET) en Culham, Reino Unido, en la década de 1990.

Los planes actuales del ITER prevén la adquisición y el consumo de al menos 1 kilogramo de tritio al año. Suponiendo que el proyecto ITER sea capaz de adquirir un suministro adecuado de tritio y sea lo suficientemente valiente como para utilizarlo, ¿se conseguirán realmente 500 MW de potencia de fusión? Nadie lo sabe.

Se supone que el "primer plasma" del ITER se producirá en 2025. A esto le seguirán 10 años relativamente suaves de montaje continuado de la máquina y operaciones periódicas de plasma con hidrógeno y helio. Estos gases no producen neutrones de fusión y, por lo tanto, permiten resolver los problemas de la fase de prueba y optimizar el rendimiento del plasma con un riesgo mínimo de radiación. Las inestabilidades del plasma deben mantenerse a raya para garantizar un confinamiento energético adecuado, de modo que el plasma reactivo pueda calentarse y mantenerse a alta temperatura. Hay que reducir los flujos de átomos no hidrogénicos.

El programa del ITER prevé el uso de deuterio y tritio a partir de finales de la década de 2030. Pero no hay garantía de alcanzar el objetivo de 500 MW; la generación de energía de fusión en grandes cantidades depende, entre otras cosas, del desarrollo de la receta óptima de inyección de deuterio y tritio mediante pastillas congeladas, haces de partículas, soplado de gas y reciclaje. Durante la inevitable etapa inicial hasta principios de la década de 2040, es probable que la potencia de fusión del ITER sea sólo una fracción de los 500 MW, y que se pierda más tritio inyectado por no recuperación que quemado (es decir, fusionado con deuterio).

Los análisis del funcionamiento de la D-T en el ITER indican que sólo el 2% del tritio inyectado se quemará, por lo que el 98% del tritio inyectado saldrá indemne del plasma de reacción. Mientras que una alta proporción simplemente fluye hacia fuera con el escape del plasma, gran parte del tritio debe ser continuamente barrido de las superficies de la vasija de reacción, los inyectores de haz, los conductos de bombeo y otros apéndices para su procesamiento y reutilización. Durante sus varias docenas de recorridos por el Sendero de Lágrimas del Tritio alrededor de los sistemas de plasma, vacío, reprocesamiento y alimentación, algunos átomos de tritio quedarán atrapados permanentemente en la pared de la vasija y en los componentes de la misma, así como en los sistemas de diagnóstico y calentamiento del plasma.

La permeabilidad del tritio a alta temperatura en muchos materiales no se entiende hasta hoy, como explicaron R. A. Causey y sus coautores en "Tritium barriers and tritium diffusion in fusion reactors". La migración más profunda de alguna pequeña fracción del tritio atrapado hacia las paredes y luego hacia los canales de refrigerante líquido y gaseoso no se podrá evitar. La mayor parte del tritio implantado acabará desintegrándose, pero habrá inevitables liberaciones al medio ambiente a través del agua de refrigeración circulante.

Los diseñadores de los futuros reactores tokamak suelen suponer que todo el tritio quemado será sustituido por la absorción de los neutrones de fusión en el litio que rodea completamente el plasma reactivo. Pero incluso esa fantasía ignora totalmente el tritio que se pierde permanentemente en su trotamundos por los subsistemas del reactor. Como demostrará el ITER, el conjunto de tritio no recuperado puede rivalizar con la cantidad quemada y sólo puede ser sustituido por la costosa compra de tritio producido en los reactores de fisión.

Radiación y residuos radiactivos de la fusión


Como se ha señalado anteriormente, los 500 MW de potencia de fusión térmica previstos por el ITER son energía no eléctrica. Pero lo que los partidarios de la fusión se resisten a decir es que esta potencia de fusión no es una radiación benigna similar a la solar, sino que consiste principalmente (80%) en corrientes de neutrones energéticos cuya única función aparente en el ITER es producir enormes volúmenes de residuos radiactivos al bombardear las paredes de la vasija del reactor y sus componentes asociados.

Sólo el 2% de los neutrones serán interceptados por los módulos de prueba para investigar la producción de tritio en el litio, pero el 98% de las corrientes de neutrones simplemente se estrellarán contra las paredes del reactor o contra los dispositivos de las aberturas de los puertos.

En los reactores de fisión, como máximo el 3% de la energía de fisión aparece en forma de neutrones. Pero el ITER es como un aparato eléctrico que convierte cientos de megavatios de energía eléctrica en flujos de neutrones. Una característica peculiar de los reactores de fusión D-T es que la abrumadora preponderancia de la energía térmica no se produce en el plasma que reacciona, sino en el interior de la gruesa vasija de acero del reactor, cuando las corrientes de neutrones chocan contra ella y disipan gradualmente su energía. En principio, esta energía neutrónica termalizada podría convertirse de algún modo en electricidad con una eficiencia muy baja, pero el proyecto ITER ha optado por evitar abordar este reto. Se trata de una tarea aplazada para los llamados reactores de demostración que los partidarios de la fusión esperan desplegar en la segunda mitad del siglo.

Uno de los inconvenientes de la energía de fusión, reconocido desde hace tiempo, es el daño causado por la radiación de neutrones a los materiales expuestos, que provoca hinchazón, fragilidad y fatiga. El tiempo total de funcionamiento con altas tasas de producción de neutrones en el ITER será demasiado pequeño para causar incluso daños menores a la integridad estructural, pero las interacciones de los neutrones seguirán creando una radiactividad peligrosa en todos los componentes expuestos del reactor, produciendo finalmente la asombrosa cantidad de 30.000 toneladas de residuos radiactivos.

Alrededor del tokamak del ITER, un monstruoso cilindro de hormigón de 3,5 metros de grosor, 30 metros de diámetro y 30 metros de altura, llamado bioshield, impedirá que los rayos X, los rayos gamma y los neutrones parásitos lleguen al exterior. La vasija del reactor y los componentes no estructurales, tanto dentro de la vasija como más allá del bioescudo, se volverán altamente radiactivos por la activación de los flujos de neutrones. Los tiempos de inactividad para el mantenimiento y la reparación se prolongarán porque todo el mantenimiento debe realizarse con equipos de manipulación remota.

Para el proyecto experimental Joint European Torus, en el Reino Unido, mucho más pequeño, el volumen de residuos radiactivos se estima en 3.000 metros cúbicos, y el coste de desmantelamiento superará los 300 millones de dólares, según el Financial Times. Estas cifras se verán empequeñecidas por las 30.000 toneladas de residuos radiactivos del ITER. Afortunadamente, la mayor parte de esta radiactividad inducida se desintegrará en décadas, pero después de 100 años unas 6.000 toneladas seguirán siendo peligrosamente radiactivas y requerirán su eliminación en un depósito, dice la sección "Residuos y desmantelamiento" del Informe Final de Diseño de ITER.

El transporte periódico y la eliminación fuera del emplazamiento de los componentes radiactivos, así como el eventual desmantelamiento de toda la instalación del reactor, son tareas que consumen mucha energía y que amplían aún más el lado negativo de la contabilidad energética.

El mundo del agua


Se necesitarán flujos torrenciales de agua para eliminar el calor de la vasija del reactor del ITER, los sistemas de calentamiento del plasma, los sistemas eléctricos del tokamak, los refrigeradores criogénicos y las fuentes de alimentación de los imanes. Incluyendo la generación de fusión, la carga total de calor podría alcanzar los 1.000 MW, pero incluso con una potencia de fusión nula la instalación del reactor consume hasta 500 MW(e) que finalmente se convierten en calor a eliminar. El ITER demostrará que los reactores de fusión serían mucho más consumidores de agua que cualquier otro tipo de generador de energía, debido a los enormes consumos parasitarios de energía que se convierten en calor adicional que hay que disipar in situ. (Por "parasitario" se entiende el consumo de una parte de la propia energía que produce el reactor).

El agua de refrigeración se tomará del Canal de Provenza formado por la canalización del río Durance, y la mayor parte del calor se descargará a la atmósfera mediante torres de refrigeración. Durante las operaciones de fusión, el caudal combinado de toda el agua de refrigeración alcanzará los 12 metros cúbicos por segundo (180.000 galones por minuto), es decir, más de un tercio del caudal del Canal. Ese nivel de flujo de agua puede sostener una ciudad de 1 millón de habitantes. (Pero la demanda real de agua del Canal será sólo una fracción muy pequeña de ese valor porque el pulso de energía del ITER será de sólo 400 segundos, con un máximo de 20 pulsos diarios, y el agua de refrigeración del ITER se recircula).

Incluso cuando el ITER no produzca más que neutrones, su caudal máximo de refrigerante seguirá siendo casi la mitad del de una central nuclear o de carbón en pleno funcionamiento que genere 1.000 MW(e) de energía eléctrica. En el ITER, las bombas que hacen circular el agua por unos 36 kilómetros de tuberías de grado nuclear consumirán hasta 56 MW(e) de energía eléctrica.

El funcionamiento de una gran instalación de fusión como el ITER sólo es posible en un lugar como la región francesa de Cadarache, donde hay acceso a muchas redes eléctricas de alta potencia, así como a un sistema de agua fría de alto rendimiento. En las décadas pasadas, la gran abundancia de flujos de agua dulce y el agua fría ilimitada de los océanos hicieron posible la implantación de un gran número de centrales termoeléctricas de un nivel de gigavatios. En vista de la disminución de la disponibilidad de agua dulce e incluso de agua fría del océano en todo el mundo, la dificultad de suministrar agua de refrigeración haría por sí sola inviable el futuro despliegue generalizado de los reactores de fusión.

El impacto de ITER

Independientemente de que el ITER funcione mal o bien, su legado más favorable es que, al igual que la Estación Espacial Internacional, habrá dado un ejemplo impresionante de cooperación internacional durante décadas entre naciones tanto amigas como semihostiles. Los críticos denuncian que la colaboración internacional ha ampliado enormemente el coste y los plazos, pero el coste de 20.000 a 30.000 millones de dólares del ITER no es ajeno a los costes de otras grandes empresas nucleares, como las centrales cuya construcción se ha aprobado en los últimos años en Estados Unidos (Summer y Vogtle) y Europa Occidental (Hinkley y Flamonville), y el proyecto estadounidense de combustible nuclear MOX en Savannah River. Todos estos proyectos han experimentado una triplicación de los costes y unos plazos de construcción que han pasado de años a décadas. El problema subyacente es que todas las instalaciones de energía nuclear -ya sean de fisión o de fusión- son extraordinariamente complejas y exorbitantemente caras.

Un segundo papel inestimable del ITER será su influencia definitiva en la planificación del suministro de energía. Si tiene éxito, el ITER permitirá a los físicos estudiar plasmas de fusión de larga duración y alta temperatura. Pero visto como un prototipo de productor de energía, el ITER será, manifiestamente, una fuente de neutrones que causará estragos, alimentada por tritio producido en reactores de fisión, alimentada por cientos de megavatios de electricidad de la red eléctrica regional, y que exigirá recursos de agua de refrigeración sin precedentes. El daño de los neutrones se intensificará mientras que las otras características perdurarán en cualquier reactor de fusión posterior que intente generar suficiente electricidad para superar todos los sumideros de energía identificados aquí.

Al enfrentarse a esta realidad, incluso los planificadores energéticos más ilusionados pueden abandonar la fusión. En lugar de anunciar el amanecer de una nueva era energética, es probable que el ITER desempeñe un papel análogo al del reactor reproductor rápido de fisión, cuyos flagrantes inconvenientes hirieron de muerte a otra supuesta fuente de "energía ilimitada" y permitieron el continuo dominio de los reactores de agua ligera en el ámbito nuclear.

REACTORES DE FUSIÓN: NO SON LO QUE SE DICE

 

"- Yo diseñé el caparazón externo.
- ¿Qué?
- El caparazón. El sarcófago.
- ¿Tú construiste esta cosa?
- No esta parte. La parte exterior... pero no sé nada de los números o el resto. Me contrataron para diseñar un caparazón vacío ... un cubo.
- ¿Un cubo? ¿Y porqué no nos dijiste? Por Dios, tú lo sabías.
- No.
- Estás mintiendo.
- No al principio.
- ¿Quién está detrás de esto?
- No lo sé.
- ¿Quién te contrató?
- No pregunté. Ni siquiera salí de mi oficina. Todo lo hablé por teléfono. Cada uno trabajaba en su parte y a nadie le interesaba de lo que se trataba. [...] Es difícil de entender pero ... no es una conspiración. Nadie está encargado. Es una patochada sin sentido bajo la ilusión de un plan maestro. [...] Una obra que descansa en los anales del olvido, como si fuera un accidente. ¿Tú crees que alguien quiere hacer preguntas? Todos quieren tener la conciencia tranquila ... y un buen cheque."
[Cube. 1997. Vincenzo Natali]

 

Daniel Jassby fue físico investigador principal en el Laboratorio de Física del Plasma de Princeton hasta 1999. Durante 25 años trabajó en áreas de física del plasma y producción de neutrones relacionadas con la investigación y el desarrollo de la energía de fusión. Es doctor en ciencias astrofísicas por la Universidad de Princeton.

A continuación os dejo la traducción de este artículo suyo.

Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator.

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Artist's conception of "first plasma" in a tokamak. Image courtesy of ITER
 

Los reactores de fusión han sido promocionados durante mucho tiempo como la fuente de energía "perfecta". Sus defensores afirman que, cuando se desarrollen reactores de fusión comerciales útiles, producirían enormes cantidades de energía con pocos residuos radiactivos, formando poco o ningún subproducto de plutonio que pudiera utilizarse para armas nucleares. Estos defensores de la fusión también dicen que los reactores de fusión serían incapaces de generar las peligrosas reacciones en cadena que conducen a un colapso, todos los inconvenientes de los actuales esquemas de fisión en las centrales nucleares.

Y, al igual que la fisión, un reactor nuclear de fusión tendría la enorme ventaja de producir energía sin emitir ningún tipo de carbono que calentara la atmósfera de nuestro planeta.

Pero hay un problema: Mientras que, en términos relativos, es bastante sencillo dividir un átomo para producir energía (que es lo que ocurre en la fisión), es un "gran desafío científico" fusionar dos núcleos de hidrógeno para crear isótopos de helio (como ocurre en la fusión). Nuestro sol realiza constantemente reacciones de fusión, quemando hidrógeno ordinario a enormes densidades y temperaturas. Pero para reproducir ese proceso de fusión aquí en la Tierra -donde no tenemos la intensa presión creada por la gravedad del núcleo solar- necesitaríamos una temperatura de al menos 100 millones de grados Celsius, o sea, unas seis veces más caliente que el sol. En los experimentos realizados hasta la fecha, el aporte de energía necesario para producir las temperaturas y presiones que permiten reacciones de fusión significativas en los isótopos de hidrógeno ha superado con creces la energía de fusión generada.

Pero gracias al uso de prometedoras tecnologías de fusión, como el confinamiento magnético y el confinamiento inercial basado en el láser, la humanidad se está acercando mucho más a superar este problema y alcanzar ese momento decisivo en el que la cantidad de energía que sale de un reactor de fusión superará de forma sostenible la que entra, produciendo energía neta. Entre los proyectos multinacionales de física en colaboración en este ámbito se encuentra el experimento de fusión conjunto del Reactor Termonuclear Experimental Internacional (ITER) en Francia, que puso la primera piedra de sus estructuras de soporte en 2010, y se espera que los primeros experimentos en su máquina de fusión, o tokamak, comiencen en 2025.

Sin embargo, a medida que nos acercamos a nuestro objetivo, es hora de preguntarnos: ¿es la fusión realmente una fuente de energía "perfecta"? Después de haber trabajado en experimentos de fusión nuclear durante 25 años en el Laboratorio de Física del Plasma de Princeton, empecé a analizar la empresa de la fusión de forma más desapasionada en mi jubilación. Llegué a la conclusión de que un reactor de fusión estaría lejos de ser perfecto y, en algunos aspectos, cerca de lo contrario.

Reducción de la escala del sol

Como se ha señalado anteriormente, las reacciones de fusión en el sol queman hidrógeno ordinario a una densidad y temperatura enormes, sostenidas por un tiempo de confinamiento efectivamente infinito, y los productos de la reacción son isótopos de helio benignos. Los esquemas de fusión artificiales (terrestres), en cambio, se limitan a densidades de partículas mucho más bajas y a un confinamiento energético mucho más fugaz, por lo que se ven obligados a utilizar los isótopos más pesados del hidrógeno, ricos en neutrones, conocidos como deuterio y tritio, que son 24 órdenes de magnitud más reactivos que el hidrógeno ordinario. (Piense en el número uno con 24 ceros después). Esta ventaja gigantesca en la reactividad de la fusión permite que los conjuntos de fusión fabricados por el hombre sean viables con una densidad de partículas mil millones de veces menor y un trillón de veces peor confinamiento energético que los niveles de los que goza el sol. En consecuencia, los defensores de los reactores de fusión afirman que, cuando se desarrollen, los reactores de fusión constituirán una fuente de energía "perfecta" que no compartirá ninguno de los importantes inconvenientes de los tan denostados reactores de fisión.

Pero a diferencia de lo que ocurre en la fusión solar -que utiliza hidrógeno ordinario-, los reactores de fusión terrestres que queman isótopos ricos en neutrones tienen subproductos que son cualquier cosa menos inofensivos: Los flujos de neutrones energéticos constituyen el 80% de la producción de energía de fusión de las reacciones de deuterio-tritio y el 35% de las reacciones de deuterio-deuterio.

Ahora bien, una fuente de energía compuesta en un 80% por corrientes de neutrones energéticos puede ser la fuente de neutrones perfecta, pero es realmente extraño que se la aclame como la fuente de energía eléctrica ideal. De hecho, estas corrientes de neutrones conducen directamente a cuatro problemas lamentables con la energía nuclear: daños por radiación a las estructuras; residuos radiactivos; la necesidad de blindaje biológico; y el potencial para la producción de plutonio 239 de grado armamentístico, aumentando así la amenaza de la proliferación de armas nucleares, no disminuyéndola, como querrían los defensores de la fusión.

Además, si los reactores de fusión son realmente viables -como se supone aquí- compartirían algunos de los otros graves problemas que afectan a los reactores de fisión, como la liberación de tritio, la enorme demanda de refrigerante y los elevados costes de funcionamiento. También habrá inconvenientes adicionales que son exclusivos de los dispositivos de fusión: el uso de un combustible (tritio) que no se encuentra en la naturaleza y debe ser repuesto por el propio reactor; y los inevitables drenajes de energía in situ que reducen drásticamente la energía eléctrica disponible para la venta.

Todos estos problemas son endémicos de cualquier tipo de reactor de fusión por confinamiento magnético o por confinamiento inercial que se alimente con deuterio-tritio o sólo con deuterio. (Como su nombre indica, en la fusión por confinamiento magnético se utilizan campos magnéticos y eléctricos para controlar el combustible de fusión caliente, un material que adopta una forma poco manejable y difícil de manipular, conocida como plasma. En el confinamiento inercial, se utilizan rayos láser o haces de iones para comprimir y calentar el plasma). El ejemplo más conocido de la fusión por confinamiento magnético es el tokamak con forma de donut que se está construyendo en el ITER; la fusión por confinamiento inercial se ejemplifica con las microexplosiones inducidas por láser que tienen lugar en la National Ignition Facility de Estados Unidos.

El combustible de tritio no puede reponerse totalmente

Los desarrolladores de la fusión prefieren la reacción de deuterio-tritio porque su reactividad es 20 veces superior a la de una reacción alimentada por deuterio-deuterio, y la primera reacción es más fuerte a un tercio de la temperatura requerida para la fusión de deuterio solamente. De hecho, una mezcla aproximadamente igual de deuterio y tritio puede ser el único combustible de fusión viable en un futuro previsible. Mientras que el deuterio se encuentra fácilmente en el agua ordinaria, el tritio apenas existe en la naturaleza, ya que este isótopo es radiactivo con una vida media de sólo 12,3 años. La principal fuente de tritio son los reactores nucleares de fisión.

Si se adopta, la fusión basada en el deuterio-tritio sería la única fuente de energía eléctrica que no explota un combustible natural ni convierte una fuente de energía natural como la radiación solar, el viento, la caída de agua o la geotermia. El componente de tritio del combustible de fusión debe generarse en el propio reactor de fusión.

En teoría, el tritio consumido en la fusión puede regenerarse por completo para mantener las reacciones nucleares. Para lograr este objetivo, hay que colocar una "manta" que contenga litio alrededor del medio de reacción, un gas extremadamente caliente y totalmente ionizado llamado plasma. Los neutrones producidos por la reacción de fusión irradiarán el litio, "criando" tritio.

Pero hay una gran dificultad: La manta de litio sólo puede rodear parcialmente el reactor, debido a los espacios necesarios para el bombeo de vacío, la inyección de haces y de combustible en los reactores de fusión de confinamiento magnético, y para los haces conductores y la eliminación de los restos objetivo en los reactores de confinamiento inercial. No obstante, los análisis más exhaustivos indican que puede haber hasta un 15% de excedente en la regeneración del tritio. Pero en la práctica, cualquier excedente será necesario para acomodar la extracción y el procesamiento incompletos del tritio criado en la manta.

Sin embargo, la sustitución del tritio quemado en un reactor de fusión sólo aborda una parte menor de la importantísima cuestión de reponer el suministro de combustible de tritio. Menos del 10% del combustible inyectado se quemará realmente en un dispositivo de fusión de confinamiento magnético antes de salir de la región de reacción. Por lo tanto, la gran mayoría del tritio inyectado debe ser barrido de las superficies e interiores de los innumerables subsistemas del reactor y reinyectado entre 10 y 20 veces antes de que se queme por completo. Si sólo el uno por ciento del tritio no quemado no se recupera y reinyecta, ni siquiera el mayor excedente en el proceso de regeneración de la manta de litio puede compensar el tritio perdido. A modo de comparación, en las dos instalaciones de fusión por confinamiento magnético en las que se ha utilizado tritio (el reactor de prueba de fusión Tokamak de Princeton y el Joint European Torus), aproximadamente el 10% del tritio inyectado nunca se recuperó.

Para compensar las inevitables carencias en la recuperación del tritio no quemado para su uso como combustible en un reactor de fusión, hay que seguir utilizando reactores de fisión para producir suficientes suministros de tritio, lo que implica una dependencia perpetua de los reactores de fisión, con todos sus problemas de seguridad y proliferación nuclear. Dado que la producción externa de tritio es enormemente costosa, es probable, en cambio, que sólo los reactores de fusión alimentados únicamente con deuterio puedan llegar a ser prácticos desde el punto de vista del suministro de combustible. Esta circunstancia agrava el problema de la proliferación nuclear del que hablaremos más adelante.

Enorme consumo parasitario de energía


Además de los problemas de abastecimiento de combustible, los reactores de fusión se enfrentan a otro problema: consumen una buena parte de la propia energía que producen, o lo que los de la industria de generación eléctrica llaman "consumo parasitario de energía", a una escala desconocida para cualquier otra fuente de energía eléctrica. Los reactores de fusión tienen que dar cabida a dos clases de drenaje de energía parasitaria: En primer lugar, una serie de sistemas auxiliares esenciales externos al reactor deben mantenerse continuamente incluso cuando el plasma de fusión está inactivo (es decir, durante las interrupciones planificadas o no planificadas). Entre 75 y 100 MWe (megavatios eléctricos) son consumidos continuamente por los refrigeradores de helio líquido; el bombeo de agua; el bombeo de vacío; la calefacción, la ventilación y el aire acondicionado de numerosos edificios; el procesamiento de tritio; y así sucesivamente, como ejemplifican las instalaciones del proyecto de fusión ITER en Francia. Cuando la producción de fusión se interrumpe por cualquier motivo, esta energía debe comprarse a la red regional a precios minoristas.

La segunda categoría de drenaje parasitario es la energía necesaria para controlar el plasma de fusión en los sistemas de fusión por confinamiento magnético (y para encender las cápsulas de combustible en los sistemas de fusión por confinamiento inercial pulsado). Los plasmas de fusión por confinamiento magnético requieren la inyección de una potencia significativa en haces atómicos o energía electromagnética para estabilizar la combustión de la fusión, mientras que las bobinas magnéticas consumen energía adicional para ayudar a controlar la ubicación y la estabilidad del plasma reactivo. El consumo total de energía eléctrica para este fin supone al menos el seis por ciento de la potencia de fusión generada, y la energía eléctrica necesaria para bombear el refrigerante de la manta suele ser el dos por ciento de la potencia de fusión. La potencia eléctrica bruta puede ser el 40% de la potencia de fusión, por lo que la potencia circulante supone aproximadamente el 20% de la potencia eléctrica.

En los reactores de fusión por confinamiento inercial y en los híbridos de confinamiento inercial/magnético, después de cada impulso de fusión, la corriente eléctrica debe cargar los sistemas de almacenamiento de energía, como las baterías de condensadores que alimentan el láser o los haces de iones o los revestimientos implosivos. Las demandas de energía circulante son al menos comparables a las de la fusión por confinamiento magnético.

Los consumos de energía descritos anteriormente se derivan de la potencia eléctrica del reactor y determinan los límites inferiores del tamaño del reactor. Si la potencia de fusión es de 300 megavatios, la totalidad de la producción eléctrica de 120 MWe apenas cubre las necesidades in situ. A medida que aumenta la potencia de fusión, el consumo in situ es cada vez menor en relación con la producción eléctrica, hasta llegar a la mitad cuando la potencia de fusión es de 830 megavatios. Para tener alguna posibilidad de funcionamiento económico que deba amortizar los costes de capital y funcionamiento, la potencia de fusión debe elevarse a miles de megavatios para que el consumo total de energía parasitaria sea relativamente pequeño.

En pocas palabras, por debajo de un determinado tamaño (unos 1.000 MWe) el drenaje de energía parasitaria hace que no sea rentable el funcionamiento de una central de fusión.

Los problemas del drenaje de energía parásita y de la reposición de combustible son importantes por sí mismos. Pero los reactores de fusión tienen otros problemas graves que también aquejan a los reactores de fisión actuales, como los daños por radiación neutrónica y los residuos radiactivos, la posible liberación de tritio, la carga de los recursos de refrigerante, los costes de explotación desmesurados y el aumento de los riesgos de proliferación de armas nucleares.

Daños por radiación y residuos radiactivos

Para producir calor utilizable, los flujos de neutrones que transportan el 80% de la energía de la fusión de deuterio-tritio deben ser desacelerados y enfriados por la estructura del reactor, su manta circundante que contiene litio y el refrigerante. Se espera que el daño por radiación neutrónica en la pared de la vasija sólida sea peor que en los reactores de fisión debido a las mayores energías neutrónicas. Los neutrones de fusión sacan a los átomos de sus posiciones habituales en el entramado, provocando el hinchamiento y la fractura de la estructura. Además, las reacciones inducidas por los neutrones generan grandes cantidades de helio e hidrógeno intersticial, formando bolsas de gas que provocan un hinchamiento adicional, fragilidad y fatiga. Estos fenómenos ponen en peligro la integridad de la vasija de reacción.

En los reactores con combustible sólo de deuterio (que es mucho más difícil de encender que una mezcla de deuterio-tritio), el producto de la reacción neutrónica tiene una energía cinco veces menor y las corrientes de neutrones son sustancialmente menos dañinas para las estructuras. Pero los efectos nocivos seguirán siendo ruinosos en una escala de tiempo más larga.

El problema de las estructuras degradadas por los neutrones puede aliviarse en los conceptos de reactores de fusión en los que la cápsula de combustible de fusión está encerrada en una esfera o cilindro de litio líquido de un metro de espesor. Pero los propios conjuntos de combustible se transformarán en toneladas de residuos radiactivos que habrá que retirar anualmente de cada reactor. El litio fundido también presenta un riesgo de incendio y explosión, introduciendo un inconveniente común a los reactores de fisión refrigerados por metal líquido.

El bombardeo de los neutrones de fusión desplaza a los átomos de su posición estructural, haciéndolos radiactivos y debilitando la estructura, que debe ser sustituida periódicamente. Esto da lugar a enormes masas de material altamente radiactivo que finalmente debe ser transportado fuera del emplazamiento para su enterramiento. Muchos componentes no estructurales dentro de la vasija de reacción y en la manta también se volverán altamente radiactivos por la activación de neutrones. Aunque el nivel de radiactividad por kilogramo de residuos sería mucho menor que el de los residuos de los reactores de fisión, el volumen y la masa de los residuos serían muchas veces mayores. Además, una parte de los daños por radiación y de la producción de residuos radiactivos no tiene fin, ya que una parte de la energía de fusión se genera únicamente para compensar los irreductibles consumos de energía in situ.

Los científicos especializados en materiales están intentando desarrollar aleaciones estructurales de baja activación que permitirían que los materiales desechados del reactor se calificaran como residuos radiactivos de bajo nivel que podrían eliminarse mediante el enterramiento en tierra a poca profundidad. Incluso si dichas aleaciones llegan a estar disponibles a escala comercial, es probable que muy pocos municipios o condados acepten los vertederos para los residuos radiactivos de baja actividad. Sólo hay uno o dos depósitos para este tipo de residuos en cada nación, lo que significa que los residuos radiactivos de los reactores de fusión tendrían que ser transportados por todo el país con un gran gasto y protegidos contra el desvío.

Para reducir la exposición a la radiación de los trabajadores de la central, es necesario un blindaje biológico incluso cuando el reactor no está en funcionamiento. En el entorno intensamente radiactivo, se necesitarían equipos de manipulación a distancia y robots para todos los trabajos de mantenimiento de los componentes del reactor, así como para su sustitución por daños causados por la radiación, la erosión de las partículas o la fusión. Estas limitaciones provocarán tiempos de inactividad prolongados incluso para reparaciones menores.

Proliferación de armas nucleares

La producción abierta o clandestina de plutonio 239 es posible en un reactor de fusión simplemente colocando óxido de uranio natural o empobrecido en cualquier lugar donde vuelen neutrones de cualquier energía. El océano de neutrones ralentizados que resulta de la dispersión de los neutrones de fusión que fluyen en la vasija de reacción impregna todos los rincones del interior del reactor, incluidos los apéndices de la vasija de reacción. Los neutrones más lentos serán fácilmente absorbidos por el uranio 238, cuya sección transversal de absorción de neutrones aumenta con la disminución de la energía de los neutrones.

En vista de las dudosas perspectivas de reposición de tritio, los reactores de fusión pueden tener que ser alimentados por las dos reacciones de deuterio-deuterio que tienen sustancialmente la misma probabilidad, una de las cuales produce neutrones y helio 3, mientras que la otra produce protones y tritio. Como no se requiere la obtención de tritio, todos los neutrones de fusión están disponibles para cualquier uso, incluida la producción de plutonio 239 a partir de uranio 238.

Es muy difícil acercarse al punto de equilibrio energético con las reacciones de deuterio-deuterio porque su reactividad total es 20 veces menor que la del deuterio-tritio, incluso a temperaturas mucho más altas. Pero un "reactor de prueba" alimentado con deuterio, con 50 megavatios de potencia de calentamiento y que produzca sólo 5 megavatios de potencia de fusión deuterio-deuterio, podría producir unos 3 kilogramos de plutonio 239 en un año absorbiendo sólo el 10% de la producción de neutrones del uranio 238. La mayor parte del tritio de la segunda reacción de deuterio-deuterio podría recuperarse y quemarse y los neutrones de deuterio-tritio producirían aún más plutonio 239, para un total de quizás 5 kilogramos. En efecto, el reactor transforma la energía eléctrica de entrada en neutrones de "agente libre" y tritio, de modo que un reactor de fusión alimentado sólo con deuterio puede ser una herramienta singularmente peligrosa para la proliferación nuclear.

Un reactor alimentado con deuterio-tritio o sólo con deuterio tendrá un inventario de muchos kilogramos de tritio, lo que ofrece oportunidades de desvío para su uso en armas nucleares. Al igual que en el caso de los reactores de fisión, serían necesarias las salvaguardias del Organismo Internacional de la Energía Atómica para evitar la producción de plutonio o el desvío de tritio.

Desventajas adicionales compartidas con los reactores de fisión

El tritio se dispersará en las superficies de la vasija de reacción, los inyectores de partículas, los conductos de bombeo y otros apéndices. La corrosión en el sistema de intercambio de calor, o una brecha en los conductos de vacío del reactor podría dar lugar a la liberación de tritio radiactivo a la atmósfera o a los recursos hídricos locales. El tritio se intercambia con el hidrógeno para producir agua tritiada, que es biológicamente peligrosa. La mayoría de los reactores de fisión contienen cantidades triviales de tritio (menos de 1 gramo) en comparación con los kilogramos de los supuestos reactores de fusión. Sin embargo, la liberación de cantidades incluso mínimas de tritio radiactivo de los reactores de fisión en las aguas subterráneas provoca la consternación del público.

Impedir la permeabilidad del tritio a través de ciertas clases de sólidos sigue siendo un problema sin resolver. Durante algunos años, la Administración Nacional de Seguridad Nuclear -una rama del Departamento de Energía de EE.UU.- ha estado produciendo tritio en al menos un reactor de fisión propiedad de la Administración del Valle de Tennessee mediante la absorción de neutrones en barras de control sustitutivas que contienen litio. Se ha producido una fuga significativa y aparentemente irreductible de tritio de las barras al agua de refrigeración del reactor que se libera al medio ambiente, hasta el punto de que la producción anual de tritio se ha reducido drásticamente.

Además, existen los problemas de la demanda de refrigerante y la escasa eficiencia del agua. Un reactor de fusión es una planta de energía térmica que exigiría inmensas demandas de recursos hídricos para el bucle de refrigeración secundario que genera vapor, así como para eliminar el calor de otros subsistemas del reactor, como los refrigeradores criogénicos y las bombas. Y lo que es peor, los varios cientos de megavatios o más de energía térmica que deben generarse únicamente para satisfacer las dos clases de drenaje de energía eléctrica parásita suponen una demanda adicional de recursos hídricos para la refrigeración a la que no se enfrenta ningún otro tipo de central termoeléctrica. De hecho, un reactor de fusión tendría la menor eficiencia hídrica de cualquier tipo de central térmica, ya sea fósil o nuclear. Con la intensificación de las condiciones de sequía en diversas regiones del mundo, muchos países no podrían sostener físicamente grandes reactores de fusión.

Se han estudiado numerosos refrigerantes alternativos para el bucle primario de eliminación de calor, tanto para los reactores de fisión como de fusión, y las paredes de litio líquido de un metro de espesor pueden ser esenciales para que los sistemas de fusión por confinamiento inercial soporten la carga de impulso. Sin embargo, el agua se ha utilizado casi exclusivamente en los reactores de fisión comerciales durante los últimos 60 años, incluidos todos los que se están construyendo actualmente en el mundo. Esta circunstancia indica que la implementación de cualquier sustituto del refrigerante de agua, como el helio o el metal líquido, será poco práctica en los sistemas de fusión por confinamiento magnético.

Y todo lo anterior significa que cualquier reactor de fusión se enfrentará a unos costes de funcionamiento desmesurados.

El funcionamiento de un reactor de fusión requerirá personal cuya experiencia sólo se requería hasta ahora para trabajar en plantas de fisión, como expertos en seguridad para supervisar las cuestiones de salvaguardia y trabajadores especializados para eliminar los residuos radiactivos. Se necesitará más personal cualificado para manejar los subsistemas más complejos de un reactor de fusión, como la criogenia, el procesamiento del tritio, los equipos de calentamiento del plasma y los diagnósticos elaborados. Los reactores de fisión en Estados Unidos suelen requerir al menos 500 empleados permanentes en cuatro turnos semanales, y los reactores de fusión necesitarán cerca de 1.000. En cambio, sólo se necesita un puñado de personas para operar las centrales hidroeléctricas, las plantas de combustión de gas natural, las turbinas eólicas, las plantas de energía solar y otras fuentes de energía.

Otro gasto de funcionamiento difícil de superar son los entre 75 y 100 megavatios de energía eléctrica parásita que consumen continuamente las instalaciones de apoyo in situ y que deben comprarse a la red regional cuando la fuente de fusión no está en funcionamiento.

Entre los múltiples gastos recurrentes se encuentran la sustitución de los componentes dañados por la radiación y erosionados por el plasma en la fusión por confinamiento magnético, y la fabricación anual de millones de cápsulas de combustible para cada reactor de fusión por confinamiento inercial. Y cualquier tipo de central nuclear debe asignar fondos para el desmantelamiento al final de su vida útil, así como para la eliminación periódica de los residuos radiactivos.

Es inconcebible que los costes totales de funcionamiento de un reactor de fusión sean inferiores a los de un reactor de fisión, por lo que el coste de capital de un reactor de fusión viable debe ser casi nulo (o estar fuertemente subvencionado) en lugares donde los costes de funcionamiento de los reactores de fisión por sí solos no son competitivos con el coste de la electricidad producida por la energía no nuclear, y han provocado el cierre de las centrales nucleares.

En resumen, los reactores de fusión se enfrentan a algunos problemas singulares: la falta de un suministro natural de combustible (tritio), y grandes e irreductibles drenajes de energía eléctrica para compensar. Dado que el 80% de la energía de cualquier reactor alimentado con deuterio y tritio aparece en forma de flujos de neutrones, es ineludible que estos reactores comparten muchos de los inconvenientes de los reactores de fisión, como la producción de grandes masas de residuos radiactivos y los graves daños por radiación en los componentes del reactor. Estos problemas son endémicos de cualquier tipo de reactor de fusión alimentado con deuterio-tritio, por lo que abandonar los tokamaks por algún otro concepto de confinamiento no puede suponer ningún alivio.

Si se consigue que los reactores funcionen sólo con combustible de deuterio, desaparece el problema de la reposición de tritio y se alivian los daños por radiación neutrónica. Pero los demás inconvenientes siguen existiendo, y los reactores que sólo requieren combustible de deuterio tendrán un gran potencial de proliferación de armas nucleares.

Estos impedimentos -junto con el colosal desembolso de capital y varias desventajas adicionales compartidas con los reactores de fisión- harán que los reactores de fusión sean más difíciles de construir y operar, o de alcanzar la viabilidad económica, que cualquier otro tipo de generador de energía eléctrica.

Las duras realidades de la fusión desmienten las afirmaciones de sus defensores de "energía ilimitada, limpia, segura y barata". La energía de fusión terrestre no es la fuente de energía ideal que ensalzan sus impulsores, sino todo lo contrario: Es algo que hay que evitar.