Friday, August 14, 2026

EL DOGMA DE LA RESURRECCIÓN ES CONTRAPRODUCENTE PARA LA FE

 

Imagen de Cristo en escena inicial de Los odiosos 8, de Tarantino.

 

Dicen que:

"es la creencia central del cristianismo que afirma que Jesucristo resucitó al tercer día tras su crucifixión, y que al final de los tiempos todos los seres humanos resucitarán con sus cuerpos unidos de nuevo a sus almas para recibir la vida eterna"


Pero... el apego a este milagro, poniéndolo en semejante pedestal de importancia, así como el apego a cualquier otro milagro que Cristo pudiera realizar, o incluso el apego a los milagros que otros seres humanos (Cristo lo fue) pudieran realizar, no es más que una expresión de nuestra necesidad de traer a Dios al plano material. No sabemos creer en Él si no obtenemos una prueba material de su existencia. Pero la verdadera Fe es la que se desarrolla desde la base de una completa inaccesibilidad material a Dios. La verdadera Fe, como dice Simone Weil, es una espera sin expectativa, un deseo sin deseo:

"Si es nutrido por la imaginación (esta facultad central del yo) nuestro deseo es necesariamente limitado, y solo la desaparición del yo le restaurará su vocación original ilimitada e infinita. Una vez que “la espada de la obediencia” haya cortado nuestra orientación hacia el mundo de los objetos particulares, nuestro deseo será liberado de toda limitación subjetiva y se convertirá en “deseo sin anhelo” [souhait]. Este deseo sin deseo es un estado de pura contemplación, espera sin expectativa, acción no actuante (action non-agissante). Energía pura, similar a la energía vegetal, que se opone a la gravedad y permite a la planta trepar hacia la fuente de la luz."


Es el yo el que quiere salvarse materialmente. Tenemos ego para sobrevivir en el mundo material. Y es ese ego, necesario para vivir, el que pide una prueba material de la existencia de Dios para salvarse materialmente... "resucitarán con sus cuerpos unidos de nuevo a sus almas para recibir la vida eterna"... pero la salvación que Cristo nos ofrece con su crucifixión no es material, sino espiritual. Cristo desaparece en la cruz, completamente abandonado por Dios. Dios le es inaccesible, y es entonces cuando desaparece su ego y su sacrificio puede ser un acto creativo puro, porque la transformación total de uno en algo nuevo como acto creativo implica una entrega total en el sentido de una claudicación completa del yo.

Cristo nos da ejemplo con su sacrificio por amor. Y nos salva porque al hacerlo ha plantado una semilla que ha ido creciendo en nuestras almas desde entonces. Pero la salvación en cada uno solo puede completarse si asumimos y practicamos la verdadera doctrina de Cristo en nuestras vidas: el sacrificio del yo como acto de amor puro incondicional, eso es la salvación espiritual.

En los evangelios se sugiere constantemente que Cristo hablaba de sí mismo, que se daba importancia diciendo que era el hijo de Dios, nada menos... no digo que no lo hiciera, lo que digo es que esto es circunstancial, no es "el mensaje". Esas palabras que hablan por Cristo en los evangelios, inflando su propio ego, solo son un reflejo de la necesidad de inflarse el ego de aquellos que escribieron los evangelios. Cristo no podía creerse de verdad importante, porque esto es contraproducente para la entrega amorosa a los demás. La caridad no se pavonea... Cristo no iba alardeando por ahí de que había venido a salvarnos... los verdaderos profetas no hablan mucho de sí mismos, son, ellos mismos. Cristo interpretaba "su personaje" porque era un ser humano, todos tenemos un personaje que interpretar en el teatro de la vida, pero en el fondo de su alma, su amor incondicional nacía de la desaparición de su yo.

Por supuesto que Cristo existió, y fue un ser divino cuyo ejemplo vital y sacrificio final sentaron las bases para una evolución espiritual verdadera de la humanidad, es decir, para nuestra salvación. Pero salvación espiritual, no material.

La salvación supone dejar que Dios vea el mundo a través nuestro por un instante, retirarnos para que Él pueda "ver" y unirse a su obra. Dios no hace el mundo a voluntad. La voluntad es una cualidad humana, animal, material. Dios no puede evitar sostener (crear) el mundo en cada instante. No puede evitar descrear su divinidad inmóvil para que cada instante sea creado, suceda, se mueva y dé lugar al siguiente instante. Literalmente, el universo es una sinfonía de vibraciones. Campos vibrantes alimentados por la energía de Dios vaciándose. Dios está fuera del tiempo, pero no puede evitar consumirse en movimiento (tiempo). Sin tiempo no hay ojos que puedan ver, por eso Dios solo se ve a través de nuestros ojos. Tenemos el gran honor de ser sus ojos, y semejante honor requiere un agradecimiento al mismo nivel.

El mundo lo hace Dios en cada instante [ver Nota]. Es la palabra de Dios lo que impulsa al mundo. El universo se está creando todo el tiempo. La creencia de que el mundo fue hecho en un momento dado del pasado, viene de pensar que Dios está en el tiempo, que Dios se cree alguien y decide a voluntad crearnos. Nada de eso. El universo no es un proceso inercial resultado de un impulso energético inicial. El Big Bang inicial y, tras él, la evolución hace el resto hasta llegar a la conciencia. El universo se desarrolla sin propósito y, por azar, aparece el ser humano que, gracias a su conciencia, descubre que el único sentido reside en progresar materialmente hasta el infinito y más allá. Nada de eso. La evolución no da lugar a nada, es solo la consecuencia, no la causa. La gravedad no tira de nosotros, solo seguimos geodésicas (caminos más cortos) en el espacio/tiempo.

Lo que impulsa la evolución es una inyección constante de energía divina, de conciencia divina, que da lugar a la "conciencia de sí", que es la nuestra. La conciencia divina no es consciente de sí misma. La conciencia de uno mismo o "conciencia de sí" es una cualidad material. Un refinamiento material que muchos animales poseen, y no es otra cosa que un microcosmos de un Cosmos mucho más amplio que se desarrolla fractalmente. No es producto del azar. No hubo un pulso energético inicial proyectado sobre una caja de resonancia que por casualidad reunió las condiciones necesarias para que esa energía se propagara dentro de ella de forma ordenada.

La ciencia actual cree que esas cajas de resonancia emergen de la nada en una especie de olla de cocción de universos, y que por casualidad, algunas logran emerger con características que permiten a la energía prosperar. No tienen claro de dónde viene la energía. No me extraña, si no meten a Dios en la ecuación. Algunos dicen que la energía viene del choque de unas cajas con otras... Pero no tiene ningún sentido. Todo ese proceso que ha de ocurrir en la olla de cocción, ha de ser un proceso al fin y al cabo, y como la palabra indica, los procesos están en el tiempo. Pero también dicen que antes del Big Bang no había espacio/tiempo. ¿Y quién creó la olla de cocción? ¿Se creó desde otra olla que también estaba en su propio tiempo? Muñecas rusas... no tiene ningún sentido. El Creador está fuera del tiempo, y toda su creación es atemporal, aunque deba moverse en el tiempo [ver Nota].

Entonces, si el dogma de la resurrección no ha de ser la creencia central del cristianismo, ¿cuál podría ser?

Podría ser lo que encontramos en estos fragmentos del Sermón de la Montaña. Mateo 5:

"Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persiguen.

Al que te abofetee en la mejilla ofrécele también la otra. Al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica dale también el manto.

A quien te pida, da, y al que pida prestado, no le reclames el dinero.

Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué más queréis?

No juzguéis y no seréis juzgados.

¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu propio ojo? Saca primero la viga de tu ojo.

No amaséis tesoros en la tierra. Los destruirán las polillas y la herrumbre, los robarán los ladrones. Mejor es amasarlos en el cielo. Allí donde está vuestro tesoro, allí está también tu corazón.

Me preguntáis cuándo llegará el Reino de Dios. No se puede tocar, no se puede decir: ¡está aquí! ¡Está allá! Está entre vosotros. Está en vosotros. Para entrar en él hay que pasar por la puerta estrecha.

Los últimos serán los primeros, los primeros serán los últimos. El que se ensalce será humillado y el que se humille será ensalzado.
"

 


La doctrina de no responder al mal con violencia no significa que debamos dejarnos masacrar por cualquier fiera que nos ataque, más bien, que debemos observar la energía de la fiera, entenderla, dilucidar si realmente se trata de un ataque real... aprender que nuestra energía y la de la fiera tienen un fondo común y que ambas pueden llegar a armonizarse. El que observa sin miedo y pone a disposición de la sinfonía colectiva su vibración, puede hacer que el ruido de la violencia se torne música. La música amansa a las fieras. Obviamente, no se trata de ceder sin más a la violencia. Unas veces tendremos que claudicar humildemente en la disputa: dos no discuten si uno no quiere. Otras veces habrá que bailar, o negociar, desde la empatía, desde la escucha. Sin entender la vibración del otro no podemos poner la nuestra a resonar con la suya y construir música juntos.

La venganza, la ira, el miedo, la soberbia, todos instintos para proteger nuestra comodidad y seguridad en el corto plazo. Pero nuestro excesivo apego animal actual a todo ello, nos está conduciendo a la destrucción total de esa seguridad y comodidad en el medio y largo plazos.



*        *       *


                                    
Nota:


El mundo lo hace Dios en cada instante, y no solo eso. Dios hace todos los instantes al mismo tiempo, porque Él está fuera del tiempo. Recurriendo al icono circular que Wolfgang Smith usa para explicar su universo cíclico, cada punto de la circunferencia representa un instante del universo corpóreo que se crea como proyección del centro divino a través del radio de la circunferencia. Pero la circunferencia entera tiene que moverse para constatar su invarianza rotacional. Un microcosmos de esto es nuestra propia visión: los ojos no paran de moverse para captar invariantes, orden. El universo no para de moverse para captar su propia invarianza. Todos los puntos de la circunferencia (instantes) se mueven al mismo tiempo, se crean al mismo tiempo. Esto tiene consecuencias espeluznantes o maravillosas según se mire: cada uno de nosotros cuando muere, también está naciendo. Los primeros pasos de tu hijo, tu primer beso... cada instante de nuestra vida sigue reproduciéndose hasta el infinito. Siempre lo hizo.

No comments:

Post a Comment