Wednesday, November 16, 2022

No hay salida para Europa

 

 

A continuación la traducción (con ayuda de deepl) de otro artículo del genial 'B' (The Honest Sorcerer). Sigue con su contrainformación desmontando sin piedad el discurso dominante de rebaño con el que nos narcotizan a diario en torno a la crisis energética global y su focalización en Europa. El agradecimiento como siempre a Carlos Lorenz Benlloch, quien tradujo el artículo en primer lugar.


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"Las civilizaciones mueren por suicidio, no por asesinato"
El difunto historiador Toynbee sostenía que cuando las civilizaciones se encuentran con un desafío que no pueden superar o resolver, prefieren suicidarse antes que dejarse asesinar por fuerzas externas. Sin embargo, dudo sinceramente que alguien de la clase política de Occidente haya leído a Toynbee, y mucho menos que se haya dejado influir por sus pensamientos... Sin embargo, aquí estamos en esta coyuntura histórica que marca claramente el final de siglos de dominio, colonización y explotación de Occidente, y junto con una inminente caída de la producción mundial de petróleo: el lento declive de la civilización industrial. ¿Qué hacemos ahora? ¿Somos lo suficientemente fuertes para dar un paso atrás y detener esta locura?

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 Los sistemas que han tardado siglos en construirse y evolucionar hasta su forma actual no están dispuestos a renunciar a su dominio fácilmente. Lo que estamos presenciando hoy no es más que el comienzo de una larga lucha política, económica y tecnológica que durará (probablemente muchas) décadas en el futuro. El superorganismo económico que rodea el planeta está haciendo todo lo posible para mantenerse vivo un poco más mientras se le priva de energía. Primero se resquebrajará en dos grandes trozos, y luego, tras el desmoronamiento y la caída de su mitad más agotada, la otra seguirá su camino.

Con el proceso anterior en mente, hagamos primero un rápido barrido por las noticias económicas en Europa, donde nació la idea de la dominación occidental y donde parece encontrar su destino. Entonces, ¿cómo se ven las cosas en el inicio del largo descenso de Europa? A primera vista, parece que el continente ha llenado sus unidades de almacenamiento de gas hasta el borde y los buques de GNL hacen cola frente a los puertos europeos a la espera de ser descargados. Para el ojo inexperto estas noticias, junto con una considerable caída de los precios del gas TTF, podrían incluso transmitir un mensaje tranquilizador: 'Todo irá bien este invierno, ahora sólo hay que centrarse en la próxima temporada de frío'.

Esto, por supuesto, no podría estar más lejos de la realidad. A pesar de la alegre palabrería, la crisis en curso -la canibalización de las industrias europeas- no se detuvo ni un minuto. Los medios de comunicación occidentales se mostraron muy complacientes con la forma en que las fuentes alternativas han asumido el papel de Rusia en el suministro de gas, aunque lo hicieron sin abordar la cuestión de las cantidades. Sí, hay (algo) más gas procedente de lugares como Azerbaiyán, Noruega o Estados Unidos, pero la cantidad no se acerca ni de lejos a la que solía llegar a través de los gasoductos desde Siberia.

Un pensador crítico podría preguntarse en este punto: ¿cómo podríamos haber llenado nuestro almacenamiento en Europa entonces? La respuesta oficial es que la gente y la industria habían estado ahorrando energía al no encender la calefacción en este clima suave de otoño. Como alguien que ha pasado años en la fabricación (de productos de alta intensidad energética), esta afirmación me olió inmediatamente a chorrada. Mirando detrás de la alegre palabrería, y escarbando en los pozos de los departamentos de noticias de energía y economía, la respuesta se reveló rápidamente:

La caída no se debe sólo a que las empresas industriales están bajando los termostatos, sino que también están cerrando plantas que quizá nunca vuelvan a abrir.


En otras palabras: la desindustrialización ya está en marcha. El artículo continúa explicando:

Las industrias que hacen un uso intensivo de la energía, como el aluminio, los fertilizantes y los productos químicos, corren el riesgo de que sus empresas trasladen permanentemente su producción a lugares donde abunda la energía barata, como Estados Unidos. [...] La Agencia Internacional de la Energía estima que la demanda europea de gas industrial cayó un 25% en el tercer trimestre con respecto al año anterior. Los analistas afirman que los cierres generalizados han tenido que estar detrás de esta caída, ya que el aumento de la eficiencia por sí solo no produciría tal ahorro.


El autor cita a Chris Heron, de la asociación industrial Eurometaux, para añadir peso a estas palabras:

"Históricamente, cuando se producen estos cierres temporales, los cierres permanentes vienen como consecuencia"

Ahora que la mitad de sus fundiciones de zinc y aluminio están apagadas, junto con el 70% de su producción de fertilizantes, no es en absoluto exagerado decir que Europa puede ver forzada la desindustrialización como resultado de la crisis energética:

Que la Unión Europea se dirige a una recesión es ahora bastante claro para cualquiera que observe los indicadores. El último de ellos -la actividad manufacturera de la eurozona- cayó al nivel más bajo desde mayo de 2020.

La lectura de octubre del PMI de S&P Global también señaló una recesión inminente, cayendo en el mes y siendo la cuarta lectura mensual por debajo de 50 -una indicación de una contracción económica.

Sin embargo, en una noticia quizás peor, el conglomerado alemán BASF dijo el mes pasado que se contraería permanentemente en su país de origen y se expandiría en China.


Sin duda, no es lo que la sabia clase dirigente europea esperaba a principios de abril. En respuesta, las empresas -las que tienen los medios técnicos, al menos- están pasando a quemar gasóleo de calefacción y gasoil, lo que agrava aún más la crisis del gasoil. (Que se debe principalmente, no a la falta de capacidad de refinado o a las huelgas, sino a la lenta disminución del tipo de petróleo adecuado para fabricar este combustible, que las sanciones sobre el petróleo ruso agravan aún más... Aunque hablaremos de este tema más adelante).

Pensando en la cordura de los políticos europeos, este cambio al gasóleo -junto con su crisis de suministro- me hizo preguntarme, sin embargo, hasta qué punto es prudente cerrar las importaciones de petróleo ruso a partir de diciembre y de productos refinados a partir de febrero (incluyendo el mismo combustible que necesitamos más para sustituir al gas natural). 'No hay problema, entonces invertiremos en energías renovables'.

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Los esfuerzos occidentales por asegurar el suministro no sólo de energía, sino también de los minerales clave utilizados en los vehículos eléctricos y las infraestructuras renovables, también están en riesgo por los altos precios de la energía. No debería sorprender entonces que, como resultado, una cuarta parte de la capacidad de fabricación de energía solar y baterías de Europa esté en peligro.

Como he explicado muchas veces en este blog, aunque el sol y el viento sean abundantes (al menos en primavera y verano), los materiales necesarios para construir paneles, motores eléctricos, baterías y turbinas requieren combustibles fósiles en cada etapa de su ciclo de vida. Estos productos son tan dependientes del petróleo como los SUVs (Vehículo Deportivo Utilitario) que pretenden sustituir. Sí reducen las emisiones totales de CO2, pero como no pueden producirse sin quemar combustibles fósiles, estas "soluciones verdes" son sólo una extensión de la infraestructura de carbón, petróleo y gas, no una sustitución.

Por tanto, no debería sorprender que la repentina reducción de las importaciones de gas natural (una consecuencia de la guerra económica que se está desarrollando), y la consiguiente volatilidad de los precios arrojen muchas dudas sobre el plan energético "verde" de Europa:

Como los precios de la energía han aumentado todos los costes, incluidos los de los materiales necesarios para las infraestructuras renovables, los modelos de inversión basados en los bajos precios de la electricidad producida de forma renovable están en duda.


Esta crisis autoimpuesta ha dejado muy claro lo dependientes que son la eólica y la solar de los combustibles fósiles baratos, no sólo en términos técnicos, sino también desde el punto de vista de la inversión. Recuerden que cuando (y no si) el resto del mundo empiece a sentir el dolor causado por la lenta disminución de la disponibilidad de combustibles fósiles, esto se convertirá en nuestra realidad compartida, en todos los continentes.

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Entonces, ¿fue por accidente o por un mero error político que Europa haya recibido el primer golpe de la desindustrialización? Yo diría: ni lo uno ni lo otro. Esto ocurre no sólo porque ha sido Europa la que ha agotado primero sus combustibles fósiles en una carrera de industrialización y dos guerras mundiales, sino porque sus líderes fueron "persuadidos" de ir primero donde otros seguirían. Me explico.

Después de que las dos primeras guerras mundiales pusieran fin a la colonización y dejaran gran parte del continente devastado, Europa en general y Alemania en particular se han convertido en un territorio ocupado de facto durante el resto del siglo XX. El actual conflicto con Rusia se debe en gran parte al hecho de que, tras el colapso del bloque oriental entre 1989 y 1991, la mitad occidental -bueno, cómo decirlo- siguió siendo leal a su libertador y continuó expandiéndose hacia el este, animando finalmente a Ucrania a unirse a sus filas en 2014.

¿Fue entonces una decisión independiente de Europa renunciar a su ejército, mientras permitía que la alianza de la que forma parte se expandiera hacia el este? Algunos argumentarían, por supuesto, pero para usar una analogía astronómica, no es por accidente que Júpiter, el mayor de todos los planetas, no tenga vecinos cercanos: ha aplastado a todos los planetas a su paso dejando un cinturón de meteoritos entre él y el resto de los planetas interiores. Ahora, sólo le siguen sus satélites más cercanos.

Según el brillante paralelismo histórico expuesto por Michael Hudson, Europa tuvo que "besar el anillo imperial" y no le quedó más remedio que unirse a la "santa cruzada" contra las potencias emergentes de Eurasia. Primero tuvo que renunciar a su ejército, luego a su política y ahora, con la guerra de sanciones (marcada por la explosión de Nord Stream 1 y 2), a su fuerza industrial y a su independencia.

Ciertamente, parece que el fantasma de Hastings Lionel Ismay, el primer secretario general de la OTAN, todavía nos persigue hoy. En una ocasión bromeó diciendo que el propósito de la OTAN es "mantener a la Unión Soviética fuera, a los estadounidenses dentro y a los alemanes abajo", un dicho que desde entonces se ha convertido en una forma común de describir la dinámica de la OTAN.

Para comprobar que esta idea no es una mera ocurrencia de un profesor de economía descarrilado y de un general fallecido hace tiempo, basta con que el propio think tank de política exterior estadounidense, RAND Corporation, admita que no existe autonomía estratégica europea alguna:
 

"La autonomía estratégica de Europa está íntimamente ligada a las acciones e intenciones de Estados Unidos, a su política interna, así como a su política exterior, de defensa y de seguridad y a su proyección de poder en el exterior".

No sé usted, querido lector, pero yo prefiero estar íntimamente ligado a mi mujer que a una superpotencia nuclear empeñada en proyectar su poder en todo el mundo.

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Pero Europa no es la única que se encuentra en esta situación. Visto así, no es de extrañar que, mientras EE.UU. dirige lentamente su atención hacia China, Canadá ordene a las empresas chinas que se desprendan de su explotación de minerales críticos allí. (Ya saben, es mejor estar preparados en caso de que el próximo ataque de proyección de poder golpee "a regañadientes" al mayor productor mundial de metales críticos sobre el Pacífico...)

No es difícil ver cómo el despliegue de la desglobalización y la rápida evolución de la ruptura entre los antiguos socios comerciales están completamente impulsados por ideologías políticas destinadas a mantener el dominio económico y militar de Occidente, y de un país en particular.

¿Qué tiene esto que ver con la producción de energía? Pues bien, la ruptura de las relaciones comerciales ya está perturbando las cadenas de suministro y podría aumentar los costes de la energía solar y eólica en un 20-25% adicional para 2030. Esto se suma a cualquier otra subida de costes debida a la creciente escasez de combustibles fósiles y al coste energético cada vez más elevado de la extracción y el refinado de los metales necesarios para la "transición", lo que hace aún más cuestionable su éxito.

En este sentido puramente económico, las políticas seguidas por Occidente no sólo conducirán a la pérdida de poder en muchas partes de Europa, sino también pronto en Estados Unidos. Hay que recordar que se aproxima un rápido declive de la producción de petróleo y gas, lo que pone en peligro cualquier intento de cambio a las "energías renovables", como se ha explicado en el caso de Europa. Como dijo un ejecutivo petrolero estadounidense

"Es probable que el esquisto se desplome en cinco años, y la producción de Estados Unidos se reducirá entre un 20 y un 30 por ciento rápidamente. Cuando lo haga, será como ver la escena de la apisonadora en Austin Powers. Los precios del petróleo a finales de la década de 2020 serán algo digno de ver"

¿Quién quedaría entonces ayudando a Estados Unidos? ¿Los saudíes? ¿Venezuela? ¿Irán? '¡Vamos, tiene que haber alguien! ¿Ideas, alguien...?'


Occidente ha cometido un grave error. En lugar de construir relaciones duraderas y mutuas, y de negociar un final pacífico de esta bonanza de combustibles fósiles de una sola vez -participando en un lento y manejable decrecimiento de la economía global- su clase dirigente ha intimidado a los aliados para que le obedezcan y les han obligado a renunciar a sus negocios. Mientras tanto, ahora amenazan abiertamente a todos los demás que no cumplan con sanciones, confiscación de bienes, invasión militar y cambio de régimen. El tiempo dirá hasta qué punto esta estrategia es acertada en una época de recursos limitados. Pero yo no apostaría por su éxito.

Hasta la próxima vez,

B


Tuesday, November 15, 2022

El viaje de nuestras vidas

 

Courtesy Pixabay/fraugun

 

A continuación la traducción de este artículo del astrofísico Tom Murphy. Tom, además, es un enorme conocedor y divulgador sobre el cénit de la civilización termo-industrial. Muy recomendable su libro de libre acceso 'Energy and Human Ambitions on a Finite Planet'.

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¿Cuánto tiempo pasamos preocupados por el rumbo que tomamos como especie humana? Es cierto que quizá muy pocos se centran en el éxito final, que yo defino como una vida sostenible a largo plazo como socio subordinado de toda la vida en el planeta Tierra. Incluso para aquellos que se preocupan por el futuro intermedio y lejano, la atención tiende a centrarse en los ajustes que podemos hacer para dirigir un rumbo más seguro. Sin embargo, ¿cuándo hemos dirigido realmente nuestro camino como especie? ¿Tenemos realmente el control? Yo diría que nunca hemos estado realmente en el asiento del conductor en las decisiones más importantes. Nuestro camino ha sido más bien una atracción de parque de atracciones equipada con un volante ornamental, que da a los adorables niños una sensación de control embriagadora pero ilusoria.

La idea central es que cualquier desarrollo que confiera una ventaja competitiva a corto plazo llegará a dominar el paisaje, de modo que no adoptarlo significa perder la carrera y quedar fuera del futuro. Es una meta-evolución que selecciona algo que no es nuestro mejor interés. Y está ganando, como debe ser.

Antes de entrar en materia, debo señalar que esta línea de pensamiento se inspiró en gran medida en un episodio del podcast Great Simplification en el que participó Daniel Schmachtenberger. (Este podcast relativamente nuevo de Nate Hagens tiene muchos episodios excelentes que invitan a la reflexión y una animación de alta calidad que lo acompaña: Le recomiendo que lo vea).

La idea es bastante sencilla y se ha repetido una y otra vez a lo largo de nuestra historia. Una tribu que utilizaba el fuego podía acceder a alimentos (a través de la cocción) que otros no podían, mantenerse caliente en periodos fríos, alterar los paisajes en su beneficio, sacar la caza y utilizarla como arma contra los competidores. Si una tribu no desarrollaba esta habilidad o renunciaba a utilizarla, simplemente perdía la competencia y se desvanecía. El lenguaje que utiliza Schmachtenberger es que la tecnología superior es obligada: su uso es obligatorio. Eddie Izzard capta la esencia de esta "elección" sin complicaciones en la pregunta ¿Pastel o muerte?

La misma lógica se aplica a la agricultura. Los que optaron por ella disfrutaron de excedentes/almacenamiento de alimentos, mayor número de personas, libertad para especializarse y pudieron permitirse el lujo de tener soldados a tiempo completo. Los que no siguieron el juego -especialmente si ocupaban tierras valiosas- estaban destinados al fracaso. El hecho de que la agricultura surgiera de forma independiente en todo el mundo y llegara a dominar una vez que el clima se hizo lo suficientemente estable habla de la naturaleza obligatoria de facto de la "elección".

A continuación nos topamos con el pensamiento ilustrado (científico). La ventaja es obvia, ya que los principios subyacentes funcionan siempre. Al igual que un jugador de videojuegos que ha asimilado todas las reglas tendrá una ventaja competitiva sustancial sobre alguien que simplemente improvisa, dominar las reglas del universo real es una estrategia ganadora.

En lugar de tocar este tambor en exceso, agruparé los cuatro siguientes en un solo rollo: combustibles fósiles, tecnología, capitalismo (una economía de mercado) y democracia (u otros sistemas políticos, pero la combinación de capitalismo y democracia ha sido especialmente potente para maximizar el crecimiento). Lo sé, es mucho. Los cuatro juntos han promovido un crecimiento impresionantemente rápido del esfuerzo humano. No importa que dicho crecimiento se produzca a expensas de la sobreexplotación del sustrato biofísico, probablemente hasta el punto de su propia desaparición. El proceso de selección opera a corto plazo. Cualquier sociedad que elija no utilizar estas herramientas se autolimita en su propio detrimento y potencial desaparición.


No hay intervención

A la luz de esto, podemos ver que nunca nos sentamos alrededor de una mesa y debatimos sobre el uso del fuego, la agricultura, la ciencia, los combustibles fósiles, la tecnología o el capitalismo. Claro, tuvimos discusiones, y pudimos engañarnos pensando que teníamos el control -otra faceta de nuestro excepcionalismo humano-. Pero no fue una verdadera elección, ya que los que optaron por no hacerlo ya no están o no les va bien en nuestra actual civilización global. Así que, en retrospectiva, puede parecer una serie de movimientos deliberados que nos pusieron en el camino "correcto", donde "correcto" sólo significa "actual", posiblemente traducido a "desastroso".

Sin embargo, debido a la naturaleza obligatoria de todas estas ramas, en realidad tuvimos poca o ninguna influencia en sus resultados. Es como si flotáramos en una balsa en un arroyo que se une a un río más grande y nos preguntáramos qué camino tomar en la confluencia. Todas las fuerzas apuntan río abajo. Una balsa que decida mantenerse firme o luchar río arriba corre el riesgo de naufragar, mientras que los que "deciden" ir río abajo pueden felicitarse todo lo que quieran, pero en realidad no tienen nada que ver con la facilidad con la que se realizó la transición: difícilmente podría haber tenido éxito de otra manera.

Hoy en día, los mercados y los sistemas financieros obligan a los vencedores de este mundo a perseguir rendimientos a corto plazo, robando a la humanidad la oportunidad de ejercer la sabiduría o considerar el futuro lejano.  A modo de ejemplo, Bret Stephens, del New York Times, afirmó de forma decepcionante que "los demócratas tienen que idear un conjunto de políticas sobre el cambio climático que no amenacen los bolsillos, los empleos o los negocios de la gente". Esos son, en efecto, los elementos que agarran firmemente el volante, navegando por una ruta hacia el fracaso invirtiendo ingenuamente la jerarquía de los sistemas artificiales con respecto a la realidad biofísica, como si se proclamara que la naturaleza no se atreve a imponer límites a nuestras ambiciones e ideales.  Estas rabietas exigen ganancias inmediatas de "calorías vacías" que en la práctica superan a los enfoques más racionales.


Rápidos de clase 5

Siguiendo con la metáfora de la balsa, podemos pensar en el cambio agrícola como si la gente se subiera a una balsa en una corriente lenta y suave. Al principio, esta elección supuso una modesta ventaja, ya que se avanzaba hacia la seguridad de los recursos con mayor rapidez que si se caminaba por la orilla. Pero todavía era posible ir y venir con seguridad entre la orilla y la balsa durante un tiempo. Al final, los que se quedaron en la balsa se adelantaron a los de la orilla. La corriente se unió a otra y aumentó la velocidad, ahora sin duda superior a la del viaje por la orilla. El arroyo más grande, al que se unieron otros ramales, se convirtió en un pequeño río. Si avanzamos hasta hoy, nos encontramos con un rápido de clase 5. Es estimulante, más que peligroso e increíblemente rápido.

Dado que la aceleración hasta llegar a la velocidad de vértigo actual ha llevado muchas generaciones, la mayoría percibe esta locura como algo normal y no le da importancia a la situación. Sin embargo, todo lo debemos a una extravagante juerga de gastos de la herencia: un espectáculo de fuegos artificiales, hecho posible por nuestro traje de combustible fósil. Algunos intentan contextualizar mejor nuestra situación lanzando su mirada río arriba hacia nuestra historia, preguntándose cómo cada "decisión" en cada confluencia nos ha llevado a este impresionante estado. Muchos imaginan que el viaje sólo se vuelve más emocionante. En cierto sentido, puede que tengan razón, ya que es probable que nos enfrentemos a una cascada por delante que es insuperable en nuestra balsa primitiva. No todo el mundo está de acuerdo en que haya una catarata: aún no la hemos tenido (ignorando los anteriores colapsos de la civilización en los afluentes de nuestro río). Mientras que algunos miran al pasado y lo utilizan como base para la extrapolación, la mayoría se limita a mirar dentro de la balsa (consumida por la cultura, los asuntos humanos) o por encima del borde inmediato (oye, mira: ¡hay un pez!). La cascada no es obvia desde nuestra baja posición en el agua agitada. Pero en realidad no es tan difícil ver la niebla y discernir un rugido que se aproxima.

Los tecno-optimistas podrían sugerir que equipemos nuestra balsa con propulsores para que podamos levantar el vuelo al cruzar el borde de la cascada. Al menos ese enfoque reconoce la cascada, pero seamos más realistas. Un amigo sugirió que realmente necesitamos lanzar un cabo a la orilla, pero carecemos de cuerda en nuestra balsa. Tenemos que hacer una cuerda con los materiales que tenemos a mano. Bueno, ¡podríamos usar nuestro propio pelo! Esto es acertado, porque salir de nuestra situación actual implicará dolor y sacrificio. ¿Somos capaces de ello? ¿Tenemos siquiera tiempo?


Parte esencial


Ninguna metáfora es perfecta, y puede que esté abusando de la construcción de arroyo/balsa/cascada, pero el aspecto esencial es la naturaleza inexorable de la bestia. Una vez que nos subimos a la balsa, el camino estaba marcado. La corriente de agua hace lo que hace. Fuerzas poderosas nos empujaron a nuestra configuración actual. Seguro que la historia podría haber tomado muchos otros caminos en los detalles, pero quien dominara el fuego, la agricultura, la tecnología y los combustibles fósiles estaba destinado a prevalecer. Imagínese un velero de la época napoleónica frente a un acorazado moderno: ningún cañón del barco de madera se arriesgaría a hundir el acorazado, mientras que un único y preciso golpe del acorazado haría saltar en pedazos a la primitiva embarcación, como si se tratara de un molesto mosquito que desaparece al instante.

El hecho de que el fuego exista es independiente de la existencia humana. Lo mismo ocurre con el concepto de agricultura (las hormigas también cultivan), los combustibles fósiles, etc. Llevadas a su conclusión lógica, estas fuerzas llegan a ser tan eficaces en la explotación de los recursos que el colapso del ecosistema (la cascada) es una característica incorporada. Es justo lo que hace este río. Siempre fue así, y aquí estamos, finalmente capaces de anticipar las consecuencias.

A la naturaleza no le importa nuestro destino. La evolución da lugar a muchas pruebas a ciegas. El hecho de que exista una vía autodestructiva, aunque obligada, es fascinante y lamentable. El "río" no tiene en cuenta nuestros intereses. Al fuego no le importa lo que su adopción nos haga. Aunque el trigo disfruta de una ventaja genética por habernos domesticado (instalándonos en hogares permanentes), no puede saber ni le importa a dónde nos lleva esto en última instancia. Los combustibles fósiles nos dan superpoderes para acelerar nuestro rebasamiento de forma espectacular. Nada de esto tiene que ver con nosotros. El mundo posee peligros. Las pendientes resbaladizas y las cascadas desgarradoras forman parte del paisaje.

Después de redactar este post, me encontré con A Short History of Progress de Ronald Wright, que leí por primera vez hace unos 15 años. Aunque en aquel momento no lo aprecié ni lo asimilé, parece que poco a poco he llegado a una conclusión similar. En la página 30, dice

Este experimento [humano] nunca se ha intentado antes. Y nosotros, sus involuntarios autores, nunca lo hemos controlado. Este experimento avanza ahora muy rápidamente y a una escala colosal. [...] Hemos llegado a una etapa en la que debemos someter el experimento a un control racional, y protegernos de los peligros actuales y potenciales. Todo depende de nosotros. Si fracasamos -si hacemos estallar o degradamos la biosfera de modo que ya no pueda sostenernos- la naturaleza se limitará a encogerse de hombros y concluir que dejar que los simios dirijan el laboratorio fue divertido durante un tiempo, pero al final fue una mala idea.

¿Qué sentido tiene?

A algunos les parecerá que mi perspectiva sobre la falta de capacidad de acción y una cascada a escala de colapso que se avecina es fatalista y está llena de desesperación. No es eso lo que siento. En primer lugar, prefiero entender la situación que no hacerlo. En segundo lugar, en cierto nivel, nos absuelve de la responsabilidad: no se trata tanto de que metamos la pata como de que habitemos un mundo en el que este tipo de cosas son naturales o incluso inevitables.

Pero no soy de los que consienten. Siguiendo la opinión de Ronald Wright, creo que comprender la situación es el primer paso para elaborar una estrategia que evite el fracaso total. El hecho de que nunca hayamos actuado en nuestra ruta hacia el presente (nunca hemos tenido que hacerlo realmente) no significa que no podamos intentar aprender algo nuevo y finalmente dar un paso adelante. La mera posibilidad de que seamos capaces de comprender la situación es enorme. Si somos capaces de reconocer colectivamente nuestro peligro y de reconocer la necesidad de hacer cambios radicales -de combatir o ignorar las fuerzas que nos han empujado a nuestro camino actual-, eso es una hazaña digna de ser cantada. ¿Es posible? No lo sé. Pero tengo energía para hacer lo que pueda. Como sigo diciendo a la gente, en el fondo soy un optimista de ojos salvajes. Caracterizar mi mensaje y mis esfuerzos como pesimistas es una interpretación demasiado estrecha: un rechazo/negación reflexiva del pretexto necesario (la parte de las malas noticias). El contexto general se basa en la esperanza.

Nuestra reacción, por tanto, es donde el fatalismo y la desesperación encuentran acomodo. Los hechos no crean la resignación: la creamos nosotros. Al menos tenemos capacidad de acción en eso.

Tuesday, September 20, 2022

TAO PARA RECUPERAR A GAIA

 

 
Conjunto de Mandelbrot

 

Filosofía Tao

Wu wei y Ziran son dos conceptos relacionados y complementarios dentro de la filosofía taoísta, Wu wei puede verse como el lado "negativo" del tao, con el Ziran oponiéndose a él, como el "positivo".

Wu Wei suele traducirse simplemente como acción sin acción o no acción. Por desgracia, a veces la gente piensa que wu wei significa ser pasivo o no hacer nada. Cuando en realidad wu wei es un proceso muy activo. Un taoísta está siempre actuando y no actuando ... la vida es una danza entre ambos extremos. Esta danza es wu wei. Significa ser consciente, en acción, extendiendo los sentidos para ser parte del universo mayor.

El Wu wei también ha sido traducido como "quietud creativa" o el arte del "dejando ser". Esto no supone un desdén de la razón, más bien es una manera de entender (o sea, usando la razón) que el Tao está dentro de todas las cosas y seguir el "camino" por el que las cosas fluyen conectadas.

A medida que uno disminuye su "hacer" (aquí entendemos "hacer" como las acciones intencionales encaminadas a beneficiarnos o dirigidas a cambiar o apartar el mundo de su estado y evolución natural) uno disminuye todas las acciones cometidas contra el Tao, contra la armonía natural pre-existente.

Ziran es un concepto clave en el taoísmo que literalmente significa 'por sí mismo, a su manera' o también 'naturalmente, espontáneamente, durante el curso de los acontecimientos'. Ligado cercanamente a la práctica del wu wei, o la acción sin esfuerzo, ziran puede verse como el lado positivo del tao, con el wu wei oponiéndose a él, como el negativo.

Ziran, enlaza con otra creencia taoísta, que especifica que todas las cosas existen a causa de las cualidades que poseen, y no a causa de que fueran creadas por ningún ser para lograr un objetivo o una meta. Lo único que un ser debe ser cuando existe en conformidad con ziran es en última instancia, natural, no afectado por influencias artificiales.

En síntesis, y esto ya es de mi cosecha, Ziran viene a decir que la vida no es reducible a un algoritmo (el prejuicio de Yuval Noah Harari y sus acólitos milmillonarios tecnolófilos, transhumanistas), mientras que Wu wei sería la postura adquirida por el ser vivo consciente de su condición de "vivo" como una cualidad no diseñable por parte de un  programador (ya sea Dios o el mesías Bill Gates).

Ziran sería el motor que mueve a todo organismo, desde una célula hasta un pluricelular complejo a mantener su homeostasis entendida como una condición alejada del equilibrio (el equilibrio es muerte). Pero el imperativo homeostático lleva al organismo a una búsqueda constante de mejora y bienestar. En ese sentido, dados los rendimientos decrecientes y negativos y la pérdida de felicidad y bienestar real que nuestro modelo económico nos está reportando hoy día, podríamos concluir que éste modelo actual se encuentra lejos de la homeostasis y dirigiéndose a un estado de demasiado equilibrio (muerte o sumidero) del que será difícil salir.

Así, un ser complejo pluricelular no es resultado de un diseño, cada una de sus partes o células tiene "telos" (propósito o fin homeostático, Antonio Damasio lo llama "conatus"), y la clave de la evolución hacia la complejidad y el bienestar es que las partes más simples delegan parte de su 'telos' para configurarse en un organismo superior. Es la simbiogénesis de Lynn Margulis. Algo que emerge del sistema que no se explica como suma o producto de sus partes y por tanto no es "diseñable", como el reduccionista pensamiento lineal quiere hacernos ver. Una sinfonía que se forja a un ritmo muy lento, en el que las 'notas' y los 'silencios' son igual de importantes.

Pero Ziran implica algo más profundo, y es que las membranas que creemos separan a unos organismos de otros solo son límites entre un escala u otra del mismo fractal. Los organismos no evolucionan al margen de la homeostasis del propio ecosistema en el que están inmersos. El ecosistema también tiene 'telos', tiene ziran. Y las fronteras que separan ecosistemas son en realidad canales de comunicación que les hacen conformar al organismo superior, Gaia. Gaia tiene ziran.


Tao y Agricultura Natural

Masanobu Fukuoka ideó una forma de cultivo a la que llamó "agricultura natural", que no sólo configuró filosóficamente, sino que también practicó a través del llamado método Fukuoka. Este método personal traspasó las fronteras del Japón y terminó configurando una referencia dentro de la agricultura natural y de la permacultura en el mundo.

El método de Fukuoka persigue reproducir las condiciones naturales tan fielmente como sea posible. Sus practicantes afirman que el suelo se enriquece progresivamente y la calidad de los alimentos cultivados aumenta, y todo ello sin esfuerzo.

Su sistema se basa en respetar, e incluso potenciar, los ciclos naturales, de manera que estos aseguran una mejor calidad del crecimiento de las plantas. Mediante sencillas intervenciones en el momento adecuado, permite reducir considerablemente el tiempo de trabajo. Estas intervenciones se basan en la interacción de biosfera y suelo.

Principios de trabajo de Fukuoka:

  • No arar: de esta forma se mantiene la estructura y composición del suelo con sus características óptimas de humedad y micronutrientes.
  • No usar abonos ni fertilizantes: mediante la interacción de los diferentes elementos botánicos, animales y minerales del suelo, la fertilidad del terreno de cultivo se regenera como en un ecosistema no perturbado.
  • No eliminar malas hierbas ni usar pesticidas: estos últimos destruyen los microorganismos del suelo. Fukuoka propone una interacción entre plantas que enriquece y controla la biodiversidad del suelo. La presencia de insectos puede equilibrarse en un cultivo.
  • No podar: dejar a las plantas seguir su curso natural.
  • Sembrar mediante bolas de arcilla llamadas Nendo Dango.


Estos radicales principios de trabajo se basan en la filosofía Wu Wei: no hacer, o, más exactamente, no intervenir o forzar las cosas.

Tao y recolección silvestre

Añadamos a los principios de Fukuoka:

  • No sembrar.
  • Recolectar de muros para afuera ... y ya puestos, eliminar los muros del huerto.
  • En lugar de tratar de emular un micro-cosmos gaiano en nuestro huerto, hacer de todo Gaia nuestro lugar de exploración, aprendizaje y recolección (desde los principios de la frugalidad y suficiencia, respetando sus ritmos, sin interferir en sus ciclos, sin explotarla, claro).


Las variedades silvestres, de las que nosotros en su día seleccionamos las domesticadas, son mucho más nutritivas por el mero hecho de que se han dotado de más propiedades y más complejas para subsistir en un ambiente más complejo e infinitamente más diverso. Al domesticarlas en un ambiente mucho menos complejo y dejar de servirles todas esas propiedades, muchas de ellas se perdieron.

Obviamente, hoy día, debido al sobrepasamiento humano, una vida sustentada en la recolección silvestre no es escalable para todos, ni tan siquiera para una minoría, no obstante, sí veo interesante recuperar ese conocimiento y practicarlo, no ya como método de supervivencia, sino como método de desarrollo humano y comunitario en los términos taoístas, para que el ego deje de ser una barrera entre el humano y Gaia, entre el humano y el humano, entre el humano y su propio interior, y pase a ser de nuevo un canal de comunicación y enriquecimiento entre todas esas entidades.
 


Thursday, June 16, 2022

LA LLEGADA DEL TECNO-MESÍAS


Esta vez sí, ahora es Repsol la que se autoproclama como el definitivo tecno-mesías que todos esperamos durante décadas para poder transicionar desde un capitalismo destructivo de la vida a otro que sea capaz de preservarla sin renunciar a la reproducción del dinero.

Dicen que su tecnología permitirá fabricar biocombustible sintético suficiente para una transición continuista del crecimiento. Se hará a base de hidrógeno verde y CO2 recapturado de la atmósfera. Además, arreglarán el problemita del clima porque el invento dará energía adicional para la recaptura del CO2 sobrante emitido en el pasado. Emisiones negativas, lo llaman. ¡Viva!

A continuación mi respuesta a un compañero del grupo "Emergencia climática" de Facebook que preguntaba nuestra opinión sobre este caramelito.

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Esto tiene pinta de ser otro timo ideado al calor de las subvenciones para la transición energética (continuista del sistema crecentista). Lavado verde de una empresa que se hizo rica con el petróleo pero que ahora se ve obligada a recurrir a este nuevo tipo de marketing para seguir haciendo dinero.

Dice que el combustible se hará con hidrógeno verde y CO2 capturado de la atmósfera. Como ya han visto que lo de mover vehículos (especialmente los pesados) solo con hidrógeno tiene pérdidas energéticas del 90%, pues tratan de vender la moto con nuevas versiones de la misma falacia termodinámica.

Veamos, la captura de CO2 y su posterior combinación con H2 ya lo hacen las plantaciones de caña de azúcar, remolacha, soja, etc., que se cosechan para producir biocombustibles, y eso tiene una TRE pésima, en torno a 1.

Pero el principal problema de los biocombustibles ya no es su baja TRE, que aún sería menor sin el respaldo fósil que hay detrás de todas las infraestructuras, producción, mantenimiento, etc., sino el hecho de que no se pueda destinar más suelo fértil ni más agua para su producción, ya que compiten por esos recursos con la producción de alimentos.

Es decir, tenemos un problema de escala con los biocombustibles. No se podrían escalar hasta el nivel de sustitución de los combustibles fósiles aunque ya no tuviéramos más remedio que hacerlo.

Pues con el inventito este pasa exactamente igual. No se va a poder escalar al nivel de sustitución que impone el modelo continuista que tratan de vender, y al final se quedará en un porcentaje ridículo de lo que ahora es la tarta energética, y además, solo destinado para usos imprescindibles, es decir ... para los ricos.

No se va a poder escalar porque no va a haber suficientes minerales raros imprescindibles en alta tecnología, porque no habrá suficiente petróleo para extraerlos de las minas ni para animar todas las cadenas de valor productivas que hay detrás de todas esas infraestructuras.

Simplemente, con el combustible sintético que esos sistemas alcancen a producir será imposible mantener todo el tinglado que da lugar a que esos dispositivos existan y, además, poder alimentar con ello el resto de procesos de la civilización industrial.

Es igual que cuando miramos la TRE de la fotovoltaica o la eólica. Si quitamos de la ecuación a las energías fósiles que están detrás del funcionamiento de toda una civilización industrial global necesaria para que esos dispositivos existan y funcionen, pues automáticamente su TRE cae en picado por debajo de 5 y ya no es posible mantener el sistema industrial crecentista con TREs por debajo de 8 o incluso de 10.

Y es que recuperar la energía solar, que es una energía que se parece mucho al calor, muy entropizada, es realmente costoso y nunca dará beneficios económicos reales. Lo mismo ocurre con la energía de fusión nuclear. Para que se forme una estrella en el cosmos y comience a fusionar hidrógeno han de confluir en un espacio reducido materia y energía en proporciones inmensas durante cientos de miles de años. Pretender hacer eso en la Tierra usando únicamente sus recursos y en tiempo record nunca será ecológicamente sostenible.

No hay energía gratis. La cantidad de energía obtenida es proporcional a las dimensiones de las fuerzas y materiales que dieron lugar a ese producto. El petróleo es denso energéticamente porque es producto del trabajo de fotosíntesis de cantidades ingentes de plantas y algas, y de la acción de las fuerzas gravitatoria, geológica y bacteriana durante millones de años. La energía de fusión que podamos producir en la Tierra debe por tanto obtenerse a partir de cantidades ingentes de materiales y trabajo previo. Es cierto que la energía almacenada en todos esos núcleos de H disponibles en los océanos de la Tierra es enorme, pero el problema es que hay que superar una barrera energética inmensa para poder acceder a ella.

El CO2 es algo que está increíblemente disperso en la atmósfera, 400 y pico partes por millón ... la vida vegetal lleva millones de años especializándose en recoger ese flujo altamente entropizado y en sacarle partido de la manera más óptima, pero no para crecer y obtener beneficios financieros, claro, sino para, junto con la mejor tecnología de reciclado (tasas del 99%) basado en la simbiosis y coordinación con el resto de organismos, pues lograr un metabolismo circular ... repito, economía circular.

¿Y a caso pensamos que estos capitalistas van a invertir miles de millones en fabricar toda esa tecnología para no obtener beneficios? ¿para simplemente igualar el metabolismo de Gaia y quedarse en el círculo? Obvio que no, aunque su invento lleve a TREs de 1 o menores, ellos siempre ganarán porque se llevarán calentito el dinero público de la subvención, o el dinero puesto por un fondo buitre que fue robado en los mercados de especulación financiera de alimentos básicos.

Todos estos inventos se venden y legitiman desde la óptica capitalista alegando que lo que se busca es la economía circular, la sostenibilidad. Pero es un oxímoron sin solución, el capitalismo nunca será circular, porque el círculo por definición no genera beneficios, los beneficios siempre se han generado depredando y expoliando, y cuando ya no se ha podido expoliar más, porque se ha abarcado hasta el último rincón del planeta y se han reventado todos los límites biofísicos, pues se sigue depredando al estilo autofágico ... y los pobres somos las células de sacrificio de este organismo que se autodevora.

Lo más ridículo de la noticia es cuando hablan de "emisiones negativas". Es tan ridículo como proponer la existencia del Perpetuum mobile. Es un imposible termodinámico.

Veamos, se supone que todo el "proceso" se va a alimentar con fotovoltaica y eólica, porque todo parte del hidrógeno verde, ¿no? Pues la única forma de obtener emisiones negativas es usando una energía "extra" para poder recoger todo ese CO2 "extra". Eso implica que necesitaríamos una TRE por encima de 8 o 10, que es lo que necesita esta civilización hipertrofiada para funcionar, y además, un poquito más de energía neta "extra" para dedicarla a esa extracción de CO2 necesaria para llegar a las emisiones negativas.

¿Ves dónde quiero llegar? Ya he comentado que la eólica y fotovoltaica se irían por debajo de TREs de 5 sin las fósiles. Pues una tecnología que depende de ellas nunca puede dar una TRE mayor, va en contra del 2º principio de la Termodinámica. Sin las fósiles detrás, esta tecnología de combustibles sintéticos que se alimentaría de la fotovoltaica y eólica no daría ni para los usos mínimos de una sociedad industrial, ¿cómo entonces va a sobrar energía neta para ser usada en extraer CO2 "extra" que deberá ser almacenado para ser excluido de la quema?

Todo, absolutamente TODO lo que se proponga, de cara a volver a un encaje por debajo de los límites de la biosfera, que no parta de la base de una contracción productiva, de consumo y de complejidad tecnológica es una absoluta y total falacia termodinámica reduccionista. No se puede volver al encaje dentro de Gaia aumentando más la complejidad tecnológico-industrial. Es que no hace falta ni profundizar en la técnica del invento. No es escalable sin energía fósil como respaldo, y todo lo que no sea escalable sin energías fósiles, sencillamente, no existirá cuando ya no haya suficiente de ellas. La alta tecnología necesita detrás una civilización súper intensiva en el consumo de energía. No se puede hacer tecnología compleja sin grandes consumos energéticos. Y no hay tecnologías capaces de proporcionar esas altas energías netas sin un respaldo fósil detrás.

 

Tuesday, June 14, 2022

CÓMO LLEGUÉ A LA CONCLUSIÓN DE QUE LA CIVILIZACIÓN ES INSOSTENIBLE (I)

Image credit: Borgward Hansa via Pixabay

 

Esta es la traducción de un artículo de alguien que prefiere permanecer en el anonimato y que escribe bajo el pseudónimo de 'B'. Mi agradecimiento a Carlos Lorenz Benlloch, compañero del grupo 'Colapso' de Facebook, por descubrir a esta excepcional autora o autor y por colgar este y muchos otros artículos suyos en el grupo.

Esta persona 'B' hace un despliegue impresionante de conocimiento multidisciplinar y lo proyecta con gran maestría para analizar la multi-crisis eco-social en curso desde un enfoque holístico. Pese al gran conocimiento técnico que se nota posee, su estilo literario es trepidante y ligero, evitando al máximo entrar en disquisiciones farragosas, consiguiendo de ese modo que nos sumerjamos cómoda y plácidamente en la visión completa de la cruda realidad de nuestros días.

Y pese a la dureza de su análisis, su discurso, una vez consigue liberar a nuestra imaginación de las telarañas del pensamiento mágico, invita a la exploración de todo un mundo nuevo de oportunidades de desarrollo de la madurez humana que se abrirán tras la resaca de nuestro pueril crecimiento fósil.

La aportación que deja en su blog es inabarcable para mí, pero iré dejando por aquí algunas de sus joyas traducidas al castellano, etiquetadas con la referencia 'textos de thehonestsorcerer B' para que se puedan acceder fácilmente.

Como de costumbre, nos servimos del magnífico DeepL Translator para la traducción.

Que lo disfrutéis.

* * * * * * * * * * * * * * *

 

Un viaje personal

 

Permítanme empezar diciendo que no siempre he sido un "colapsista". Nací a principios de los años ochenta del siglo pasado en el bloque oriental de Europa. Era un niño normal interesado en los coches, la tecnología, los viajes espaciales y la ciencia. Pensaba sinceramente que la humanidad se convertiría en una especie espacial y colonizaría otros planetas. No tenía ninguna duda de que el progreso tecnológico y la ilustración no sólo eran incuestionablemente buenos, sino que continuarían inevitablemente en el futuro.

Por supuesto, yo también tenía mis propios fantasmas: como muchos niños de mi edad, tenía miedo de la guerra nuclear y de que los asteroides golpearan la Tierra. Sin embargo, con la caída de la Unión Soviética y la entrada de mi país en la OTAN, pensé que todos estos problemas estaban solucionados. Los buenos de los Estados Unidos nos protegerán de las armas nucleares y de los asteroides al mismo tiempo. ¡Viva!

Sin embargo, durante mis años en la Universidad Técnica, donde estudié ingeniería mecánica a principios de los 2000, me encontré accidentalmente con el tema del pico del petróleo. Me sorprendió. Como aspirante a ingeniero, sabía lo importante que es el petróleo para nuestro modo de vida (animar todas esas máquinas responsables de cosechar nuestros alimentos, llevarlos al supermercado y hacer posible la fabricación de muchos bienes). Me aterroricé al instante. Imaginé que nuestro mundo se quedaría sin petróleo de repente (de un día para otro, o eso creía) y todo se detendría, para luego colapsar en cuestión de semanas... Uf.

No hace falta decir que era demasiado para mí en aquel entonces. Instintivamente enterré el tema bajo el abismo más profundo de mi mente, le puse una tapa de 30 toneladas y traté con todas mis fuerzas de no pensar en ello... ¡y lo logré! Años más tarde, leí las noticias sobre el "éxito" de la fracturación hidráulica (fracking) para obtener gas y petróleo de esquisto, y pensé que por fin estábamos salvados. Los buenos de los Estados Unidos nos protegerán del pico del petróleo, de las armas nucleares y de los asteroides al mismo tiempo. ¡Viva!

Luego me enteré del cambio climático. ¡Maldita sea! Ahora, ¿cómo vamos a esquivar esto? Sin embargo, tras el shock inicial, mi instinto de negación entró en acción de inmediato y me hizo decir: Espera un momento, esto no va a ocurrir antes de 2100... y ¿qué son 1,5 grados de todas formas? ¡Un cacahuete! - o eso pensaba entonces. Yo contra el colapso: 2 a 0. ¡Uf!

Sin embargo, tener una mente abierta y curiosa no ayuda, por no decir otra cosa, cuando intentas meter todos los pensamientos negativos bajo una tapa de 30 toneladas. Seguí leyendo artículos de prensa sobre la crisis económica de 2008, los informes del IPCC, el aumento de las temperaturas y los desastres naturales y económicos. Maldita sea, 1,5 grados no son cacahuetes... De todos modos, probablemente no vamos a experimentarlo... Tal vez nuestros nietos... Así que seguí adelante.

Entonces, en una tarde soleada de mayo de 2019, en un vuelo a Londres, me encontré con un artículo de la revista New York titulado Uninhabitable Earth, de David Wallace-Wells.

Mierda.

No debería haber leído ese... ¡Hombre, eres demasiado curioso...!

A la tercera va la vencida -como dice el refrán- y efectivamente: por fin me tocó la fibra. No pude seguir manteniendo la tapa... Salió disparada y voló como un águila calva más allá del horizonte. Ya no la vi más, y tampoco la busqué.

Mi nueva conciencia sobre el tema del posible colapso de la civilización provocó una explosión de interés en todas las direcciones. No podía dejar de leer, escuchar y aprender lo suficiente sobre el tema. Libros, revistas científicas, estudios, blogs, entrevistas con decenas de científicos y expertos del tema, podcasts... Explorando todos los aspectos del colapso. Desde la antropología a la climatología, desde la economía a la geología, desde la historia a la ingeniería civil. Pros y contras.

No hace falta decir que el lado pro-colapso ganó la discusión. Sin lugar a dudas. Todo en el lado de los contras se sentía como beber el Kool-aid (ver nota de traducción): presumía de aplicar una dosis masiva de falta de respeto a la realidad física... sólo para demostrar que la humanidad puede salvarse... de sí misma.

Después de ver cómo todos nuestros problemas, o mejor dicho: dilemas, están interconectados (1), me he dado cuenta de que no hay una salida fácil. De hecho, ya es demasiado tarde para impedir que se produzca el desmoronamiento.

Tenemos una deuda de extinción que pagar
.

La sociedad, sin embargo, necesita más tiempo para darse cuenta de lo profundamente jodidos que estamos, si es que hay tiempo para ello. No obstante, se avecinan cambios profundos, por lo que decidí seguir siendo un prisionero para hacer oír mi voz siempre que la gente esté dispuesta a escuchar. Me di cuenta de que tengo muchas más posibilidades de influir en los demás y ayudarles a navegar por la vida cuando estoy en el mismo barco que ellos. En cambio, si hubiera decidido vivir en una choza de madera reciclada al borde de un bosque recogiendo nueces y cultivando verduras, sólo me habría salvado a mí mismo.

Aun así, esta decisión conlleva una seria dosis de disonancia cognitiva: ¿es realmente la mejor manera de abordar el problema...? Dejo que seas tú quien lo decida. Sin embargo, si sientes lo mismo, no te culpes. No estás solo en esto. Puede que también tengas una familia con hijos que criar, a los que quieres darles todo, menos el ostracismo. Puede que tengas un cónyuge o una pareja a la que quieres, pero que también está demasiado ocupado con la vida diaria como para pensar en el colapso. Es una opción completamente válida decidir seguir la corriente, siendo perfectamente consciente de la situación. Como dijo una vez Thomas Stephen Szasz

"La locura es la única reacción cuerda a una sociedad insana"
.

Piensa en ello.


*    *    *
 

Tomar conciencia de nuestra situación me ha supuesto un beneficio inesperado. Me ha dado la confianza y el valor para comunicarme. Para concienciar. Para hablar de temas que sólo unos pocos se atreven a mencionar. Pero no me considero activista: nunca me ha gustado iniciar y construir un movimiento, ni salir a protestar a la calle. Mis puntos fuertes son otros: Soy mucho mejor conectando puntos lejanos y explicando la lógica de un sistema, que organizando acciones.

Si, por el contrario, te interesa construir una comunidad, o aumentar tu capacidad de resistencia, o ser activo para salvar un río o un bosque cercano, hazlo. Incluso si esta civilización no puede salvarse, eso no significa que no habrá humanos u otros seres vivos en el próximo siglo pensando con cariño en tus acciones. El hecho de que no podamos (todavía) imaginar cómo será la vida después de que se acabe este desastre, no significa que debamos tirar la toalla.

Dicho esto, depende de ti el camino que tomes. No te culpo si "decides" simplemente sentarte y aprender más sobre el tema, mientras no haces prácticamente nada al respecto en el mundo real. Esas cosas llegarán a su debido tiempo. Si tienes la mente abierta y estás dispuesto a aceptar lo que viene, encontrarás tu lugar. Estoy seguro de ello.

Tenlo siempre presente:
 
Roma no se construyó en un día, y tampoco se derrumbó en un día.

Tómate tu tiempo. Y cuídate.

Hasta la próxima vez,

B

Notas:

(1) No dejes de leer la segunda parte: Guía práctica (que se publicará más adelante) para ver estas conexiones por ti mismo.

(2) Tuve que darme cuenta de que no hay forma de renunciar realmente como occidental. Dejar de hacerlo me parece imposible en una sociedad occidental, donde la vida de todos está atada a ese superorganismo hinchado que otros llaman "economía"... Incluso si lo consiguiera, el mundo seguiría triturando los últimos recursos que le quedan mientras contamina todo lo que toca.

Nota de traducción:

La frase "beber el Kool-aid" significa que alguien se ha dejado engañar. Se supone que los 913 miembros suicidas de la secta Templo de las Personas Jonestown, o los que creen en cosas que parecen ridículas (se usa mucho para temas políticos en EE.UU) solo bebiendo el refresco Kool-Aid son capaces de creer estupideces. En EE.UU. se usa mucho para describir a los que siguen apoyando a Bush y la guerra en Irak, por ejemplo, hasta después de descubrir que los motivos originales que justificaron la guerra fueron falsos.

Monday, June 13, 2022

CÓMO LLEGUÉ A LA CONCLUSIÓN DE QUE LA CIVILIZACIÓN ES INSOSTENIBLE (II)

 

Image credit: Jean Wimmerlin via Unsplash

 

Esta es la traducción de un artículo de alguien que prefiere permanecer en el anonimato y que escribe bajo el pseudónimo de 'B'. Mi agradecimiento a Carlos Lorenz Benlloch, compañero del grupo 'Colapso' de Facebook, por descubrir a esta excepcional autora o autor y por colgar este y muchos otros artículos suyos en el grupo.

Esta persona 'B' hace un despliegue impresionante de conocimiento multidisciplinar y lo proyecta con gran maestría para analizar la multi-crisis eco-social en curso desde un enfoque holístico. Pese al gran conocimiento técnico que se nota posee, su estilo literario es trepidante y ligero, evitando al máximo entrar en disquisiciones farragosas, consiguiendo de ese modo que nos sumerjamos cómoda y plácidamente en la visión completa de la cruda realidad de nuestros días.

Y pese a la dureza de su análisis, su discurso, una vez consigue liberar a nuestra imaginación de las telarañas del pensamiento mágico, invita a la exploración de todo un mundo nuevo de oportunidades de desarrollo de la madurez humana que se abrirán tras la resaca de nuestro pueril crecimiento fósil.

La aportación que deja en su blog es inabarcable para mí, pero iré dejando por aquí algunas de sus joyas traducidas al castellano, etiquetadas con la referencia 'textos de thehonestsorcerer B' para que se puedan acceder fácilmente.

Como de costumbre, nos servimos del magnífico DeepL Translator para la traducción.

Que lo disfrutéis.

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Guía práctica para la concienciación sobre el colapso

 

Advertencia: lo que sigue no es fácil de digerir y mucho menos de aceptar. Si crees que todo esto es una mierda, o la sola idea de un posible fin de esta forma de vida te asusta, te recomiendo no seguir leyendo y cerrar este post. ¡Olvídate de este tema y vive una vida feliz!

Después de una introducción más larga de lo habitual - contando la historia de mi viaje personal - permítanme mostrarles las razones por las que llegué a creer que nuestra civilización se está acercando a su descenso final. Como verás, es un patrón familiar, uno que ha sido experimentado por muchas civilizaciones antes, y estoy seguro de que será experimentado por muchas después de esta - por razones demasiado comunes. Aunque el "fin de los tiempos" fue pronosticado muchas veces antes, recuerden que el "fin" llegó eventualmente para los romanos, los mayas y todos los demás antes. Lo que es diferente esta vez, es que ahora hemos desarrollado una comprensión científica de por qué esas civilizaciones anteriores colapsaron. A diferencia de las vagas profecías de épocas anteriores, ahora tenemos pruebas sólidas de tendencias que apuntan claramente en la dirección equivocada (si el objetivo fuera mantener esta forma de vida). He recogido algunas de ellas en este artículo y he añadido mis observaciones vinculándolas a una imagen más o menos coherente.

Iré añadiendo enlaces útiles, investigaciones científicas, recomendaciones de libros, etc. sobre estos temas y mantendré este post en la parte superior de mi página, para que pueda servirte de guía útil en la comprensión de lo que realmente está ocurriendo entre los bastidores de este gran enredo. Mientras tanto, mientras esperas a que aparezcan todos los enlaces, siéntete libre de investigar cualquiera de estos temas. (Sólo tienes que destacar una frase y pulsar "definir" o "buscar", según la plataforma que utilices).

Al hacerlo, es posible que te sientas atraído por la idea de que muchos de estos temas pueden ser "abordados" (oh Dios, cómo odio esta palabra... lo siento). Sin embargo, ten en cuenta que varias de estas cosas han acabado por si solas con civilizaciones antes... y ahora tienen compañía. Una bastante grande, por cierto. Si todavía crees que esta civilización puede sobrevivir a la tormenta que se avecina después de leer (y procesar) la lista de abajo, entonces puede que quieras leer la lista de nuevo...

Pero esta vez sin las gafas rosas.

Lo importante es que estos temas son el resultado neto de muchas tendencias positivas y negativas. Ninguno de ellos es una noticia sobre un solo acontecimiento, que podríamos tachar de pesimista y luego pasar a leer alguna buena noticia. La pérdida de biodiversidad es un buen ejemplo: Casi todas las semanas leo advertencias funestas y, aunque se han dado pasos de gigante en la protección de algunos hábitats frágiles o especies en peligro de extinción, el panorama general sigue siendo una fuerte tendencia a la baja, sin signos de cambio.

El problema es que no estamos abordando la raíz de estos problemas. Nos limitamos a toquetear los bordes, logrando victorias rápidas aquí y allá, mientras que el negocio como siempre (también conocido como sobregiro) sigue rugiendo a toda velocidad...

Algunos temas son recurrentes y afectan a la mayoría de las civilizaciones anteriores, otros son exclusivos de la nuestra. Algunos abarcan toda la historia de nuestra especie. Así que, mientras lees la lista, no dejes de observar la interconexión entre ellos, y fíjate en que no desaparecerán ni siquiera cuando nuestra civilización actual deje de agravarlos.

1. El agotamiento de los recursos: intentar un crecimiento infinito en un planeta finito no es una estrategia ganadora. Sin embargo, todas las civilizaciones lo intentan, utilizando recursos finitos (ya sean renovables o no) a un ritmo cada vez mayor y más insostenible. Un bosque tiene una superficie determinada, y un número determinado de árboles que se pueden cosechar. La tierra vegetal de un país tiene un determinado grosor y una determinada cantidad de nutrientes para las plantas. Las minas tienen una determinada cantidad de metales que se pueden "producir". Con el tiempo, toda civilización agota todos los recursos baratos y fáciles de extraer que tiene a su disposición, y luego perece. Algunos recursos naturales se reponen a lo largo del tiempo permitiendo múltiples oleadas sucesivas de civilizaciones, mientras que otros se destruyen o agotan permanentemente. Esta es una de las principales razones de la limitada vida útil de toda civilización y explica por qué todas las que utilizan recursos no renovables están destinadas a desaparecer. (1)(2)(3)

2. Sobregiro (extralimitación, sobrepasamiento, rebasamiento): el avance de la tecnología nunca ha salvado a ninguna civilización de su desaparición, y seguramente tampoco salvará a ésta. La tecnología sigue ampliando los límites, pero sólo hasta cierto punto (véase más adelante). El tamaño y el consumo de la población son (y siempre fueron) ajenos a esta tendencia y siguieron aumentando mucho más allá de los límites establecidos por los recursos (tanto naturales como minerales) de los que disponen. Esto es el rebasamiento. Una vez alcanzado, no hay retorno seguro: las civilizaciones tienen que seguir haciendo lo que están haciendo para evitar el colapso, pero al hacerlo sólo están acelerando su desaparición. (4)

3. Rendimientos decrecientes: Cada avance tecnológico en la adquisición de recursos requiere inversiones cada vez mayores en energía, complejidad y uso de materiales, al tiempo que proporciona rendimientos cada vez menores (véase: recuperación mejorada de petróleo). Al final, todas las tecnologías acaban chocando con una limitación económica mucho antes de acercarse a los límites de los recursos físicos. Así, la complejidad creciente acaba por alcanzar un punto (más allá de los rendimientos decrecientes (1)) en el que los nuevos avances tienen un coste mayor que los beneficios (los dos suelen realizarse en otro lugar). Esto no sólo causa más perjuicios que beneficios, sino que empieza a inflar una burbuja de deuda inservible... Y no sólo en términos financieros.

4. Pico de tecnología: Debido a los rendimientos decrecientes en la adquisición de nuevas tecnologías, el avance de la ciencia y la tecnología en un campo determinado se ralentiza hasta un punto en el que el progreso apenas es perceptible. El siguiente paso requiere mucha más energía, recursos materiales y tiempo de lo que sencillamente no dispone la civilización dada... (Que, mientras tanto, suele encontrarse librando batallas en todos los frentes.) Puede que no sea obvio hoy, pero la minería en el espacio o la fusión de hidrógeno seguirán siendo un pastel en el cielo por la misma razón: estas tecnologías requerirían más energía, recursos y tiempo para escalarse de lo que podemos disponer. ¿Por qué? Siga leyendo...

5. Fragilidad:
en su frenesí por combatir los crecientes costes de la complejidad las civilizaciones (y ésta especialmente) eliminan todos los amortiguadores: reservas de seguridad, exceso de capacidades que no producen beneficios, etc. Esto, combinado con el agotamiento, se traduce inevitablemente en interrupciones de la cadena de suministro, retrasos en el transporte y escasez, lo que hace que la vuelta a la "normalidad" sea cada vez más difícil de conseguir.

6. El cambio climático hace que la agricultura y la vida en la Tierra sean cada vez más difíciles de mantener. Tiene un profundo efecto sobre la biodiversidad y el rendimiento de los cultivos (aquí y aquí), además de causar daños y pérdidas de infraestructuras debido a la intensificación de las tormentas, los huracanes, la subida del nivel del mar, los incendios forestales, etc. El cambio climático, por sí solo, ya ha acabado con civilizaciones en el pasado, y al ritmo actual también tiene bastantes posibilidades de acabar con nuestra sociedad actual. En el peor de los casos: puede acabar con nosotros.

7. Contaminación:
de todo tipo, desde plásticos hasta sustancias químicas eternas y residuos radiactivos. Las toxinas liberadas en el medio ambiente han provocado la disminución del número de espermatozoides (5) (no sólo en los seres humanos, sino también en otras especies de mamíferos), el aumento de las tasas de cáncer, los defectos de nacimiento, etc. La contaminación es un efecto secundario del sobregiro: pone un freno natural al crecimiento de la población y garantiza un descenso en el futuro.

8. Pico de fertilidad/productividad del suelo: es muy probable que hayamos superado el primero, lo que se traduce en un descenso del contenido de micronutrientes en los alimentos, y sin los fertilizantes artificiales (fabricados a partir de recursos minerales no renovables), ya habríamos experimentado también un descenso permanente de la producción agrícola. Sin embargo, el agotamiento de los recursos pondrá fin a estas vacaciones de la realidad... Pronto alcanzaremos el pico del fósforo y poco a poco también nos quedaremos sin gas natural barato (ambos son ingredientes clave de los fertilizantes) en las próximas décadas. Es de esperar que los precios de los alimentos suban y se mantengan elevados, lo que dejará a los pobres fuera del mercado y provocará una hambruna masiva.

9. Colapso ecológico, extinción masiva: como consecuencia de los procesos anteriores, las especies están desapareciendo cien veces más rápido que en cualquier otro momento de la historia de la humanidad, o de los últimos 65 millones de años. Las pesquerías están colapsando una tras otra. Las abejas y los insectos están desapareciendo junto con las criaturas que viven en los bosques. Los arrecifes de coral se están blanqueando. Los océanos se están volviendo anóxicos y ácidos, desarrollando zonas muertas. Si ésta no es la época de la Gran Mortandad, entonces nada lo es. Si crees que alguna civilización puede sobrevivir en un planeta muerto con recursos naturales que se agotan rápidamente... piénsalo de nuevo. Obviamente, hay un punto en el que la sociedad se rompe, y finalmente da paso a que la Naturaleza se regenere a sí misma, en sus propios términos.

10. Escasez de agua: las empresas (de minería, bebidas y otras) entran cada vez más en conflicto con la población local y la agricultura por el suministro de agua dulce. No sólo por la creciente frecuencia de las sequías (debido al cambio climático), sino también porque todas ellas están utilizando los acuíferos subterráneos a un ritmo insostenible. Otro signo de sobregiro.

11. Migración masiva: el aumento del nivel del mar, las sequías, las olas de calor, los huracanes, etc., harán que cada vez haya más tierras inhabitables (sí, ya hay regiones antaño habitadas que están bajo el agua o que se han vuelto inhabitables por otros motivos). Esto obligará a millones (si no miles de millones) a abandonar sus hogares y buscar refugio en otro país... Si añadimos las guerras por los recursos/el agua, la inestabilidad política, las dificultades económicas debidas al agotamiento de los recursos, podemos apostar que el siglo XXI será testigo de la mayor migración de la historia de la humanidad. La afluencia repentina de personas ya provocaba la caída de las civilizaciones en el pasado, por lo que esta migración sin precedentes seguramente provocará el fracaso de muchos estados en el futuro.

12. Desigualdad y élites codiciosas:
de nuevo, sólo esto ha causado la caída de muchas civilizaciones antes. A medida que toda la riqueza es desviada de las clases bajas, éstas pierden primero su incentivo para trabajar (es exactamente donde estamos hoy en día en los EE.UU., es decir, la gran dimisión), luego se mueren de hambre... o deciden derrocar a la clase de la élite existente (a menudo con la ayuda de grupos de poder que compiten entre sí - véase más adelante).

13. Sobreproducción de élites:
a medida que la riqueza se concentra cada vez más en la cima, mientras que la clase media desciende lentamente en la escala social, cada vez más personas quieren formar parte de la élite, lo que aumenta la competencia, las luchas políticas internas y crea facciones atrincheradas dispuestas a entrar en guerra entre sí.

14. No podemos ponernos de acuerdo en nada:
basta con ir a ver "No mires arriba", o entrar en las redes sociales y tratar de mantener la postura de que es posible un cambio radical. Vemos a la gente lanzarse al cuello de los demás incluso en cuestiones tan sencillas y de bajo riesgo como vacunarse. Imagínense cómo reaccionaría la gente si se les dijera que redujeran su consumo a niveles tercermundistas para salvar el planeta. Los seres humanos han desarrollado un nivel asombroso de diversidad de pensamiento, culturas y tipos de personalidad. Puede que genéticamente seamos iguales en un 99,9%, pero en cuanto a la programación cultural somos la especie más diversa del planeta. Por lo tanto, las posibilidades de que la humanidad se una frente a los problemas que se avecinan se acercan a cero cada día que pasa.

15. Disminución de la cohesión social: como resultado de los puntos anteriores, los miembros de las sociedades pierden la fe en un objetivo común y en un poder de unión. Las sociedades dentro de los países continuarán fracturándose en facciones cada vez más pequeñas, volviéndose gradualmente incapaces de cooperar en cualquier asunto.

16. La ceguera ante nuestro dilema, combinada con una tendencia masiva a la negación. Si crees que no tenemos que renunciar a este estilo de vida lujoso para salvar el planeta para las generaciones futuras, entonces estás en una profunda negación. Basta con echar un vistazo a los 8 primeros elementos de esta lista: ninguno de ellos podría mitigarse sin renunciar a este nivel de consumo, una acción casi igual a experimentar el colapso de la sociedad, que de otro modo sería inevitable. No es de extrañar que la gente opte por la negación y aplique en su lugar el pensamiento mágico.

17. El capitalismo se auto-acaba: convertir los recursos finitos en riqueza empezando por los más baratos y fáciles de extraer para luego pasar a alternativas cada vez más complejas y costosas es un proceso auto-acabado. La extracción de riqueza tiene un límite natural y económico. Una vez alcanzado, el sistema empieza a vivir de su futuro y deja de invertir en la expansión, recortando en el mantenimiento de los niveles de producción actuales. La razón: se necesitarían cantidades cada vez mayores de deuda para financiar enfoques cada vez más costosos para la creación de riqueza, mientras que los rendimientos no están en absoluto garantizados debido a la fluctuación salvaje de los precios. De ahí la huida hacia el casino: donde la gente está apostando con bonos, acciones y cripto. Los gobiernos intentan posponer el fracaso manteniendo los tipos de interés artificialmente bajos e imprimiendo dinero, pero este enfoque también tiene una vida útil limitada. Sin embargo, ahora es inevitable reajustar nuestras expectativas financieras a una realidad que se deteriora rápidamente.

18. Las civilizaciones son máquinas de crecimiento: necesitan expandirse hacia nuevos territorios, ocupando otras tierras por sus recursos baratos (el método de toma de posesión (4)). Sin embargo, una vez que el crecimiento se detiene, los costes de mantenimiento superan rápidamente los ingresos decrecientes y el sistema se derrumba. En una economía globalizada en un planeta finito, llegar a este punto era sólo cuestión de tiempo. No existe un equilibrio estable para las civilizaciones complejas basadas en el crecimiento: sólo las culturas biorregionales y verdaderamente sostenibles tienen una oportunidad a largo plazo.

19. Infraestructuras que fallan exponencialmente: el auge exponencial de la construcción de infraestructuras (carreteras, puentes, presas, líneas de transmisión, oleoductos, etc.) en el siglo XX ha provocado una necesidad exponencial de mantenimiento y sustitución en el siglo XXI a medida que los equipos envejecen. La expansión a esta escala fue un esquema de Ponzi: con tasas de crecimiento cada vez mayores necesarias para sostener los pasivos a largo plazo. En combinación con las catástrofes provocadas por el cambio climático, nos enfrentamos a un aumento hiperexponencial de los costes de reparación de las infraestructuras en las próximas décadas, lo que inmovilizará cantidades cada vez mayores de nuestros menguantes recursos.

20. La desaparición de la energía neta (o el doble golpe de la Tasa de Retorno Energético (EROEI)): de la naturaleza del agotamiento de los recursos se deduce que cada vez se necesita más energía para extraer la misma cantidad de recursos (ya sea petróleo o metales para las renovables). Combinado con una necesidad cada vez mayor de reparar elementos de infraestructura (la mayoría de ellos esenciales para suministrar energía, como oleoductos, carreteras y líneas de transmisión) nos enfrentaremos a decisiones muy difíciles dentro de unas décadas: ¿debemos permitir que una fábrica siga funcionando, o que se construyan nuevas viviendas? ¿O debemos gastar los recursos en reparar el puente y las carreteras arrasadas por el último río atmosférico?

21. La humanidad se comporta como un sistema adaptativo complejo sin sentido, e incapaz de renunciar a un ápice de su uso energético. De hecho, sólo somos simples células de un gigantesco superorganismo, que responde a las amenazas y oportunidades que nos rodean, motivado por los golpes de dopamina y automatizado por décadas de condicionamiento cultural. Todo el mundo quiere ser rico y tener éxito en la vida; salvar el planeta sólo viene después. Si el 1% renunciara a su consumo, el 99% restante se subiría alegremente al carro y utilizaría los recursos recién liberados.

22. El comportamiento insostenible está por encima de la sostenibilidad. Los seres humanos, como lo haría cualquier otra criatura, actúan de forma insostenible en un mundo abundante. Una vez abandonados a su suerte (es decir, sin los debidos controles y equilibrios de los depredadores) los humanos siguen la antigua programación genética y se multiplican hasta el olvido sin pensar en si esto es sostenible o no. La evolución no se salta los pasos ni planifica por adelantado: selecciona los rasgos más exitosos a corto plazo. Así que, ¿adivina qué pasa si tienes 10 culturas sostenibles (más o menos) en un continente y, de repente, aparece una insostenible entre ellas? ¿Cuál sobrevive...? Pues ninguna. La última, en su frenesí por los recursos, mata o supera a todas las demás culturas y luego se extingue. No importa si esta cultura resulta ser una bacteria, una nueva cepa de un virus o colonos blancos con enormes barbas.

23. Gobernanza inadecuada: pensamiento a corto plazo (centrado sólo en ganar las próximas elecciones), combinado con la codicia y el ansia de poder. Las corporaciones tienen un firme control sobre los responsables de la toma de decisiones. Pero seamos sinceros: ninguna persona tiene el control. No hay ninguna organización secreta que controle la mente de la gente. Es simplemente la vieja naturaleza humana "bendecida" con una ilusión de un yo separado, un falso sentido de voluntad y libre albedrío. Estamos todos juntos en esto, sin que nadie tenga el volante.

24. Bloqueo tecnológico: nuestras tecnologías han coevolucionado entre sí. La evolución de las tecnologías es muy lenta en la vida real, e incluso con la obsolescencia programada se necesitan muchas generaciones de productos para mejorar en un determinado aspecto. Vistas desde arriba, estas tecnologías forman un complejo entramado, un conjunto de tecnologías, que es muy difícil de cambiar: pensemos en los pozos de petróleo, las refinerías, los oleoductos, las gasolineras, las carreteras asfaltadas, los plásticos... Sin embargo, lo más importante es el enorme incentivo financiero para utilizar el sistema existente el mayor tiempo posible. Dado que estos sistemas no se construyeron en un año, sino en décadas y siglos, se necesitaría un plazo similar para sustituirlos por otra cosa. Un plazo que simplemente no tenemos.

25. Falsas soluciones, o ver los árboles en lugar del bosque. Nuestro mayor problema a "resolver" no es el cambio climático. Es el sobregiro: el consumo de la Naturaleza junto con sus recursos finitos, y la contaminación más allá de cualquier límite razonable. Las energías renovables y la electrificación simplemente sustituyen el consumo de un recurso finito y su correspondiente contaminación (los combustibles fósiles y el CO2) por otro conjunto de recursos finitos y su correspondiente contaminación (los metales pesados y la destrucción ecológica causada por la minería, más el CO2 liberado durante el proceso). Lo mismo ocurre con el secuestro de carbono, la geoingeniería, la economía del hidrógeno, los biocombustibles, la fusión, la minería en el espacio, la colonización de otros planetas y todo lo demás, ya que ninguno de ellos aborda el exceso de consumo, sino que prolonga su vida útil.

26. Poner todos los huevos en la misma cesta. Esa cesta es: los combustibles fósiles. Seguimos obteniendo el 86% de nuestra energía de estos recursos sucios, igual que hace cincuenta años. Las razones son complejas, pero la conclusión principal es sencilla: las civilizaciones complejas de alta tecnología requieren combustibles densos, portátiles y baratos. Como el petróleo, el recurso maestro, la clave de todos los demás recursos. Hasta ahora, no hemos conseguido encontrar un sustituto escalable, por lo que lo más probable es que con la larga y lenta desaparición de la producción de petróleo toda nuestra civilización vea su ocaso final. Esta es la ley del mínimo de Leibig en efecto. Si todos los demás problemas desaparecieran de la noche a la mañana, sólo este "problema" (la lenta desaparición de la extracción de petróleo) acabaría con nuestro modo de vida actual en las próximas dos a cinco décadas.

27. No abordar la extralimitación (población/consumo) - viniendo de todo lo anterior: negar la raíz del problema y pretender que podemos seguir jugando bien es una receta segura para el fracaso de la civilización... y un caldo de cultivo ideal para el fascismo y la guerra civil.

+1: ¡¡¡Pero esta vez es diferente!!! No. No lo es. El sobregiro es el sobregiro. Una vez que tu civilización empieza a consumir más de lo que se regenera naturalmente, en su locura de perseguir un crecimiento infinito en un planeta finito, el colapso es sólo cuestión de tiempo. Suele ocurrir poco después de que la base de recursos (pesquerías, bosques, tierra vegetal o, en nuestro caso, petróleo) que sustenta dicha civilización comience su declive permanente debido al consumo excesivo, la contaminación y la pérdida de un hábitat habitable.


*    *    *


Sabiendo lo que sé hoy en día, me he reconciliado con la idea del colapso. También he hecho las paces con el hecho de que el problema principal del rebasamiento no se abordará, y nadie tiene la culpa. La humanidad ha tenido una larga historia que abarca decenas de miles de años y que ha llevado a este punto en una red inmensamente compleja de causas y efectos. Por lo tanto, el ascenso y la caída de esta civilización basada en los combustibles fósiles era y es tan inevitable como el ascenso y la caída de muchas civilizaciones más antiguas.

Se trata de un ciclo perfectamente normal y natural de auge y caída. Ningún líder, ya sea un dictador o un funcionario electo, puede darle la vuelta a esto. Esto es demasiado para cualquier persona: hay demasiadas cosas puestas en marcha a la vez. Estoy seguro de que habrá fascistas y comunistas que suban al poder insistiendo en lo contrario - pero recuerden lo que pasó, cuando estos dos partidos consiguieron lo que querían la última vez...

Sabiendo cuánto hemos consumido de la Tierra en los últimos 150 años, hasta qué punto hemos agotado todos los recursos, desde los bosques hasta la pesca, desde las minas de carbón hasta la arena, durante nuestra rapaz manía de crecimiento, no es difícil imaginar lo que viene después. No es Star Trek, seguro. Ni siquiera una vuelta a la "normalidad".

En teoría, sería muy posible concebir una cultura sostenible -una vez que ésta desaparezca definitivamente- que dure muchos milenios. Utilizando prácticas de permacultura, viviendo en casas con bermas de tierra hechas con materiales locales y verdaderamente renovables, como madera, piedras, arcilla, cáñamo, etc., podríamos construir una civilización que durara muchos milenios, aunque fuera bastante primitiva si se mide con los estándares actuales. Sin embargo, todo lo que se necesita para llevar al traste este experimento es una generación malcriada, o una cultura insostenible, que no apuesta un céntimo por la sostenibilidad - ¡demonios, sólo se vive una vez! - y adiós a la utopía. Ha ocurrido muchas veces en el pasado, y no hay ninguna garantía de que no vuelva a ocurrir.

Así es la vida. Nacer, crecer, madurar y luego morir. El mismo ciclo se repite a todas las escalas: desde las bacterias, hasta las sociedades humanas, los sistemas solares y las galaxias. Este es el mundo en el que vivimos. Temporal. Siempre cambiante.

Nunca igual, pero siempre igual.

Agradece. Has visto la cima de la civilización humana. Lo has logrado. Es hora de hacer las paces con su final y empezar a imaginar lo que vendrá después. Una cita de Antonio Gramsci lo resume perfectamente:

"La crisis consiste precisamente en que lo viejo está muriendo y lo nuevo no puede nacer; en este interregno emerge una gran variedad de monstruos".

Cuidado con los monstruos.

Hasta la próxima,

B


Referencias

(1) Collapse of Complex Societies by Joseph A. Tainter

(2) Collapse: How Societies Choose to Fail or Succeed by Jared Diamond

(3) Geodestinies: The Inevitable Control of Earth Resources over Nations and Individuals by Walter Lewellyn Youngquist — aquí hay una grabación de audio gratuita de Micheal Dowd

(4) Overshoot: The Ecological Basis of Revolutionary Change by William R. Catton Jr. — aquí hay una grabación de audio gratuita de Micheal Dowd

(5) Count Down: How Our Modern World Is Threatening Sperm Counts, Altering Male and Female Reproductive Development, and Imperiling the Future of the Human Race by Shanna H. Swan



Blogs y recursos adicionales

Post Doom — Michael Dowd


Do the Math — Tom Murphy

Problems, Predicaments, and Technology — Erik Michaels

Dave Pollard

John Michael Greer

Low Tech Magazine

The Consciousness of Sheep

Our Finite World

Peak Energy & Resources, Climate Change, and the Preservation of Knowledge

Surplus Energy Economics — Tim Morgan

Peak Oil Barrel