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Friday, April 9, 2021

CARTA A UN TECNO-OPTIMISTA IRREDUCTIBLE


                                  [Foto de la colisión entre las Galaxias NGC-2207 y CI-2163]

 

El Señor_A es una persona tecno-optimista (real) que piensa que el egoísmo y la inteligencia humanas pueden sacarnos del atolladero en que ellas mismas se han metido. Y no carece de sentido su sueño, sería lo justo.
 
Esta persona ha participado activamente en foros sobre crisis energética y civilizatoria durante más de una década. Se nota que sabe un montón sobre energías renovables y confía plenamente en que la implantación de éstas, a la escala que necesita el capitalismo para su continuidad, son la única alternativa que nos podemos permitir.
 
Es admirable el tiempo y esfuerzo que ha empleado el Señor_A en tratar de rebatir el mensaje que algunos intentan transmitirnos: que la tecnología no puede resolver el imposible termodinámico de seguir creciendo en un planeta extralimitado y devastado.
 
El Señor_A ha hecho de la labor de dilapidar el mensaje colapsista una auténtica cruzada personal, y me gustaría entender qué ocurre realmente en su mente para negar con tanto empeño cosas que para mí son tan evidentes. Yo también fui tecno-optimista un día, pero llegado el momento leí, abrí mi mente a un montón de evidencias que desconocía, entendí y finalmente claudiqué.
 
Esta es la carta que le escribo al Señor_A con la intención de, al hacerlo, poder llegar a entender cuál es su motivación.
 

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Señor_A,
 
Entiendo perfectamente tu admiración por las renovables, porque yo también las admiro.
 
Antes de volverme neoludita, yo era un tecno-optimista como tú. Yo me compré un coche híbrido y soñé durante mucho tiempo con instalar fotovoltaica en mi casa. Aún sueño con comprar mi primer panel, aunque ya sé que nunca lo haré.
 
Yo he estudiado física, electromagnetismo, ingeniería eléctrica y electrónica, y me he maravillado ante la belleza de los logros alcanzados por el intelecto humano. Y soy perfectamente consciente de que no habríamos llegado a nada de eso sin una dinámica de crecimiento en espiral. El ser humano atraviesa los límites que en cada momento se le imponen porque no puede remediar plantearse qué hay más allá de esos límites. Va en nuestra naturaleza. Por eso nos hemos sentido tan cómodos con el sistema capitalista.
 
Pero siento decirte que las renovables, pese a toda su belleza y potencial, no se van a poder escalar al nivel suficiente como para sustituir a las energías fósiles y permitirnos continuar con un sistema económico basado en el crecimiento perpetuo.
 
Obviando los estudios que ponen límite a la capacidad máxima de implantación renovable [de especial relevancia los llevados a cabo por el Grupo de Energía, Economía y Dinámica de Sistemas (GEEDS) de la Universidad de Valladolid], aunque esta energía pudiera sustituir a la fósil y permitirnos seguir creciendo, supongo que estarás de acuerdo en algo tan evidente como que en algún momento alcanzaríamos los límites de capacidad de carga planetaria. Es decir, el modelo de crecimiento es insostenible aún funcionando con energía renovable [https://crashoil.blogspot.com/2012/05/energia-escala-galactica.html].
 
Entonces, supongo que la solución que tú vislumbras para la humanidad, consiste en dejar que el mercado logre el punto óptimo de innovación e implantación de renovables, y eso, combinado con una política de control poblacional, nos haga llegar a un punto de feliz existencia estacionaria sin necesidad de seguir excediendo la capacidad de carga del planeta.
 
Está bien, me pongo en tu tesis. Supongamos que podemos llegar a eso. Aún así, creo que el capitalismo no encaja con una economía estacionaria. ¿Cómo se van a pagar los intereses de los préstamos sin crecer?
 
Estaría bien saber si en tus sueños futuristas vislumbras la sustitución del capitalismo por un modelo estacionario, o si, por el contrario, te ves tomando una cervecita fría en un bar de Marte con Elon Musk, mientras los robots extraen los supuestos minerales de su superficie.
 
Yo admiraba a Elon Musk, y como él, pensaba que el ser humano no podía aceptar límites, que no pararíamos de luchar por seguir expandiendo nuestro conocimiento y no pararíamos de luchar por nuestra perpetuación, aunque fuera transcendiendo nuestra propia humanidad. Y de morir, lo haríamos luchando por este sueño de ganarle la batalla al tiempo y al espacio.
 
Obviamente, quedarse en la Tierra nos abocaría a un régimen de tecnología y complejidad estacionarias que nos ataría a ella y a su destino, así, cualquier catástrofe que asolara a la Tierra acabaría con la humanidad.
 
Pero te he de decir que, aunque sigo soñando con la fotovoltaica, ya no creo que sea posible (ni deseable) abandonar la Tierra. El esfuerzo civilizatorio que necesitábamos para llegar a superar los rigores del espacio exterior ya no puede llevarse a cabo. La situación de inestabilidad actual en la Tierra lo va a imposibilitar.
 
Podrás poner en duda que tengamos un problema de acceso menguante a energía y recursos. Vale, entiendo que puedas encontrar argumentos a favor de que aún estemos en el lado izquierdo de la curva de Hubbert.
 
Pero supongo que no negarás también que nuestro clima y ecosistemas están colapsando a un ritmo exponencial. ¿O sí?
 
Espero que tu maravilloso mercado sea capaz de implantar las renovables, sustituyendo de verdad a las fósiles y alcanzando emisiones de GEI nulas, en un espacio de tiempo breve, muy breve, no de décadas como dicen nuestros políticos, sino de años.
 
A día de hoy seguimos incrementando las emisiones GEI antropogénicas cada año. Se supone que gobiernos y corporaciones llevan décadas implantando medidas para disminuir emisiones, pero sea lo que sea que hagan, parece que no tiene efecto alguno. No solo no disminuyen las emisiones, sino que aumentan.
 
El Ártico está pasando de ser sumidero de emisiones a fuente, Siberia y la Amazonía arden sin control. Calentamos el océano a un ritmo de 5 bombas de Hiroshima por segundo, acidificación, disminución de corrientes oceánicas, muerte de la Gran Barrera de Coral, se extinguen especies a un ritmo sin precedentes. Se están activando ciclos de realimentación positiva irreversibles. Hay quien dice que llegados a los 2ºC de aumento de temperatura, ya no se podrá evitar, aún con emisiones de GEI antropogénicas nulas, seguir en la deriva hacia los 4 grados. También hay quien dice que la agricultura es inviable en un mundo con 2ºC de más.
 
La temperatura global para los primeros seis meses de 2020 registró 1.3ºC por encima de niveles preindustriales [https://www.counterpunch.org/2020/11/20/expert-ipcc-reviewer-speaks-out]. Esto es 0.2ºC de incremento desde el valor de 1.1ºC registrado en 2019, luego, aún suponiendo un inocente incremento lineal, nos vamos a los +2ºC en 3 años y medio. Ya sé que este cálculo no tiene valor, porque se basa en la observación de un intervalo temporal muy reducido, pero, aún así, no puedo evitar hacer el cálculo y acojonarme ante el resultado.
 
¿Te das cuenta de la amenaza existencial que tenemos en este momento? ¿Te das cuenta de la urgencia? ¿No ves que aunque el mercado y la innovación tecnológica pudieran solucionar el problema, incluso ganándose dinero con ello, lo haría en un lapso de tiempo demasiado dilatado que no nos podemos permitir? ¿No lo ves?
 
Yo quiero creer que si logramos mantenernos por debajo de los +2ºC, la humanidad tiene posibilidades de disfrutar de la existencia algunos cientos de miles de años más, hasta que venga un súper meteorito o alguna otra calamidad. Pero creo que para lograr eso a día de hoy, y después de décadas de negligencia, no nos queda otra que abandonar nuestros trabajos ahora mismo e irnos al campo a practicar la agroecología y la meditación. Ya sé que suena a locura, pero es que la alternativa probable es la cuasi extinción humana a lo largo de este siglo y el que viene.
 
Yo no quiero deslomarme en el campo, vivir aislado de comodidades, sin atención médica, etc. Si todos lo hicieran en masa no me quedaría otra, pero yo solo ... no soy tan fuerte, ¿sabes?
 
Señor_A, ojalá la tecnología y la ciencia pudieran continuar dándonos tantas alegrías, aunque fuera en un estado estacionario, pero me temo que si no solucionamos lo del clima, lo vamos a tener muy pero que muy jodido.
 
¿De verdad crees que el mercado y los gobiernos actuales tienen la capacidad de reaccionar y actuar a la velocidad que nos imponen los acontecimientos?
 
Quizás pienses que toda esta urgencia es algo irreal, creada por la mente de cuatro reaccionarios dogmáticos o por intereses pro-fosilistas, y que en realidad disponemos de tiempo suficiente para resolverlo. Pero no es así. La urgencia, cada vez más apremiante, y el margen de actuación cada vez más cercano a cero, es el mensaje que nos transmite la comunidad científica en su práctica totalidad.
 
Entonces, ¿quién engaña? ¿quién se engaña?
 
Mira Señor_A, yo tampoco creo que la humanidad esté preparada para el decrecimiento autogestionado o la permacultura. No me engaño. Pero sí creo que la organicidad y cooperación observadas de manera abrumadora en las redes de vida se propagan de manera fractal transfiriéndose funciones hacia los organismos de organismos [lee acerca de la Teoría de Gaia Orgánica de Carlos de Castro si te suena a chino todo esto].

El ser humano es parte de Gaia, el organismo de organismos que constituye nuestra biosfera. Como las células cancerosas de un organismo pluricelular, hemos aprendido a ir por libre desoyendo el imperativo de trabajar para Gaia. ¿Puede ser el cáncer útil para una comunidad de organismos aunque no lo sea para el organismo concreto que lo padece?  
 
Es esta la única pregunta que cabe hacerse: si la Naturaleza, en su evolución inevitable hacia la Inteligencia, no puede aspirar a nada más que su autoaniquilación y renacimiento posterior, una vez alcanzado el cénit de esa inteligencia, en un ciclo sin fin. ¿Es esto funcional o puede llegar a serlo? ¿Tiene sentido o puede llegar a tenerlo? ¿Está Gaia realizando apoptosis a través de nosotros en aras de una finalidad orgánica superior, o solo somos un intento fallido de la búsqueda por parte de Gaia de su permacultor ideal? ¿Es Gaia parte de algo más grande y la vida y nosotros no somos el final del cuento?
 
Creemos que la sinapsis que se da en nuestras neuronas nos permite computar información solo a seres como nosotros de escala pluricelular, pero quizás las galaxias también intercambien información y computen, y nuestra inteligencia solo sea un reflejo efímero de algo que se transfiere sin límite a escalas superiores del fractal. Quién sabe qué consecuencias a nivel de propagación de información en la red galáctica pueda tener la colisión de dos galaxias. Nosotros lo vemos solo como un gran cataclismo sin propósito que seguro se llevará por delante a miles de Gaias.


Thursday, December 17, 2020

CARTA A 2 COLAPSISTAS CRECENTISTAS

 

[Imagen de La tumba de las luciérnagas, de Studio Ghibli y Isao Takahata]

Esta es mi respuesta a los comentarios por parte de dos personas al vídeo "¿Qué es el peak oil?" colgado en Youtube. El vídeo aporta un plus visual a un post del blog de Antonio Turiel, donde se explican de manera óptima, sencilla, breve y amena los conceptos clave.

El diálogo entre estos 2 comentaristas comienza con los exabruptos de uno de ellos hacia la figura de Antonio Turiel. Acto seguido, el otro, le recrimina su desfachatez, y después de un rápido intercambio de golpes, se establece entre ellos un diálogo de paz, alcanzado tras haber constatado ambos que ambos eran "colapsistas crecentistas".

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Petinegro, Erik C., muy interesante vuestro diálogo. Curioso cómo, a partir de una colisión inicial, habéis construido algo valioso al final.

Solo deciros que esa "libertad" que tanto idolatráis es un mito, un espejismo forjado por la civilización moderna y su abundancia. Hemos triturado todos nuestros activos naturales para tener esa "libertad", y ahora solo nos quedan pasivos.

¿Es libre el bosquimano cuando nada le impide salir a cazar con las primeras luces del alba? ¿Es libre Trump cuando firma sentencias de muerte a pocos días de abandonar la Casa Blanca?

No quiero centrarme aquí en un debate filosófico sobre la definición de libertad. Si os interesa mi opinión podéis consultar mi post

https://placereseninvernadero.blogspot.com/2020/01/sufrimientos-en-invernadero.html

Resumiendo, estoy de acuerdo con vosotros en que es la libertad lo más valioso que tenemos, pero la libertad es mucho más que la necesidad de preservar nuestros activos del momento, porque éstos, irán cambiando inevitablemente. Ahora podemos percibir que atentan contra nuestra libertad al quitarnos el diésel o imponernos el hidrógeno. Los nativos de América del norte sentían violada su libertad cuando les quitaban tierras y aniquilaban sus preciados búfalos. La libertad, en parte, es la capacidad de reivindicar lo que uno es condicionado por su coyuntura del momento.

Y creo que coincido con vosotros en la idea de que el ser humano, por naturaleza, no está hecho para el metabolismo circular (salvo contadas excepciones como los bosquimanos). Siempre queremos más de lo que tenemos, y eso no es malo, ya que en su día nos permitió evitar la extinción. El Neanderthal sí que era permacultor por naturaleza y carecía de las inquietudes para superar los obstáculos del momento, y por eso pereció. Sin embargo, irónicamente, nuestra tendencia al metabolismo espiral, aunque nos salvó en su día, nos ha llevado ahora a un serio peligro de desaparecer. Pero en parte, la necesidad de libertad tiene que ver con esa naturaleza nuestra de necesitar sobrepasar límites, explorar más allá y salir de la zona de confort.

También, es irrelevante que creáis que el capitalismo es el único sistema que nos sirve, porque como vosotros mismos habéis admitido pronosticar, de manera inevitable, se va a deshacer por completo y de manera abrupta. Ese descenso abrupto se va a llevar por delante muchas libertades y bienestar en el primer mundo, y probablemente, nos dirigimos a ecofascismos, estados fallidos, señores de la guerra, mafias, terrorismo, neo-feudalismos, etc. Y aunque nuestra tendencia natural, como digo, sea pretender reconstruir ese sistema ideal capitalista (por nuestro metabolismo espiral innato), ya no va a ser posible volver nunca más a las cotas alcanzadas. La falta de energía barata y la debacle climática y ecológica lo impedirán.

Es realmente triste. Nadie como yo idolatra lo que nuestra depredación, pese a todo el sufrimiento, nos ha permitido conseguir en forma de legado científico, tecnológico, intelectual y artístico. Pero quien sabe, quizás después de un largo tiempo subsistiendo, si dejamos que se restablezcan los sumideros y fuentes naturales de la biosfera, podamos volver a depredar y medrar otro poco. En un mundo de nuevo vacío, las civilizaciones tendrán espacio para ir intercambiando los roles de la depredación crecentista y del colapso. Pero siempre llegarán a un límite. Ya no será posible una nueva revolución tecnológica-industrial, por la imposibilidad de aprovechar los muy dispersos e inaccesibles combustibles fósiles restantes. Y así es como creo que transcurriremos hasta que llegue el mega meteorito.

El consuelo que nos queda es que el hecho de tener un límite claro a nuestro desarrollo futuro, no significa que no vayamos a tener retos increíbles de sobra para resolver en el futuro. Nunca nos faltará material de primera para satisfacer nuestra necesidad innata de superación. Pese a todos los obstáculos, o mejor, gracias a ellos, nunca nos faltarán oportunidades para ejercer y reivindicar nuestra libertad y creatividad.

Saludos y, ¡feliz colapso!

Saturday, May 30, 2020

EL LEGADO DE LOS DIOSES


 
Nota: El siguiente texto está escrito en clave de hipérbole por motivos literarios y no se corresponde con la ideología del autor.
 
El colapso civilizatorio de la sociedad industrial ya está en curso. El Titánic ya ha chocado contra el iceberg y la civilización actual se va a deshacer por completo. Es posible que la mayor parte de la poca población que quede descienda a niveles paleolíticos tras un colapso que durará siglos. Y cualquier intento por conservar nuestro legado científico cultural será inútil a la larga.

Irónicamente, queda en manos de los mayores verdugos del colapso, las élites corporativas, los super ricos, el testigo de preservar ese legado intelectual. Un precioso legado que sólo fue posible construir a partir de la complejidad emergente de la dominación y el saqueo.

Sólo si estos super ricos consiguen preservar la tecnología, primero en el interior de sus búnqueres en Alaska o Nueva Zelanda, y después, en estaciones espaciales, o en la Luna, o en Marte, tendrá una oportunidad de sobrevivir nuestro legado. Pero si ellos también fracasan, todo se perderá para siempre.

Para conseguirlo, tendrán que quitarnos todo, lo presente y lo futuro, a los pobres, y tendrán que exprimir a la biosfera hasta su último aliento. Y a los pobres sólo nos queda la posibilidad de organizarnos lo mejor posible, desde la base, a nivel local, cooperativo y autogestionado, para alcanzar una resiliencia que nos permita conservar el mayor tiempo posible alguna cuota de legado intelectual y bienestar tecnológico. Pero al final, volveremos al Paleolítico. Metabolizaremos hasta el último gramo de resto tecnológico hasta que no quede ni el recuerdo. Probablemente, perderemos hasta el lenguaje, o gran parte de él quedará en desuso.

Y es esperable que no vuelva a haber en la Tierra un nuevo desarrollo tecnológico, porque lo imposibilitarán el nuevo clima y la no disponibilidad de combustibles fósiles. Estos últimos tardarán más tiempo en reponerse de lo que costará a un mega meteorito alcanzar la Tierra, como el que lo hizo en tiempos de dinosaurios. El único consuelo que nos quedará entonces a los pobres es que desapareceremos en equilibrio permacultor con nuestro planeta y en armonía con nuestros semejantes y con nosotros mismos.

¿Cabe esperar que si, con suerte, los ricos consiguen mantener el legado, sus herederos consigan volver algún día a rescatar a los pocos desarrapados que quedaron en la Tierra? ¿Tendrán capacidad para asimilarnos en su post civilización, o, por el contrario, nos abandonarán a nuestra suerte, o, peor aún, volverán para aprovecharse de nosotros y de los pocos recursos que puedan obtener de una Tierra en lenta recuperación?

¿O a caso correrán peor suerte que nosotros y perezcan en su lucha contra los elementos del cosmos, o enfrentados sin encaje a su nueva transhumanidad? ¿Quizás, con suerte, la tecnología inteligente tome el testigo de la conservación del legado humano cuando no queden ya humanos ni en el Cielo ni en la Tierra?

Nada de esto es relevante ahora para nosotros, los pobres, que amamos con delirio el legado intelectual emergido de nuestra autodepredación. Y nuestra urgencia ahora no puede ser aprender a sobrevivir al colapso para perpetuarnos sin más, independientemente del destino desconectado de los ricos. Y la urgencia de los ricos no puede ser sólo la de salvaguardar su bienestar. Nuestra urgencia común, la de pobres y ricos no puede ser otra que la de proteger, tanto como podamos, el maravilloso conocimiento humano alcanzado.

Con suerte, si los ricos logran aprovechar su ventana de oportunidad y consiguen saquearnos con suficiente eficacia y rapidez, puedan escapar del apagón del colapso y salvaguardar el legado. Y quizás, con suerte, si nosotros los pobres nos esforzamos en seguir recordando quiénes llegamos a ser, transmitiéndolo de generación en generación, y si algún día vuelven los hijos de los super ricos transhumanos a mostrarnos la luz de nuestro legado, sólo quizás entonces, podamos comprender de qué nos hablan y la importancia de su mensaje, el mensaje de los Dioses, el mensaje de nuestros ancestros.

CRECIMIENTO Y COSMOS


[Ciudades terrestres parecen crecer como galaxias. Fuente: https://mx.blastingnews.com/ciencia/2015/01/galaxias-y-crecimiento-urbano-con-un-mismo-patron-de-crecimiento-00236855.amp.html]
 
 
Los gurús del libre mercado alegan en defensa del crecimiento capitalista que, gracias a éste, millones de personas han podido salir de la miseria. ¿Qué se esconde detrás de esta vaga afirmación? En primer lugar, hay que establecer lo que entendemos por "miseria".

A lo largo de la historia han colapsado muchas civilizaciones, siempre de carácter dominador, dejando miseria a su paso. También, el proceso de construcción de una sociedad dominadora o "imperio" implica saqueo, y por tanto, creación de miseria en la medida que unos pueblos se ven desprovistos de su permacultura para verse obligados a depender del sustento vital que les proporciona el imperio saqueador.

El proceso de colonialismo imperial extractivista que devino a la larga en la sociedad de consumo actual comenzó con la conquista del Nuevo Mundo, continuó con las ocupaciones del comienzo de la era industrial y se terminó de afianzar desde el nuevo orden geopolítico emergido de la Segunda Guerra Mundial.

Muchos de los pueblos ocupados habían resurjido de las cenizas del colapso de sus propios antiguos imperios precoloniales y se hallaban de nuevo en estado de permacultura. Muchos otros, nunca antes habían conocido otra cosa que la permacultura. Por último, algunos pueblos fueron pasando por múltiples fases de saqueo que han ido desestructurándolos y minando progresivamente su capacidad de volver a la permacultura tras un colapso.

Son estos últimos pueblos los que han acostumbrado a asentarse en las regiones con mayores recursos estratégicos para el crecimiento imperial de sus saqueadores. Son estos últimos los que se han visto desprovistos de su resiliencia. En ellos ha arraigado el dogmatismo religioso y la cultura materialista impuestas como herramientas de dominación, que han ido sustituyendo y borrando a la cultura de permanencia, dejando a estos pueblos a la merced de dictadores, gobiernos títere o corporaciones. Miseria.

Es cierto que mucha gente, gracias al capitalismo, ha abandonado, normalmente embaucado, coacionado o, sencillamanete a la fuerza, el trabajo en el campo por el trabajo en la mina o en la fábrica. O ha cambiado el yugo del dictador de turno de su país por el yugo de los intereses corporativistas. También es cierto que la población global crece, que los recursos y la capacidad de obtener energía se agotan, que el equilibrio medioambiental que sustenta la vida en la Tierra ya se ha perdido, y que el bienestar prometido por el modelo capitalista requiere mucha energía y extracción, y gran deterioro medioambiental per cápita. De modo que para que, en este juego de suma cero, el capitalismo conceda el bienestar prometido a una sóla persona, salvándola de la "miseria", otras, presentes y futuras, han de pagar por ello.

El capitalismo sólo funciona en una dirección. Extrae de la base para acumularlo en la cúspide. Y la base es adormecida con religión y narcotizada con ocio para evitar su disidencia. Pero, ¿hay algo que justifique tanta injusticia?

El salto desde las antiguas sociedades permacultoras hacia los primeros estados dominadores supuso un aumento creciente de la complejidad a todos los niveles de la organización social: cultural, espiritual, tecnológico, político y urbanístico. Y es este aumento de la complejidad lo que conduce a una economía depredadora y viceversa, la perpetuación de la economía depredadora deviene en aumento de complejidad. No puede haber aumento de complejidad sin aumento de la necesidad de insumos y al revés.

Pero es sólo en el seno de esta complejidad creciente que se hace posible el desarrollo de las matemáticas avanzadas, y de la música y el arte exquisitos. Sin esta complejidad no habría sido posible el desarrollo científico e intelectual. Nada de esto ha mejorado realmente nuestras vidas, ni ha sacado a nadie de la miseria, como alegan los gurús del mercado. Sin embargo, nos ha capacitado para definir nuestra "humanidad".

El cosmos tiende irremediablemente, y caiga quien caiga, hacia la configuración de sistemas de gran complejidad en un intento por comprenderse a sí mismo. Porque, hasta que no se recita "la verdad", nada existe realmente. Porque, hasta que no comprendemos el dolor que ha sido necesario infligir para alcanzar el cielo, no podemos entender que era necesario alcanzarlo para SER HUMANOS.

Pero, para que los sistemas puedan volverse complejos se ha de convertir mucha energía útil en energía inútil, y el balance neto en la evolución del cosmos es siempre hacia entropía creciente, hacia el aumento del caos, hacia la disminución de las posibilidades de ordenar sistemas. Al final ya no quedará energía útil para permitir que existan sociedades complejas, ni la vida, ni tan siquiera átomos. De modo que toda nuestra complejidad actual tampoco durará para siempre.

De hecho, el destino probable del universo es el cese total de interacción entre partículas, la congelación total, la máxima entropía y la nula computación de información. Y cuando en el universo ya no se recite ninguna verdad porque todo ya haya sido recitado, y el tiempo se congele, lo que sería deseable, es que se generase espontáneamente un nuevo comienzo. Sería la singularidad donde se pasara de máximo caos (todas las verdades recitadas) a máximo orden (todas las verdades por recitar). Sería deseable que, pese a que el universo en su proceso de auto comprensión crezca en ESPIRAL, con constantes saltos hacia adelante, en su dinámica de nacimiento, crecimiento, muerte y nacimiento de nuevo, fuera, por siempre, un CIRCULO infinito.