Monday, June 28, 2021

COCINANDO NUEVOS MITOS

 

[El Juego de la vida de Conway demuestra que incluso a partir  de un conjunto muy simple de leyes pueden emerger estructuras autorreplicantes y características análogas a las de la vida inteligente]


Si somos parte Gaia, y parte individuos, la autoconsciencia pasa por saberse parte individuo, pero también saberse parte de Gaia. Pero, ¿cómo hacerlo de manera que nos podamos deshacer de esa "dualidad imaginada"? Para lograrlo, el observador se ha de colocar en el centro del fractal gaiano: cuando observa su propio sistema, está mirando al fractal hacia dentro, y cuando observa a Gaia, está observando el fractal hacia fuera, pero la estructura observada se conserva tanto hacia dentro como hacia fuera. Y una vez visto así, ni siquiera hay "dentro" o "fuera".

El objeto de la "meditación" no es "sublimar al ser", en el sentido de trascender al cuerpo (a Gaia en definitiva). Este sería el uso afianzado durante la era axial por parte de la mayoría de religiones. Solo algunas pocas tradiciones (budismo, taoísmo) se han aproximado a la visión de que la observación del propio cuerpo podría actuar como revulsivo para re-aprender a funcionar como canales de comunicación directa con Gaia.

Inventemos una receta. Propongo unos ingredientes y que cada cual vea cómo emulsionarlos:

"A su vez, pueden emerger niveles con cualidades distintas, por ejemplo, la autoconciencia de algunos mamíferos y aves, que termina siendo un salto de nivel que escapa ya a la biología (la psicología sería una emergencia de la biología, al igual que la biología es una emergencia de la química): física-biología-psicología, o física-biología-música, en cada escala interna de la realidad emergen propiedades complejas, hay jerarquías anidadas en otras jerarquías (así, la biología tiene una evolución de jerarquías, pero el universo tiene evolución jerárquica dentro de cada jerarquía)." [Carlos de Castro, "Reencontrando a Gaia", 2019, páginas 93:94].

"Antes de la era axial, los objetos se describían lingüísticamente según su actividad. Con el inicio de la era axial, el énfasis se pone en los atributos estáticos de los objetos, omitiendo referencias a procesos orgánicos. En otras palabras, tuvo lugar una cosificación en la que las mentalidades (como por ejemplo la ética) se alejaron del discurso basado en el contexto para ir hacia una orientación más abstracta y descontextualizada. [...] Una relación personal y directa con una realidad espiritual suprema fue un fenómeno que ratificó el colapso de la comunidad. El desarrollo de la identidad religiosa del individuo, en contraposición al lugar que éste ocupa dentro de la tribu y el mundo natural, era característico de la conciencia axial. La personalización de un viaje espiritual y un distanciamiento del mundo terrenal moldearon sucesivamente las sociedades humanas. Estas innovaciones negaron y suprimieron las tradiciones indígenas, a la vez que implícitamente fomentaron la ilusión de estar huyendo de la civilización. La trasformación interior y su 'camino ascendente' derivaron en un divorcio entre espíritu y cuerpo, el nirvana separado del samsara. La alienación mediante el yoga, el ascetismo negador de la existencia, etc., eran profundamente duales, prácticamente sin excepción. [...] El taoísmo también formó parte de esta era de convulsión, ofreciendo un camino de distanciamiento y misticismo, pero a la vez conservando trazas de las tradiciones espirituales animistas. De hecho, el taoísmo primitivo era una religión activista, con algunos de sus 'rebeldes legendarios' involucrados en la resistencia contra las nuevas tendencias estratificadoras, a favor de restablecer una Edad de Oro sin clases."
[John Zerzan, "El Crepúsculo de las Máquinas", 2016, "El férreo control de la civilización: la era axial" (capítulo 4)].

"Así, desde la revolución cognitiva, los sapiens han vivido en una realidad dual. Por un lado, la realidad objetiva de los ríos, los árboles y los leones; y por otro, la realidad imaginada de los dioses, las naciones y las corporaciones. A medida que pasaba el tiempo, la realidad imaginada se hizo cada vez más poderosa, de modo que en la actualidad la supervivencia de ríos, árboles y leones depende de la gracia de entidades imaginadas tales como dioses, naciones y corporaciones. [...] En consecuencia, desde la revolución cognitiva Homo sapiens ha podido revisar rápidamente su comportamiento de acuerdo con las necesidades cambiantes. Esto abrió una vía rápida de evolución cultural, que evitaba los embotellamientos de tránsito de la evolución genética. Acelerando a lo largo de esta vía rápida, Homo sapiens pronto dejó atrás a todas las demás especies humanas y animales en su capacidad de cooperar. [...] en un mismo ambiente los animales de la misma especie tienden a comportarse de manera similar. Los cambios importantes en el comportamiento social no pueden darse en general sin mutaciones genéticas. Por ejemplo, los chimpancés comunes tienen una tendencia genética a vivir en grupos jerárquicos encabezados por un macho alfa. Una especie de chimpancés estrechamente emparentada, los bonobos, viven por lo general en grupos más igualitarios dominados por alianzas entre hembras. Las hembras de chimpancé común no pueden tomar lecciones de sus parientas bonobos y organizar una revolución feminista. Los machos de chimpancé no pueden reunirse en una asamblea constituyente para abolir el cargo de macho alfa y declarar que a partir de ahora todos los chimpancés tendrán que ser tratados como iguales. Estos cambios espectaculares de comportamiento solo se darían si algo cambiara en el ADN de los chimpancés. Por razones similares, los humanos arcaicos (previos al sapiens) no iniciaron ninguna revolución. Hasta donde podemos decir, los cambios en los patrones sociales, la invención de nuevas tecnologías y la colonización de hábitats extraños resultaron de mutaciones genéticas y de presiones ambientales más que de iniciativas culturales. Esta es la razón por la que a los humanos les llevó cientos de miles de años dar estos pasos. [...] Sin una capacidad para componer ficción, los neandertales eran incapaces de cooperar de manera efectiva en gran número, ni pudieron adaptar su comportamiento social a retos rápidamente cambiantes. [...] el cazador-recolector medio tenía un conocimiento más amplio, más profundo y más variado de su entorno inmediato que la mayoría de sus descendientes modernos. Hoy en día, la mayoría de las personas de las sociedades industriales no necesitan saber mucho acerca del mundo natural para sobrevivir. ¿Qué es lo que uno necesita saber realmente para arreglárselas como ingeniero informático, agente de seguros, profesor de historia u obrero de una fábrica? Necesitamos saber mucho acerca de nuestro minúsculo campo de experiencia, pero para la inmensa mayoría de las necesidades de la vida nos fiamos ciegamente de la ayuda de otros expertos, cuyos propios conocimientos están asimismo limitados a un diminuto campo de pericia. El colectivo humano sabe en la actualidad muchísimas más cosas de las que sabían las antiguas cuadrillas. Pero a nivel individual, los antiguos cazadores-recolectores eran las gentes más bien informadas y diestras de la historia. Existen algunas pruebas de que el tamaño del cerebro del sapiens medio se ha reducido desde la época de los cazadores-recolectores. En aquella época, la supervivencia requería capacidades mentales soberbias de todos. Cuando aparecieron la agricultura y la industria, la gente pudo basarse cada vez más en las habilidades de los demás para sobrevivir, y se abrieron nuevos 'nichos para imbéciles'. Uno podía sobrevivir y transmitir sus genes nada especiales a la siguiente generación trabajando como aguador o como obrero de una cadena de montaje. Los cazadores-recolectores dominaban no solo el mundo circundante de animales, plantas y objetos, sino también el mundo interno de sus propios cuerpos y sentidos. Escuchaban el más leve movimiento en la hierba para descubrir si allí podía acechar una serpiente. Observaban detenidamente el follaje de los árboles con el fin de descubrir frutos, colmenas y nidos de aves. Se desplazaban con un mínimo de esfuerzo y ruido, y sabían cómo sentarse, andar y correr de la manera más ágil y eficiente. El uso variado y constante de su cuerpo hacía que se hallaran en tan buena forma como los corredores de maratón. Poseían una destreza física que la gente de hoy día es incapaz de conseguir incluso después de años de practicar yoga o taichi."
[Yuval Noah Harari, "Sapiens, de animales a dioses", 2016, páginas 46:49, 65:66]

Si "la psicología sería una emergencia de la biología", la tendencia del Cosmos (al menos en su etapa actual) es a desarrollar sistemas autoperceptivos. Para bien o para mal, el Homo sapiens, desarrolló la capacidad de observar además realidades imaginadas (mitos), y así, creó el ego, creó el cuerpo, y creó la barrera entre ambos. Mientras Homo sapiens no mute, su única opción como especie es aprender a dar un uso útil a su capacidad genética de imaginar realidades. Imaginemos pues que podemos ver el Cosmos dentro de una gota de agua, o dentro de nosotros. Para mí, la siguiente emergencia sistémica o evolución jerárquica es que la autopercepción del individuo equivalga a la autopercepción del propio Cosmos. Las neuronas transfieren su telos al cerebro para lograr que éste se autoperciba, pero el Cosmos (¿Gaia?), ¿transfiere telos hacia los seres pensantes para poder autopercibirse?

¿Tendrán que pasar decenas de miles de años hasta que consigamos deshacernos de esos "genes de idiota" antes de poder disponer de una nueva oportunidad para dar un buen uso a nuestra capacidad de imaginar realidades? ¿Realmente podemos evolucionar sin tener que dar un paso atrás, o hemos tocado techo y estamos abocados a retroceder hasta encontrar de nuevo el punto óptimo para después acabar tropezando nuevamente con los mismos obstáculos?

Estamos poniendo el foco en la necesidad de cambiar los mitos, pero quizás el problema no sea tanto qué mitos en concreto, como más bien la acumulación excesiva de ellos a lo largo de la historia y la consiguiente sobredosis de domesticación que tanto condiciona y limita nuestra relación con nosotros mismos y con el resto de Gaia. El proceso pasará por una inicial pérdida masiva de mitos (colapso) para posteriormente dar paso a una fase de recomposición de mitos, y ahí es donde se tendrá que ver si podemos hacerlo mejor que la última vez. No sabemos cuánto recordaremos de los errores pasados cuando llegue ese momento, por eso, ¿habría que empezar a decrecer en sobremitificación y a germinar los nuevos mitos ya, antes de que perdamos la memoria?

¿Es nuestra visión histórica, nuestra visión del pasado, otro mito más, otra realidad imaginada? ¿Puede ser en ese caso un mito útil y necesario para tomar las riendas de nuestro destino? ¿O por el contrario, es la ruptura total con todo lo que nos condicione, incluida nuestra visión histórica, lo único que puede darnos una verdadera oportunidad?

Algo quiere emerger de esta receta improvisada, pero sigo hecho un verdadero lío ... Cualquier receta o algoritmo que imaginemos fallará en la medida que lo veamos como un conjunto de pasos para alcanzar un objetivo concreto. Pero si desplazamos el foco de atención a la realización y disfrute del paso en sí mismo, puede que podamos aprender a deshacernos de nuestra necesidad de sublimarnos (necesidad emergida como respuesta al vacío existencial civilizatorio).

Thursday, June 17, 2021

LA SOPORTABLE LEVEDAD DEL SER

 

 

"Desde el Neolítico, el crecimiento de la dependencia tecnológica ha sido constante; es la cultura material de la civilización. Tal como puntualizaron Horkheimer y Adorno, la historia de la civilización es la historia de la renuncia. Uno obtiene menos de lo que aporta. Este es el fraude de la tecnocultura, y el eje oculto de la domesticación: el creciente empobrecimiento del yo, de la sociedad y de la Tierra. Mientras tanto, los súbditos modernos confían en que la promesa de todavía más modernidad, de alguna manera curará las heridas que los afligen.
Un rasgo definidor del mundo actual es que lleva el desastre incorporado, un desastre que ahora se manifiesta diariamente. Pero, al menos en el Primer Mundo, se puede decir que la crisis que afronta la biosfera es menos evidente y absorbente que la alienación, la desesperación y la restricción diarias en un rutinario panel de control sin sentido."
[John Zerzan, "El crepúsculo de las máquinas", 2016]

El ser humano es el resultado de un camino evolutivo que definió unas tendencias que parecen apuntar hacia la eliminación total de todo lo genuinamente natural que pueda encontrase tanto en su interior como en el entorno que le rodea. Su capacidad para domesticar la realidad al observarla, su tendencia a la re-presentación, con la consiguiente pérdida de presencia, su ingenio para el desarrollo de herramientas, tanto físicas como mentales, todo ello, aunque no le impidió vivir en feliz equilibrio con lo natural durante decenas de miles de años, condujo a un punto de inflexión durante el Neolítico, apareciendo la domesticación de plantas, animales y personas, la división y especialización del trabajo con la consecuente pérdida de independencia para el individuo y los grupos humanos, y la necesidad de acumulación y dominación crecientes.

Al principio, la relativa poca extensión del tejido canceroso en comparación con la inmensidad natural, permitía poder soñar e incluso materializar la posibilidad de escapar y recuperar la libertad, pero, a medida que la estandarización y la masificación fueron llenándolo todo, a medida que nuestro conocimiento del arte de triturar naturaleza se perfeccionaba y a medida que cada vez éramos más y más para poder hacerlo más y mejor, se ha ido consumiendo esa esperanza de poder recuperar nuestro Ser o de tan solo conocerlo.

El hueco que deja en nuestro interior ese Ser que nunca conocimos, ese vacío, que intuimos pudo haber sido ocupado en algún remoto momento por algo, no puede ser mirado directamente, su visión directa es insoportable, y esa insoportabilidad es lo que hace sospechar que lo que un día ocupó ese hueco debió ser realmente importante. Recordando el título de la novela de Milan Kundera, debió ser importante y sobre todo pesado, a juzgar por lo livianos, etéreos y desarraigados que nos sentimos sin ello. Pero debido a lo insoportable que resulta sentir esa levedad, esa falta de peso esencial, este supra-organismo al que llamamos civilización y al que transferimos nuestro telos (fin o propósito), ha desarrollado multitud de formas para hacer que podamos soportar la ausencia del Ser, para hacernos SOPORTABLE LA LEVEDAD DEL SER.

Hoy he leído en un artículo (una vez más) que ".. Se necesitan 5 planetas tierra si la humanidad aspira al consumismo de un estadounidense promedio, pero si la aspiración de vida fuera la de una persona indígena, estaríamos dentro de los límites planetarios." Lo que yo creo es que esa cuenta que lleva a pensar que ocho mil millones de humanos comportándose como indígenas permitiría la sostenibilidad de la vida en la Tierra, no es más que una mera suma que descuenta la complejidad del metabolismo sistémico. Aún consiguiendo convencer a cada uno de los componentes de la masa de termitas de un termitero de que dejaran de trabajar para el termitero y empezaran a ocuparse de sus propios asuntos, si no se pusiera tierra de por medio suficiente entre termita y termita, la tendencia natural del sistema sería volver a reconfigurarse en un super-organismo, e inevitablemente, los individuos acabarían tornándose partes de un todo nuevamente, volviendo a transferir su telos al termitero.

Desde esa óptica, se concluye que la única forma de que el ser humano recupere el equilibrio con la biosfera es menguando su población muchísimo. Dicho de otro modo, vamos a seguir tensando el arco y deteriorando nuestra base de sustento hasta tal punto que, antes de alcanzar un nuevo equilibrio, el sistema va a responder con un colapso muy profundo en el que el descenso poblacional brusco será inevitable. No solo es que morirá mucha gente ya adulta, sino que durante generaciones dejará de nacer mucha gente o la esperanza de vida se acortará o aumentará la mortalidad infantil, etc. Colapso, entendido como disminución de complejidad de la red, implica un aumento de dispersión entre sus nodos que posibilite la pérdida de interacción entre los mismos. Pero al ser imposible esa dispersión, por la falta de espacio físico, solo cabe la disminución del número de nodos.

Esa naturaleza humana primigenia, que el progreso ha ido borrando, ha sido reivindicada con vehemencia por John Zerzan, uno de los filósofos más relevantes representante del anarquismo primitivista contemporáneo (lo de ser famoso en este campo, no sé si es porque es brillante o porque está él solo). Pese a que grandes partes de su discurso me parecen muy valiosas y oportunas, la radicalidad no brilla por su ausencia, hasta el punto que le lleva a imaginar al ser humano feliz como uno anterior al mismo lenguaje verbal.

Pensando que toda forma de simbología y representación son la causa primera que lleva a la estandarización conceptual de nuestra mente, a la domesticación y, en definitiva, a la sumisión frente a un sistema demoledor, acaba en parte siendo víctima de ese reduccionismo conceptual que pretende invalidar, acaba cayendo en uno de esos dualismos que tanto aborrece: solo hay presencia o re-presentación, son excluyentes y no hay término medio.

Así, en esa línea, destaca su obsesión con la supuesta especie humana existente hace más de 800 mil años o incluso más de un millón de años atrás, usando esa referencia como justificación de que se pudo ser humanos sin cultura, sin arte, sin lenguaje. Esto es sumamente ridículo, además se contradice, porque al mismo tiempo que desprecia el desarrollo tecnológico por ser la causa que nos desvió del buen camino, se refiere al supuesto dominio tecnológico naval de esos seres de hace 800 mil años como prueba de que eran "humanos" como nosotros, aunque libres de la domesticación tecnológica.

Lo que viene a sugerir es que el lenguaje verbal y las estructuras sociales son algo posterior a la condición humana, es decir, que antes de eso ya había humanos. Pero esto no es correcto desde la biología evolutiva. Cualquier especie biológica, en concreto, la humana, se caracteriza por un genotipo y fenotipo concretos, y los restos más antiguos coincidentes con nuestro genotipo y fenotipo datan de hace no más allá de 150 mil años. Es muy improbable encontrar algo igual a nosotros anterior a esa fecha.

Además, separar el lenguaje verbal y la cultura de la condición humana tampoco se sostiene. El sistema fonador, que nos permite hablar, y por tanto las características morfológicas y cognitivas de las que depende, han ido evolucionando de manera acoplada con el desarrollo de la complejidad social y cultural de las comunidades pre-humanas. Es decir, el afianzamiento cultural y social exigía la consolidación del lenguaje, y viceversa, una lenguaje cada vez más sofisticado permitía sociedades mejor articuladas, cohesionadas y resilientes. La realimentación positiva entre desarrollo socio-cultural y desarrollo del sistema fonador pudo continuar hasta la aparición de la simbología y la domesticación, tan temidas por Zerzan, porque ese hecho no supuso ninguna traba a nuestra supervivencia sino más bien muy al contrario.

Con cada incorporación morfológica nueva al sistema fonador en el genoma del homínido, éste se iba acercando más y más al humano de hace 150 mil años, el que era como nosotros ahora, el que ya hablaba perfectamente.

Otro tema recurrente en el discurso de Zerzan es la crítica que hace al efecto homogeneizador y estandarizador que la cultura tecno-industrial ejerce sobre la diversidad inherente a la naturaleza humana. Pero, en mi opinión, las pequeñas diferencias de comportamiento exhibidas en el núcleo de las sociedades primigenias fueron un factor decisivo a la hora de dar el salto a la domesticación. Hay una analogía muy buena en el campo de la cosmología: las pequeñísimas irregularidades existentes en el momento inmediatamente posterior al Big Bang, posibilitaron después, a medida que la expansión avanzaba, la formación de cúmulos gaseosos, estrellas, galaxias, átomos pesados, y en definitiva, nosotros.

Y eso mismo sucedió con la evolución de las sociedades humanas. Esas pequeñas diferencias de individuo a individuo, de un grupo a otro, dieron lugar a la cristalización posterior de estructuras culturales y tecnologías más complejas. Es por tanto, esa diversidad primigenia, que la civilización moderna se encarga de aplanar, la que prolifera sin censura en la sociedad primitiva hasta dar lugar a la civilización.

En definitiva, parece que para Zerzan, la aparición de la domesticación, origen de nuestra propia autodestrucción, sea un hecho fruto de un desafortunado cúmulo de desgraciadas circunstancias ajenas a la propia naturaleza humana. Necesita discriminar entre lo humano y la cultura, creando un vacío sin sentido entre ambos, rompiendo un necesario continuo, ignorando la realimentación positiva mutua como motor del desarrollo acoplado de ambas.

Su obstinación al verlo de ese modo solo puede entenderse como una necesidad imperiosa de contestar a una realidad actual absolutamente desquiciante. Necesita que la salida que propone de ruptura total con la civilización sea a su vez la solución al dilema. No se conforma con el mero alivio de contestar a la barbarie, además necesita que esa respuesta sea efectiva de cara a la recuperación de un añorado y supuesto estado estacionario de felicidad humana.

Para librarnos del control, propone su propio mecanismo de control, aunque este consista en desnudarnos y adentrarnos en el bosque. Y yo lo haría, solo para aliviar la asfixia (o levedad) que siento, pero no pretendiendo que los demás me sigan, ni mucho menos pensando que al hacerlo en masa íbamos a mejorar en algo nuestra condición colectiva.

Pero esta actitud mía, enseguida sería calificada por Zerzan como posmodernista o nihilista, una actitud fruto de la visión de que nada sirve porque TODO cabe, y, al mismo tiempo, solo nos cabe como especie la respuesta mecánica a estímulos.

En conclusión, y al margen de estas objeciones, recomiendo la lectura de Zerzan, no dejará indiferente a todo aquel que quiera que la levedad de su Ser se torne de nuevo insoportable.
 


Friday, May 21, 2021

VIOLENCIA Y COLAPSO

 

 


Cuando un sistema funciona a base de horadar su propio sustento vital emergen dos tipos de violencia. En primera instancia está la violencia ejercida sobre la propia base ecológica y humana. Esa la tenemos desde el principio de la agricultura, pero de manera prominente, desde el comienzo de la dinámica colonial. Después, a medida que la base va colapsando y la extracción por parte de instancias superiores va resultando fallida, emerge el segundo tipo de violencia, que es igual que el primero, pero reproducido dentro del propio subsistema dominante.

Porque cuando la base exterior a extraer se agota, hay que designar como base de extracción a las clases del escalafón inferior dentro del propio subsistema dominante. Cuando el escalafón inferior es consumido se pasa al siguiente en la jerarquía. Tarde o temprano, el propio instinto de supervivencia llevará al escalafón consumido a defenderse (esto no es violencia, sino supervivencia), pero es probable que sus logros no puedan evitar que continúen abandonados tanto a la violencia de mafias como a la violencia opresiva de las clases dominantes.

Es obvio que la gente que ha llegado a entender que esta civilización ha tocado techo y ya va cuesta abajo, lo ha hecho motivada por un sentimiento de empatía hacia el dolor de este mundo. A nadie que sueñe o haya soñado con un decrecimiento ordenado (aunque no lo vea realista) le gusta la violencia y más bien trataría de evitarla a toda costa.

Un ejemplo paradigmático de decrecimiento ordenado y no violento lo tenemos en "la Vía de la Simplicidad" de Ted Trainer, que describe exhaustivamente su idea de cómo desarrollar una nueva economía de autogestión local, resiliente y sustentable en armonía con la biosfera.

Trainer postula que solo se puede derrocar a las élites del poder ignorándolas por completo y renunciando al sustento que nos proporcionan. Esta desconexión implica también que no cabe la protesta (violenta o no) para pretender conseguir algo de las élites. Pero aunque Trainer, no trata el tema de forma directa, supongo que no se opone a la violencia en forma de autodefensa y supervivencia.

Sin embargo, el mismo Trainer admite que es muy probable que su plan ya no sea viable, dado el tempo acelerado que está adquiriendo el colapso sistémico global. Admite que ya no hay tiempo para aprender a ser autónomos y resilientes de forma voluntaria, y que el aprenderlo por la fuerza, obviamente implica pasar por toda una suerte de actitudes y experiencias violentas. Eso no quita que las manifestaciones humanas de cooperación y cuidados sean algo natural y espontáneo en tiempos de calamidad, pero no se puede ser tan ingenuo como para pensar que ese comportamiento pueda ser generalizado, ya que bien pudiera serlo tan solo marginal.

El siguiente punto en la reflexión sobre la violencia durante el colapso me lleva a un debate abierto por Carlos de Castro, que en su día causó gran revuelo. Carlos se preguntaba a cerca de la idoneidad de un colapso rápido y temprano de cara a evitar un profundizamiento mayor provocado por un colapso lento [https://www.15-15-15.org/webzine/2015/04/26/en-defensa-de-un-colapso-de-nuestra-civilizacion-rapido-y-temprano/].



El colapso rápido (línea roja continua) se queda también rápidamente por debajo de sus límites (línea roja discontinua), y aunque el límite tiende a ser erosionado una vez iniciado el sobrepasamiento, se va recuperando aunque de manera lenta a escala humana. Sin embargo, el colapso lento (línea verde continua) y sus límites (línea verde discontinua) profundizan mucho más, porque el sistema tarda en aprender a ajustarse demasiado tiempo y se sobrepasan puntos de no retorno.

Esta reflexión causó estupor dentro del propio grupo de investigación de Carlos (grupo de Energía, Economía y Dinámica de Sistemas de la Universidad de Valladolid), cuyos esfuerzos van precisamente en la línea de un decrecimiento ordenado con el concurso de los gobiernos de la sociedad tenco-industrial europea. E imagino que ellos, no tanto Carlos, aún creen que mediante este concurso se puede dar un decrecimiento ordenado lo suficientemente rápido como para no ponernos en el escenario de las líneas verdes de la figura.

Y esto me lleva al Peak Oil. El cénit de la producción de todo tipo de hidrocarburos se dio previsiblemente en 2018, y las tendencias apuntan a una disminución del 50% de la producción de aquí al 2025. Esta apabullante realidad ha sido documentada y analizada a partir de datos de la Agencia Internacional de la Energía por varios expertos, entre los que destaca Antonio Turiel.

¿Y por qué entra ahora el Peak Oil en escena en el debate abierto en este escrito justo después de la reflexión de Carlos de Castro? Porque para algunos, el Peak Oil podría ser ese cisne negro que nos llevaría a un colapso suficientemente rápido como para evitar cruzar los puntos de no retorno que podrían llevarnos a la extinción.

Algunos pensamos que lo único que puede parar a la Megamáquina, antes de desgarrar demasiado sus propios límites, es quedarse sin combustible. Y esto implica admitir inevitable grandes dosis de violencia global y local, pero se hace para evitar tener que admitir la extinción temprana de nuestra especie.

Para justificar la creencia de que solo puede pararnos el Peak Oil, voy a volver a Carlos de Castro, esta vez sobre su Teoría de Gaia Orgánica.

La vida en la Tierra se ha comportado como un fractal autorregenerativo, en el que las partes a una determinada escala del fractal se iban configurando a través de la cooperación y la simbiosis para dar paso a una escala u organismo superior, de manera que las partes del sistema acaban transfiriendo su telos (fin o propósito) al organismo de organismos.

Entre los ejemplos paradigmáticos están el de la célula eucariota (unión de células procariotas y virus), el del liquen (simbiosis entre hongo y alga), o el del termitero.

Y en mi opinión, eso mismo ha pasado con los individuos humanos y la Megamáquina tecno-industrial. Ya perdimos nuestro telos hace tiempo y funcionamos por y para la Megamáquina.

No es solo que las dinámicas emergentes de este sistema complejo no se pueden explicar por la mera suma de sus componentes, y por tanto ser desmanteladas por la identificación y anulación sucesiva de estos componentes, sino que la mera intención de escapar del sistema o de ejercer un control sobre el mismo es un puro espejismo de libertad, ya que los individuos que intentan ejercer ese control ya han perdido su telos y son parte funcional del sistema. La única forma de que las partes del sistema recuperen su telos, su libertad, es que el sistema vaya colapsando y devolviendo de nuevo el telos hacia sus partes, y es principalmente en este punto donde el colapso, pese a todo, se hace deseable.

Está claro que siempre puede haber partes disfuncionales en todo sistema, pero en el caso de la civilización global tecno-industrial configurada a partir de la segunda mitad del siglo XX, la influencia de estas ovejas negras de cara a un colapso rápido ha sido claramente irrisoria.

Pero la visión de esta realidad no debe llevarnos a la inacción. Si la especulación urbanística le va a quitar a uno los últimos árboles de su pueblo, es legítimo hacer todo el ruido que esté en su mano para evitarlo. Y es muy legítimo no llegar durante esta protesta al punto de convertirse en una parte disfuncional del sistema y acabar perdiéndolo todo, o peor, haciendo mucho daño a terceras personas (pongo el ejemplo de Unabomber). Tenemos el derecho de protestar y disentir y acto seguido continuar disfrutando de los supermercados y las gasolineras. Tenemos también todo el derecho de pensar que somos lo suficientemente libres, sabios y magnánimos como para poder modelar el sistema desde dentro para lograr evitar todo el dolor posible. Y sí, también tenemos el derecho de pensar que no ser libres no es culpa nuestra, y que el Peak Oil nos vaya a devolver nuestra libertad, aunque dolorosamente, tampoco es culpa nuestra.

Mi conclusión es que el ser humano debe aprender a vivir y encajar dentro del marco que le viene impuesto en el espacio-tiempo, sin culpa, sin autocomplacencia, sin odio, sin envidia, y englobándolos a todos, sin miedo. Pero también es cierto que parte de su condición inalienable es un deseo irrefrenable de moverse por el filo del límite de ese marco, tratando de superarlo. Cuando el mundo aún estaba vacío de nosotros aún era posible este margen de maniobra y este deseo podía ser satisfecho. Ahora ya no existe ese margen de maniobra, aunque el deseo persista y no se pueda (ni deba) evitar sentirlo y no se pueda (ni deba) evitar querer cumplirlo.

Thursday, May 13, 2021

DEBERÍAMOS O DEBEREMOS

 


"... estamos al borde de un cambio de sociedad. Nos guste o no, este cambio es inminente, inevitable, y probablemente sea brutal. ... esta creencia se basa en dos fenómenos: el colapso ecológico-climático por un lado, y el cenit de la producción de petróleo por el otro. El colapso ambiental nos dice que deberíamos cambiar y el pico del petróleo nos dice que deberemos cambiar: son dos caras de una misma moneda." [inspirado en Ver o no ver, Alberto Montiel].

Echemos un vistazo rápido a las dos caras de esa moneda.

Empecemos por el DEBERÍAMOS:

"La UE ha establecido su propio objetivo climático, consistente en reducir las emisiones en al menos un 55% para 2030 en comparación con los niveles de 1990. Se trata de uno de los objetivos climáticos más ambiciosos hasta la fecha" [https://www.climaterra.org/post/crisis-clim%C3%A1tica-nuestros-hijos-se-enfrentaran-a-guerras-por-la-comida-y-el-agua].

¿Y cómo pretende la UE descarbonizar al 55% la movilidad privada de aquí al 2030? ¿Prohibiendo circular por la ciudad? ¿Desincentivando la fabricación de vehículos privados? ¿Invirtiendo en electrificar las vías de ferrocarril? No, qué va. Lo que quieren es que TODOS cambiemos nuestro coche de gasolina o diésel (sobre todo diésel) por uno eléctrico. Creen que con sus inyecciones de capital, y externalizando o ignorando los costes ambientales de la extracción y fabricación, van a conseguir que siga bajando el precio del coche eléctrico, y en sus sueños más pueriles, el del coche de hidrógeno, hasta que la masa, pese a estar cada vez más empobrecida, esté en disposición de comprarlos.

Van a arrasar con ecosistemas enteros en Extremadura y norte de Portugal y con las comunidades rurales que viven en armonía con esos ecosistemas para poder extraer el litio para fabricar las baterías:

https://www.elsaltodiario.com/mineria/desmontando-litio-extremadura-piramide-mentiras

https://es.euronews.com/2021/04/23/la-explotacion-de-minas-de-litio-causa-controversia-en-portugal

Pero dejemos de lado por un momento que está demostrado que no hay suficiente litio ni suficiente de nada para hacer esa transición, y que usar la tecnología del hidrógeno o la eléctrica para la movilidad masiva es añadir más ruina económica y medioambiental a nuestra ya de por sí depauperada situación. ¿Es cierto que el coche eléctrico contamina menos que el coche tradicional? Parece que sí, pero no tanto:

"La Agencia Europea del Medioambiente asegura que sí, en un informe sobre esta clase de vehículos publicado en 2018 ... El estudio concluye que con la actual mezcla energética de la Unión Europea las emisiones de un coche eléctrico son entre un 17% y un 30% menores que las de los vehículos convencionales, y que con las previsiones actuales de decrecimiento del carbón como fuente de energía en la UE para 2050 las emisiones serían al menos un 73% menores que las de los vehículos propulsados por hidrocarburos." [https://www.newtral.es/cuanto-contamina-fabricar-coches-electricos-y-recargar-las-baterias/20191207/].

O sea, que el promedio actual está en un 23.5% menos contaminante. Si la UE prevé que en 2050 serán un 73% menos contaminantes, eso significa, suponiendo una evolución lineal, que en 2030 el coche eléctrico será un 38.9% menos contaminante. Para simplificar el razonamiento supongamos que de aquí al 2030 ese porcentaje es todo el tiempo igual al 40%, aunque esto implique ser más tecno-optimistas incluso que la propia www.newtral.es.

Pues bueno, eso significa que de aquí al 2030, si sustituimos todo el parque de vehículos por eléctricos, reducimos la actual huella de carbono del parque móvil en un 40%. Pero, según la UE DEBERÍAMOS reducirla en un 55%. Eso implica que, para ser coherentes con el DEBERÍAMOS, un 15% de la movilidad privada debería sencillamente desaparecer de aquí al 2030.

Extrapolando este razonamiento, para el 2050, la UE quiere que ya no emitamos ningún CO2, pero si para ese momento los coches eléctricos tan solo dejarán de emitir un 73%, ¿significa eso que eliminando un 27% de la movilidad para el 2050 llegamos a las emisiones nulas? No, incluso dejando un único coche eléctrico funcionando, éste seguiría emitiendo el 27% de lo que emitiría su equivalente fósil, y eso no son emisiones nulas, que es el objetivo para 2050. Lo que alegarían los interesados en el negocio de la movilidad privada es que se comprometen a la recaptura de CO2 equivalente a las emisiones de su sector. Pero entonces, habría que preguntarse hasta dónde es realista el compromiso de la recaptura.

Veamos cuánto habría que recapturar cada año para que el sector del automóvil privado no emitiera nada. El automóvil privado supone el 18% de las emisiones de CO2 europeas; si actualmente Europa emite 4200 mill. de toneladas de CO2 equivalentes al año (aprox.), esto significa que el coche privado emite 756 mill. de toneladas. Si suponemos una migración completa al coche eléctrico esto se reduciría hasta 204 mill. de toneladas en 2050 (un 73% menos). Ahora, un árbol absorbe de media 40 Kg de CO2 al año, lo que implica que Europa necesitaría plantar  5100 millones de árboles de aquí a 2050 para compensar las emisiones de la completa sustitución del coche fósil por el eléctrico. Si suponemos que caben unos 200 árboles por hectárea, esto nos da que necesitaríamos reforestar una superficie total de 25.5 millones de hectáreas, o una superficie equivalente a la mitad del territorio español. No parece factible.

Este escenario es sumamente tecno-optimista e irresponsable, porque ignora todos los límites físicos, ambientales, económicos y sociales que se oponen a esa transformación. Hemos esquilmado el planeta hasta sus entrañas con una revolución industrial y ahora pretenden hacernos creer que a la Tierra aún le queda chicha para soportar otra más, y aún así seguir dándonos soporte vital después de eso. Como sociedad y especie estamos total e irremediablemente alienados si aceptamos eso.

Vamos con el DEBEREMOS:

Antonio Turiel (físico teórico del CSIC y divulgador experto en crisis energética) lleva un tiempo con el mantra de que es muy probable que la producción de petróleo baje un 50% de aquí al 2025. Por ejemplo, en uno de los últimos artículos de su blog nos dice

".. las compañías petroleras descubrieron hace unos años que no quedan yacimientos de petróleo rentables, porque a pesar de estar en precios récord perdían dinero a manos llenas; así pues, desde 2014 están reduciendo drásticamente sus inversiones y por ese motivo la propia Agencia Internacional de la Energía anticipa una caída de la producción de petróleo muy importante y ya imparable, que podría llegar a ser hasta del 50% en 2025 si no reaccionamos. Incluso si hay una fuerte reacción, una caída del 20% parece inevitable. Una caída tan grande de la producción de petróleo augura un auténtico desastre económico. Solo este año, la producción podría caer ya un 10%." [https://crashoil.blogspot.com/2021/04/la-transicion-que-no-fue.html].

También lanzó ese mismo mensaje absolutamente demoledor frente al Senado español el 12 de Abril de 2021, pero creo que sus señorías ya no recordarán nada de esa comparecencia.

¿Cómo demonios vamos a triturar media Extremadura y norte de Portugal con maquinaria pesada para extraer el litio con la mitad del petróleo que ahora nos llega? Ciertamente, aún les queda una oportunidad de salvación a esos maravillosos ecosistemas y a esas economías rurales de bajo impacto que existen ahora allí en cierta armonía con la naturaleza. Pero la salvación de la naturaleza, del futuro de nuestros hijos, pasa por un descalabro total de la economía de mercado global.

Señores y señoras del gobierno, cojan a la gente que trabaja en el sector del automóvil o del carbón y pónganlos a producir todo lo imprescindible que va a dejar de llegarnos de fuera. Pónganlos a electrificar las vías de ferrocarril que aún no lo están (el 37% en España). Pónganlos a trabajar en sus barrios o pueblos para hacerlos resilientes de verdad, para dotarlos de infraestructuras autónomas de bajo impacto ambiental y baja dependencia de insumos externos.

Actualmente la movilidad eléctrica en Europa cubre tan solo entre el 1% y el 6% del total, dependiendo del país. Por tanto, TODA nuestra economía e infraestructuras vitales actuales, todo lo que necesitamos para vivir, depende casi al 100% de la movilidad constante de cosas a base de petróleo.

Aunque solo un 40% de la energía que usamos en España viene del petróleo, el restante 60% depende al 100% de ese 40% de petróleo para poder existir. ¿Cómo vamos a transportar e instalar cientos de mega-molinos eléctricos en la cima de una montaña sin diésel? ¿Cómo vamos a remover una montaña entera para extraer el litio? ¿Cómo vamos a alimentarnos, sin diésel para tractores, o sin pesticidas y fertilizantes derivados de los combustibles fósiles?

Señores y señoras del gobierno,

No gasten el petróleo que nos queda para triturar montañas y extraer litio para que cuatro afortunados puedan seguir desplazándose a placer en sus super-tecnológicos coches eléctricos. Vamos a necesitar ese petróleo para poder arar la tierra.

Señoras y señores del gobierno,

¡Pongan a todos los parados de este país a formarse en agroecología, para que podamos comer algo cuando ya no haya petróleo!



Thursday, April 29, 2021

TECNOLOGÍA EN ECOALDEA

 

[ecoaldea Aardehuizen en Holanda]


Es bastante común encontrar, dentro del mundillo de los movimientos de transición ecológico-sociales, que cuando construyen sus comunidades "resilientes" se provean de alta tecnología en forma de baterías, paneles solares, generadores eólicos o incluso dispositivos con microelectrónica más sofisticada como computadoras, electrodomésticos, etc.

"El punto de partida para la reflexión de estos movimientos de transición, sin embargo, es el reconocimiento de que estamos al borde de un cambio de sociedad. Nos guste o no, este cambio es inminente, inevitable, y probablemente sea brutal. Esta convicción es la base no negociable de toda la reflexión del movimiento. Más concretamente, esta creencia se basa en dos fenómenos importantes que los líderes y activistas del movimiento piensan científicamente comprobados : el colapso ecológico-climático por un lado, y el cenit de la producción de petróleo por el otro. El cambio climático nos dice que deberíamos cambiar y el pico del petróleo nos dice que deberemos cambiar: son dos caras de una misma moneda." [Ver o no ver, Alberto Montiel].

Ahora parece que está de moda lo "eco", y hasta en los medios de comunicación de masas encontramos a veces la noticia de que se ha formado alguno de estos grupos comunales transicionales. Lo curioso es que en estos medios lo primero que se menciona, como si se tratara de un gran valor añadido asociado a estos movimientos, es que se han instalado fotovoltaica para ser súper ecológicos.

Yo quiero pensar que esta gente en realidad, cuando se instala un panel fotovoltaico en su ecoaldea, son conscientes de que es un lujo efímero a lo que habrá que ir desacostumbrándose más pronto que tarde, pero entienden que no se puede renunciar a todo de la noche a la mañana. En ese caso, estoy conforme con su postura. Yo también optaría por tener luz eléctrica en la ecoaldea mientras pudiera costearlo y el mercado proveyera.

Pero este post va destinado a aquellos posibles ecoaldeanos que creyeran que la tecnología fotovoltaica va a seguir estando a su disposición por generaciones.

De estos temas ya han hablado profusamente en sus respectivos blogs Antonio Turiel, por ejemplo en

https://crashoil.blogspot.com/2019/11/uno-por-uno.html

y Félix Moreno, por ejemplo en

https://www.felixmoreno.com/es/index/16_0_cuntas_personas_hacen_falta_para_enroscar_una_bombilla.html

 
https://www.felixmoreno.com/el-fin-de-la-memoria-1-el-futuro-de-la-informatica-PEAK-COMPUTING/

Yo tan solo pretendo aportar alguna pequeña pincelada más al asunto.

Para empezar, está el tema de la dependencia que tienen las energías renovables de los combustibles fósiles. No es solo que se necesite combustible fósil para mover maquinaria destinada a su instalación y mantenimiento, sobre todo cuando se trata de instalaciones grandes. Es fundamental destacar también la cantidad de materiales que se necesitan y se han de extraer con maquinaria movida por combustibles fósiles en las minas remotas del mundo, que luego hay que transportar con energía fósil a las gigafactorías chinas donde se construyen baterías, paneles y componentes de molinillos, para finalmente ser transportados una vez más con energía fósil al resto del mundo los dispositivos ya construidos. La revolución renovable que se está desplegando desde la lógica de la economía de escala globalizada se va a ir al garete en breve debido a que cada vez faltará más del petróleo tan necesario para su despliegue.

El hecho de que la tecnología en torno a las energías renovables haya experimentado una bajada de precios tan espectacular en los últimos años, se debe a que la producción se ha podido escalar haciendo que oferta y demanda se fueran coordinando para poder acabar ambas creciendo exponencialmente. Por eso, los paneles, y el resto de dispositivos, se fabrican en muy pocas gigafactorías en el mundo, principalmente en Asia, donde la dimensión de la escala de su producción ha podido crecer muchísimo hasta conseguir ser muy competitivos y básicamente quedarse con todo el mercado. Pero esto, claro, pueden hacerlo porque allí, en esos países, no se contabilizan los costes sociales ni medioambientales de su actividad. En el mundo occidental no podemos competir con eso porque "respetamos" nuestros ecosistemas y a nuestros trabajadores, y por eso confiamos en que "ellos" sigan proveyendo.

"Se entiende por economía de escala, el poder que tiene una empresa cuando alcanza un ritmo óptimo de producción para ir produciendo más a menor coste, puesto que a medida que la producción en una empresa crece, sus costes por unidad producida se reducen. Cuanto más se produce, menos cuesta producir cada unidad." [Wikipedia].

Esto significa que para que un panel sea barato y el ecoaldeano pueda comprarlo, éstos se han de fabricar en masa (muy lejos de la ecoaldea) y, por supuesto, venderse en masa. Si el panel llega al ecoaldeano es porque ha de llegar también a cientos de miles de personas de todo el mundo. Si no fuera así, y la producción fuera reducida, ésta se vendería a precios desorbitados y estaría solo destinada a ciertos usos muy específicos.

Por tanto, a medida que el petróleo vaya fluyendo menos cada año, y se vaya encareciendo el transporte, no solo será cada vez más difícil que llegue toda esa producción desde Asia, sino que ni siquiera podrá fabricarse, ya que será inevitable que se rompan las cadenas de suministro de las que dependen también esas gigafactorías donde se ensamblan los paneles.

También, a medida que la inestabilidad geopolítica y social vaya in crescendo (debido a la escasez de todo, y a los golpes cada vez más frecuentes del inestable clima), será más difícil asegurar la continuidad de los flujos de mercancías globales necesarios para mantener el esquema de economías de gran escala concentradas en pocos puntos del planeta proveyendo al resto del mundo.

Si yo formara parte de una ecoaldea no creo que pudiera permitirme mantener mucha tecnología, y aún pudiendo, me gustaría ser capaz de ir desenganchándome progresivamente de mis hábitos tecnológicos de la era fosilista, y aprender a vivir con tecnología de antaño: molinos de viento o agua pero para moler grano, no para dar luz, construir velas con cera de abejas para tener luz por la noche, bioconstrucción, arquitectura bioclimática, muro trombe y esas cosas. Estaría bien poder calentar agua con energía del sol, pero, aunque esto se puede hacer hoy en día con elementos de fontanería muy básicos, no sé qué viabilidad pueda tener eso una vez sumergidos en un colapso profundo.

Esta sociedad no se va a descarbonizar a base de fabricar más y más tecnología. Esta sociedad se empezará a descarbonizar solo cuando ya no se pueda fabricar más tecnología.

Me vienen a la mente dos imágenes antagónicas. Una es la de una sociedad colapsando, con suministros decrecientes, sumergida en conflictos, donde ya no es posible disfrutar del autoconsumo eléctrico con paneles fotovoltaicos. La otra es la de un satélite o artefacto aeroespacial surcando el negro vacío, asistido con energía fotovoltaica. Mientras nuestro mundo se sumerge en su colapso, las mentes más brillantes del planeta invierten hasta su último aliento en la tarea de lanzar al espacio exterior unos artefactos tecnológicos, que representan nuestro máximo apogeo intelectual, pero que contienen en su ADN el peso de toda una civilización extractiva triturando naturaleza a su servicio. Ellos creen que invierten en el progreso infinito de la humanidad, pero lo único que hacen es arrojar al frío vacío, junto con esos cacharros, sus megalomaníacos sueños.


Thursday, April 22, 2021

CARTA A GREENPEACE

 


Esta es mi carta de respuesta a uno de los e-mails, con vocación activista, que me llegan regularmente de Greenpeace, organización de la que formé parte durante un tiempo y de la que me di de baja, una vez pasé de ser solo yonqui a ser yonqui consciente.

En esta ocasión, desde Greenpeace, hacen una crítica muy bien fundamentada y acertada, como siempre, esta vez a la legislación que permite que Ecoembes, empresa responsable del reciclaje en España, no se responsabilice económicamente de una parte sustancial de los envases de plástico por los que cobra un canon para supuestamente encargarse de su reciclado. En cambio, somos cada ciudadano a través de nuestros impuestos, los que financiamos la gestión de esos residuos que deja de gestionar, de manera negligente, Ecoembes.
 
********************

Para mí sí que tiene sentido que paguemos 36 euros al año de más cada individuo para que los ayuntamientos nos recojan la mierda de plástico que compramos todos los días en los supermercados. Sí, Ecoembes cobra por cada envase, incluso por los que no recogen, pero cada uno de los consumidores también recibimos un "beneficio" por cada envase que compramos, aunque ese beneficio sea una dosis de la droga que nos mantiene anclados al sistema que legitimamos a diario con nuestra conducta consumista.

Además, ni de lejos pagamos el precio real que vale ese envase, ese trozo de la naturaleza triturada, ese pedazo de futuro esfumado. No deberíamos pagar 36 euros de más al año, sino 36 mil, y así dejaríamos de comprar plástico y nos desengancharíamos por fin de esa asquerosa droga.

Para vosotros, Greenpeace, el consumidor que ha de apoyar vuestras campañas nunca es el culpable, siempre es el sistema, aunque se dé la paradoja de que ese sistema solo exista porque nosotros los consumidores lo legitimamos a diario. Porque claro, no queda bien llamar culpable al que tiene que financiar vuestra actividad, el consumidor de a pie. El mismo que ha de financiaros es el que sostiene todo el tinglado que tanto prometéis que vais a regenerar con vuestras campañas.

Miren, Greenpeace, parece que ustedes hagan una labor necesaria porque informan de cosas que no nos llegan por fuentes de la corriente dominante, o porque presionen a las instituciones hacia el buen camino, pero no es así. Ustedes solo son fábrica de disidencia. Disidencia de diseño. Su función es hacer sentir al esclavo libre. Libre de toda culpa. Libre de seguir con su estilo de vida vacío de sentido porque ya le ponen ustedes el sentido. Porque solo el esclavo que se cree libre puede ser eficientemente explotado.

Los que amasan poder (destructivo) creen que pueden perpetuar esa explotación eficiente (y creciente) de manera indefinida, pero en el fondo saben que cuando se queden sin base que triturar, ellos también caerán.

Vosotros, Greenpeace, y Avaaz y Médicos Sin Fronteras, etc, etc, cumplís una función importante dentro del sistema, pero de cara a su continuidad, no a su cambio. La gente cree que es mejor que existáis, porque, dado que el sistema va a continuar depredando ad infinitum y no va a cambiar, es mejor que haya mecanismos que permitan al individuo sentirse útil aportando su granito de arena para aplicar la tirita de turno a cada una de las constantes heridas de este sistema sangrante. Mejor salvar una vida que no hacerlo, decís.

Esa es vuestra función, y es legítima, por supuesto, ya que todos, y vosotros también, hacemos lo que nuestras cadenas buenamente nos permiten, que es muy poco.

Pero sería más útil, para aliviar el dolor del mundo, que cada individuo emprendiera la revolución del autoconocimiento y de la autonomía, para poder liberarse de las cadenas del consumo material, para poder librarse del miedo al dolor que se vislumbra sin el soporte de nuestras instituciones, para poder quitarse esa pesada coraza que todos arrastramos y darnos cuenta de que seguimos conectados a una red de vida que es la que nos puede devolver el poder, la autoconfianza.

Sé que es difícil y utópico, porque yo mismo no me siento capaz de hacerlo, no lo haré nunca probablemente ... me quedaré hasta el final ejerciendo de yonqui consciente, y quizás, algún día, decida volver a pagar mi cuota de socio a Greenpeace, y a Médicos Sin Fronteras, y a volver a firmar peticiones de Avaaz, o quizás llegado ese día, el dinero ya no valga nada y todos nos quedemos sin metadona de repente ...

P. D.: Por si alguien que pertenece a Greenpeace se siente ofendido con la lectura de este texto, yo no digo que no valga la pena vivir la experiencia Greenpeace, solo digo que dar por finalizado con eso tu viaje de reencuentro de tu libertad es un error, legítimo, pero un error.

Friday, April 9, 2021

CARTA A UN TECNO-OPTIMISTA IRREDUCTIBLE


                                  [Foto de la colisión entre las Galaxias NGC-2207 y CI-2163]

 

El Señor_A es una persona tecno-optimista (real) que piensa que el egoísmo y la inteligencia humanas pueden sacarnos del atolladero en que ellas mismas se han metido. Y no carece de sentido su sueño, sería lo justo.
 
Esta persona ha participado activamente en foros sobre crisis energética y civilizatoria durante más de una década. Se nota que sabe un montón sobre energías renovables y confía plenamente en que la implantación de éstas, a la escala que necesita el capitalismo para su continuidad, son la única alternativa que nos podemos permitir.
 
Es admirable el tiempo y esfuerzo que ha empleado el Señor_A en tratar de rebatir el mensaje que algunos intentan transmitirnos: que la tecnología no puede resolver el imposible termodinámico de seguir creciendo en un planeta extralimitado y devastado.
 
El Señor_A ha hecho de la labor de dilapidar el mensaje colapsista una auténtica cruzada personal, y me gustaría entender qué ocurre realmente en su mente para negar con tanto empeño cosas que para mí son tan evidentes. Yo también fui tecno-optimista un día, pero llegado el momento leí, abrí mi mente a un montón de evidencias que desconocía, entendí y finalmente claudiqué.
 
Esta es la carta que le escribo al Señor_A con la intención de, al hacerlo, poder llegar a entender cuál es su motivación.
 

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Señor_A,
 
Entiendo perfectamente tu admiración por las renovables, porque yo también las admiro.
 
Antes de volverme neoludita, yo era un tecno-optimista como tú. Yo me compré un coche híbrido y soñé durante mucho tiempo con instalar fotovoltaica en mi casa. Aún sueño con comprar mi primer panel, aunque ya sé que nunca lo haré.
 
Yo he estudiado física, electromagnetismo, ingeniería eléctrica y electrónica, y me he maravillado ante la belleza de los logros alcanzados por el intelecto humano. Y soy perfectamente consciente de que no habríamos llegado a nada de eso sin una dinámica de crecimiento en espiral. El ser humano atraviesa los límites que en cada momento se le imponen porque no puede remediar plantearse qué hay más allá de esos límites. Va en nuestra naturaleza. Por eso nos hemos sentido tan cómodos con el sistema capitalista.
 
Pero siento decirte que las renovables, pese a toda su belleza y potencial, no se van a poder escalar al nivel suficiente como para sustituir a las energías fósiles y permitirnos continuar con un sistema económico basado en el crecimiento perpetuo.
 
Obviando los estudios que ponen límite a la capacidad máxima de implantación renovable [de especial relevancia los llevados a cabo por el Grupo de Energía, Economía y Dinámica de Sistemas (GEEDS) de la Universidad de Valladolid], aunque esta energía pudiera sustituir a la fósil y permitirnos seguir creciendo, supongo que estarás de acuerdo en algo tan evidente como que en algún momento alcanzaríamos los límites de capacidad de carga planetaria. Es decir, el modelo de crecimiento es insostenible aún funcionando con energía renovable [https://crashoil.blogspot.com/2012/05/energia-escala-galactica.html].
 
Entonces, supongo que la solución que tú vislumbras para la humanidad, consiste en dejar que el mercado logre el punto óptimo de innovación e implantación de renovables, y eso, combinado con una política de control poblacional, nos haga llegar a un punto de feliz existencia estacionaria sin necesidad de seguir excediendo la capacidad de carga del planeta.
 
Está bien, me pongo en tu tesis. Supongamos que podemos llegar a eso. Aún así, creo que el capitalismo no encaja con una economía estacionaria. ¿Cómo se van a pagar los intereses de los préstamos sin crecer?
 
Estaría bien saber si en tus sueños futuristas vislumbras la sustitución del capitalismo por un modelo estacionario, o si, por el contrario, te ves tomando una cervecita fría en un bar de Marte con Elon Musk, mientras los robots extraen los supuestos minerales de su superficie.
 
Yo admiraba a Elon Musk, y como él, pensaba que el ser humano no podía aceptar límites, que no pararíamos de luchar por seguir expandiendo nuestro conocimiento y no pararíamos de luchar por nuestra perpetuación, aunque fuera transcendiendo nuestra propia humanidad. Y de morir, lo haríamos luchando por este sueño de ganarle la batalla al tiempo y al espacio.
 
Obviamente, quedarse en la Tierra nos abocaría a un régimen de tecnología y complejidad estacionarias que nos ataría a ella y a su destino, así, cualquier catástrofe que asolara a la Tierra acabaría con la humanidad.
 
Pero te he de decir que, aunque sigo soñando con la fotovoltaica, ya no creo que sea posible (ni deseable) abandonar la Tierra. El esfuerzo civilizatorio que necesitábamos para llegar a superar los rigores del espacio exterior ya no puede llevarse a cabo. La situación de inestabilidad actual en la Tierra lo va a imposibilitar.
 
Podrás poner en duda que tengamos un problema de acceso menguante a energía y recursos. Vale, entiendo que puedas encontrar argumentos a favor de que aún estemos en el lado izquierdo de la curva de Hubbert.
 
Pero supongo que no negarás también que nuestro clima y ecosistemas están colapsando a un ritmo exponencial. ¿O sí?
 
Espero que tu maravilloso mercado sea capaz de implantar las renovables, sustituyendo de verdad a las fósiles y alcanzando emisiones de GEI nulas, en un espacio de tiempo breve, muy breve, no de décadas como dicen nuestros políticos, sino de años.
 
A día de hoy seguimos incrementando las emisiones GEI antropogénicas cada año. Se supone que gobiernos y corporaciones llevan décadas implantando medidas para disminuir emisiones, pero sea lo que sea que hagan, parece que no tiene efecto alguno. No solo no disminuyen las emisiones, sino que aumentan.
 
El Ártico está pasando de ser sumidero de emisiones a fuente, Siberia y la Amazonía arden sin control. Calentamos el océano a un ritmo de 5 bombas de Hiroshima por segundo, acidificación, disminución de corrientes oceánicas, muerte de la Gran Barrera de Coral, se extinguen especies a un ritmo sin precedentes. Se están activando ciclos de realimentación positiva irreversibles. Hay quien dice que llegados a los 2ºC de aumento de temperatura, ya no se podrá evitar, aún con emisiones de GEI antropogénicas nulas, seguir en la deriva hacia los 4 grados. También hay quien dice que la agricultura es inviable en un mundo con 2ºC de más.
 
La temperatura global para los primeros seis meses de 2020 registró 1.3ºC por encima de niveles preindustriales [https://www.counterpunch.org/2020/11/20/expert-ipcc-reviewer-speaks-out]. Esto es 0.2ºC de incremento desde el valor de 1.1ºC registrado en 2019, luego, aún suponiendo un inocente incremento lineal, nos vamos a los +2ºC en 3 años y medio. Ya sé que este cálculo no tiene valor, porque se basa en la observación de un intervalo temporal muy reducido, pero, aún así, no puedo evitar hacer el cálculo y acojonarme ante el resultado.
 
¿Te das cuenta de la amenaza existencial que tenemos en este momento? ¿Te das cuenta de la urgencia? ¿No ves que aunque el mercado y la innovación tecnológica pudieran solucionar el problema, incluso ganándose dinero con ello, lo haría en un lapso de tiempo demasiado dilatado que no nos podemos permitir? ¿No lo ves?
 
Yo quiero creer que si logramos mantenernos por debajo de los +2ºC, la humanidad tiene posibilidades de disfrutar de la existencia algunos cientos de miles de años más, hasta que venga un súper meteorito o alguna otra calamidad. Pero creo que para lograr eso a día de hoy, y después de décadas de negligencia, no nos queda otra que abandonar nuestros trabajos ahora mismo e irnos al campo a practicar la agroecología y la meditación. Ya sé que suena a locura, pero es que la alternativa probable es la cuasi extinción humana a lo largo de este siglo y el que viene.
 
Yo no quiero deslomarme en el campo, vivir aislado de comodidades, sin atención médica, etc. Si todos lo hicieran en masa no me quedaría otra, pero yo solo ... no soy tan fuerte, ¿sabes?
 
Señor_A, ojalá la tecnología y la ciencia pudieran continuar dándonos tantas alegrías, aunque fuera en un estado estacionario, pero me temo que si no solucionamos lo del clima, lo vamos a tener muy pero que muy jodido.
 
¿De verdad crees que el mercado y los gobiernos actuales tienen la capacidad de reaccionar y actuar a la velocidad que nos imponen los acontecimientos?
 
Quizás pienses que toda esta urgencia es algo irreal, creada por la mente de cuatro reaccionarios dogmáticos o por intereses pro-fosilistas, y que en realidad disponemos de tiempo suficiente para resolverlo. Pero no es así. La urgencia, cada vez más apremiante, y el margen de actuación cada vez más cercano a cero, es el mensaje que nos transmite la comunidad científica en su práctica totalidad.
 
Entonces, ¿quién engaña? ¿quién se engaña?
 
Mira Señor_A, yo tampoco creo que la humanidad esté preparada para el decrecimiento autogestionado o la permacultura. No me engaño. Pero sí creo que la organicidad y cooperación observadas de manera abrumadora en las redes de vida se propagan de manera fractal transfiriéndose funciones hacia los organismos de organismos [lee acerca de la Teoría de Gaia Orgánica de Carlos de Castro si te suena a chino todo esto].

El ser humano es parte de Gaia, el organismo de organismos que constituye nuestra biosfera. Como las células cancerosas de un organismo pluricelular, hemos aprendido a ir por libre desoyendo el imperativo de trabajar para Gaia. ¿Puede ser el cáncer útil para una comunidad de organismos aunque no lo sea para el organismo concreto que lo padece?  
 
Es esta la única pregunta que cabe hacerse: si la Naturaleza, en su evolución inevitable hacia la Inteligencia, no puede aspirar a nada más que su autoaniquilación y renacimiento posterior, una vez alcanzado el cénit de esa inteligencia, en un ciclo sin fin. ¿Es esto funcional o puede llegar a serlo? ¿Tiene sentido o puede llegar a tenerlo? ¿Está Gaia realizando apoptosis a través de nosotros en aras de una finalidad orgánica superior, o solo somos un intento fallido de la búsqueda por parte de Gaia de su permacultor ideal? ¿Es Gaia parte de algo más grande y la vida y nosotros no somos el final del cuento?
 
Creemos que la sinapsis que se da en nuestras neuronas nos permite computar información solo a seres como nosotros de escala pluricelular, pero quizás las galaxias también intercambien información y computen, y nuestra inteligencia solo sea un reflejo efímero de algo que se transfiere sin límite a escalas superiores del fractal. Quién sabe qué consecuencias a nivel de propagación de información en la red galáctica pueda tener la colisión de dos galaxias. Nosotros lo vemos solo como un gran cataclismo sin propósito que seguro se llevará por delante a miles de Gaias.