Showing posts with label Bohm. Show all posts
Showing posts with label Bohm. Show all posts

Friday, April 21, 2023

DE HECHICERO A HECHICERO

 

La Noche estrellada de Van Gogh me recuerda la analogía utilizada por David Bohm, "el río de la realidad".


El siguiente texto va dirigido a una persona muy especial que me ha ayudado en mi trayecto por la madriguera del conejo. Aquí tenéis algunos de sus magníficos artículos que he traducido al español en mi blog.

*    *    *


No estás solo "B".

En mi caso, considero que he seguido un camino similar al tuyo, es más, por el camino he conocido a unos cuantos filósofos que han regresado desde el culto a la ciencia y la tecnología tras haber despertado de la resaca del mito prometeico. Si aún no los conoces, te recomiendo que leas a David Bohm (La totalidad y el orden implicado), a Fritjof Capra (El tao de la física), a Byung-Chul Han (aplica el traductor deepl a este artículo), y a muchos otros que enriquecerán esa faceta creativa y mística que tanto añoramos los antiguos tecno-optimistas reconvertidos a neo-luditas.

Cuando les leo, así como cuando te leo a ti, veo que no estoy solo. Mi mente se piensa a través de la tuya... y todos necesitamos pensarnos a través de los demás, sentir ese vínculo fraternal y creativo entre observador y observado.

Capra, explica cómo en Occidente hemos tenido que propulsar el balón más alto que nunca utilizando todos esos combustibles fósiles para llegar finalmente a un conocimiento (la física cuántica) que nos lleva exactamente donde estaban los filósofos orientales (y también algunos griegos como Heráclito) hace milenios.

Merece especial atención el caso de David Bohm (físico cuántico de los años 60), su Holomovimiento hace palidecer a la Dinámica de Sistemas:

David Bohm, decía que los observables, desde las partículas subatómicas hasta las sociedades, son como remolinos que se pliegan y despliegan constantemente desde el río en eterno fluir. Esto ocurre en todos los sistemas, a todas las escalas. Algunos remolinos son efímeros, otros más persistentes. Algunos son estables, otros se retroalimentan hasta volverse destructivos: un mal pensamiento que se apodera de tu mente, un tornado que arrasa con todo, un sistema económico que nos lleva al abismo...

Según David Bohm, el "orden", es relativo a la escala y al contexto del fenómeno sobre el que se aplica, y siempre tiene dos caras (que como el Yin y el Yang se alternan e interpenetran): un "orden explicado" que se manifiesta ante nuestros sentidos, instrumentos de medida y entendimiento, y otro "orden implicado" que no vemos. A una escala determinada, los remolinos se despliegan (desenvuelven) desde el orden implicado haciéndose visibles en el orden explicado, pero tras un lapso de tiempo (relativo a la escala) se repliegan (envuelven) de nuevo en el orden implicado. Esta alternancia constante de repliegues y despliegues forma trayectorias visibles en el orden explicado, desde la de una partícula subatómica en movimiento hasta la de una sociedad en evolución [1].

En "el río de la realidad", los remolinos no se entienden sin el resto del río, y el río no se entiende sin los remolinos...

Siento robarte tanto tiempo, pero creo que disfrutarás leyendo una última nota extraída del libro de pócimas de nuestros primos brujos procedentes de la ciencia:

"la claridad surge de la indecisión compartida (turbiedad compartida)"



Esta frase, que parece un verso taoísta sin sentido, tiene mucho sentido en realidad. Me explico:

Una partícula subatómica, antes de ser observada, está "indecisa" o "turbia", es decir, se encuentra en una superposición de estados, y sólo cuando es observada se define y adquiere un estado particular bien definido. El conocido microscopio de efecto túnel consigue su gran "claridad" aprovechando esta "turbiedad".

Eso si nos fijamos en una partícula aislada. Pero consideremos ahora lo que se conoce como "entrelazamiento cuántico", que se produce cuando dos o más partículas comparten su "indecisión" o "turbiedad" mediante un vínculo instantáneo y no físico que se conserva incluso a enormes distancias. Compartir la "indecisión" significa que si observamos una de las partículas entrelazadas, y ésta se define de una manera, su compañera o el resto de las partículas entrelazadas con ella, reaccionarán (sin ser observadas, sin que nada las altere) definiéndose de una manera completamente coordinada con lo que haya "decidido" hacer la partícula compañera que sí ha sido observada. De ahí que se comparta la "indecisión". Nada ocurrirá al azar, y todo ello sin enviarse señales mutuamente.

Esto se observa en los superconductores a muy baja temperatura, cuando los electrones se coordinan como una bandada de pájaros para evitar obstáculos y fluir sin resistencia. En cierto modo, los electrones, al compartir su indecisión, consiguen fluir de la manera más óptima, consiguen "ver" el mejor camino, la "claridad" surge de la "turbiedad" compartida.

Pero además, la vida, contra todo pronóstico (dada la alta temperatura de sus procesos que lo dificulta), ha aprendido a utilizar el entrelazamiento cuántico en su beneficio:

Las clorofilas de las hojas de plantas y árboles se entrelazan para ayudar a los fotones incidentes a encontrar el mejor camino que les lleve al centro reactivo con la mínima pérdida de energía. Las clorofilas se entrelazan, compartiendo su "turbiedad", para que los fotones obtengan "claridad". El resultado: una eficiencia comparable (ligeramente superior) a la de nuestros paneles solares, pero con un gran matiz que daría la superioridad al reino vegetal si tenemos en cuenta la cantidad de funciones extra (servicios ecosistémicos) que la planta realiza y el panel solar no, y que la planta recoge fotones con materiales abundantes y reciclables, al contrario de cómo lo hacen los paneles solares. El entrelazamiento cuántico permite hacer con simples compuestos de carbono (clorofilas) lo que se ha de hacer con metales preciosos y silicio de grado metalúrgico en los paneles solares sin entrelazamiento.

 



Los electrones de las retinas del ave se entrelazan hasta que el campo magnético terrestre consigue alcanzar a algunos de ellos. El campo magnético hace que esos electrones se definan, lo que desencadena una respuesta coordinada en el resto de los electrones entrelazados que establece un patrón químico que provoca una señal que llega al cerebro del ave, haciéndole "ver" el campo magnético de la Tierra y utilizarlo para orientarse. La "claridad" de la visión del ave procede de la "turbiedad" compartida de los electrones de su retina.

 



Hasta aquí lo comprobado por la ciencia. Pero hay más:

Existen evidencias científicamente fundadas (no definitivas y aún queda mucho camino por recorrer hasta su verificación) de que la consciencia, en los humanos y quizá en otros seres vivos, es un fenómeno orquestado por el entrelazamiento cuántico (véase la teoría Orch OR de Roger Penrose y este revelador artículo [2]). La "claridad" del pensamiento surgiría de la "turbiedad" compartida entre ciertas estructuras moleculares del interior de las neuronas.

 


Por último, David Bohm, muy preocupado por la deriva colapsante de nuestra sociedad industrial, va un paso más allá en la interpretación de estos fenómenos cuánticos, aplicándolos a las posibilidades (hoy tan mermadas) de coordinación y diálogo de las comunidades humanas. En su opinión, es la creciente atomización de los individuos y la endogamia cultural/intelectual lo que aumenta nuestra "turbiedad" individualizada y conduce a una mayor disfuncionalidad individual y colectiva. Él reivindica la necesidad de que emerja una conciencia colectiva ("claridad"), y sostiene que las personas dispuestas al diálogo, la coordinación y la reconexión deberían hacer como los electrones de las retinas de los pájaros: compartir su indecisión o "turbiedad".

Y este ha sido mi trocito de "turbiedad" compartido contigo ..

                                                ... un abrazo, querido brujo

 

 

Notas:

[1] Detrás de toda señal percibida por nuestros sentidos o entendimiento, hay una oscilación periódica, que puede ser entendida en términos de envolvimientos y desenvolvimientos, siendo el período de la oscilación relativo a la escala en que se percibe el fenómeno. Llamamos trayectorias a las marcas que dejan estas oscilaciones en nuestra memoria. Todo desplazamiento y todo proceso tienen un oscilador (o una suma de ellos) detrás.

Bohm dice que "cuando nos parece que un electrón se mueve en el espacio-tiempo, se debe a una serie continua de envolvimientos y desenvolvimientos". Para entender esto podemos recurrir a dos analogías.

La primera de ellas, de la mano del propio Bohm, se basa en un experimento mental a partir de un aparato de flujo reversible laminar, y se explica en detalle en su libro "La Totalidad y el Orden Implicado".

"El aparato consiste en dos cilindros de vidrio concéntricos, con un fluido muy viscoso, como la glicerina, entre ambos cilindros, dispuestos de tal manera que el cilindro exterior puede ir girando muy lentamente, para que la difusión del fluido viscoso sea despreciable. Se coloca una gota de tinta insoluble en el fluido y después se hace girar el cilindro exterior, con el resultado de que la gota se despliega en forma de fina hebra que terminará por hacerse invisible. Cuando se hace girar el cilindro en sentido opuesto, la forma de hebra retrocede y, de pronto, se hace visible una gota que esencialmente es la misma que estaba allí al principio."

"Coloquemos primero una gota, A, en cierta posición y hagamos girar el cilindro n veces. Coloquemos después una gota, B, en una posición ligeramente diferente, y hagamos girar el cilindro n veces más (de tal modo que A haya sido plegada 2n veces). Sigamos colocando después otra gota, C, a lo largo de la línea AB y hagamos girar el cilindro n veces más, de modo que A haya quedado plegada 3n veces, B, 2n veces, y C, n veces. Procederemos así hasta plegar un gran número de gotas. Movamos después el cilindro de manera rápida en dirección opuesta. Si la frecuencia con la que emergen las gotas es más rápida que el tiempo de resolución mínimo para el ojo humano, lo que veremos aparentemente es una partícula que se mueve continuamente y que cruza el espacio."

"Este plegamiento y desplegamiento en el orden implicado proporciona, evidentemente, un modelo nuevo que podrá ser, por ejemplo, el de un electrón, y es bastante diferente del que nos ha proporcionado la noción mecanicista habitual acerca de una partícula que en cada momento sólo existe en una pequeña región del espacio, y que cambia de posición continuamente con el tiempo. Lo que es esencial para este nuevo modelo es que, en lugar de esto, el electrón deberá ser comprendido mediante todo el grupo de conjuntos plegados, que generalmente no están localizados en el espacio. En cada momento dado, uno de ellos puede estar desplegado y, por consiguiente, localizado, pero, en el momento siguiente, éste se plegará para ser reemplazado por el que le sigue. La noción de la continuidad de la existencia es aproximada, porque la rápida recurrencia de formas similares cambia de una manera sencilla y regular (del mismo modo que la rueda de una bicicleta, girando rápidamente, produce más la impresión de un disco macizo que la de una secuencia de radios que giran). Naturalmente, de un modo más fundamental, la partícula es solamente una abstracción que se hace manifiesta para nuestros sentidos. Lo que existe es siempre una totalidad de conjuntos, todos presentes a la vez, en una serie ordenada de etapas de pliegue y despliegue, que en principio se entremezclan e interpenetran mutuamente y por completo a través de la totalidad del espacio y el tiempo."

La segunda analogía, de mi propia cosecha, se basa en algo observado en "El Juego de la vida", un autómata celular diseñado por el matemático británico John Conway en 1970. Las celdas de la retícula cuadrada se activan (vivas) o desactivan (muertas) a partir de una configuración inicial aleatoria, siguiendo un conjunto de reglas muy básico, hasta dar lugar a comportamientos complejos. Si una célula muerta tiene exactamente 3 células vecinas vivas "nace" (es decir, al turno siguiente estará viva). Una célula viva puede morir por sobrepoblación (si tiene más de tres vecinos alrededor) o por aislamiento (si tiene solo un vecino alrededor o ninguno). Una célula se mantiene viva si tiene 2 o 3 vecinos a su alrededor. Esa activación y desactivación de las celdas puede verse como un desenvolvimiento y envolvimiento en el orden implicado. Uno de los fenómenos emergentes es el desplazamiento 'aparente' de algunas estructuras (planeadores) a lo largo del tablero. Aunque lo que se manifiesta ante nuestros sentidos es el movimiento continuo del planeador, en realidad el planeador no existe de manera aislada y lo que se desplaza es una especie de onda de influencia que se propaga de unas celdas a las vecinas.

[2] Tras un tiempo de reflexión, acabé encontrando incongruencias en el trabajo de Christian Matthias Kerskens y David López Pérez.

En primer lugar, no queda claro quién es el sistema cuántico desconocido que media para que los 2 sistemas cuánticos conocidos (2 protones) entrelacen sus espines. Podría hacer de mediador cualquier molécula en el cerebro, no necesariamente un sistema cuántico-cognitivo. Una molécula por separado es un sistema cuántico que puede estar mediando el entrelazamiento entre los 2 protones, y la molécula podría participar en la función cognitiva, pero de ahí no se infiere que la función cognitiva sea cuántica.

Por otro lado, el sistema cuántico "desconocido" que está facilitando el entrelazamiento podría ser el propio pulso electromagnético que alinea los espines de los protones, ya que es una señal producida por un sistema cuántico. Pensemos en un superconductor, que se se enfría hasta casi el cero kelvin permitiendo que sus electrones queden aislados de cualquier perturbación externa. Y, voilà, se entrelazan... Parece que el entrelazamiento es algo que ocurre de manera natural entre partículas vecinas, si se les permite que lo hagan, es decir, si se las deja de perturbar con otras señales. Pues algo parecido puede estar pasando con la resonancia magnética en este experimento, donde una señal electromagnética muy saturada hace que los protones no escuchen nada más que esa señal. De alguna forma, es una situación equivalente a la quietud del cero kelvin, y podría permitir que los protones se entrelazaran de forma natural.
 

Tras estas reflexiones, la mejor evidencia hasta la fecha de la mente cuántica deja de ser esta y pasa a ser la propuesta en el trabajo de Matthew_Fisher:

https://doi.org/10.1016/j.aop.2015.08.020

 

Friday, March 31, 2023

FROM SORCERER TO SORCERER

The Starry Night by Van Gogh reminds me of the analogy used by David Bohm, "the river of reality".


The following text is addressed to a very special person who has helped me to go down the rabbit hole. Here you have a few of his great articles that I have translated into spanish in my blog.

*    *    *


You are not alone 'B'.

In my case, I consider that I have followed a similar path to yours, moreover, along the way I have met a few philosophers who have come from the worship of science and technology after having woken up from the hangover of the Promethean myth. If you don't know them yet, I recommend you to read David Bohm (Wholeness and the Implicate Order), Fritjof Capra (The tao of physics), Byung-Chul Han (apply deepl translator to this article), and many others that will enrich that creative and mystical facet that we, the former techno-optimists reconverted to neo-Luddites, yearn for so much.

When I read them, as well as when I read you, I see that I am not alone. My mind thinks through yours ... and we all need to think ourselves through others, to feel that fraternal and creative link between observer and observed.

Capra, explains how in the West we have had to hit the ball higher than ever using all those fossil fuels to finally come up with a knowledge (quantum physics) that takes us exactly where the Eastern philosophers (and also some Greeks such as Heraclitus) were millennia ago.

The case of David Bohm (quantum physicist of the 60's) deserves special attention, his Holomovement makes System Dynamics pale:

David Bohm, said that observables, from subatomic particles to societies, are like whirlpools that fold and unfold constantly from the river in eternal flow. This occurs in all systems, at all scales. Some whirlpools are ephemeral, others more persistent. Some are stable, others feed back until they become destructive: a bad thought that takes over your mind, a tornado that sweeps everything away, an economic system that takes us to the abyss ...

According to David Bohm, "order", is relative to the scale and context of the phenomenon on which it is applied, and always has two sides (which like Yin and Yang alternate and interpenetrate): an 'explained order' that manifests itself before our senses, measuring instruments and understanding, and another 'implied order' that we do not see. At a given scale, whirlpools unfold from the implicate order becoming visible in the explained order, but after a lapse of time (relative to the scale) they fold back into the implicate order. This constant alternation of enfoldments and unfoldments forms trajectories visible in the explained order, from that of a subatomic particle in motion, to that of a society evolving (see Note).

In "the river of reality", the whirlpools are not understood without the rest of the river, and the river is not understood without the whirlpools ...

Sorry to take up so much of your time, but I think you will enjoy reading one last note taken from the potion book of our sorcerer cousins coming from science:

"clarity emerges from shared indecision (shared fogginess)"


This phrase, which seems to be a nonsense Taoist verse, makes a lot of sense in fact. Let me explain:

A subatomic particle, before being observed, is "undecided" or "foggy", that is, it is in a superposition of states, and only when it is observed, it is defined and acquires a particular well-defined state. The well-known scanning tunneling microscope achieves its great "clarity" by taking advantage of this "fogginess".

That is if we look at an isolated particle. But now consider what is known as "quantum entanglement", which occurs when two or more particles share their "indecision" or "fogginess" through an instantaneous and not physical bond that is preserved even at huge distances. Sharing "indecision" means that if we observe one of the entangled particles and it defines itself in one way, its partner or the rest of the particles entangled with it, will react (without being observed, without anything altering them) defining themselves in a way completely coordinated with whatever the companion particle that has been observed has "decided" to do. Hence, the sharing of "indecision". Nothing will happen randomly, and all this without sending signals to each other.

This is observed in superconductors at very low temperature, when electrons coordinate like a flock of birds to avoid obstacles and flow without resistance. In a certain way, the electrons, by sharing their indecision, manage to flow in the most optimal way, they manage to "see" the best path, the "clarity" arises from the shared "fogginess".

But also, life, against all odds (given the high temperature of its processes that makes it difficult), has learned to use quantum entanglement to its advantage:

Chlorophylls in the leaves of plants and trees entangle to help incident photons find the best path that takes them to the reactive center with minimal energy loss. Chlorophylls entangle, sharing their "fogginess" so that photons get "clarity". The result: an efficiency comparable (slightly higher) to that of our solar panels, but with a great nuance that would give superiority to the plant kingdom if we take into account (1) the number of extra functions (ecosystem services) that the plant do perform and the solar panel do not, and (2) that the plant collects photons with abundant and recyclable materials, contrary to how solar panels do. Quantum entanglement makes it possible to do with simple carbon compounds (chlorophylls) what has to be done with precious metals and metallurgical grade silicon in solar panels without entanglement.



The electrons in the bird's retinas entangle until the Earth's magnetic field manages to reach some of them. The magnetic field causes those electrons to define themselves, which triggers a coordinated response in the rest of the entangled electrons that establishes a chemical pattern triggering a signal that reaches the bird's brain, making it "see" the Earth's magnetic field and use that to orient itself. The "clarity" of the bird's vision comes from the shared "fogginess" of the electrons in its retina.



So far was what has been verified by science. But there is more:

There are scientifically founded evidences (not definitive and there is still a long way to go until verification) that consciousness, in humans and perhaps in other living beings, is a phenomenon orchestrated by quantum entanglement (see Roger Penrose's Orch OR theory and this revealing article). The "clarity" of thought would arise from the "fogginess" shared between certain molecular structures inside neurons.



Finally, David Bohm, very concerned about the collapsing drift of our industrial society, goes a step further in the interpretation of these quantum phenomena, applying them to the possibilities (so damaged today) of coordination and dialogue of human communities. In his view, it is the increasing atomization of individuals and cultural/intellectual endogamy what increases our individualized "fogginess" and leads to more individual and collective dysfunctionality. He claims to the need for the emergence of a collective consciousness ("clarity"), and argues that people disposed to dialogue, coordination and reconnectivity should do like the electrons in the retinas of birds: share their indecision or "fogginess".

And this has been my little piece of "fogginess" shared with you ..

... a hug, dear sorcerer


Note:

Behind every signal perceived by our senses or understanding, there is a periodic oscillation, which can be understood in terms of enfoldments and unfoldments, the period of the oscillation being relative to the scale on which the phenomenon is perceived. We call trajectories to those marks left by these oscillations in our memory. Every displacement and every process has an oscillator (or a sum of them) behind it.

Bohm says that "when it appears to us that an electron moves in space-time, it is due to a continuous series of enfoldments and unfoldments". To understand this we can resort to two analogies.

The first, from Bohm himself, is based on a thought experiment from a laminar reversible flow machine, and is explained in detail in his book "Totality and the Implicate Order".

"The machine consists of two concentric glass cylinders, with a very viscous fluid, such as glycerine, between the two cylinders, arranged in such a way that the outer cylinder can be rotated very slowly, so that the diffusion of the viscous fluid is negligible. A drop of insoluble ink is placed in the fluid and then the outer cylinder is rotated, with the result that the drop unfolds in the form of a thin strand that will eventually become invisible. When the cylinder is spun in the opposite direction, the strand form recedes and suddenly a drop becomes visible that is essentially the same as was there at the beginning."

"Let us first place a drop, A, in a certain position and rotate the cylinder n times. Let's then place a drop, B, in a slightly different position, and rotate the cylinder n more times (so that A has been folded 2n times). Then place another drop, C, along the line AB and rotate the cylinder n more times, so that A has been folded 3n times, B, 2n times, and C, n times. We will proceed in this way until a large number of drops are folded. Let us then move the cylinder rapidly in the opposite direction. If the frequency with which the droplets emerge is faster than the minimum resolution time for the human eye, what we will apparently see is a continuously moving particle crossing space."

"This folding and unfolding in the implied order obviously provides a new model which may be, for example, that of an electron, and is quite different from that which has provided us with the usual mechanistic notion about a particle which at each moment exists only in a small region of space, and which changes position continuously with time. What is essential to this new model is that, instead, the electron is to be understood by means of the whole group of folded ensembles, which are generally not localized in space. At any given moment, one of them may be unfolded and therefore localized, but, at the next moment, it will be folded to be replaced by the one that follows it. The notion of the continuity of existence is approximate, because the rapid recurrence of similar forms changes in a simple and regular manner (just as the wheel of a bicycle, spinning rapidly, produces more the impression of a solid disk than that of a sequence of spinning spokes). Naturally, in a more fundamental way, the particle is only an abstraction that becomes manifest to our senses. What exists is always a totality of wholes, all present at once, in an ordered series of stages of folding and unfolding, which in principle intermingle and interpenetrate each other completely through the totality of space and time."

The second analogy, of my own making, is based on something observed in "The Game of Life," a cellular automaton designed by British mathematician John Conway in 1970. The cells of the square grid are activated (alive) or deactivated (dead) from a random initial configuration, following a very basic set of rules, until they give rise to complex behaviors. If a dead cell has exactly 3 living neighboring cells it is "born" (i.e., the next turn it will be alive). A living cell can die by overpopulation (if it has more than three neighbors around it) or by isolation (if it has only one neighbor around it or none at all). A cell stays alive if it has 2 or 3 neighbors around it. Such activation and deactivation of cells can be seen as foldings and unfoldings in the implied order. One of the emergent phenomena is the 'apparent' displacement of some structures (gliders) along the board. Although what manifests itself to our senses is the continuous movement of the glider, in reality the glider does not exist in isolation and what is displaced is a kind of wave of influence that propagates from one cell to the neighboring cells.

 
 

Friday, February 24, 2023

ORDEN EN EL CAOS

 

Stalker, 1979, film by Andrei Tarkovsky

 

Para Lars von Trier la Naturaleza es 'el templo de Satán' ... muy poco Tao para mi gusto .. no hay oscuridad sin luz, una se interpenetra en la otra, el sucumbir a nuestra fragilidad frente a las fuerzas incontrolables de la Naturaleza está en el germen del arte, así como lo está del mismo modo el hecho de sentir la fuerza de la comunión con el todo fluido ..

Aquí explican que Lars von Trier fue muy influenciado por otro gran autor de cine, Andréi Tarkovsky, y que ambos comparten una invocación obsesiva a la Naturaleza en sus películas. Pero, mientras que para Lars, nuestras identidades son despreciables ante el poder abrumador de la Naturaleza o, en todo caso, ella se ríe de nosotros con crueldad cuando osamos tratar de penetrar en sus secretos, para Tarkovsky, nuestra relación rota con la Naturaleza es absolutamente reconciliable. Y de eso va su cine, un intento por medio del único medio posible, el arte, de transitar espiritualmente hacia una reconciliación con el todo fluido.




Gaia es un proceso fluido (no estático, alejado del equilibrio termodinámico) que se reproduce como las muñecas rusas (como un fractal), maximizando el reparto energético a nivel local, o dicho de otro modo, maximizando la entropía a nivel local. La consecuencia de esto es que la vida, al contribuir a la entropía y al caos, en cada uno de sus movimientos, se asegura el máximo de posibilidades de órdenes disponibles para la siguiente iteración del movimiento. Y como nos sugiere Bohm, se trata de un holo-movimiento. El holo-grama, del mismo modo que el fractal, despliega el todo a partir de la parte.

Entonces, como nos enseña la Teoría de Gaia Orgánica, el imperativo entrópico es seguido por la vida maximizando los intercambios y el reparto energético, pero al mismo tiempo, Bohm nos muestra que hay otro imperativo que lleva a la reproducción de la consciencia cósmica desde cada partícula (protoconsciencia) y que eventualmente desemboca en la aparición de la vida y, a la larga, en la aparición de seres auto-conscientes.

En realidad ambos son el mismo imperativo, puesto que en cada intercambio energético orgánico, hay procesamiento de información, por lo que una maximización del reparto energético coincide a la larga con una optimización de la organización informativa, una optimización en el desarrollo de órdenes sutiles, que es lo que al final lleva al despliegue de consciencias en el orden explicado, pero realizado 'desde' una consciencia global u orden implicado. A la partícula desplegada desde el orden implicado le mueve el imperativo de 'llegar a verse', de 'llegar a ser', pero es un 'llegar a ser con', porque lo que hay que 'llegar a ver' es que lo desplegado en realidad sigue intrínsicamente entrelazado con el orden implicado, con el todo fluido.

Tiene sentido, porque la entropía significa máxima variabilidad, ruido, aleatoriedad o caos, lo que equivale a tener una información disponible máxima, en el sentido de que tendremos máximas posibilidades de entresacar de ahí órdenes diversos. Pero al mismo tiempo, un orden hallado es efímero, es fluido, lo que hoy es relevante, mañana dejará de serlo, y es esa fluidez y flexibilidad, articuladas desde el imperativo de 'llegar a ser con', lo que lleva a evolucionar hacia ese fin.

Por eso Tarkovsky elige como escenario el caos total (que deja tras de sí la apisonadora humana) para buscar sus órdenes fluidos, porque es en el caos donde mejor se puede hacer esto.




Todas las estructuras humanas tratan de erguirse a partir de un orden racional en oposición al orden fluido impuesto por la entropía. Y en cuanto nuestras estructuras claudican, el orden de la entropía supura a partir del orden humano racional que se desdibuja. En cuanto nuestros rígidos órdenes humanos son abandonados y la entropía empieza a desdibujarlos, emerge de ellos el fluir natural orgánico. La Naturaleza siempre aprovecha los espacios con muchas oportunidades, los espacios entrópicos. No hay ruptura, es una transición bien planificada. El viejo orden abandonado, antes que desaparecer con su identidad estática, se redime en su abrazo con la Naturaleza y continua existiendo, transmutado, entrelazado, fluido.




Tarkovsky intuye que el orden fluido que ve emergiendo del caos y la destrucción tiene mucho que ver con el orden fluido que se observa en la Naturaleza y que emerge del mejor reparto energético (entropía) en el fractal orgánico gaiano: la Naturaleza consigue hacer orden gracias a las oportunidades del caos, los humanos creamos un nuevo caos al intentar imponer nuestro orden imaginado por encima del orden natural, y Tarkovsky entresaca un nuevo orden de nuestro caos que se parece mucho al primer orden fluido que se observaba en la Naturaleza, consiguiendo cerrar así el círculo.





Y el círculo es en realidad espiral, porque en su movimiento el dolor del mundo va en aumento. No hay reparación, porque el círculo sigue en movimiento, pero hay contemplación y por tanto paz.




Así es como imagino yo que Tarkovsky consigue a través de su arte reconciliar la barbarie y precariedad humanas con la Madre Naturaleza. Así es como consigue de manera magistral que la Naturaleza nos dé consuelo y cobijo espiritual aún cuando no podamos librarnos del dolor y el sacrificio consecuencia de nuestro eterno conflicto con ella. El arte aquí no viene a corregir o a reparar la destrucción ni la barbarie, que emanan en primer lugar de la propia Naturaleza que nos dio forma. Más bien tiene el efecto balsámico de la visión de un orden más profundo, donde el bien y el mal ya no se enfrentan, donde lo extraviado tras la pérdida sigue estando ahí, en el todo fluido.

Seguramente Tarkovsky nunca oyó hablar acerca de la obra de Bohm ni de la Teoría de Gaia Orgánica, aún así, creo que lo entrelazado en este texto de ambas con su arte le resultaría familiar ... o no, y tan solo apreciara un intento de hacer arte, a partir de su arte.

Como Grenouille, en 'El perfume', con la acción artística, solo tratamos de atrapar parte de la esencia del 'estado de ánimo' que nos lleva a hacer arte, pero ese 'estado de ánimo' pre-cognitivo, previo a la acción, se nos escurre entre los dedos mientras tratamos de retenerlo por medio de todo tipo de condicionamientos.

 

Andrei ¿Tú qué preferirías? ¿un niño o una niña?

Que sus sueños se hagan realidad. Que puedan creer en ellos.

Y que puedan reírse de sus propias pasiones. Y, sobre todo, que crean en sí mismos ...

... y que sean inocentes como los niños ... porque la debilidad es poder, y la fuerza no es nada.

Cuando el hombre nace, es débil y flexible. Cuando muere, es fuerte y rígido.

Como un árbol. Mientras crece, es tierno y flexible. Y cuando se seca y endurece, muere.

La rigidez y la fuerza son compañeras de la muerte.

La debilidad y la flexibilidad expresan la frescura de la existencia.

Lo que se vuelve rígido ya no vence.

 


Wednesday, January 4, 2023

RESONANCIA DE SIGNIFICADOS

 


While you are away, my heart comes undone 
It slowly unravels in a ball of yarn 
Devil collects it with a grin
Our love in a ball of yarn 
He'll never return it (when you come back) 
(We'll have to make new love)

En la canción de Björk "Unravel" esta misma estrofa se repite en bucle, pero en realidad ese círculo es una espiral, ya que el amor se hace en cada vuelta más y más completo o complejo o ... sencillo, a medida que se hace (desenvuelve) y se deshace (envuelve) una y otra vez, una y otra vez.

La espiralidad y la autosemejanza son dos ingredientes imprescindibles en la poesía fractal.  

 

El eterno y grácil bucle

Desde una interpretación ortodoxa, la incertidumbre cuántica mantiene en un divorcio sin remedio a observador y observable. Es lo que se conoce como "el problema de la medida" o "decoherencia cuántica". Pero según el físico teórico David Bohm existe un orden implicado, una vibración de fondo unificadora que desharía (unravel) esta dualidad:

"La realidad tangible de nuestras vidas sería una especie de ilusión, como una imagen holográfica, por debajo de la cual habría un orden de existencia más profundo, un nivel de realidad vasto y primario que da origen a todos los objetos y apariencias del mundo físico, tal y como una placa holográfica da origen a un holograma. Bohm llama orden implicado (que significa 'envuelto') a ese nivel más profundo de la realidad, y se refiere a nuestro nivel de existencia como el orden explicado o desenvuelto."

"Todas las formas del universo serían resultado de incontables envolvimientos y desenvolvimientos entre los dos órdenes. Por ejemplo, un electrón no sería una cosa sino una totalidad o un conjunto envuelto en todo el espacio ('el todo contenido en la parte' o 'la parte abarcando al todo' es otra de las características de la placa holográfica que sirve aquí de analogía). Cuando un instrumento detecta la presencia de un solo electrón, se debe a que se ha desenvuelto un aspecto del conjunto del electrón. Cuando nos 'parece' que un electrón se mueve en el espacio-tiempo, se debe a una serie continua de envolvimientos y desenvolvimientos (ver Nota)."

"A juicio de Bohm, la relación entre partícula y onda cuántica se parece más un barco con piloto automático guiado por ondas de radar. Una onda cuántica no empuja un electrón como tampoco una onda de radar empuja a un barco. Más bien le da información sobre su entorno, información que luego utiliza el electrón para maniobrar por sí mismo. En este sentido, Bohm cree que un electrón no es un punto simple sin estructura, sino que es una entidad enormemente compleja que, de manera similar a la mente, sería capaz de utilizar de forma activa la información, es decir, la capacidad de responder al significado no sería una propiedad exclusiva de la consciencia sino de toda la materia."

"Como dice Bohm, la psicoquinesia podría ocurrir si los procesos mentales de una o más personas se centran en significados que están en armonía con los significados que guían los procesos básicos de los sistemas materiales en los que ha de producirse. Este tipo de psicoquinesia no se debería a un proceso causal, esto es, a una relación causa/efecto mediada por alguna de las fuerzas conocidas de la física (dinámica o proceso en el espacio-tiempo). Al contrario, sería el resultado de una especie de 'resonancia de significados' no local ni temporal, algo parecido a lo que sucede cuando dos sistemas cuánticos como dos partículas comparten su indecisión (vibración) a distancias arbitrarias en lo que se conoce como entrelazamiento cuántico."

['El universo holográfico', Michael Talbot 1991]


El papel de los sentimientos y del sustrato físico en la emergencia de la consciencia

La consciencia per se no vino antes que la conciencia de emociones y sentimientos propios. Nos hicimos conscientes como resultado de un proceso de continua mejora a la hora de observar, describir y gestionar desde una perspectiva propia nuestros sentimientos. En ese sentido, casi todas las formas de arte conocidas, en cuanto formas de expresión y gestión emocional, se desarrollaron de manera retroalimentada junto con la capacidad cognitiva del ser humano hasta dar nacimiento a la consciencia. No hubo ser humano antes del ser humano músico o poeta o bailarín.

Más importante, este proceso de continua mejora que llevó a la consciencia no ha acabado, ni acabará, y seguiremos necesitando música, poesía, danza, pintura y matemáticas para poder seguir puliendo y mejorando nuestra resonancia con el cosmos.

Según el neurocientífico Antonio Damasio, hasta el arcaico gesto de afecto que supone la contracción del flagelo de una ameba cuando éste percibe una agresión, está de alguna manera en el fondo de un inmenso legado acumulativo de evolución emocional que dio lugar finalmente a nuestra mente consciente: 

"Los sentimientos acompañan siempre al despliegue de la vida en nuestro organismo, es decir, a todo aquello que uno perciba, aprenda, recuerde, imagine, razone, juzgue, decida, planee o cree mentalmente. Considerar que los sentimientos son visitantes ocasionales de la mente o que son causados únicamente por las emociones convencionales no hace justicia a la ubicuidad e importancia funcional de este fenómeno." 
"La mayor parte de las imágenes de ese flujo principal que denominamos mente, desde que algo penetra en un foco de atención mental hasta que lo abandona, llevan un sentimiento aparejado. Las imágenes están tan desesperadas por tener una compañía afectiva que incluso las propias imágenes que forman un sentimiento bien conformado pueden estar acompañadas por otros sentimientos, algo así como los armónicos en la música o como los círculos que se forman cuando una piedra golpea la superficie del agua. No hay ser, en el sentido propio del término, sin una experiencia mental espontánea de la vida, sin una sensación de existencia."

"La ausencia completa de sentimientos supondría una completa supresión del ser [...] y aún más, si hubiéramos nacido sin las huellas de los sentimientos, el resto de imágenes hubieran viajado por nuestra mente sin afecto ni calificación. Una vez eliminados los sentimientos, habríamos sido incapaces de clasificar las imágenes como bellas o feas, agradables o dolorosas, de buen gusto o vulgares, espirituales o terrenales. Si no hubiera sentimientos se nos podría adiestrar, desde luego, aunque con gran esfuerzo, para llevar a cabo clasificaciones estéticas o morales de objetos o acontecimientos, como si fuéramos robots."
 

['El extraño orden de las cosas'. Antonio Damasio 2018]


En el mismo orden de cosas, Damasio razona hasta dejar claro que el procesamiento retroalimentado de sentimientos e imágenes que da lugar a la consciencia requiere de la experiencia de una perspectiva subjetiva que se logra gracias a la inmersión e interacción con un sustrato biofísico concreto que se gestó durante eones de evolución. Es decir, la consciencia mediada por sentimientos es sustrato-dependiente. ¿Será entonces que el significado de la consciencia depende como decía Bohm de su resonancia con el significado del sustrato físico que la alberga? Sea como fuere esta dependencia, Damasio deduce que, de lograrse algún día la emergencia de una consciencia artificial, nunca sería equiparable a la humana solo por partir de la resonancia con un sustrato físico diferente al nuestro.

 

Retórica y estructura: los aliados del lenguaje para el arte universal

Para que los sentimientos sustrato-dependientes se procesen de forma retroalimentada con todo tipo de imágenes hasta llegar a formar la consciencia necesitamos lenguajes. Los lenguajes ayudan de manera inestimable a la hora de codificar imágenes emocionales que puedan ser evocadas desde la memoria o servir a su vez como germen de nuevas imágenes emotivas. Es la base del proceso creativo que requiere de medios de comunicación emocional tanto con nuestro propio interior como con nuestros semejantes.

La simbología emocional se puede expresar a través de muchos medios o lenguajes. Desde la rítmica vibracional mediante instrumentos o la voz (música) o mediante el propio cuerpo (danza), pasando por el lenguaje natural hablado o escrito, o la pintura que se despliega en el espacio y no en el tiempo, y llegando incluso al arte de crear estructuras proposicionales de gran belleza y profundidad a partir de lenguajes formales (como el de las matemáticas) cuya mayor simplicidad en comparación con el lenguaje natural humano les dota de esa solidez constructiva.

Pero, ¿existen los lenguajes naturales humanos universales? Es cierto que la universalidad de Chomsky se encuentra cuestionada por el llamado principio del relativismo lingüístico (que entronca con la lingüística cognitiva y la neurolingüística). El principio sugiere que la cultura, mediante el lenguaje, afecta nuestra manera de pensar, en especial nuestra forma de clasificar el mundo que percibimos. La realidad sería siempre realidad descrita por medio del lenguaje y, por tanto, la lengua no podría reducirse a un mero vehículo para nombrar un mundo de objetos preexistentes sino que sería ella misma la productora de tal mundo.

Por ejemplo, algunas tribus nativas tienen un lenguaje espiritual más rico, y los conceptos que codifican sus palabras son directamente incomprensibles para los que no conozcan esa lengua. Los aymaras de Perú y Chile tienen gracias a su lengua un sentido del transcurrir del tiempo que es simétricamente opuesto al más comúnmente extendido: el pasado se encuentra delante de ellos y el futuro está detrás. Curiosamente y al hilo de esto, en la película "La llegada" (alerta, viene spoiler) la protagonista transforma su mente hasta poder percibir el futuro como consecuencia de ir aprendiendo a interpretar los semasiogramas circulares que forman parte de la escritura de unos visitantes del espacio cuya percepción del tiempo es circular y no lineal como la nuestra.





Y entonces, ¿por qué una pieza musical o un poema bien traducido se pueden entender de manera universal (aunque siempre subjetiva) independientemente de la cultura que los engendre? Pues gracias a las figuras retóricas y a la estructura que sí son universalmente cognoscibles. Retórica y estructura son dimensiones entrelazadas que se despliegan para que una lengua cualquiera pueda transmitir sentimientos universales mediante poesía, o para que también puedan hacerlo un estilo musical o de danza cualquiera, por extrañas que sean algunas de sus armonías o movimientos corporales entendidos de manera aislados.



El poder del lenguaje universal

En la serie de Netflix 'OA' (alerta, viene otro spoiler), cinco personas, desde su cautiverio, idean una serie de movimientos corporales. Cada movimiento concreto emerge en origen de la profundidad emocional de un personaje dado a partir de una experiencia cercana a la muerte que su secuestrador les provoca. Al final, todos los movimientos cargados de simbolismo son bien estructurados dando forma a un baile que puede llevar a cualesquiera cinco personas que lo interioricen y lo ejecuten a entrar en un trance colectivo consiguiendo desplegar efectos alucinantes sobre el espacio-tiempo y la materia. En 'OA', los cinco movimientos se usan para curar a enfermos terminales o para saltar a un universo paralelo.

¿Cuál es el objetivo o la finalidad de esa universalidad de nuestro lenguaje mental evolutivamente alcanzada? Ya sea creando o ejecutando un poema o una canción o un baile o un ritual chamánico, o, en ultima instancia, el mero hecho de observar, si se hace con la suficiente perspectiva como para extraernos de nuestra propia perspectiva, puede llevarnos a que nuestro significado resuene con el de ahí fuera.

Como diría Bohm, el objetivo es llegar a la resonancia entre el significado del observador y el significado del observable. El fin es la no dualidad.

Está probado desde la ciencia formal que disolver la dualidad mente/cuerpo puede llevar a la autocuración. La frontera entre la mente y el cuerpo se descubre cada vez más difusa como lo constata por ejemplo el hecho de que haya células inmunológicas que tengan receptores de neuropéptidos (mensajeros neuronales). También numerosos estudios certifican que el ejercicio de la visualización dirigida o la meditación o la simple fe, la ignorancia de la propia enfermedad o el efecto placebo, pueden llevar al fortalecimiento de ciertas funciones fisiológicas de cara a la remisión de una enfermedad.

Entonces, si disolver la dualidad mente/cuerpo puede ejercer un efecto sobre la materia del cuerpo, la siguiente pregunta es si disolver la dualidad observador/observable permitiría interaccionar (vibrar, resonar) con la materia ahí fuera de nuestros cuerpos o incluso con el tejido espacio/tiempo.

La psicoquinesia aún carece de pruebas experimentales concluyentes desde la ciencia formal. También es cierto que tanto la física cuántica como los teoremas de indecibilidad de Gödel determinaron unos límites claros a la cognición humana por la vía de la ciencia formal. Sin embargo, tanto Bohm como Damasio, cada uno a su manera, nos hacen pensar que hay un imperativo homeostático que lleva a una mejora constante de la condición vital y humana en particular. En opinión de Bohm ese imperativo nos llevaría a ampliar sin límite nuestra capacidad cognitiva en lo que podría ser un proceso evolutivo que aún requiera milenios.

Quizás deberíamos preguntar a un aymara si recuerda que en algún día futuro un antepasado suyo conseguirá resonar con su exterior observado y tomar eso, no como prueba formal claro, sino solo como detonante para componer un poema universal.

 

Nota:

Detrás de toda señal percibida por nuestros sentidos o entendimiento, hay una oscilación periódica, que puede ser entendida en términos de envolvimientos y desenvolvimientos, siendo el período de la oscilación relativo a la escala en que se percibe el fenómeno. Llamamos trayectorias a las marcas que dejan estas oscilaciones en nuestra memoria. Todo desplazamiento y todo proceso tienen un oscilador (o una suma de ellos) detrás.

Bohm dice que "cuando nos parece que un electrón se mueve en el espacio-tiempo, se debe a una serie continua de envolvimientos y desenvolvimientos". Para entender esto podemos recurrir a dos analogías.

La primera de ellas, de la mano del propio Bohm, se basa en un experimento mental a partir de un aparato de flujo reversible laminar, y se explica en detalle en su libro "La Totalidad y el Orden Implicado".

"El aparato consiste en dos cilindros de vidrio concéntricos, con un fluido muy viscoso, como la glicerina, entre ambos cilindros, dispuestos de tal manera que el cilindro exterior puede ir girando muy lentamente, para que la difusión del fluido viscoso sea despreciable. Se coloca una gota de tinta insoluble en el fluido y después se hace girar el cilindro exterior, con el resultado de que la gota se despliega en forma de fina hebra que terminará por hacerse invisible. Cuando se hace girar el cilindro en sentido opuesto, la forma de hebra retrocede y, de pronto, se hace visible una gota que esencialmente es la misma que estaba allí al principio."

"Coloquemos primero una gota, A, en cierta posición y hagamos girar el cilindro n veces. Coloquemos después una gota, B, en una posición ligeramente diferente, y hagamos girar el cilindro n veces más (de tal modo que A haya sido plegada 2n veces). Sigamos colocando después otra gota, C, a lo largo de la línea AB y hagamos girar el cilindro n veces más, de modo que A haya quedado plegada 3n veces, B, 2n veces, y C, n veces. Procederemos así hasta plegar un gran número de gotas. Movamos después el cilindro de manera rápida en dirección opuesta. Si la frecuencia con la que emergen las gotas es más rápida que el tiempo de resolución mínimo para el ojo humano, lo que veremos aparentemente es una partícula que se mueve continuamente y que cruza el espacio."

"Este plegamiento y desplegamiento en el orden implicado proporciona, evidentemente, un modelo nuevo que podrá ser, por ejemplo, el de un electrón, y es bastante diferente del que nos ha proporcionado la noción mecanicista habitual acerca de una partícula que en cada momento sólo existe en una pequeña región del espacio, y que cambia de posición continuamente con el tiempo. Lo que es esencial para este nuevo modelo es que, en lugar de esto, el electrón deberá ser comprendido mediante todo el grupo de conjuntos plegados, que generalmente no están localizados en el espacio. En cada momento dado, uno de ellos puede estar desplegado y, por consiguiente, localizado, pero, en el momento siguiente, éste se plegará para ser reeplazado por el que le sigue. La noción de la continuidad de la existencia es aproximada, porque la rápida recurrencia de formas similares cambia de una manera sencilla y regular (del mismo modo que la rueda de una bicicleta, girando rápidamente, produce más la impresión de un disco macizo que la de una secuencia de radios que giran). Naturalmente, de un modo más fundamental, la partícula es solamente una abstracción que se hace manifiesta para nuestros sentidos. Lo que existe es siempre una totalidad de conjuntos, todos presentes a la vez, en una serie ordenada de etapas de pliegue y despliegue, que en principio se entremezclan e interpenetran mutuamente y por completo a través de la totalidad del espacio y el tiempo."

La segunda analogía, de mi propia cosecha, se basa en algo observado en "El Juego de la vida", un autómata celular diseñado por el matemático británico John Conway en 1970. Las celdas de la retícula cuadrada se activan (vivas) o desactivan (muertas) a partir de una configuración inicial aleatoria, siguiendo un conjunto de reglas muy básico, hasta dar lugar a comportamientos complejos. Si una célula muerta tiene exactamente 3 células vecinas vivas "nace" (es decir, al turno siguiente estará viva). Una célula viva puede morir por sobrepoblación (si tiene más de tres vecinos alrededor) o por aislamiento (si tiene solo un vecino alrededor o ninguno). Una célula se mantiene viva si tiene 2 o 3 vecinos a su alrededor. Esa activación y desactivación de las celdas puede verse como un desenvolvimiento y envolvimiento en el orden implicado. Uno de los fenómenos emergentes es el desplazamiento 'aparente' de algunas estructuras (planeadores) a lo largo del tablero. Aunque lo que se manifiesta ante nuestros sentidos es el movimiento continuo del planeador, en realidad el planeador no existe de manera aislada y lo que se desplaza es una especie de onda de influencia que se propaga de unas celdas a las vecinas.