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Friday, May 6, 2022

EL HIDRÓGENO DORADO

 

© Wikimedia/Reg Natarajan. La leyenda de El Dorado, la laguna y el pueblo de Guatavita.

 

Cada vez resulta más difícil engañar a los algoritmos de censura en las redes sociales. La IA está ganando músculo al servicio del poder.

El texto que viene a continuación fue mi intento fallido de responder a una noticia (aquí, y aquí) que fue comentada en un grupo de Facebook llamado 'Emergencia climática'.

Hasta ese momento siempre pude ejercer mi crítica de manera respetuosa hacia la corriente dominante de pensamiento:

"los mantras cosméticos del desarrollo sostenible, la mera apuesta por tecnologías ecoeficientes, una supuesta 'economía verde' que encubre la mercantilización generalizada de bienes naturales y servicios ecosistémicos"

Pero el respeto ya no es condición suficiente, ahora además hay que aceptar el mantra del poder para poder acceder a la tecnología que ellos producen y controlan. Tiene sentido.

La noticia hablaba de un nuevo método para obtener hidrógeno que era muy muy eficiente y que no generaba residuos. La persona que presentaba esto en el grupo 'Emergencia climática' lo hacía con la visión de que esto ayudaría a resolver nuestro problemilla con el indisciplinado clima actual. Por supuesto, los algoritmos de Facebook encontraron el titular de esta noticia de lo más acertado.

Científicos españoles logran producir 'hidrógeno dorado' que 'limpia' el aire

Al censurarme, Facebook me notificó que debía estar violando alguna de estas reglas:

  1. Sé amable y cordial
  2. No publiques promociones ni spam
  3. relación con el cambio climático
  4. No repetir publicaciones.
  5. Las publicaciones deben tener una base científica

Creo que, pese a todo, seguiré usando esta red social, mientras siga con mi vida de yonqui consciente. Tendrán que echarme ...

Os dejo con el texto censurado.    

***

El titular ya de por sí dice bastante poco de la comprensión lectora del periodista o mucho de su pueril habilidad manipuladora. ¿Que limpia el aire? En la otra noticia que nuestro amigo adjuntaba dice claramente:

"con este sistema el dióxido de carbono (CO2) que se produce en el proceso no se emite a la atmósfera, se transforma en una corriente presurizada para su licuación y transporte para su posterior utilización o almacenamiento, permitiendo así la descarbonización"

Luego en el titular debería decir que "no ensucia el aire" que es radicalmente diferente a "limpia el aire".

Dice que "El combustible puede ser amoníaco, gas natural, biogás u otras moléculas con hidrógeno".

El gas natural traspasará su cénit productivo en 2025, y ya vemos los problemas que están teniendo en Europa y otras partes del mundo. El biogas es ruinoso producirlo, y el amoniaco se produce de manera industrial a partir de hidrógeno y nitrógeno, luego tampoco sirve.

Este proceso puede ser un nuevo logro del intelecto humano, pero no sirve en absoluto para mantener una sociedad híper-compleja que ya pasó de rendimientos decrecientes a negativos.

Amigo, estamos hablando de sustituir todos los usos actuales del diésel y del gas natural por hidrógeno, ese es el reto: mover maquinaria pesada, transporte terrestre y marítimo, metalurgia y otros usos industriales que necesitan calor imposible de hacer con electricidad, vamos, más del 80% de la energía que usamos actualmente.

Me temo que estas membranas, aunque muy eficientes y limpias porque no generan residuos, no solucionan la papeleta, porque necesitan ser alimentadas con algo que no es renovable y que cada vez va a resultar más escaso y caro, el gas natural, por no hablar de todos los materiales raros y cada vez más escasos implicados en su desarrollo.

La palabra 'agua' no la vi por ningún lado ...

La 'economía del hidrógeno' está llamada a sustituir a la de los combustibles fósiles, luego no tiene ni pies ni cabeza que eso se pueda hacer a partir de este método que usa gas natural en su entrada.

Este invento servirá solo para usos minoritarios concretos y mientras haya gas rentable.

La única manera de desfosilizar ese 80% de nuestro pastel energético que no es electrificable es a partir del 'hidrógeno verde' ... déjate de 'dorados', que no te deslumbren los destellitos ... y la economía del hidrógeno verde es ruinosa, se pierde un 90% de la energía eléctrica entrante.

Y ¿cómo las élites (las alemanas en el caso europeo) pretenden compensar esa ruina? Está clarísimo: colonialismo energético. Externalizando costes sociales y ambientales fuera de sus fronteras. Para eso están dándonos préstamos a interés cero para plantar molinillos como si no hubiera mañana.

 

 

Thursday, May 13, 2021

DEBERÍAMOS O DEBEREMOS

 


"... estamos al borde de un cambio de sociedad. Nos guste o no, este cambio es inminente, inevitable, y probablemente sea brutal. ... esta creencia se basa en dos fenómenos: el colapso ecológico-climático por un lado, y el cenit de la producción de petróleo por el otro. El colapso ambiental nos dice que deberíamos cambiar y el pico del petróleo nos dice que deberemos cambiar: son dos caras de una misma moneda." [inspirado en Ver o no ver, Alberto Montiel].

Echemos un vistazo rápido a las dos caras de esa moneda.

Empecemos por el DEBERÍAMOS:

"La UE ha establecido su propio objetivo climático, consistente en reducir las emisiones en al menos un 55% para 2030 en comparación con los niveles de 1990. Se trata de uno de los objetivos climáticos más ambiciosos hasta la fecha" [https://www.climaterra.org/post/crisis-clim%C3%A1tica-nuestros-hijos-se-enfrentaran-a-guerras-por-la-comida-y-el-agua].

¿Y cómo pretende la UE descarbonizar al 55% la movilidad privada de aquí al 2030? ¿Prohibiendo circular por la ciudad? ¿Desincentivando la fabricación de vehículos privados? ¿Invirtiendo en electrificar las vías de ferrocarril? No, qué va. Lo que quieren es que TODOS cambiemos nuestro coche de gasolina o diésel (sobre todo diésel) por uno eléctrico. Creen que con sus inyecciones de capital, y externalizando o ignorando los costes ambientales de la extracción y fabricación, van a conseguir que siga bajando el precio del coche eléctrico, y en sus sueños más pueriles, el del coche de hidrógeno, hasta que la masa, pese a estar cada vez más empobrecida, esté en disposición de comprarlos.

Van a arrasar con ecosistemas enteros en Extremadura y norte de Portugal y con las comunidades rurales que viven en armonía con esos ecosistemas para poder extraer el litio para fabricar las baterías:

https://www.elsaltodiario.com/mineria/desmontando-litio-extremadura-piramide-mentiras

https://es.euronews.com/2021/04/23/la-explotacion-de-minas-de-litio-causa-controversia-en-portugal

Pero dejemos de lado por un momento que está demostrado que no hay suficiente litio ni suficiente de nada para hacer esa transición, y que usar la tecnología del hidrógeno o la eléctrica para la movilidad masiva es añadir más ruina económica y medioambiental a nuestra ya de por sí depauperada situación. ¿Es cierto que el coche eléctrico contamina menos que el coche tradicional? Parece que sí, pero no tanto:

"La Agencia Europea del Medioambiente asegura que sí, en un informe sobre esta clase de vehículos publicado en 2018 ... El estudio concluye que con la actual mezcla energética de la Unión Europea las emisiones de un coche eléctrico son entre un 17% y un 30% menores que las de los vehículos convencionales, y que con las previsiones actuales de decrecimiento del carbón como fuente de energía en la UE para 2050 las emisiones serían al menos un 73% menores que las de los vehículos propulsados por hidrocarburos." [https://www.newtral.es/cuanto-contamina-fabricar-coches-electricos-y-recargar-las-baterias/20191207/].

O sea, que el promedio actual está en un 23.5% menos contaminante. Si la UE prevé que en 2050 serán un 73% menos contaminantes, eso significa, suponiendo una evolución lineal, que en 2030 el coche eléctrico será un 38.9% menos contaminante. Para simplificar el razonamiento supongamos que de aquí al 2030 ese porcentaje es todo el tiempo igual al 40%, aunque esto implique ser más tecno-optimistas incluso que la propia www.newtral.es.

Pues bueno, eso significa que de aquí al 2030, si sustituimos todo el parque de vehículos por eléctricos, reducimos la actual huella de carbono del parque móvil en un 40%. Pero, según la UE DEBERÍAMOS reducirla en un 55%. Eso implica que, para ser coherentes con el DEBERÍAMOS, un 15% de la movilidad privada debería sencillamente desaparecer de aquí al 2030.

Extrapolando este razonamiento, para el 2050, la UE quiere que ya no emitamos ningún CO2, pero si para ese momento los coches eléctricos tan solo dejarán de emitir un 73%, ¿significa eso que eliminando un 27% de la movilidad para el 2050 llegamos a las emisiones nulas? No, incluso dejando un único coche eléctrico funcionando, éste seguiría emitiendo el 27% de lo que emitiría su equivalente fósil, y eso no son emisiones nulas, que es el objetivo para 2050. Lo que alegarían los interesados en el negocio de la movilidad privada es que se comprometen a la recaptura de CO2 equivalente a las emisiones de su sector. Pero entonces, habría que preguntarse hasta dónde es realista el compromiso de la recaptura.

Veamos cuánto habría que recapturar cada año para que el sector del automóvil privado no emitiera nada. El automóvil privado supone el 18% de las emisiones de CO2 europeas; si actualmente Europa emite 4200 mill. de toneladas de CO2 equivalentes al año (aprox.), esto significa que el coche privado emite 756 mill. de toneladas. Si suponemos una migración completa al coche eléctrico esto se reduciría hasta 204 mill. de toneladas en 2050 (un 73% menos). Ahora, un árbol absorbe de media 40 Kg de CO2 al año, lo que implica que Europa necesitaría plantar  5100 millones de árboles de aquí a 2050 para compensar las emisiones de la completa sustitución del coche fósil por el eléctrico. Si suponemos que caben unos 200 árboles por hectárea, esto nos da que necesitaríamos reforestar una superficie total de 25.5 millones de hectáreas, o una superficie equivalente a la mitad del territorio español. No parece factible.

Este escenario es sumamente tecno-optimista e irresponsable, porque ignora todos los límites físicos, ambientales, económicos y sociales que se oponen a esa transformación. Hemos esquilmado el planeta hasta sus entrañas con una revolución industrial y ahora pretenden hacernos creer que a la Tierra aún le queda chicha para soportar otra más, y aún así seguir dándonos soporte vital después de eso. Como sociedad y especie estamos total e irremediablemente alienados si aceptamos eso.

Vamos con el DEBEREMOS:

Antonio Turiel (físico teórico del CSIC y divulgador experto en crisis energética) lleva un tiempo con el mantra de que es muy probable que la producción de petróleo baje un 50% de aquí al 2025. Por ejemplo, en uno de los últimos artículos de su blog nos dice

".. las compañías petroleras descubrieron hace unos años que no quedan yacimientos de petróleo rentables, porque a pesar de estar en precios récord perdían dinero a manos llenas; así pues, desde 2014 están reduciendo drásticamente sus inversiones y por ese motivo la propia Agencia Internacional de la Energía anticipa una caída de la producción de petróleo muy importante y ya imparable, que podría llegar a ser hasta del 50% en 2025 si no reaccionamos. Incluso si hay una fuerte reacción, una caída del 20% parece inevitable. Una caída tan grande de la producción de petróleo augura un auténtico desastre económico. Solo este año, la producción podría caer ya un 10%." [https://crashoil.blogspot.com/2021/04/la-transicion-que-no-fue.html].

También lanzó ese mismo mensaje absolutamente demoledor frente al Senado español el 12 de Abril de 2021, pero creo que sus señorías ya no recordarán nada de esa comparecencia.

¿Cómo demonios vamos a triturar media Extremadura y norte de Portugal con maquinaria pesada para extraer el litio con la mitad del petróleo que ahora nos llega? Ciertamente, aún les queda una oportunidad de salvación a esos maravillosos ecosistemas y a esas economías rurales de bajo impacto que existen ahora allí en cierta armonía con la naturaleza. Pero la salvación de la naturaleza, del futuro de nuestros hijos, pasa por un descalabro total de la economía de mercado global.

Señores y señoras del gobierno, cojan a la gente que trabaja en el sector del automóvil o del carbón y pónganlos a producir todo lo imprescindible que va a dejar de llegarnos de fuera. Pónganlos a electrificar las vías de ferrocarril que aún no lo están (el 37% en España). Pónganlos a trabajar en sus barrios o pueblos para hacerlos resilientes de verdad, para dotarlos de infraestructuras autónomas de bajo impacto ambiental y baja dependencia de insumos externos.

Actualmente la movilidad eléctrica en Europa cubre tan solo entre el 1% y el 6% del total, dependiendo del país. Por tanto, TODA nuestra economía e infraestructuras vitales actuales, todo lo que necesitamos para vivir, depende casi al 100% de la movilidad constante de cosas a base de petróleo.

Aunque solo un 40% de la energía que usamos en España viene del petróleo, el restante 60% depende al 100% de ese 40% de petróleo para poder existir. ¿Cómo vamos a transportar e instalar cientos de mega-molinos eléctricos en la cima de una montaña sin diésel? ¿Cómo vamos a remover una montaña entera para extraer el litio? ¿Cómo vamos a alimentarnos, sin diésel para tractores, o sin pesticidas y fertilizantes derivados de los combustibles fósiles?

Señores y señoras del gobierno,

No gasten el petróleo que nos queda para triturar montañas y extraer litio para que cuatro afortunados puedan seguir desplazándose a placer en sus super-tecnológicos coches eléctricos. Vamos a necesitar ese petróleo para poder arar la tierra.

Señoras y señores del gobierno,

¡Pongan a todos los parados de este país a formarse en agroecología, para que podamos comer algo cuando ya no haya petróleo!



Tuesday, January 12, 2021

¿FRÍO POLAR CON CALENTAMIENTO GLOBAL?

 

España ha empezado el año 2021 convirtiéndose en una gran nevera. La coincidencia de varios factores, principalmente, el choque producido entre la bolsa de aire frío polar que llevaba bloqueado más de una semana y la borrasca "Filomena" que ha entrado por el suroeste.

A mucha gente le parecerá paradójico que podamos tener este frío y nieve en España cuando por otro lado nos dicen que el planeta se calienta sin remedio. Este verano escuchábamos noticias sobre elevadísimas temperaturas de más de 30 grados centígrados en algunas zonas del Ártico y Siberia, pero ahora esto de la España congelada recuerda a la terrible ola de frío ocurrida en 2019 en EEUU, cuando Donald Trump (presidente entonces y saliente ahora) aprovechó el evento para volver a poner en duda la existencia del cambio climático.

Dado que es imposible hallar una explicación con algo de rigor científico en los medios habituales que resuelva tal paradoja, vamos a juntar en este post algunos fragmentos de fuentes fiables para tratar de dar una imagen conjunta y coherente que ayude a disipar nuestras dudas.

Antes de dar las referencias una pequeña reflexión. Todo el mundo habrá notado que las estaciones del año han ido perdiendo su estatus normal. Ahora en verano puede venir frío y en invierno puede venir calor. Olas de frío y calor cuando no toca. También, hemos notado que los fenómenos atmosféricos se han recrudecido, tanto ciclones como anticiclones más intensos y localizados. Una imagen que me viene a la mente: parece como si la energía atmosférica no fluyera bien y tendiera a estancarse formando estos nudos perniciosos. Otra imagen recurrente: como en una montaña rusa, podemos pasar de frío a calor o de calor a frío en cuestión de días (u horas) con variaciones brutales, en ocasiones de más de diez grados, de un día para otro. La energía atmosférica ya no fluye de manera continua y ya lleva unos años circulando cuantizada (a saltos bruscos).

La primera pieza de este rompecabezas la podemos encontrar en [https://crashoil.blogspot.com/2013/05/un-ano-sin-verano.html]:

"... parece que la Corriente de Chorro polar está cambiando. Esta corriente es responsable de mantener un clima templado y relativamente húmedo en Europa, y también tiene otros efectos en los EE.UU. Normalmente esta corriente atmosférica desarrolla unos meandros ondulantes moderados. Sin embargo, los meandros que se están desarrollando son más grandes: se internan mucho más hacia el sur, y su velocidad de fase (a qué velocidad se desplazan estas ondas a lo largo de la corriente de chorro) es mucho menor."



"... Parece que la razón por la que pasa esto es por la disminución del gradiente meridional de temperaturas, es decir, que la diferencia de temperaturas entre el Ecuador y el Polo Norte ha disminuido, fruto del rápido calentamiento de éste último. Hasta ahora el Ecuador era mucho más caliente que el Polo Norte y la corriente de chorro era vigorosa y con meandros pequeños. En la actualidad el Ecuador se ha calentado un poco pero el Polo Norte se ha calentado mucho. Por supuesto el Polo Norte sigue siendo mucho más frío que el Ecuador, pero por menos grados centígrados que antes; como consecuencia, la corriente de chorro se hace más perezosa, con divagaciones amplias y propagándose más lentamente. En ocasiones, incluso, el progreso de las ondas se detiene, y según si estamos en un valle o en una cresta de la ondulación tenemos un influjo continuado y durante días de aire tropical o de aire polar. Eso es lo que estaría causando la situación actual."

Esto por sí solo ya explicaría mucho, pero hay algo más. Se trata de la debilitación de la corriente oceánica en su tramo del Atlántico (AMOC). Esto ocurre porque se están vertiendo a este océano enormes cantidades de agua dulce derretida desde la placa de hielo de Groenlandia. En condiciones normales el agua fría desciende dejando paso a la caliente que viene del Golfo, pero al disminuir la salinidad por el exceso de agua dulce esto se ralentiza.

La corriente oceánica cumple un importantísimo papel en la distribución de energía atmosférica y por ende en el clima. Como explican en [https://www.nature.com/articles/d41586-019-03595-0]:

"... Para entender la dimensión del problema, hay que comprender cómo todo está conectado. Así, el derretimiento de Groenlandia hace que se viertan grandes cantidades de agua dulce en el Atlántico Norte, lo que a su vez influye en la alteración de las corrientes de este océano y los efectos pueden ser catastróficos: un cambio en el Monzón de África occidental que desencadena la sequía en la región africana del Sahel. Además, la desaceleración de las corrientes del Atlántico también podría secar el Amazonas, interrumpir el Monzón de Asia oriental y hacer que el calor se acumulase en el océano Austral, lo que podría acelerar la pérdida de hielo antártico ..."


[Imagen extraída de https://www.nature.com/articles/d41586-019-03595-0]


"... Un debilitamiento a largo plazo del AMOC debería conducir a un enfriamiento en el Atlántico Norte. Tal enfriamiento regional en medio del calentamiento global ha sido pronosticado por los modelos climáticos durante mucho tiempo. Y de hecho, la evaluación de los datos sobre las temperaturas de la superficie del mar muestra que el Atlántico Norte es la única región del mundo que ha escapado al calentamiento global e incluso se ha enfriado desde el siglo XIX (véase el gráfico). Además, se puede observar un calentamiento particularmente fuerte frente a la costa norteamericana, que según las simulaciones de los modelos forma parte de la "huella" característica de un debilitamiento de la circulación de la Corriente del Golfo."



[Figura extraída de https://www.climaterra.org/post/confirman-el-debilitamiento-de-la-circulaci%C3%B3n-de-la-corriente-del-golfo-amoc]


"... Estos cambios en la corriente también afectan a Europa, porque la mancha fría del Atlántico también influye en el clima. Suena paradójico cuando se piensa en el escenario de heladas del éxito de taquilla de Hollywood El día después de mañana: pero los investigadores británicos encontraron [https://iopscience.iop.org/article/10.1088/1748-9326/11/7/074004] que en verano a la corriente de chorro en la atmósfera le gusta tomar una ruta alrededor del lado sur de la mancha fría. Esto entonces trae vientos cálidos del suroeste a Europa, lo que lleva a olas de calor allí, como en el verano de 2015. Otro estudio [https://link.springer.com/article/10.1007/s00382-015-2540-2] encontró una disminución de las precipitaciones de verano en el norte de Europa y tormentas de invierno más fuertes."

En este estudio se habla de un debilitamiento del 45% para finales de siglo. Esto significa que el debilitamiento experimentado hasta ahora debe ser leve (quizás de menos del 5%), pero pese a ello los efectos ya se están notando fuertes según el estudio.

Pues eso, concluyendo, creo que la pérdida de fuerza de la Corriente de Chorro polar y de la corriente oceánica AMOC explican muy bien por qué se estancan a destiempo las bolsas de aire frío o caliente. Después de estas explicaciones (ver última figura) queda descartado también el ridículo panorama descrito en la película El día después de mañana, en donde se postula la llegada de una glaciación debida a la parada de la AMOC.

Aunque tengamos eventos aislados de frío severo (o calor) en Europa y noreste de América, la media de temperatura global planetaria va a seguir aumentando. Los cubitos de hielo del vaso acabarán derretidos. Como curiosidad científica, en el caso del hielo del cubata, la temperatura del vaso permanece constante y fresquita mientras quede algo de hielo y sube bruscamente al desaparecer éste. Otro mal presagio para nuestro sistema climático.

Wednesday, September 23, 2020

CARTA A REVOPROSPER

(Imagen de Casdeiro)
 

El siguiente texto fue mi respuesta a un artículo publicado en www.revoprosper.org por Neus Casajuana (https://www.revoprosper.org/2020/09/19/urge-descarbonizar-a-marchas-forzadas/). En primer lugar quiero decir que los contenidos y propósitos de esa web son de mi agrado y aplaudo su trabajo. Se habla de decrecimiento y cenit del petróleo de forma explícita, eso está bien. Lo que no me gusta tanto es que percibo un esfuerzo excesivo, y bienintencionado sin duda, por divulgar todo aquello que tenga que ver con la posibilidad, en mi opinión poco realista, de esquivar el colapso.

En el artículo se aplaude la propuesta de Ursula von der Leyen de reducir para 2030 las emisiones de gases de efecto invernadero un 55% respecto a 1990 en la UE. Para mí esa propuesta, además de ser un brindis al sol, se queda corta en relación a las necesidades reales de decrecimiento que tenemos por delante para enfrentar la crisis climática y ecológica.

Se dice también que la solución pasa por exigir a nuestros gobiernos que se apliquen políticas del estilo de las "Cuotas negociables de energía" (TEQs acrónimo en inglés) o los "Impuestos al carbono y dividendos" (Fee and Dividend en inglés). A mí todo eso me lleva a eco-incógnita.

Es sabido que el ahorro y la eficiencia no funcionan sin racionamiento de la energía: como la energía añade valor a las cosas, permite ganar dinero, entonces, sin racionamiento, en una economía donde el objetivo es ganar el máximo dinero, el ahorro y la eficiencia de unos lleva a que quede una energía libre que será aprovechada por otros rápidamente para ganar dinero.

Pero estas medidas, aunque proponen un mecanismo de racionamiento, permiten la compra-venta de los derechos sobre el uso del carbono. Pretenden que el capitalismo y el libre mercado, y la libertad de hacer el uso que se quiera de la energía (fabricando estupideces), pueden continuar sin problemas en un contexto regulado de energía global menguante.

Si permitimos que el objetivo de la economía siga siendo la maximización de beneficios, cuando la energía disponible es cada vez menor, estos beneficios acabarán obteniéndose a base de más degradación ecosistémica y más incremento de la pobreza social. Así, se conseguirá con estas medidas, que los ricos puedan consumir más barato lo que los pobres ya no puedan permitirse, incrementándose las desigualdades en contra del pretendido carácter social. Y si suprimimos lo social del eco-socialismo, podemos acabar en eco-fascismo.

 

*****************

 

Neus, me gustaría hacer notar que incluso la propuesta de Ursula von der Leyen puede que se quede bastante corta. Eso es “solo” una reducción de emisiones del 8% anual. Al menos a nivel de emisiones globales necesitamos unas tasas de reducción mayores.

Según lo explicado en un artículo de Timothy Lenton de 2019 (https://www.nature.com/articles/d41586-019-03595-0), si queremos tener al menos un 50% de posibilidades de no superar los 1.5 grados cent. por encima de niveles preindustriales, sólo podemos emitir 500 Gt de CO2 adicionales (el budget de CO2 lo llaman). Pero teniendo en cuenta que las emisiones del Permafrost se llevarían por delante 100 Gt de ese budget y la degradación del Amazonas y bosques boreales otras 90 Gt y 110 Gt respectivamente, solo nos quedarían 200 Gt disponibles para emitir.

Para poder cumplir con este draconiano presupuesto, como actualmente quemamos cerca de 40 Gt en un año, tendríamos que decrecer en emisiones de CO2 a un ritmo del 17% anual durante 20 años, para llegar a emisiones nulas sin pasarnos de esas 200 Gt. Así emitiríamos 190 Gt en total. Esto es la suma de 20 numericos 33.2+27.6+22.9+…+2.9+2.4+2+1.7+1.4+1.2+1 = 190 (cada sumando es la cantidad emitida en cada uno de los 20 años, que se va reduciendo en un 17% cada año). Pero 17% es más del doble de lo que Ursula propone.

No obstante, lo que decía el informe del IPCC de 2018 respecto al budget disponible de CO2 para no superar los 1.5 grados cent., es que debíamos alcanzar emisiones cero alrededor del 2055. Esto supone una reducción anual del 10%, partiendo de las 40 Gt en 2020. Pero, lamentablemente, este escenario de reducción incumple el budget de 200 Gt al que se alude en el artículo de Lenton, ya que la suma de los 35 valores correspondientes a los 35 años de reducción asciende a 350 Gt.

Como podemos comprobar, no es fácil dilucidar cuánto necesitamos decrecer para evitar entrar en escenarios catastróficos del calentamiento global (2 grados cent. por encima de niveles preindustriales). Eso es así, porque las distintas predicciones se basan en diferentes modelos matemáticos, cada uno de ellos asumiendo unas simplificaciones diferentes.

Lamentablemente, es más fácil saber lo que sí podemos decrecer que saber lo que debemos decrecer. Y lo que vamos a decrecer está completamente determinado por la situación de declive de la industria petrolífera. No es un declive motivado por la buena conciencia planetaria y determinación de nuestros políticos y poderes fácticos, es un declive impuesto por los límites biofísicos que ya han sido extralimitados.

El 81% de toda la energía que consume nuestra megamáquina viene de los combustibles fósiles. El 32% de toda la energía que consume nuestra megamáquina viene del petróleo. Esto no es caprichoso, y se debe a que la densidad energética y versatilidad del petróleo es muy superior al resto de fuentes de energía. Pero cada vez es más costoso extraer lo que queda de combustibles fósiles (la mitad aprox.) y la energía neta que se obtiene de ellos ya es cada año menor. Esto es la llegada del peak oil.

Según conclusiones del informe de la Agencia Internacional de la Energía de 2018 (analizado por Antonio Turiel en https://crashoil.blogspot.com/2020/04/la-tormenta-negra.html), si la producción de la ruinosa y depredadora industria del fracking se multiplica por tres, se pronostica una caída del sector petrolero de tan solo el 13% para 2025. Esto es una tasa de decrecimiento anual del 2.5% aprox. Pero si el fracking se multiplica por cero (y es lo más probable a juzgar por los datos https://crashoil.blogspot.com/2020/09/nadie-al-timon.html), la caída será del 40% para 2025. Esto ya es una tasa de decrecimiento del 10% anual aprox. Podemos asumir que la cantidad de emisiones de CO2 es exactamente proporcional a la cantidad de petróleo consumido, ya que si baja la cantidad de petróleo disponible, todo el resto de actividad que también genera emisiones bajará en una proporción similar debido a su dependencia del petróleo, porque es el petróleo la sangre que mueve nuestra megamáquina de producción y consumo.

Como podemos ver, no es seguro que el peak oil, aun devastando a la economía mundial, nos salve del calentamiento excesivo. Tan solo asegura un decrecimiento del 10%, lo que estaría de acuerdo con el presupuesto marcado por el IPCC, pero quedaría por debajo de lo exigido según el budget de las 200 Gt del artículo de Lenton.

Conviene por último hacer notar que administraciones y corporaciones, apelando al Green New Deal, al desarrollo sostenible, la digitalización, la des-materialización, etc, nos quieren hacer creer que podemos continuar enganchados a un montón de estupideces innecesarias sin dañar al planeta, pero eso es mentira: no se puede fabricar lo que consumimos hoy en día sin usar cantidades ingentes de energía fósil y recursos no renovables y sin seguir dañando los ya de por sí moribundos ecosistemas planetarios. Y no se puede llenar el planeta de coches eléctricos, paneles solares, baterías y molinillos sin usar cantidades ingentes de energía fósil y recursos no renovables y sin seguir dañando los ya de por sí moribundos ecosistemas planetarios. Todo eso es Greenwashing. Cortina de humo. Siempre se habla en los medios mainstream de que el objetivo es reducir emisiones dando a entender que esto se puede hacer sin decrecimiento económico, sin descenso del PIB. El enemigo siempre son las emisiones de CO2 y no nuestra manía de querer tener repletas las estanterías de los supermercados o los tanques de las gasolineras. Se vende que el capitalismo tiene arreglo, que sólo es cuestión de voluntad política y no es cierto.

El capitalismo por definición vive del flujo del capital y de su reproducción. El dinero se ha de mover y al hacerlo crece. Pero al hacer circular el dinero siempre hay un gasto energético, y el 81% de ese gasto es de origen fósil. El capitalismo no tiene arreglo, y además está muriéndose. Pero lo triste es que ni siquiera vamos a poder dar una alternativa eco-social a este sistema depredador. Aún no. Aún tenemos que sufrir la siguiente parada del “tren de la bruja” colapsista: el eco-fascismo.

Sí, los super ricos llevan tiempo preparándose para esto. Saben que a los pobres del tercer mundo no les va a hacer gracia enterarse de que ya no va a haber petróleo para que ellos puedan crecer, después de siglos esclavizados, habiendo creído que algún día el mágico efecto goteo del capitalismo les irrigaría lo suficiente. Saben que a los pobres del tercer mundo no les va a hacer gracia enterarse de que las élites del primer mundo les quiere dejar morir (literalmente) ante la debacle del calentamiento global y del resto de crisis globales, principalmente provocadas por los desmanes primer-mundistas. Saben que los pobres del mundo enfurecidos pueden aplastarlos y se han preparado para evitarlo y poder proseguir con su opulento estilo de vida a costa de quedarse para ellos solitos todo el menguante pastel fósil.

Se aproximan tiempos muy difíciles, sobre todo para los desarrapados del tercer mundo. Pero en el primer mundo la gente de a pie vamos a tener que escoger entre (a) entender que no podemos seguir con nuestro estilo de vida opulento y aceptar el camino de la frugalidad, o (b) creernos los "cantos de sirena digitales” de la manipulación corporativa y acabar poniendo en bandeja de plata el poder político en manos de las élites eco-fascistas. En mi humilde opinión, la ignorancia generalizada y embriaguez a la que estamos sometidos junto con nuestra adicción a lo accesorio, harán que escojamos la segunda opción. Ojalá me equivoque.

Wednesday, September 16, 2020

¿NOS SALVARÁ EL PEAK OIL DEL CALENTAMIENTO GLOBAL?

Para entender lo pertinente de la pregunta, antes conviene una introducción para profanos. Después de la introducción pasaremos a aventurar una respuesta basada en algunas referencias importantes.

** Introducción **

La pregunta lleva implícita la afirmación de que los humanos ya no pueden revertir de manera voluntaria, consciente y ordenada el mecanismo que ha hecho entrar a la biosfera en colapso, y que tan solo podemos apelar al declive impuesto por los límites biofísicos a nuestra civilización como factor mitigador. La megamáquina va sin timón y acelerando. La posibilidad de algún control humano hubiera requerido décadas de concienciación, cambio de hábitos y construcción de una economía alternativa frugal, al estilo Ted Trainer, que si a caso se ha llegado a dar, ha sido, tristemente, a nivel anecdótico y claramente insuficiente para evitar la siguiente parada del "tren de la bruja" colapsista, esto es, el afianzamiento del ecofascismo.

Cada vez más, está tomando fuerza la certeza de que ya hemos pasado (probablemente en 2018) el pico de producción del petróleo en todas sus variantes (convencional y no convencional) (https://crashoil.blogspot.com/2020/08/por-que-no-hace-falta-preguntar-cuando.html). El resto de combustibles fósiles y el uranio también están a las puertas de cruzar, o ya lo han hecho, su pico de producción. Esto es, ya hemos sobrepasado el máximo de la curva de Hubbert y nuestro sueldo energético ya se está reduciendo un poquito más cada año.

El 81% de toda la energía que consume nuestra megamáquina viene de los combustibles fósiles. El 32% de toda la energía que consume nuestra megamáquina viene del petróleo. Esto no es caprichoso, y se debe a que la densidad energética y versatilidad del petróleo es muy superior al resto de fuentes de energía. Pero cada vez es más costoso extraer lo que queda de combustibles fósiles (la mitad aprox.) y la energía neta que se obtiene de ellos ya es cada año menor.

Hoy en día se sigue incentivando el gasto energético al que nos acostumbró la disponibilidad de petróleo fácil. Se gana dinero quemando la energía necesaria para extraer materiales, para fabricar cualquier cosa absurda o para realizar cualquier servicio inútil. Reciclar basura y reforestar bosques quemados hacen ganar dinero aunque cueste energía, hacen crecer el PIB. Por eso conviene tirar mucha mierda a los contenedores y por eso interesa mover lo de la biomasa. Sin embargo, destruir ecosistemas, socavar nuestro sustento vital y calentar el planeta con nuestra actividad, eso no computa negativamente en el PIB. Esto es así porque se deja que el mercado se autorregule a base de intereses personales compitiendo. Pero esa mano invisible de Adam Smith necesita dos cosas para funcionar: diversidad de competencia y crecimiento. Y ambas se están viniendo a bajo debido al declive fósil.

Los países desarrollados han podido seguir hasta ahora con su consumo energético habitual, a pesar de la brecha abierta por el peak oil, gracias a la emisión sin límite de deuda, pero este endeudamiento no ha podido evitar, a pesar de su pretendido carácter social, la pérdida de capacidad de consumo de la gente de a pie del primer mundo, que está haciendo que caigan las empresas "prescindibles" y sean absorbidas por las "imprescindibles", esto es, la pérdida de competitividad, afianzamiento del monopolio e incremento de la capacidad de manipulación y coacción de masas. Primera pieza del ecofascismo.

A los países productores y a los países con poder militar, hasta ahora, les ha interesado mantenerse bajo las reglas del juego del mercado global, lo que ha permitido que los países ricos sin petróleo o sin suficiente poderío militar hayan podido seguir recibiendo puntualmente su cuota de oro líquido.

Europa hasta ahora ha podido seguir, a pesar de las crisis, creciendo en su consumo de energía a base de amplificar su deuda y deslocalizar la producción a Asia, que sí ha experimentado un gran aumento de su demanda directa de combustibles fósiles por este motivo.

Estados Unidos ha podido seguir, a pesar de las crisis, incrementando su consumo de energía a base de su ruinosa industria del fracking, financiada también gracias a la posibilidad de incrementar deuda, y deslocalizando también parte de la producción a Asia.

Los billones de deuda, inyectados desde bancos centrales y puestos al servicio de los que controlan el cotarro de la producción de energía, han alimentado una burbuja que ha llegado a un punto insostenible. La amenaza del estallido de esta burbuja ha motivado grandes movimientos proteccionistas por parte de los estados que amenaza con romper el tablero de juego del mercado global y pasar al "sálvese quien pueda". A partir de ahora sólo tendrá petróleo quien pueda producirlo o quien pueda obligar por la fuerza a que se lo produzcan. Segunda pieza del ecofascismo.

Pero, ¿de dónde viene el "eco" del eco-fascismo? Ya casi todo el mundo reconoce que la obstinación en no contabilizar los costes medioambientales de nuestra depredación, y esa necesidad vital de crecimiento continuo en un planeta finito, ha conducido al calentamiento global y a la pérdida de servicios ecosistémicos vitales para nuestra propia economía y supervivencia. En los países de oriente próximo, la debacle climática y la pérdida económica derivada de la disminución en sus exportaciones de petróleo, ha conducido a guerras civiles y a desplazamientos humanos masivos hacia Europa. Pero la élite europea "fascista" entiende que ese efecto colateral del problema "eco" y del peak oil se puede subsanar dejando que se muera una gran parte de la población del planeta, esto es, darwinismo social. Entienden que tenemos un problema de límites al crecimiento de "toda" la población, y han llegado a la conclusión de que, para que una pequeña fracción de la población (ellos) pueda seguir quemando la energía que requieren sus estándares de vida, es preciso que la mayor parte de la población mundial (nosotros) dejemos de existir. Bueno, no quieren que todos los pobres nos muramos, algunos serán necesarios como esclavos en su nuevo mundo. Tercera y última pieza del ecofascismo.

Pero, un momento, ¿no será que estamos quemando menos energía fósil gracias a los acuerdos de París, las COP, el green new deal, el desarrollo sostenible, la digitalización y la des-materialización? No. Todo eso es una cortina de humo, o una puta mentira hablando en plata. Después de décadas y montones de acuerdos por el clima, las renovables siguen siendo una despreciable fracción del pastel energético. Su crecimiento sólo se explica porque TODO ha crecido. Las renovables sólo han existido porque han permitido ganar dinero a alguien. Y hasta la pobre Greta Thunberg está metida en el ajo (https://www.felixmoreno.com/es/noticias/38_40_un_cuento_de_sper_ricos_ii_realidad.html).

Un ejemplo paradigmático de lo que digo fue documentado por Antonio Turiel cuando asistió a la COP25 de 2019 en Madrid (https://crashoil.blogspot.com/2019/12/escondida-y-la-vista-de-todos.html). Ahí se vio cómo Coca-Cola o Lanjarón, desde sus stands en la cumbre climática, incitaban al consumo de sus productos alegando que, si sus envases provenían del reciclado, o si los reciclábamos después de usarlos, todo saldría bien. Sobre todo les iría bien a sus incrementos patrimoniales. Greenwashing.

Nos quieren hacer creer que podemos continuar enganchados a un montón de estupideces innecesarias sin dañar al planeta, pero eso es mentira: no se puede fabricar lo que consumimos hoy en día sin usar cantidades ingentes de energía fósil y recursos no renovables y sin seguir dañando los ya de por sí moribundos ecosistemas planetarios. Y no se puede llenar el planeta de paneles solares, baterías y molinillos sin usar cantidades ingentes de energía fósil y recursos no renovables y sin seguir dañando los ya de por sí moribundos ecosistemas planetarios.

Otro ejemplo, lo del diésel: nos mintieron con eso de que iban a eliminar el coche diésel para arreglar lo del clima y por el bien del planeta. En realidad, el tema es que el diésel solo se puede producir de manera rentable a partir del crudo convencional (más versátil que los no convencionales), y éste ¡ya tuvo su pico en 2005! Para hacer diésel, no sirven ni el shale oil, que es demasiado ligero, ni las arenas asfálticas por ser demasiado pesadas, pero ambas sí sirven para incrementar el montante de producción petrolera y que parezca que no hemos pasado el pico.

Pero claro, admitir la llegada del peak oil lleva implícita la renuncia al mantra del crecimiento infinito, ergo, adiós al "american way of life", adiós a eso que mantiene a la masa adormecida y sumisa, adiós al mito de que en el libre mercado todo el mundo nace con las mismas oportunidades de crecer, o que, como el crecimiento es infinito, solo es cuestión de tiempo que por efecto foteo al final te llegue la riqueza. Así es como han mantenido a la masa en el tercer mundo controlada, pero pronto esos pobres se darán cuenta de que no pueden crecer porque para ellos ya no habrá combustible, pronto se darán cuenta de que además quieren dejarlos morir. La élite ecofascista quiere estar preparada antes de que esa masa despierte y los aplaste. Yo también estaría acojonado.

** Respuesta **

Para responder a la pregunta que da título a este post, vamos a hacer uso de un modelo climático muy sencillo y por eso didáctico. Se trata de un trabajo de 2011 a cargo de James Hansen, el climatólogo jefe de la NASA, que fue muy bien analizado por Ferrán Puig Vilar en su blog (https://ustednoselocree.com/2011/05/20/que-es-lo-que-realmente-habria-que-hacer/). Digo que el modelo climático que usan es sencillo porque los lazos de retroalimentación lentos del sistema climático no han sido tenidos en cuenta. Entre estos lazos están la desintegración de grandes masas de hielo o las emisiones de CO2 y metano por calentamiento del permafrost o del lecho oceánico. El modelo no tiene en cuenta esos fenómenos porque por aquel entonces no se entendía bien cómo integrar eso y en cualquier caso se observaba una evolución lenta de los mismos que llevaba a pensar en efectos a largo plazo. Por otro lado, el mensaje que se desprende del trabajo, la urgencia de actuar ya, solo podría haberse visto reforzado por la inclusión de esos lazos que habrían empeorado las previsiones del modelo. Pero todo esto fue hace una década.

Las conclusiones de ese estudio se resumen en tres escenarios (recordemos que ahora estamos en 2020 y que el trabajo es de 2011):  

(1) Si en 2013 se empiezan a reducir las emisiones de CO2 al ritmo del 6% anual y además se retiran 100 giga toneladas de CO2 vía reforestación durante el período 2031-2080, prácticamente todo lo talado en la era industrial, se podría restaurar la concentración segura de CO2 de 350 ppm alrededor de finales del siglo XXI. Y estaríamos por encima de 1.5 grados cent. respecto a temperaturas preindustriales tan solo 50 años. Eso está bien, porque en menos de un siglo no hay tiempo, en teoría, para que se descongele masivamente la Antártida y Groenlandia mientras no superemos los 2 grados cent. Eso es crucial, porque si damos lugar a que se pierdan esas masas de hielo, ya no habrá vuelta atrás, aunque dejemos de emitir y recapturemos CO2 en el futuro, nos iremos a condiciones del Plioceno primero (más de 2 grados cent., hace 2-5 millones de años) y luego al Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno (más de 5 grados cent., hace 55 millones de años).

(2) Si ese programa de reducción de emisiones (6% anual) no se inicia en 2013 sino que se pospone hasta 2020, aún realizándose la recaptura en 2031-2080, tardarán en recuperarse las 350 ppm de CO2 unos 100 años, manteniéndonos por encima de 1.5 grados cent. todo ese tiempo. Eso ya empieza a ser un lapso peligroso para el tema de la fundición de la Antártida y Groenlandia. Los autores descartaban este escenario por demasiado peligroso.

(3) Si el programa de reducción de emisiones se pospone hasta el 2030, la concentración segura de CO2 no se alcanza hasta el año 2500, aún realizándose la recaptura en 2031-2080. Demasiado tiempo con calor, más de cuatro siglos. Antártida y Groenlandia se fundirían. Este escenario es mucho peor que el del punto (2) que quedaba descartado.

¿Qué ha ocurrido hasta 2020? Se ha hecho caso omiso de todo esto y se ha crecido todo lo que se ha podido hasta que no se ha podido más. Ahora ya en 2020 parece que empezamos a decrecer, obligados por la crisis del cenit de la producción fósil que se ha visto acelerada por la debacle de la pandemia Covid-19. Y ésta última es producto de nuestra superpoblación, super-conectividad y degradación ambiental generados por nuestra depredación y desarrollo fósil, que se ha llevado por delante a la mejor vacuna que teníamos frente a las zoonosis: la biodiversidad de la Naturaleza.

Pero, ¿cuánto necesitaríamos decrecer para evitar estar por encima del grado y medio más de 100 años y así evitar la deriva al Plioceno? Es decir, ¿podríamos volver al escenario (1) a base de incrementar ese 6% de decrecimiento anual un poquito? Vamos a hacer un ejercicio de simplificación grande del problema para dar una respuesta sencilla. La tasa del 6% tomada desde el 2013 supone llegar a emisiones cero aproximadamente en 2088. Entonces, si queremos ahora en 2020 llegar a emisiones cero en ese año necesitaríamos decrecer casi al 7% anual. Recordemos que si tan solo decrecemos al 6% anual desde 2020 y recapturamos las 100 GtC nos vamos al escenario (2) que los autores del estudio descartaban.

Y por fin, respondiendo a la pregunta del título del post, ¿cuánto vamos a decrecer con la ayuda del peak oil y no de nuestro sentido común? ¿Será suficiente? Aquí vamos a aceptar la simplificación de que la cantidad de emisiones de CO2 es exactamente proporcional a la cantidad de petróleo consumido, es decir, que si baja la cantidad de petróleo disponible, todo el resto de actividad que también genera emisiones bajará en una proporción similar debido a su dependencia del petróleo.

Vamos a dar respuesta destacando tres fuentes que hablan de la tasa de reducción en la producción y consumo de petróleo y tomaremos esto como referencias de la posible tasa de decrecimiento a la que podemos aspirar.

(a) Basado en los cálculos realizados en 2012 por Dennis Meadows (uno de los autores del famoso informe Limits to Growth), Manuel Casal Lodeiro augura que en 15 años desde 2015 sólo quedaría el 15% del petróleo (http://casdeiro.info/textos/2013/11/22/15-15-en-quince-anos-solo-nos-quedara-el-15-del-petroleo/). Es decir, para el 2030 sólo quedará el 15%. Para llegar a eso empezando a decrecer desde el 2020 necesitamos una tasa de decrecimiento del 17% anual. No está mal, si Meadows y Manuel tuvieran razón podríamos salvarnos de lo peor, a pesar de lo espeluznante de estas cifras para la economía mundial.

(b) En un informe, Rodrigo Villamizar, ex-consejero jefe de estrategia del Departamento de Energía de EEUU (analizado por Nafeez Ahmed en https://www.vice.com/en_in/article/3aze8j/the-end-of-the-oil-age-is-upon-us), pronostica con uno de sus modelos en 2019 una reducción del 31% para 2050 y del 60% para el 2100. Esto supone una tasa de decrecimiento de tan solo un 1.2% anual. Poquito. Villamizar destaca en sus conclusiones que esta tasa, aunque desastrosa para la economía mundial, sería insuficiente para evitar permanecer por debajo de los 2 grados cent. de aumento de temperatura marcado como límite por los acuerdos de París. Alguien que fue consultor económico senior del Banco Mundial y ministro de energía de Colombia, alguien del mainstream, nos alerta de manera no directa de que para cumplir con los objetivos de París habría que sufrir un grave decrecimiento económico aún mayor que ese 1.2% anual. La palabra decrecimiento no se usa en el artículo por ser tabú.

(c) Según conclusiones del informe de la Agencia Internacional de la Energía de 2018 (analizado por Antonio Turiel en https://crashoil.blogspot.com/2020/04/la-tormenta-negra.html), si la producción del fracking se multiplica por tres, se pronostica una caída del sector petrolero del 13% para 2025. Esto es una tasa de decrecimiento anual del 2.5% aprox. Pero si el fracking se multiplica por cero (y es lo más probable a juzgar por los datos https://crashoil.blogspot.com/2020/09/nadie-al-timon.html), la caída será del 40% para 2025. Esto ya es una tasa de decrecimiento del 10% anual aprox. Esto sí es más del 7% que hemos calculado como necesario para entrar en el escenario (1) de Hansen.

** Conclusión **

Según el modelo "optimista" de Hansen, necesitamos desde 2020 una caída del 7% anual para entrar en el escenario de evitar ir al Plioceno. No se evitarán muchos males ya, pero aún se podría evitar lo peor. Arriesgando mucho podríamos permitirnos decrecimientos no menores del 6% anual. Para entrar en este rango 6-10 tenemos que confiar en que efectivamente el fracking se vaya al carajo. También tenemos que rezar para que el modelo de Villamizar se haya quedado corto. Quizás él supuso que el fracking no iba a quebrar. Además, debemos confiar en que las élites ecofascistas tengan a bien eso de la recaptura del CO2, sin hacer mucho caso a la geoingeniería, patrocinada por Bill Gates el filántropo, y más bien a base de reforestar. Debemos contar también con que en los próximos 100 años, esos tiranos llamados a esclavizarnos, no nos obliguen, para mantener su opulento nivel de vida, a quemar demasiado del menguante pastel fósil y a seguir degradando el planeta a ritmos prohibitivos. Damos por sentado que la propia falta de petróleo pondrá límite natural a eso, pero no es seguro.

Quizás, aunque ya no podamos evitar las guerras, las enfermedades y la muerte, permitida y deseada por algunas élites, de miles de millones de personas, aún se pueda evitar el peor desenlace del calentamiento global para las generaciones futuras de humanos. Pero eso solo será así si el caos reinante en las mentes de esas élites acaba por azar dejando que así sea. Puede que antes de sucumbir ellos también al proceso de declives energético y de complejidad irremisible e imparable en el que hemos entrado, consigan por pura casualidad evitar que entremos en el Plioceno. Eso haría posible que las comunidades permacultoras posteriores al ecofascismo tuvieran una oportunidad de seguir cultivando el espíritu humano algunos cientos de miles de años más. En cualquier caso, al Cosmos todo esto se la trae al pairo, aunque a algunos de los que tenemos hijos ahora nos importe como lo que más.

Tuesday, December 17, 2019

HUELLA DE CARBONO


Uno de los motivos que dificultan la percepción de la envergadura de la crisis energético-climática, además de su carácter sistémico, es el tema de las cifras, su representación y la interpretación de las tendencias. Todo este tema numérico se presta mucho a la manipulación, y tendemos a dejar que el árbol nos haga perder la visión del bosque.

Se dice que la cantidad de CO2 emitido por el ser humano desde el comienzo de la era industrial asciende a 360 mil millones de toneladas. Eso lo leí en la Wikipedia, pero en otra fuente hablaban de en torno a 350 mil millones. Por un lado, parece que esos 10 mil millones de toneladas de diferencia suponga una cantidad digna de enfrascarse en encarnizadas polémicas acerca de si hemos sido más o menos malos con el planeta. Pero creo que lo importante en este caso es entender la escala aproximada del dato, y, sobre todo, poder ubicar ese dato en su contexto sistémico, es decir, no dejar que el árbol nos haga perder la visión del bosque.

Cuando uno hace una búsqueda en google a cerca de un dato concreto sobre el cambio climático encuentra multitud de entradas. Primero aparecen las publicadas por medios con más poder y, por ende, más interés de manipulación, pero al final, el orden aproximado de las cifras no se puede ocultar. Y tampoco se puede evitar que alguien con sentido común y suficiente paciencia ponga las piezas del puzle en su sitio, por muy desordenadas que estén, y sea capaz de acabar visualizando ... el BOSQUE.

Cualquiera con un mínimo de conocimiento entiende que gran parte del CO2 que emitimos es absorbido anualmente por el planeta. Se tiende a pensar en la posibilidad de poder compensar nuestras emisiones a base de plantar árboles, pero ... ¿es esto posible? A groso modo, el 55% de nuestras emisiones de CO2 son absorbidas. ¡Qué bien! ¡Además hay estudios que dicen que esa capacidad se ha incrementado en los últimos años! ¡Estamos salvados! ¡Podemos seguir con nuestro estilo de vida consumista, que nuestro planeta super resiliente puede con todo! Pero el dato importante es que el 45% restante que no se absorbe se acumula en la atmósfera, provocando el exceso de efecto invernadero.

Bien, podemos separar ese 55% de CO2 absorbido, en un 20% que se debe a la masa forestal, y en un 35% que se absorbe en los océanos. La explotación y degradación de los océanos, debida en gran medida a la acidificación causada por esa acumulación excesiva de CO2, unido al aumento de temperatura del agua marina, están mermando su capacidad de absorción. Es la riqueza y diversidad ecológica de los océanos lo que permite absorber CO2, y, aunque el crecimiento puntual desmedido de un alga debido a la falta de competidores en ciertos nichos, pueda provocar un aumento momentáneo de la absorción, al final, la falta de diversidad provocará una disminución de la absorción global.

Luego, como los árboles que hay actualmente sólo consiguen absorber el 20% del CO2 emitido, para pretender absorber a base de plantar árboles ese 45% de emisiones que van a la atmósfera, tendríamos que triplicar como mínimo la cantidad de árboles que hay ahora. Podemos plantar árboles, sí, pero ni siquiera conseguiríamos compensar el ritmo de deforestación actual. O sea que, si conseguimos que ese 20% no baje demasiado, ya vamos bien.

Un español medio emite unas 5 toneladas de CO2 anuales a la atmósfera, luego, para compensar el 45% de sus emisiones que no son absorbidas (2.3 toneladas), y suponiendo, por decir algo, que un árbol fija alrededor de media tonelada de CO2 en toda su vida, ese español tendría que plantar al menos 4 árboles al año. Además, teniendo en cuenta que se pierden unos 15 mil millones de árboles al año y que habitamos el planeta unos 7 mil millones de personas, deberíamos plantar 2 árboles más, para compensar también la deforestación. Es decir, 6 árboles al año en total. Dicho así no parece tan difícil, pero si pensamos en una familia de 4 miembros ya nos salen 24 árboles ... se complica la cosa. Tendremos que pensar en vías complementarias a ésta, si pretendemos reducir nuestra huella.

¿Y cuánto conseguimos reducir la huella de carbono si conseguimos ir en metro o en bici al trabajo de manera permanente? En mi caso, hice el cálculo y resultan 534 kilos de CO2 al año. Eso es en torno a un 10% de mi huella anual media de 5 toneladas como español. No está mal. Pero, teniendo en cuenta que el sector transporte supone alrededor del 14% de las emisiones totales, eso nos deja un 4% restante que lo podemos atribuir sobre todo, y suponiendo que no viajemos mucho, al transporte de las mercancías que consumimos, y que mayormente no son de origen local. El 4% de 5 toneladas son 200 kilos. Como dato curioso, hace poco escuché que el consumo en España de 2 aguacates a la semana procedentes de Sudamérica, supone una huella de 41 kilos al año de CO2. ¡No nos resultará difícil recomponer nuestra lista de productos semanales importados hasta llegar a los 200 kilos!

Bueno, ya tenemos claro de dónde salen 734 de los 5000 kilos de mi huella anual, pero, ¿qué pasa con los 4266 restantes?

Bien, si observamos la distribución de las emisiones por sectores, vemos que además de transporte, la parte más importante corresponde a electricidad y calor, industria y agricultura y cambios de usos del suelo.

Por un lado, las demandas energéticas de la calefacción y agua caliente duplican a las correspondientes al resto de consumos energéticos del hogar español. Se nos dice que nos pasemos a los leds, y aunque sean caros, y obviando la huella ecológica detrás de la economía de escala extractiva necesaria para su fabricación, podríamos hacerlo. Pero, teniendo en cuenta que ello supondría un ahorro de hasta el 80% en iluminación, y que la iluminación sólo corresponde a un 4.1% del total del consumo energético, vemos que el paso a leds nos hace bajar tan sólo un 3.3% nuestro consumo total. Eso equivale a 50 días al año sin usar agua caliente (factible en verano) o a tan sólo 10 días sin poner la calefacción durante el invierno (para este cálculo se ha descontado de manera aproximada los días que nos ausentamos del hogar).
Por otro lado, sabemos que las emisiones del uso del suelo y de la agricultura son debidas a actividad de la industria agroalimentaria y su explotación ambiental y animal. Y es notable la alta dependencia que este sector tiene de los combustibles fósiles a todos los niveles: fertilizantes, funcionamiento de maquinaria, envasado, transporte, etc.

Con todo, vemos que, si además de no coger coche para ir a trabajar e intentar consumir producto local, reducimos el uso de gas para la calefacción y agua caliente y reducimos el consumo de carne, obtendremos una disminución muy importante de esas 2.3 toneladas de CO2 que emitimos cada español al año y el planeta no puede absorber. El problema es que, tanto sustituir la calefacción y agua caliente a gas por otro sistema con menos huella, como sustituir la carne por vegetales de producción local, es muy caro y sólo al alcance de pocas economías.

Volvamos al tema de la mala interpretación de datos cuando se sacan de contexto, por ejemplo, ¿qué pasa si a uno le cae en las manos un gráfico de las emisiones de CO2 anuales de los países de la zona mediterránea? Pero, ¡si es maravilloso! ¡estamos bajando mucho!

Esta bajada no es producto de políticas ecosocialistas de nuestros gobiernos. Viene de la crisis de la burbuja hipotecaria de 2009. Esto ocurrió porque el sistema crecentista, en un escenario que ya pone límites al crecimiento, deviene por necesidad en un incremento de la polarización del reparto de la riqueza: esto es, sobreacumulación por parte de unos pocos que sólo saben crecer y disminución de la capacidad de consumo por parte de la mayoría que no tiene más remedio que decrecer; y una forma de dar salida a la acumulación y el excedente que esta polarización produce, para evitar el estancamiento, es fomentar el endeudamiento de los pobres, es decir, concederles créditos para que puedan consumir excedente cuando se sabe que no podrán pagar los intereses. Para profundizar en este análisis recomiendo este artículo del sociólogo William I. Robinson (www.alainet.org/es/articulo/185866). En definitiva, lo que vemos es que la tendencia decreciente de emisiones de CO2 en los países mediterráneos continúa pese a que dicen que ya salimos de la crisis. El motivo es que los pobres de Europa, a los que se nos ha encasquetado toda esa deuda, estamos en los países del sur. Los fuertes de Europa nos llaman los PIGS (es.wikipedia.org/wiki/PIGS), y ya no les enriquecemos consumiendo su sobreproducción, por eso emitimos menos CO2, pero seguimos sin embargo enriqueciéndoles pagándoles los intereses de la enorme deuda que nos obligaron a contraer con ellos.

Debido a que ya se ha superado el pico de producción de los combustibles fósiles, y a que la tasa de retorno energético de otras fuentes o sustitutos tiende a disminuir, podemos esperar que la tendencia global de emisiones de CO2 pase a ser decreciente en pocas décadas.

Mientras eso llega, no todos los países han entrado aún en tendencia decreciente. Ahora Estados Unidos sube y Rusia baja, y es curioso observar cómo estos 2 países presentan unas tendencias antagonistas, fruto evidente de su competición histórica en los mismos conflictos de índole energética.

Hay países que empiezan ahora su desarrollo, como Nigeria, y no les podemos negar la posibilidad de que su curva de emisiones crezca un poquito.

Y lo más destacable y alarmante sin duda, es el crecimiento exponencial que algunos países, en especial India y sobre todo China, han experimentado con la globalización y la deslocalización de la producción por parte de las multinacionales occidentales: gran parte de sus emisiones no son otra cosa que las debidas a la producción de lo que consumimos aquí y se manufactura allí.

En fin, curvas que suben y bajan, hasta ahora movidas por las fuerzas del mercado y los límites de la naturaleza. ¿Seremos capaces algún día de moverlas nosotros voluntariamente a nuestro favor?

Cualquiera puede consultar estas curvas en Internet. Yo las he sacado de www.gapminder.org. En este sitio se pueden consultar, representar y descargar infinidad de datos muy interesantes de cara al análisis de nuestra crisis civilizatoria.