Friday, February 24, 2023

VIDA CONTEMPLATIVA. Elogio de la inactividad

 

Wassily Kandinsky's "Painting with Houses" from 1909. Wassily Kandinsky/Artists Rights Society (ARS), New York; via Mondex Corporation

 

A continuación viene la transcripción de este video, donde Claudio Álvarez Teran,  realiza un magnífico, y digno de ser transcrito, relevamiento del libro "VIDA CONTEMPLATIVA. Elogio de la inactividad", de Byung-Chul Han.

 

*    *    *

 

'Vida contemplativa' con el subtítulo 'elogio de la inactividad' es un libro del filósofo surcoreano Byung-Chul Han, publicado en alemán en 2022 y en español en 2023.

En esta obra, Byung-Chul Han, aborda la creciente pérdida de nuestra capacidad de no hacer nada. Absorbidos completamente por la acción y el rendimiento y por lo tanto por una vida completamente explotada, percibimos la vida solo en términos de trabajo y de rendimiento. Interpretamos la inactividad como un problema que debe ser remediado cuanto antes.

Toda la existencia humana está siendo absorbida por la actividad, pero dice Han que no llegamos a entender que la inactividad no implica una incapacidad para la actividad o su rechazo o su mera ausencia, la inactividad tiene su propia lógica, su propio lenguaje, su propia temporalidad, su propia arquitectura, su propio esplendor, incluso la inactividad tiene su propia magia.

La inactividad no es una forma de debilidad ni una falta de algo, es una forma de intensidad diferente que nuestra sociedad no es capaz de percibir. La inactividad es una forma de esplendor de la existencia humana, pero hoy esa perspectiva se ha debilitado hasta ser considerada una forma vacía de actividad.

Definir la inactividad por la falta de actividad es un error. En las relaciones de producción capitalistas a la inactividad la llamamos tiempo libre, es decir, un tiempo de descanso del trabajo de tal manera que la encuadramos dentro de la lógica de la actividad. Si la consideramos un derivado del trabajo, la inactividad se entiende como una forma funcional a la producción. Si así fuera, no se trataría en realidad de un tiempo libre, vivo, se trataría de un tiempo muerto. Pero el tiempo verdaderamente libre no pertenece al orden del trabajo y de la producción, por eso a la obligación de trabajar y rendir se le debe contraponer una política de la inactividad que sea capaz de producir un tiempo verdaderamente libre.

Lo que vuelve auténticamente humano al hacer es la cuota de inactividad que hay en él, porque es la inactividad la verdadera forma de lo humano. El callar le da profundidad al habla, sin silencio no hay música, solo ruido, allí donde solo reina el esquema de estímulo/respuesta, problema y solución, propósito y acción, la vida degenera solo en supervivencia. La vida solo recibe su resplandor de la inactividad. Sin la capacidad de la inactividad nos convertimos en máquinas que solo tienen que funcionar.

La acción forma parte de la historia, pero no es una fuerza formadora de cultura. El origen de la cultura no es la guerra, es la fiesta. El origen de la cultura no es el arma, sino el adorno. La cultura no se forma con caminos que van directo a la meta, por el contrario la cultura se forma por digresiones, desvíos y excesos.

Byung-Chul Han recurre a la fiesta del shabat para caracterizar a la fiesta en tanto comunidad. Durante el shabat, toda actividad debe cesar, no se permite seguir ningún negocio. La inactividad y la suspensión de la economía son esenciales para la fiesta del sabbat. El capitalismo en cambio, transforma hasta las fiestas religiosas en un negocio, un evento y un espectáculo. Las fiestas son hoy una forma de consumo, y en cuanto tal, no establecen comunidad. Guy Debord, en 'La sociedad del espectáculo', describe al presente como una época sin fiestas. Dice Debord: "esta época que exhibe ante sí misma su tiempo como si fuera el retorno de una multitud de festividades es una época sin fiestas, y un tiempo sin fiestas es un tiempo sin comunidad".

Hoy se habla de Community, pero eso se trata de una forma mercantil de comunidad. De ella no surge un nosotros, del mismo modo que la comunicación digital es una comunicación sin comunidad.

Junto con el de comunidad, otro rasgo constitutivo de la fiesta es el lujo. El lujo es un 'luxarse', es decir, un salirse, un desviarse de las necesidades de 'la pura vida'. El capitalismo absolutiza la supervivencia, y cuando la vida degenera en supervivencia el lujo desaparece. El trabajo y el rendimiento pertenecen al orden de la supervivencia. En el capitalismo incluso el lujo se consume. Adopta la forma de una mercancía. Nada de eso tiene que ver con la fiesta.

Para Theodor Adorno, el lujo es el símbolo de una felicidad auténtica, malograda por la lógica de la eficiencia y de la funcionalidad. Un tren de alta velocidad es un milagro de eficiencia, pero nada tiene que ver con el extinto esplendor del viaje en tren, el placer de viajar, las despedidas, las ventanas abiertas, las viandas, la sensación de gozar de un privilegio, todo eso ha desaparecido.

La verdadera felicidad surge de lo vano e inútil, lo reconocidamente poco práctico, lo improductivo. La verdadera felicidad surge de lo desmedido y lo superfluo, de las formas y los gestos inútiles que no sirven para nada. El pasear parsimoniosamente, comparado con el caminar o correr hacia algún lugar preciso, es un lujo. El ceremonial de la inactividad es hacer, pero hacer para nada. Este 'para nada', esta libertad respecto a una finalidad o una utilidad es la esencia de la inactividad, y es la forma fundamental de la felicidad.

La espera y la duda son otras dos figuras de la inactividad. Sin la duda, el andar humano se asemeja a una marcha. Como al ala de la mariposa, es la vacilación la que le otorga su encanto. La resolución o el apuro le quitan cualquier gracia. La fiesta se contrapone al trabajo en la medida que se libera por completo del 'para algo', de la finalidad, de la utilidad. El andar liberado del 'para algo', del 'caminar hacia alguna parte', se convierte en danza.

Cuando esperamos algo determinado, esperamos menos, y nos cerramos al acontecer inconsciente. Dice Maurice Blanchot, que la espera empieza cuando ya no hay nada que esperar, ni siquiera el fin de la espera, cuando la espera, no espera nada. La espera es la postura mental de quien está inactivo y contemplativo. La inactividad contemplativa diferencia al pensador del observador, que siempre persigue un objetivo concreto. El pensador no tiene un propósito, carece de un objetivo en mente.

El saber no logra reflejar la vida completamente, porque la vida completamente consciente es una vida muerta. Lo viviente no es transparente para sí mismo. El no saber como una forma de inactividad reaviva la vida.

El librepensador se está extinguiendo. Dado que falta tiempo para pensar, ya no se ponderan los pareceres divergentes, basta con odiarlos. Dice Nietzsche, anticipándose a nuestra realidad más de un siglo, "el libre pensador brilla en la inactividad", pero en ninguna otra época han cotizado más alto los activos y los desosegados, por eso dice Nietzsche que la civilización cae en una nueva barbarie. Nietzsche elevó la ignorancia al núcleo de la vida. Hay que tener voluntad de ignorancia. Sin esa clase de ignorancia la vida misma sería imposible. Es una condición para la cual lo vivo se conserva y crece. No habla Nietzsche de la voluntad de saber, sino de la voluntad de ignorar.

La obligación de actuar y la aceleración de la vida se están revelando como un eficaz medio de dominación. Si hoy ninguna Revolución es posible, quizás sea porque ya no tenemos tiempo para pensar.

Las prácticas rituales en las que la inactividad tiene un papel esencial, nos elevan por encima de 'la pura vida'. El ayuno y el ascetismo, se disocian terminantemente de la vida como supervivencia, de la urgencia y la necesidad de 'la pura vida'. Constituyen, ayuno y acetismo, formas del lujo, y es eso lo que les confiere su carácter festivo, es el reposo contemplativo lo que los destaca. El ayuno ritual renueva la vida. Al reactivar los sentidos, le devuelve a la vida su vivacidad. En cambio, cuando el ayuno se realiza por mandato de la salud, se pone al servicio de la mera supervivencia.

Las inactividades requieren de mucho tiempo. Exigen un rato largo, extenso, una intensa pausa de contemplación. Por esa razón, son raras las inactividades en una época de apuros y urgencias en la que todo se ha tornado de corto plazo, tan de corto aliento. Hoy se impone por todas partes la forma de una vida consumista en la que toda necesidad debe ser satisfecha de inmediato. No tenemos paciencia para una espera en la que algo pueda madurar lentamente. Lo único que cuenta, es el éxito veloz. Las acciones se acortan y se convierten en reacciones, las experiencias se rebajan a vivencias, los sentimientos se empobrecen en las formas de emociones y afectos.

Cada vez soportamos menos el tedio, y por eso perdemos la capacidad de tener experiencias. La inactividad es la condición de posibilidad de la experiencia. Quien está realmente inactivo no se afirma a sí mismo, se desprende de su nombre, se vuelve nadie. Sin nombre ni propósito se entrega entonces a lo que acontece.

Roland Barthes lo expresa en un haiku:


quietamente sentado

sin hacer nada

llega la primavera
y crece la hierba, sola


La inactividad, a la que Barthes llama pereza, produce un efecto de-subjetivizador, des-individualizante. La inactividad te desarma, el sujeto renuncia a sí mismo, se entrega a sí mismo a lo que sucede, cada acción se suspende en un acontecer sin sujeto. Esa sería la auténtica pereza, lograr en determinados momentos ya no tener que decir yo.

Hay que entender que la inactividad y la actividad no son contrarios. La actividad se nutre de la inactividad. Para Walter Benjamin, la inactividad es la partera de lo nuevo. Nos llega el tedio cuando no sabemos qué es lo que esperamos. Que supongamos saberlo, es la expresión de nuestra desorientación. El aburrimiento es el umbral de los grandes hechos. El aburrimiento es la cara visible del acontecimiento inconsciente. Sin él, no sucede nada.

El núcleo de lo nuevo no es la determinación de la acción, sino el acontecimiento inconsciente. La dialéctica de la inactividad la transforma en una zona indeterminada que nos capacita para producir algo que no ha existido nunca todavía. Sin esa zona que crea la dialéctica de la inactividad, sin ese umbral, todo se repite, igual.

Nietzsche reconoce también que los hombres inventivos viven distinto a los hombres activos. Precisan tiempo para que se despliegue su actividad, sin fines ni reglas prefijadas para los ensayos a tientas, cosa que no es posible para los que actúan por utilidad. Los activos creadores se diferencian de los creadores útiles porque hacen, pero hacen, para nada. Es precisamente esa parte de inactividad en la actividad la que facilita que surja algo completamente distinto, que surja algo que aún no existe.

Solo el silencio nos permite decir algo inaudito. La obligación de comunicar todo el tiempo, por el contrario, nos conduce a la reproducción de lo igual, al conformismo. Gilles Deleuze, dice que el problema no es conseguir que la gente se exprese, sino poner a su disposición vacuolas de soledad y de silencio a partir de las cuales poder llegar a tener algo que decir. Actualmente las fuerzas represivas no impiden expresarse a nadie, al contrario, nos fuerzan a expresarnos. Qué tranquilidad supondría no tener nada que decir, contar con el derecho de no decir nada, porque tal es la condición para que se configure algo raro que merezca la pena ser dicho.

La inactividad es pues el umbral de un hecho inaudito, de un hecho nunca dicho. Cuando la obligación de producir se adueña del lenguaje, el lenguaje se pone en modo trabajo y se degrada a mero portador de información, y a solo ser un medio de comunicación, y el ruido de la comunicación destruye el silencio, que es fundamental en la capacidad contemplativa del lenguaje.

La información es la forma de actividad que adopta el lenguaje. Un lenguaje activo es información, en cambio, es en la poesía donde el lenguaje se pone en modo contemplativo. Allí se desactivan sus funciones comunicativas e informativas, pero nosotros los activos casi no leemos poemas, aturdidos por la información y la comunicación, nos alejamos de la poesía como contemplación, e incluso comenzamos a odiarla.

El capital es actividad en estado puro, es la trascendencia que se apodera de la inmanencia de la vida y la explota por completo. Separa, de la vida, una vida desnuda que funciona. La libre competencia, según Karl Marx, no es otra cosa que la relación del capital consigo mismo, como otro capital. Mientras competimos entre nosotros en libre competencia, el capital se propaga. En ese mecanismo, solo el capital es libre, no los individuos. Los individuos se creen libres, pero son en el fondo órganos reproductores del capital cuya propagación facilitan. Así, de este modo, el exceso neoliberal de libertad y rendimiento no es otra cosa que un exceso de capital.

Byung-Chul Han, realiza una crítica al pensamiento de Hannah Arendt, porque el pensamiento de Arendt se centra en la acción como fuerza consustancial de la condición humana. Para Arendt, la acción hace la historia. Arendt considera al siglo 20 como una época de la acción, en la que el ser humano actúa sobre la naturaleza, sometiendola por completo, pero con un problema: no se pueden prever sus consecuencias. El antropoceno es el resultado del total sometimiento de la naturaleza a la acción humana. La naturaleza pierde toda autonomía y dignidad, y se convierte en un mero apéndice de la historia humana.

El verbo de la historia es actuar, pero según la mirada de Walter Benjamin, la historia humana es un apocalipsis continuo, un apocalipsis sin un acontecimiento inesperado, un apocalipsis como fruto de la continuidad del seguir sucediendo, la continuidad de lo igual. Incluso lo más nuevo resulta ser siempre lo mismo. Igual. Para Benjamin, la solución consiste en la radical interrupción del ahora. Solo la inactividad podría poner coto a la acción humana que dirige a la historia inevitablemente hacia el Apocalipsis.

Años antes de que Hannah planteara su idea sobre la centralidad de la acción en la condición humana, Heidegger, plantea, que al contrario de la acción, que empuja hacia adelante, la meditación, como dimensión de la contemplación, nos conduce de vuelta a donde ya estamos desde siempre. La meditación es una capacidad que no actúa. Supone la pausa como interrupción, como inactividad más allá de toda acción. La meditación inactiva se relaciona con la magia del ahí, un ahí que se encuentra demasiado cerca de nosotros, más cerca que el objeto más cercano.

Heidegger plantea la figura de la espera como superadora de todo rendimiento y de los éxitos que de ello puedan derivarse. Solo en la pausa de la espera, una espera sin propósito, el ser humano advierte aquel espacio en que se encuentra desde siempre. Pero ese 'ahí' no se lo detecta ni con el pensamiento ni con la contemplación. El 'ahí' se manifiesta de manera pre-reflexiva, previamente a dirigir mi atención hacia un objeto ya me encuentro en un mundo determinado. Se trata de lo que va a llamar 'el estado de ánimo'.

'El estado de ánimo', es una disposición afectiva que precede a toda intencionalidad referida a los objetos. No se trata de un estado subjetivo que trasciende al mundo objetivo. El estado de ánimo, es 'el mundo'. Es lo que nos revela el 'ser ahí'. El 'Dasein', como le llama Heidegger. Nosotros no podemos disponer del estado de ánimo, es algo que aparece, no podemos provocarlo voluntariamente. Ocurre. Somos arrojados a él. Por lo tanto, no es la acción la que determina nuestro ser en el mundo, lo que determina a nuestro ser es nuestra condición de ser arrojados. Un estado que precede a toda actividad y que resulta determinante para la acción. Por lo tanto, las acciones y actividades no son totalmente libres y espontáneas.

Lo mismo pasa con el pensamiento, el estado de ánimo le da al pensar una dirección, sin estado de ánimo, sin ese plano pre reflexivo, el pensar no tiene rumbo. Heidegger da por sentado que el pensamiento es un 'pathos', una emoción, un sentimiento, un sufrimiento, por esa razón, dice Han, la Inteligencia Artificial no puede pensar, porque no está capacitada para el 'pathos', la máquina no puede ser alcanzada por el sufrimiento ni el padecimiento. A las máquinas les es ajena toda actividad contemplativa, solo conocen dos estados: encendido y apagado.

La crisis actual consiste en que todo lo que podría darle sentido y orientación a la vida se está derrumbando. La vida ya no se apoya en nada que lo sostenga. La vida nunca fue tan escurridiza, pasajera y mortal como hoy. El corazón humano no puede brindar hoy ningún refugio a la perennidad. Si el corazón es el órgano del recuerdo, en la era digital estamos absolutamente desprovistos de corazón. Almacenamos enormes cantidades de datos, pero sin recordar. Nos apartamos de cualquier forma de 'para siempre'. Rechazamos todas las prácticas que toman mucho tiempo, como la fidelidad, la responsabilidad, la promesa, la confianza, el compromiso.

La vida está gobernada por el corto plazo, por lo provisional e inconstante. El tiempo se descompone en una mera sucesión de puntuales presentes. El tiempo se está volviendo aditivo, y en esa sumatoria, no es posible ninguna narración que pueda detenerlo, dándole la forma de una estructura. El ser humano es un animal que narra, pero hoy nuestra vida no está siendo determinada por un relato vinculante, coercitivo, que nos pueda dar sentido y orientación. Las informaciones poseen un margen de actualidad muy estrecho, nos precipitan en un Frenesí de actualidad. Quizás estemos bien informados, pero carecemos de la orientación que nos da un relato.

Si como dice Nietzsche, la felicidad humana depende de que haya una verdad indiscutible, entonces estamos desprovistos de felicidad, porque las informaciones dominantes son incapaces de construir una narración de verdad.

El ser tiene una dimensión temporal, crece a lo largo del tiempo y lentamente, por eso el cortoplacismo actual desmantela al ser. Las informaciones constituyen el grado absoluto de falta de ser. Hoy han desaparecido las arquitecturas temporales de nuestra vida. Son los rituales y las fiestas, esas arquitecturas temporales desaparecidas, las que colocan andamios al tiempo y le dan estabilidad.

Actualmente el mundo es muy pobre en el plano de los símbolos capaces de fijar ejes temporales estables. Lo simbólico influye de manera inmediata en la percepción, en los niveles emocionales y estéticos, influye sobre nuestro comportamiento y pensamientos. Los símbolos producen cosas comunes que hacen posible el 'nosotros', que dan forma a una sociedad cohesionada. Solo a partir de lo simbólico se construye el sentir compartido, el 'syn-pathos'.

La comunidad es una totalidad que se transmite simbólicamente. El vacío simbólico narrativo de nuestro tiempo conduce a la segmentación de la sociedad. En el vacío simbólico la sociedad se divide en individuos indiferentes ante la carencia de lo asociativo y vinculante.

Platón nos explica en su diálogo 'Simposio' lo que es un símbolo: los humanos eran en su origen seres esféricos, pero como los humanos se volvieron demasiado arrogantes y poderosos, los dioses los dividieron en dos partes. Desde ese momento, cada parte aspira a reunirse con su otra mitad. Ese trozo faltante, en griego, se llama 'symbolon'.

El ser humano en cuanto 'symbolon' anhela una totalidad sana y sanadora. Este anhelo es el amor. Sin el ordenamiento simbólico somos trozos, fragmentos. En el régimen neoliberal del rendimiento no se construye ningún 'nosotros', solo se pretende incrementar la productividad aislando a las personas y entregándolas a una brutal competencia.

Aislamiento y soledad conducen a la falta de ser. Porque 'ser', es 'ser con'. La digitalización desmantela al ser en cuanto 'ser con'. Estar conectado no es lo mismo que estar vinculado. Con la ayuda de la conexión digital hacemos del otro, del tú, un hecho a disposición, lo cual conduce a una soledad primordial. El otro, es un objeto consumible que satisface nuestras necesidades, sin necesidad de una vinculación intensa, por eso es que a pesar de la creciente conexión y conectividad estamos más solos que nunca.

Ante la falta de ser se provoca un exceso de producción. La hiperactividad y la hipercomunicación actuales pueden entenderse como una consecuencia de la falta de ser reinante. Suplantamos la falta de ser con crecimiento material.

El capitalismo se funda en la ilusión de que más capital produce más vida, más capacidad de vivir, pero esa vida es una vida desnuda, solo supervivencia. Ese sentimiento de falta nos impulsa a realizar acciones, y ya hemos visto que quien actúa con determinación, no contempla. El conocimiento de que la felicidad más elevada se debe a la contemplación, se nos ha escurrido entre los dedos.

El trabajo desconecta y aísla a las personas, la absolutización del rendimiento desmantela al ser en cuanto 'ser con'
. La fiesta, por el contrario, crea comunidad, reúne y une. El sentimiento de festividades siempre es un sentimiento de comunidad, un sentimiento de 'nosotros'.

Byung-Chul Han, retoma el tema de la fiesta judía del sabbat. En la fe judía, hay dos conceptos que son sagrados, Dios y shabat. Dios es sabbat. La creación del ser humano no es el último acto de la creación. La creación culmina con el reposo del sabbat. "Al llegar el sabbat llega el reposo, entonces concluyó y fue completada la obra de la creación", reza la Torah. No se trata solo de que el reposo del sabbat sigue a la creación, más bien se trata de que con él la creación llega a su término. El reposo es factor esencial de la creación. Divino es el reposo. La inactividad es divina.

Sin el reposo, el ser humano pierde lo divino, pero Hannah Arendt no piensa lo mismo, dice que en la acción y no en el reposo es donde encontramos satisfacción. Para ella la creación no culmina en el sabbat, sino en la creación de la libertad humana basada en la acción. Para Arendt, no es que antes de la creación no hubiera nada, sino que no había nadie, y la creación de un ser humano como un 'alguien', coincide con la creación de la libertad. Y para Arendt el ser humano se convierte en 'alguien' en la medida que actúa.

En una sociedad de singularidades, en la que todos nos consideramos único, lo que se evoca hoy, es la creatividad y la autenticidad
. La vida activa se manifiesta como vida performativa, y lo nuevo se está reavivando. De lo antiguo, en cambio, se desconfía.

En el régimen neoliberal, la vieja sociedad de masa se transforma en una sociedad del rendimiento. La dominación adopta una forma inteligente y se expresa como una constante exhortación a rendir más, y esta coacción hacia el rendimiento es interpretada desafortunadamente como un aumento de la Libertad.

En el romanticismo, la libertad se desvincula del 'sí mismo'. La libertad no se expresa como énfasis en la acción, sino como pasividad. La acción da paso a la escucha. Ser libre para el romanticismo significa reunirse con la infinitud de la naturaleza y vivir con las cosas de la naturaleza. La idea de libertad del romanticismo se presenta como un correctivo o incluso como un antídoto contra la libertad individual actual. La libertad romántica no se basa en el quererse, sino en el 'ser con', en el 'querer con'.

La romantización del mundo le devuelve a éste su encanto, su magia, su misterio y hasta su dignidad. El momento en que la libertad se torna naturaleza es un instante religioso. La naturaleza le abre los ojos al sujeto, que se cree libre, y lo capacita para la contemplación. Lo auténticamente romántico es el instante en que el sujeto frente a la naturaleza renuncia a su soberanía y rompe a llorar.

Hoy vivimos la era de la permanente auto-producción y auto-escenificación narcisista. La religión pierde su fundamento, puesto que el desprenderse de uno mismo es un acto constitutivo de la experiencia religiosa, y hoy, lejos estamos de ese desprendimiento. La auto-producción, finalmente ha resultado ser más dañina que el ateísmo para la religión.

La crisis actual de la religión, no puede atribuirse simplemente al hecho de que hayamos perdido toda fe en Dios, ni tampoco a que nos hayamos vuelto desconfiados a determinados dogmas religiosos. Esta crisis apunta a que estamos perdiendo cada vez más la capacidad contemplativa. La creciente obligación a producir y comunicar dificulta la pausa contemplativa. La religión requiere de una atención particular. La crisis de la religión es finalmente una crisis de atención.

Quien se produce, quien se exhibe, es incapaz de escuchar y de contemplar
.

El tiempo de la fiesta, es un tiempo detenido, porque transitamos por la fiesta, y solo podemos transitar por algo que está detenido. Quien actúa, en cambio, tiene objetivos y esos objetivos lo llevan a ir hacia algún lado, o aspirar a algo, que son formas del andar. Quien solo actúa no está capacitado para el tránsito festivo que detiene el tiempo. Solo en la inactividad nos percatamos del suelo que pisamos y del espacio que ocupamos.

Cuando la vida se pone en modo contemplativo vuelve a montarse sobre su secreta razón de ser.
 

 

 

ORDEN EN EL CAOS

 

Stalker, 1979, film by Andrei Tarkovsky

 

Para Lars von Trier la Naturaleza es 'el templo de Satán' ... muy poco Tao para mi gusto .. no hay oscuridad sin luz, una se interpenetra en la otra, el sucumbir a nuestra fragilidad frente a las fuerzas incontrolables de la Naturaleza está en el germen del arte, así como lo está del mismo modo el hecho de sentir la fuerza de la comunión con el todo fluido ..

Aquí explican que Lars von Trier fue muy influenciado por otro gran autor de cine, Andréi Tarkovsky, y que ambos comparten una invocación obsesiva a la Naturaleza en sus películas. Pero, mientras que para Lars, nuestras identidades son despreciables ante el poder abrumador de la Naturaleza o, en todo caso, ella se ríe de nosotros con crueldad cuando osamos tratar de penetrar en sus secretos, para Tarkovsky, nuestra relación rota con la Naturaleza es absolutamente reconciliable. Y de eso va su cine, un intento por medio del único medio posible, el arte, de transitar espiritualmente hacia una reconciliación con el todo fluido.




Gaia es un proceso fluido (no estático, alejado del equilibrio termodinámico) que se reproduce como las muñecas rusas (como un fractal), maximizando el reparto energético a nivel local, o dicho de otro modo, maximizando la entropía a nivel local. La consecuencia de esto es que la vida, al contribuir a la entropía y al caos, en cada uno de sus movimientos, se asegura el máximo de posibilidades de órdenes disponibles para la siguiente iteración del movimiento. Y como nos sugiere Bohm, se trata de un holo-movimiento. El holo-grama, del mismo modo que el fractal, despliega el todo a partir de la parte.

Entonces, como nos enseña la Teoría de Gaia Orgánica, el imperativo entrópico es seguido por la vida maximizando los intercambios y el reparto energético, pero al mismo tiempo, Bohm nos muestra que hay otro imperativo que lleva a la reproducción de la consciencia cósmica desde cada partícula (protoconsciencia) y que eventualmente desemboca en la aparición de la vida y, a la larga, en la aparición de seres auto-conscientes.

En realidad ambos son el mismo imperativo, puesto que en cada intercambio energético orgánico, hay procesamiento de información, por lo que una maximización del reparto energético coincide a la larga con una optimización de la organización informativa, una optimización en el desarrollo de órdenes sutiles, que es lo que al final lleva al despliegue de consciencias en el orden explicado, pero realizado 'desde' una consciencia global u orden implicado. A la partícula desplegada desde el orden implicado le mueve el imperativo de 'llegar a verse', de 'llegar a ser', pero es un 'llegar a ser con', porque lo que hay que 'llegar a ver' es que lo desplegado en realidad sigue intrínsicamente entrelazado con el orden implicado, con el todo fluido.

Tiene sentido, porque la entropía significa máxima variabilidad, ruido, aleatoriedad o caos, lo que equivale a tener una información disponible máxima, en el sentido de que tendremos máximas posibilidades de entresacar de ahí órdenes diversos. Pero al mismo tiempo, un orden hallado es efímero, es fluido, lo que hoy es relevante, mañana dejará de serlo, y es esa fluidez y flexibilidad, articuladas desde el imperativo de 'llegar a ser con', lo que lleva a evolucionar hacia ese fin.

Por eso Tarkovsky elige como escenario el caos total (que deja tras de sí la apisonadora humana) para buscar sus órdenes fluidos, porque es en el caos donde mejor se puede hacer esto.




Todas las estructuras humanas tratan de erguirse a partir de un orden racional en oposición al orden fluido impuesto por la entropía. Y en cuanto nuestras estructuras claudican, el orden de la entropía supura a partir del orden humano racional que se desdibuja. En cuanto nuestros rígidos órdenes humanos son abandonados y la entropía empieza a desdibujarlos, emerge de ellos el fluir natural orgánico. La Naturaleza siempre aprovecha los espacios con muchas oportunidades, los espacios entrópicos. No hay ruptura, es una transición bien planificada. El viejo orden abandonado, antes que desaparecer con su identidad estática, se redime en su abrazo con la Naturaleza y continua existiendo, transmutado, entrelazado, fluido.




Tarkovsky intuye que el orden fluido que ve emergiendo del caos y la destrucción tiene mucho que ver con el orden fluido que se observa en la Naturaleza y que emerge del mejor reparto energético (entropía) en el fractal orgánico gaiano: la Naturaleza consigue hacer orden gracias a las oportunidades del caos, los humanos creamos un nuevo caos al intentar imponer nuestro orden imaginado por encima del orden natural, y Tarkovsky entresaca un nuevo orden de nuestro caos que se parece mucho al primer orden fluido que se observaba en la Naturaleza, consiguiendo cerrar así el círculo.





Y el círculo es en realidad espiral, porque en su movimiento el dolor del mundo va en aumento. No hay reparación, porque el círculo sigue en movimiento, pero hay contemplación y por tanto paz.




Así es como imagino yo que Tarkovsky consigue a través de su arte reconciliar la barbarie y precariedad humanas con la Madre Naturaleza. Así es como consigue de manera magistral que la Naturaleza nos dé consuelo y cobijo espiritual aún cuando no podamos librarnos del dolor y el sacrificio consecuencia de nuestro eterno conflicto con ella. El arte aquí no viene a corregir o a reparar la destrucción ni la barbarie, que emanan en primer lugar de la propia Naturaleza que nos dio forma. Más bien tiene el efecto balsámico de la visión de un orden más profundo, donde el bien y el mal ya no se enfrentan, donde lo extraviado tras la pérdida sigue estando ahí, en el todo fluido.

Seguramente Tarkovsky nunca oyó hablar acerca de la obra de Bohm ni de la Teoría de Gaia Orgánica, aún así, creo que lo entrelazado en este texto de ambas con su arte le resultaría familiar ... o no, y tan solo apreciara un intento de hacer arte, a partir de su arte.

Como Grenouille, en 'El perfume', con la acción artística, solo tratamos de atrapar parte de la esencia del 'estado de ánimo' que nos lleva a hacer arte, pero ese 'estado de ánimo' pre-cognitivo, previo a la acción, se nos escurre entre los dedos mientras tratamos de retenerlo por medio de todo tipo de condicionamientos.

 

Andrei ¿Tú qué preferirías? ¿un niño o una niña?

Que sus sueños se hagan realidad. Que puedan creer en ellos.

Y que puedan reírse de sus propias pasiones. Y, sobre todo, que crean en sí mismos ...

... y que sean inocentes como los niños ... porque la debilidad es poder, y la fuerza no es nada.

Cuando el hombre nace, es débil y flexible. Cuando muere, es fuerte y rígido.

Como un árbol. Mientras crece, es tierno y flexible. Y cuando se seca y endurece, muere.

La rigidez y la fuerza son compañeras de la muerte.

La debilidad y la flexibilidad expresan la frescura de la existencia.

Lo que se vuelve rígido ya no vence.

 


Wednesday, January 4, 2023

RESONANCIA DE SIGNIFICADOS

 


While you are away, my heart comes undone 
It slowly unravels in a ball of yarn 
Devil collects it with a grin
Our love in a ball of yarn 
He'll never return it (when you come back) 
(We'll have to make new love)

En la canción de Björk "Unravel" esta misma estrofa se repite en bucle, pero en realidad ese círculo es una espiral, ya que el amor se hace en cada vuelta más y más completo o complejo o ... sencillo, a medida que se hace (desenvuelve) y se deshace (envuelve) una y otra vez, una y otra vez.

La espiralidad y la autosemejanza son dos ingredientes imprescindibles en la poesía fractal.  

 

El eterno y grácil bucle

Desde una interpretación ortodoxa, la incertidumbre cuántica mantiene en un divorcio sin remedio a observador y observable. Es lo que se conoce como "el problema de la medida" o "decoherencia cuántica". Pero según el físico teórico David Bohm existe un orden implicado, una vibración de fondo unificadora que desharía (unravel) esta dualidad:

"La realidad tangible de nuestras vidas sería una especie de ilusión, como una imagen holográfica, por debajo de la cual habría un orden de existencia más profundo, un nivel de realidad vasto y primario que da origen a todos los objetos y apariencias del mundo físico, tal y como una placa holográfica da origen a un holograma. Bohm llama orden implicado (que significa 'envuelto') a ese nivel más profundo de la realidad, y se refiere a nuestro nivel de existencia como el orden explicado o desenvuelto."

"Todas las formas del universo serían resultado de incontables envolvimientos y desenvolvimientos entre los dos órdenes. Por ejemplo, un electrón no sería una cosa sino una totalidad o un conjunto envuelto en todo el espacio ('el todo contenido en la parte' o 'la parte abarcando al todo' es otra de las características de la placa holográfica que sirve aquí de analogía). Cuando un instrumento detecta la presencia de un solo electrón, se debe a que se ha desenvuelto un aspecto del conjunto del electrón. Cuando nos 'parece' que un electrón se mueve en el espacio-tiempo, se debe a una serie continua de envolvimientos y desenvolvimientos (ver Nota)."

"A juicio de Bohm, la relación entre partícula y onda cuántica se parece más un barco con piloto automático guiado por ondas de radar. Una onda cuántica no empuja un electrón como tampoco una onda de radar empuja a un barco. Más bien le da información sobre su entorno, información que luego utiliza el electrón para maniobrar por sí mismo. En este sentido, Bohm cree que un electrón no es un punto simple sin estructura, sino que es una entidad enormemente compleja que, de manera similar a la mente, sería capaz de utilizar de forma activa la información, es decir, la capacidad de responder al significado no sería una propiedad exclusiva de la consciencia sino de toda la materia."

"Como dice Bohm, la psicoquinesia podría ocurrir si los procesos mentales de una o más personas se centran en significados que están en armonía con los significados que guían los procesos básicos de los sistemas materiales en los que ha de producirse. Este tipo de psicoquinesia no se debería a un proceso causal, esto es, a una relación causa/efecto mediada por alguna de las fuerzas conocidas de la física (dinámica o proceso en el espacio-tiempo). Al contrario, sería el resultado de una especie de 'resonancia de significados' no local ni temporal, algo parecido a lo que sucede cuando dos sistemas cuánticos como dos partículas comparten su indecisión (vibración) a distancias arbitrarias en lo que se conoce como entrelazamiento cuántico."

['El universo holográfico', Michael Talbot 1991]


El papel de los sentimientos y del sustrato físico en la emergencia de la consciencia

La consciencia per se no vino antes que la conciencia de emociones y sentimientos propios. Nos hicimos conscientes como resultado de un proceso de continua mejora a la hora de observar, describir y gestionar desde una perspectiva propia nuestros sentimientos. En ese sentido, casi todas las formas de arte conocidas, en cuanto formas de expresión y gestión emocional, se desarrollaron de manera retroalimentada junto con la capacidad cognitiva del ser humano hasta dar nacimiento a la consciencia. No hubo ser humano antes del ser humano músico o poeta o bailarín.

Más importante, este proceso de continua mejora que llevó a la consciencia no ha acabado, ni acabará, y seguiremos necesitando música, poesía, danza, pintura y matemáticas para poder seguir puliendo y mejorando nuestra resonancia con el cosmos.

Según el neurocientífico Antonio Damasio, hasta el arcaico gesto de afecto que supone la contracción del flagelo de una ameba cuando éste percibe una agresión, está de alguna manera en el fondo de un inmenso legado acumulativo de evolución emocional que dio lugar finalmente a nuestra mente consciente: 

"Los sentimientos acompañan siempre al despliegue de la vida en nuestro organismo, es decir, a todo aquello que uno perciba, aprenda, recuerde, imagine, razone, juzgue, decida, planee o cree mentalmente. Considerar que los sentimientos son visitantes ocasionales de la mente o que son causados únicamente por las emociones convencionales no hace justicia a la ubicuidad e importancia funcional de este fenómeno." 
"La mayor parte de las imágenes de ese flujo principal que denominamos mente, desde que algo penetra en un foco de atención mental hasta que lo abandona, llevan un sentimiento aparejado. Las imágenes están tan desesperadas por tener una compañía afectiva que incluso las propias imágenes que forman un sentimiento bien conformado pueden estar acompañadas por otros sentimientos, algo así como los armónicos en la música o como los círculos que se forman cuando una piedra golpea la superficie del agua. No hay ser, en el sentido propio del término, sin una experiencia mental espontánea de la vida, sin una sensación de existencia."

"La ausencia completa de sentimientos supondría una completa supresión del ser [...] y aún más, si hubiéramos nacido sin las huellas de los sentimientos, el resto de imágenes hubieran viajado por nuestra mente sin afecto ni calificación. Una vez eliminados los sentimientos, habríamos sido incapaces de clasificar las imágenes como bellas o feas, agradables o dolorosas, de buen gusto o vulgares, espirituales o terrenales. Si no hubiera sentimientos se nos podría adiestrar, desde luego, aunque con gran esfuerzo, para llevar a cabo clasificaciones estéticas o morales de objetos o acontecimientos, como si fuéramos robots."
 

['El extraño orden de las cosas'. Antonio Damasio 2018]


En el mismo orden de cosas, Damasio razona hasta dejar claro que el procesamiento retroalimentado de sentimientos e imágenes que da lugar a la consciencia requiere de la experiencia de una perspectiva subjetiva que se logra gracias a la inmersión e interacción con un sustrato biofísico concreto que se gestó durante eones de evolución. Es decir, la consciencia mediada por sentimientos es sustrato-dependiente. ¿Será entonces que el significado de la consciencia depende como decía Bohm de su resonancia con el significado del sustrato físico que la alberga? Sea como fuere esta dependencia, Damasio deduce que, de lograrse algún día la emergencia de una consciencia artificial, nunca sería equiparable a la humana solo por partir de la resonancia con un sustrato físico diferente al nuestro.

 

Retórica y estructura: los aliados del lenguaje para el arte universal

Para que los sentimientos sustrato-dependientes se procesen de forma retroalimentada con todo tipo de imágenes hasta llegar a formar la consciencia necesitamos lenguajes. Los lenguajes ayudan de manera inestimable a la hora de codificar imágenes emocionales que puedan ser evocadas desde la memoria o servir a su vez como germen de nuevas imágenes emotivas. Es la base del proceso creativo que requiere de medios de comunicación emocional tanto con nuestro propio interior como con nuestros semejantes.

La simbología emocional se puede expresar a través de muchos medios o lenguajes. Desde la rítmica vibracional mediante instrumentos o la voz (música) o mediante el propio cuerpo (danza), pasando por el lenguaje natural hablado o escrito, o la pintura que se despliega en el espacio y no en el tiempo, y llegando incluso al arte de crear estructuras proposicionales de gran belleza y profundidad a partir de lenguajes formales (como el de las matemáticas) cuya mayor simplicidad en comparación con el lenguaje natural humano les dota de esa solidez constructiva.

Pero, ¿existen los lenguajes naturales humanos universales? Es cierto que la universalidad de Chomsky se encuentra cuestionada por el llamado principio del relativismo lingüístico (que entronca con la lingüística cognitiva y la neurolingüística). El principio sugiere que la cultura, mediante el lenguaje, afecta nuestra manera de pensar, en especial nuestra forma de clasificar el mundo que percibimos. La realidad sería siempre realidad descrita por medio del lenguaje y, por tanto, la lengua no podría reducirse a un mero vehículo para nombrar un mundo de objetos preexistentes sino que sería ella misma la productora de tal mundo.

Por ejemplo, algunas tribus nativas tienen un lenguaje espiritual más rico, y los conceptos que codifican sus palabras son directamente incomprensibles para los que no conozcan esa lengua. Los aymaras de Perú y Chile tienen gracias a su lengua un sentido del transcurrir del tiempo que es simétricamente opuesto al más comúnmente extendido: el pasado se encuentra delante de ellos y el futuro está detrás. Curiosamente y al hilo de esto, en la película "La llegada" (alerta, viene spoiler) la protagonista transforma su mente hasta poder percibir el futuro como consecuencia de ir aprendiendo a interpretar los semasiogramas circulares que forman parte de la escritura de unos visitantes del espacio cuya percepción del tiempo es circular y no lineal como la nuestra.





Y entonces, ¿por qué una pieza musical o un poema bien traducido se pueden entender de manera universal (aunque siempre subjetiva) independientemente de la cultura que los engendre? Pues gracias a las figuras retóricas y a la estructura que sí son universalmente cognoscibles. Retórica y estructura son dimensiones entrelazadas que se despliegan para que una lengua cualquiera pueda transmitir sentimientos universales mediante poesía, o para que también puedan hacerlo un estilo musical o de danza cualquiera, por extrañas que sean algunas de sus armonías o movimientos corporales entendidos de manera aislados.



El poder del lenguaje universal

En la serie de Netflix 'OA' (alerta, viene otro spoiler), cinco personas, desde su cautiverio, idean una serie de movimientos corporales. Cada movimiento concreto emerge en origen de la profundidad emocional de un personaje dado a partir de una experiencia cercana a la muerte que su secuestrador les provoca. Al final, todos los movimientos cargados de simbolismo son bien estructurados dando forma a un baile que puede llevar a cualesquiera cinco personas que lo interioricen y lo ejecuten a entrar en un trance colectivo consiguiendo desplegar efectos alucinantes sobre el espacio-tiempo y la materia. En 'OA', los cinco movimientos se usan para curar a enfermos terminales o para saltar a un universo paralelo.

¿Cuál es el objetivo o la finalidad de esa universalidad de nuestro lenguaje mental evolutivamente alcanzada? Ya sea creando o ejecutando un poema o una canción o un baile o un ritual chamánico, o, en ultima instancia, el mero hecho de observar, si se hace con la suficiente perspectiva como para extraernos de nuestra propia perspectiva, puede llevarnos a que nuestro significado resuene con el de ahí fuera.

Como diría Bohm, el objetivo es llegar a la resonancia entre el significado del observador y el significado del observable. El fin es la no dualidad.

Está probado desde la ciencia formal que disolver la dualidad mente/cuerpo puede llevar a la autocuración. La frontera entre la mente y el cuerpo se descubre cada vez más difusa como lo constata por ejemplo el hecho de que haya células inmunológicas que tengan receptores de neuropéptidos (mensajeros neuronales). También numerosos estudios certifican que el ejercicio de la visualización dirigida o la meditación o la simple fe, la ignorancia de la propia enfermedad o el efecto placebo, pueden llevar al fortalecimiento de ciertas funciones fisiológicas de cara a la remisión de una enfermedad.

Entonces, si disolver la dualidad mente/cuerpo puede ejercer un efecto sobre la materia del cuerpo, la siguiente pregunta es si disolver la dualidad observador/observable permitiría interaccionar (vibrar, resonar) con la materia ahí fuera de nuestros cuerpos o incluso con el tejido espacio/tiempo.

La psicoquinesia aún carece de pruebas experimentales concluyentes desde la ciencia formal. También es cierto que tanto la física cuántica como los teoremas de indecibilidad de Gödel determinaron unos límites claros a la cognición humana por la vía de la ciencia formal. Sin embargo, tanto Bohm como Damasio, cada uno a su manera, nos hacen pensar que hay un imperativo homeostático que lleva a una mejora constante de la condición vital y humana en particular. En opinión de Bohm ese imperativo nos llevaría a ampliar sin límite nuestra capacidad cognitiva en lo que podría ser un proceso evolutivo que aún requiera milenios.

Quizás deberíamos preguntar a un aymara si recuerda que en algún día futuro un antepasado suyo conseguirá resonar con su exterior observado y tomar eso, no como prueba formal claro, sino solo como detonante para componer un poema universal.

 

Nota:

Detrás de toda señal percibida por nuestros sentidos o entendimiento, hay una oscilación periódica, que puede ser entendida en términos de envolvimientos y desenvolvimientos, siendo el período de la oscilación relativo a la escala en que se percibe el fenómeno. Llamamos trayectorias a las marcas que dejan estas oscilaciones en nuestra memoria. Todo desplazamiento y todo proceso tienen un oscilador (o una suma de ellos) detrás.

Bohm dice que "cuando nos parece que un electrón se mueve en el espacio-tiempo, se debe a una serie continua de envolvimientos y desenvolvimientos". Para entender esto podemos recurrir a dos analogías.

La primera de ellas, de la mano del propio Bohm, se basa en un experimento mental a partir de un aparato de flujo reversible laminar, y se explica en detalle en su libro "La Totalidad y el Orden Implicado".

"El aparato consiste en dos cilindros de vidrio concéntricos, con un fluido muy viscoso, como la glicerina, entre ambos cilindros, dispuestos de tal manera que el cilindro exterior puede ir girando muy lentamente, para que la difusión del fluido viscoso sea despreciable. Se coloca una gota de tinta insoluble en el fluido y después se hace girar el cilindro exterior, con el resultado de que la gota se despliega en forma de fina hebra que terminará por hacerse invisible. Cuando se hace girar el cilindro en sentido opuesto, la forma de hebra retrocede y, de pronto, se hace visible una gota que esencialmente es la misma que estaba allí al principio."

"Coloquemos primero una gota, A, en cierta posición y hagamos girar el cilindro n veces. Coloquemos después una gota, B, en una posición ligeramente diferente, y hagamos girar el cilindro n veces más (de tal modo que A haya sido plegada 2n veces). Sigamos colocando después otra gota, C, a lo largo de la línea AB y hagamos girar el cilindro n veces más, de modo que A haya quedado plegada 3n veces, B, 2n veces, y C, n veces. Procederemos así hasta plegar un gran número de gotas. Movamos después el cilindro de manera rápida en dirección opuesta. Si la frecuencia con la que emergen las gotas es más rápida que el tiempo de resolución mínimo para el ojo humano, lo que veremos aparentemente es una partícula que se mueve continuamente y que cruza el espacio."

"Este plegamiento y desplegamiento en el orden implicado proporciona, evidentemente, un modelo nuevo que podrá ser, por ejemplo, el de un electrón, y es bastante diferente del que nos ha proporcionado la noción mecanicista habitual acerca de una partícula que en cada momento sólo existe en una pequeña región del espacio, y que cambia de posición continuamente con el tiempo. Lo que es esencial para este nuevo modelo es que, en lugar de esto, el electrón deberá ser comprendido mediante todo el grupo de conjuntos plegados, que generalmente no están localizados en el espacio. En cada momento dado, uno de ellos puede estar desplegado y, por consiguiente, localizado, pero, en el momento siguiente, éste se plegará para ser reeplazado por el que le sigue. La noción de la continuidad de la existencia es aproximada, porque la rápida recurrencia de formas similares cambia de una manera sencilla y regular (del mismo modo que la rueda de una bicicleta, girando rápidamente, produce más la impresión de un disco macizo que la de una secuencia de radios que giran). Naturalmente, de un modo más fundamental, la partícula es solamente una abstracción que se hace manifiesta para nuestros sentidos. Lo que existe es siempre una totalidad de conjuntos, todos presentes a la vez, en una serie ordenada de etapas de pliegue y despliegue, que en principio se entremezclan e interpenetran mutuamente y por completo a través de la totalidad del espacio y el tiempo."

La segunda analogía, de mi propia cosecha, se basa en algo observado en "El Juego de la vida", un autómata celular diseñado por el matemático británico John Conway en 1970. Las celdas de la retícula cuadrada se activan (vivas) o desactivan (muertas) a partir de una configuración inicial aleatoria, siguiendo un conjunto de reglas muy básico, hasta dar lugar a comportamientos complejos. Si una célula muerta tiene exactamente 3 células vecinas vivas "nace" (es decir, al turno siguiente estará viva). Una célula viva puede morir por sobrepoblación (si tiene más de tres vecinos alrededor) o por aislamiento (si tiene solo un vecino alrededor o ninguno). Una célula se mantiene viva si tiene 2 o 3 vecinos a su alrededor. Esa activación y desactivación de las celdas puede verse como un desenvolvimiento y envolvimiento en el orden implicado. Uno de los fenómenos emergentes es el desplazamiento 'aparente' de algunas estructuras (planeadores) a lo largo del tablero. Aunque lo que se manifiesta ante nuestros sentidos es el movimiento continuo del planeador, en realidad el planeador no existe de manera aislada y lo que se desplaza es una especie de onda de influencia que se propaga de unas celdas a las vecinas.

Sunday, December 18, 2022

UNA NOTA SOBRE FRACTALES

 


Cuando era niño tenía una pesadilla recurrente en la que mi ser se sumergía en un medio microscópico aunque mi sensación era de estar abarcando la totalidad. De niño me daba miedo porque no entendía ... era una sensación angustiosa y asfixiante de aplastamiento ... era como ser pequeñísimo y enorme a la vez ...

Y al hacerme algo más mayor, un tema que me ha obsesionado toda la vida es el concepto de recursividad.


Anuncio de cacao con una imagen recursiva. La mujer muestra un paquete idéntico al del propio anuncio, conteniendo así a otra mujer que muestra otro paquete más pequeño, de forma recursiva.


Imagen recursiva formada por un triángulo de Sierpinski. Cada triángulo está compuesto de otros, compuestos a su vez de la misma estructura recursiva.


El conjunto de Mandelbrot (uno de los fractales más famosos) emerge a partir de una ecuación recursiva:

  1. Elegimos un número complejo C
  2. Partimos de x=0
  3. Calculamos (el cuadrado de x) + C
  4. Hacemos x = (al resultado de (3))
  5. Volvemos al punto (3)

Si la iteración (3-4-5-3) (recurrencia) se estabiliza y no crece hasta el infinito, entonces C pertenece al conjunto de Mandelbrot. En realidad el fractal es la frontera entre el conjunto de Mandelbrot y el resto de números que no son este conjunto.

Y hay una relación matemática muy precisa entre la serie de Fibonacci, de donde surge la proporción áurea, y que sirve para explicar tantos fenómenos y estructuras de la naturaleza (crecimiento de poblaciones, girasoles, conchas de moluscos, etc.), y el conjunto de Mandelbrot. Pero es que además, otra ecuación recursiva (aplicación logística) que también se usa para modelizar el crecimiento de estructuras naturales como poblaciones, sirve para demostrar que el caos (indeterminación) puede emerger del sistema puramente determinista que es esa aplicación logística. Y, cómo no, esta estructura caótica es fractal y está dentro del conjunto de Mandelbrot. O sea, de los sistemas caóticos emergen fractales.

Aquí hay un video donde explican todo esto muy bien.

Otra cosa curiosa de los fractales es que son objetos que llenan un espacio de dimensión mayor que la del propio fractal. Un ejemplo es la curva de Hilbert, que es una curva de dimensión 1 que si la haces crecer de forma fractal dentro de un cuadrado acaba llenándolo todo, y también llena un cubo si la haces crecer dentro de él.



Esta cualidad de llenado óptimo, tan bien aprovechada por tantas estructuras de la naturaleza, también se da en el atractor de Lorenz, una figura que emerge de algunos sistemas dinámicos caóticos con comportamiento parecido a la atmósfera terrestre. Este atractor surge de una curva que nunca se cruza consigo misma, nunca pasa por el mismo lugar pero siempre alrededor de un par de puntos (atractores), por lo que va llenando de forma fractal el espacio en ese entorno.

La recursividad y los fractales también aparecen en el mundo del arte, como en las pinturas de Escher o en las fugas de Bach. Escher también trata la recursividad cuando muestra cómo conectar dos mundos sin relación aparente a través del tránsito de una frontera entre ellos que hace que cada uno de los mundos se transforme en el otro.

Y la recursividad además, puede conducir a atractores extraños dentro de la propia estructura del lenguaje:

La proposición

"esta proposición es falsa"

no puede ser ni falsa ni verdadera.

Gödel, el famoso matemático amigo de Einstein, ideó una manera de traducir a números una frase parecida para demostrar que los lenguajes computables como las matemáticas no pueden ser completos, es decir, que siempre contienen proposiciones indecidibles (sin posibilidad de saber si son ciertas o falsas).




Los descubrimientos de Gödel sirvieron de inspiración a otro genio de las matemáticas y la física, Roger Penrose, quien a partir de su propia interpretación de la decoherencia cuántica llamada reducción objetiva, y con la ayuda del piscólogo Stuart Hameroff, desarrolló la teoría
de la reducción objetiva orquestada (Orch-Or en inglés).

Según esta teoría, dentro de los centriolos de las neuronas ocurren fenómenos cuánticos relevantes para la psinápsis que explicarían por qué la consciencia dentro de nuestro cerebro no es un fenómeno computable, al menos no sin computadoras cuánticas. El mecanismo, que permite un retraso notable en la pérdida de entrelazamiento de las moléculas implicadas a temperatura ambiente, es algo parecido a lo que ocurre en la fotosíntesis de plantas y bacterias y en la magnetodetección de las aves, pero, mientras en estos dos fenómenos la ralentización de la pérdida de coherencia o entrelazamiento cuántico redundaría en una optimización de tipo energético, la Orch-Or serviría para optimizar el flujo de información.

Para mí información y energía son dos caras de la misma moneda.

Gödel probó que los sistemas computables no podían generar conocimiento completo. Si es cierto que el cerebro es cuántico (no computable), ¿será capaz en potencia de un conocimiento pleno?

Por último, hace tiempo se me ocurrió que esta característica recursiva del lenguaje que explotó Gödel también servía para argumentar que dentro del más absoluto vacío, de la más absoluta nada, hay una verdad preexistente:

Si no existiera tal verdad, la proposición

"no existe ninguna verdad preexistente"

ya sería una verdad preexistente.

*    *    *


El holograma posee la característica de que cualquiera de sus partes contiene al todo.

El fractal posee la característica de que cualquiera de sus partes contiene al todo.

¿Es el universo un holograma o un fractal?

El universo se ve a sí mismo a través de los cerebros.

¿Es el cerebro un holograma o un fractal?

El cerebro se ve a sí mismo a través del lenguaje.

¿Es el lenguaje un holograma o un fractal?


¿Cómo conectar dos mundos sin relación aparente a través del tránsito de una frontera entre ellos que hace que cada uno de los mundos se transforme en el otro?



Friday, December 9, 2022

¿LIBERTAD DENTRO DE MATRIX?

 


Nuestra civilización es un sistema complejo descontrolado en régimen de sobrepasamiento dentro del sistema aún más complejo llamado biosfera. Nadie sabe cómo identificar la enorme cantidad de bucles de realimentación perniciosa que nos anclan a la trayectoria fatídica. Nadie sabe cómo intervenir introduciendo aquí o allá los pertinentes bucles virtuosos que nos devuelvan a la zona de control, y aún sabiendo cómo, nadie sabe cómo aunar el suficiente consenso global como para poder hacerlo.

Pese a ello, la gente sigue ansiando una solución sencilla a una problemática enormemente compleja. Estas soluciones sencillas suelen ser propuestas por oportunistas (ya sea un político, un youtuber o un cuñado) que buscan el beneficio derivado de poner a la masa de su lado. Y la solución milagrosa siempre carece de la suficiente objetividad y alcance holístico, siempre es subjetiva, parcial, interesada, por lo que, en su imposibilidad para atinar a ver que el problema en realidad es sistémico y no local, siempre está condenada a reducirse a una mera identificación de culpables.

Y ese es el estímulo que hace salivar al ciudadano medio, permitiéndole soñar con la disidencia, permitiéndole creer que puede luchar por conservar o recuperar su ficticia libertad dentro de una cárcel con paredes rosas donde las humedades ya no pueden disimularse. Esa cárcel es la Matrix, una cárcel de estimulación constante para nuestros sentidos que nos narcotiza, atomizándonos más y más, alejándonos más y más de la visión sistémica necesaria para contribuir a la formación de una conciencia colectiva que actúe de verdad en favor de la mejora de nuestro bienestar como especie.

Hoy me he topado con el enésimo video de Youtube donde el enésimo vendedor de elixir mágico prometía a los miles de moscas que acudían a su miel la ansiada libertad sin tener que salir de la Matrix.

El motivo de este post es que me ha sido imposible publicar a través de Youtube mi respuesta a ese video. Quizá porque contenía links a páginas web, o quizá porque se referenciaba a Antonio Turiel, o usaba palabras prohibidas como decrecimiento, quién sabe, es irrelevante la verdad. Y sé que los dueños de Youtube y del portal donde alojo mi blog son los mismos, pero al menos los algoritmos de censura aún no pueden evitar que mi comentario quede almacenado dentro de alguno de los energéticamente demandantes servidores de su nube. Lo sé, es muy triste todo, y sé que yo mismo también soy víctima de aquello que denuncio, aún así, ahí va la respuesta censurada.

*    *    *

El mensaje de este video es muy reduccionista, se reducen todos los problemas de nuestra civilización a la disfuncionalidad de la banca central, por lo que se defiende que TODO se solucionaría si triunfara de forma masiva la "maravillosa" red bitcoin.

"Comprar una barra de pan con bitcoins equivale al consumo eléctrico de un español durante 10 días"

Eso no parece que tenga mucho futuro en un mundo donde cada vez va a costar más energía obtener tanto la propia energía para hacer cualquier cosa como los materiales de minería necesarios para hacer high-tech. Es una realidad geológica con la que se ha topado (por insistir mucho en ello) nuestra híper-dopada civilización de la energía fósil.

Y no, ni los molinillos, ni el hidrógeno verde, ni la fusión nuclear van a impedir el inevitable declive metabólico en el que ya estamos inmersos:

Hoy día la electricidad supone un 20% de los usos energéticos, pero ni siquiera un país como Alemania, que se pone de modelo a seguir por su revolución verde (
Energiewende), apenas ha alcanzado a cubrir mediante energía renovable el 6% de su tarta energética. Pero es que su modelo renovable está saturado literalmente por motivos de espacio y de inestabilidad de la red, por ello, ni siquiera podrán llegar a cubrir mediante renovables ese 20% de la tarta energética que se destina a usos eléctricos. ¿Cómo se van a plantear además poder cubrir mediante renovables (a través de H2) otros usos no eléctricos (calor industrial, transporte pesado ... el 80% de la tarta) ya sea electrificándolos (llevaría décadas) o quemando directamente el H2, si ni siquiera les da para satisfacer la demanda eléctrica?

Fácil: colonizando la energía renovable de otros países.

Luego está el tema de la eficiencia del
H2 como vector energético. Debido a que hay que comprimirlo o enfriarlo mucho para su transporte, a que la molécula de H2 es muy pequeña y reactiva y lo corroe todo y se filtra a través de todo, por mucho que los benditos ingenieros sigan estrujándose los sesos, estamos después de décadas de investigación y desarrollo en rendimientos decrecientes en esta empresa, por lo que no mejorará mucho más la tecnología, y, desde luego, el panorama de inestabilidad global y escasez que se recrudece cada día no ayudará a que la tecnología de cualquier cosa mejore mucho.

Pero aquí, más que disquisiciones sobre cuál es la eficiencia de la electrólisis o del proceso completo, o cuáles son las pérdidas que hay desde well to wheel, hay que hablar del tema de la TRE (EROEI, tasa de retorno energético o energía neta, es decir, el cociente de la "Energía_obtenida_por_una_fuente" entre la "Energía_necesaria_para_explotar_la_fuente"). Pongamos que la TRE de la eólica es en promedio de 10 (muy optimista) y la de la fotovoltaica de 8 (muy optimista también). Bueno, pues si ponemos unas pérdidas de esa energía obtenida (numerador de la TRE), por vectorizarla a través del
H2, de, pongamos siendo optimistas, un 60%, eso significa, que la TRE del H2 desde la eólica se va a 4 [10-(0.6*10)] y que la TRE del H2 desde la fotovoltaica se va a 3.2 [8-(0.6*8)]. Pero el tinglado tecno-industrial intensivo que hay ahora en usos energéticos no se mantiene ni de coña con TREs por debajo de 8 (ni de 10).

Por tanto, aceptando que se impone por la fuerza una reducción de la empresa humana (decrecimiento de al menos 2/3) hasta ponernos por debajo de límites biogeofísicos, sería razonable proponer medidas económicas que la reorienten a lo verdaderamente necesario y no a la reproducción del capital pretendiendo que ésta pueda ser sostenible. Y ojalá que nos podamos permitir usar hidrógeno cuando el gas y el diésel ya sean prohibitivos, pero sería deseable destinarlo solo para cosas verdaderamente necesarias y desde la óptica redistributiva y de justicia social, vamos, que si se dedica a cochecitos privados o incluso a duchas calientes será solo para los ricos.

Con todo, no le veo futuro a la red bitcoin, más bien, con suerte, podrán proliferar los sistemas de monedas locales de baja tecnología y baja demanda de energía, porque el bitcoin, aunque tenga la virtud de la descentralización, solo se comprende en un mágico mundo donde la intensidad energética y la complejidad tecnológica solo pueden aumentar y en ningún caso disminuir.

 

Wednesday, November 16, 2022

No hay salida para Europa

 

 

A continuación la traducción (con ayuda de deepl) de otro artículo del genial 'B' (The Honest Sorcerer). Sigue con su contrainformación desmontando sin piedad el discurso dominante de rebaño con el que nos narcotizan a diario en torno a la crisis energética global y su focalización en Europa. El agradecimiento como siempre a Carlos Lorenz Benlloch, quien tradujo el artículo en primer lugar.


. . .


"Las civilizaciones mueren por suicidio, no por asesinato"
El difunto historiador Toynbee sostenía que cuando las civilizaciones se encuentran con un desafío que no pueden superar o resolver, prefieren suicidarse antes que dejarse asesinar por fuerzas externas. Sin embargo, dudo sinceramente que alguien de la clase política de Occidente haya leído a Toynbee, y mucho menos que se haya dejado influir por sus pensamientos... Sin embargo, aquí estamos en esta coyuntura histórica que marca claramente el final de siglos de dominio, colonización y explotación de Occidente, y junto con una inminente caída de la producción mundial de petróleo: el lento declive de la civilización industrial. ¿Qué hacemos ahora? ¿Somos lo suficientemente fuertes para dar un paso atrás y detener esta locura?

. . .

 Los sistemas que han tardado siglos en construirse y evolucionar hasta su forma actual no están dispuestos a renunciar a su dominio fácilmente. Lo que estamos presenciando hoy no es más que el comienzo de una larga lucha política, económica y tecnológica que durará (probablemente muchas) décadas en el futuro. El superorganismo económico que rodea el planeta está haciendo todo lo posible para mantenerse vivo un poco más mientras se le priva de energía. Primero se resquebrajará en dos grandes trozos, y luego, tras el desmoronamiento y la caída de su mitad más agotada, la otra seguirá su camino.

Con el proceso anterior en mente, hagamos primero un rápido barrido por las noticias económicas en Europa, donde nació la idea de la dominación occidental y donde parece encontrar su destino. Entonces, ¿cómo se ven las cosas en el inicio del largo descenso de Europa? A primera vista, parece que el continente ha llenado sus unidades de almacenamiento de gas hasta el borde y los buques de GNL hacen cola frente a los puertos europeos a la espera de ser descargados. Para el ojo inexperto estas noticias, junto con una considerable caída de los precios del gas TTF, podrían incluso transmitir un mensaje tranquilizador: 'Todo irá bien este invierno, ahora sólo hay que centrarse en la próxima temporada de frío'.

Esto, por supuesto, no podría estar más lejos de la realidad. A pesar de la alegre palabrería, la crisis en curso -la canibalización de las industrias europeas- no se detuvo ni un minuto. Los medios de comunicación occidentales se mostraron muy complacientes con la forma en que las fuentes alternativas han asumido el papel de Rusia en el suministro de gas, aunque lo hicieron sin abordar la cuestión de las cantidades. Sí, hay (algo) más gas procedente de lugares como Azerbaiyán, Noruega o Estados Unidos, pero la cantidad no se acerca ni de lejos a la que solía llegar a través de los gasoductos desde Siberia.

Un pensador crítico podría preguntarse en este punto: ¿cómo podríamos haber llenado nuestro almacenamiento en Europa entonces? La respuesta oficial es que la gente y la industria habían estado ahorrando energía al no encender la calefacción en este clima suave de otoño. Como alguien que ha pasado años en la fabricación (de productos de alta intensidad energética), esta afirmación me olió inmediatamente a chorrada. Mirando detrás de la alegre palabrería, y escarbando en los pozos de los departamentos de noticias de energía y economía, la respuesta se reveló rápidamente:

La caída no se debe sólo a que las empresas industriales están bajando los termostatos, sino que también están cerrando plantas que quizá nunca vuelvan a abrir.


En otras palabras: la desindustrialización ya está en marcha. El artículo continúa explicando:

Las industrias que hacen un uso intensivo de la energía, como el aluminio, los fertilizantes y los productos químicos, corren el riesgo de que sus empresas trasladen permanentemente su producción a lugares donde abunda la energía barata, como Estados Unidos. [...] La Agencia Internacional de la Energía estima que la demanda europea de gas industrial cayó un 25% en el tercer trimestre con respecto al año anterior. Los analistas afirman que los cierres generalizados han tenido que estar detrás de esta caída, ya que el aumento de la eficiencia por sí solo no produciría tal ahorro.


El autor cita a Chris Heron, de la asociación industrial Eurometaux, para añadir peso a estas palabras:

"Históricamente, cuando se producen estos cierres temporales, los cierres permanentes vienen como consecuencia"

Ahora que la mitad de sus fundiciones de zinc y aluminio están apagadas, junto con el 70% de su producción de fertilizantes, no es en absoluto exagerado decir que Europa puede ver forzada la desindustrialización como resultado de la crisis energética:

Que la Unión Europea se dirige a una recesión es ahora bastante claro para cualquiera que observe los indicadores. El último de ellos -la actividad manufacturera de la eurozona- cayó al nivel más bajo desde mayo de 2020.

La lectura de octubre del PMI de S&P Global también señaló una recesión inminente, cayendo en el mes y siendo la cuarta lectura mensual por debajo de 50 -una indicación de una contracción económica.

Sin embargo, en una noticia quizás peor, el conglomerado alemán BASF dijo el mes pasado que se contraería permanentemente en su país de origen y se expandiría en China.


Sin duda, no es lo que la sabia clase dirigente europea esperaba a principios de abril. En respuesta, las empresas -las que tienen los medios técnicos, al menos- están pasando a quemar gasóleo de calefacción y gasoil, lo que agrava aún más la crisis del gasoil. (Que se debe principalmente, no a la falta de capacidad de refinado o a las huelgas, sino a la lenta disminución del tipo de petróleo adecuado para fabricar este combustible, que las sanciones sobre el petróleo ruso agravan aún más... Aunque hablaremos de este tema más adelante).

Pensando en la cordura de los políticos europeos, este cambio al gasóleo -junto con su crisis de suministro- me hizo preguntarme, sin embargo, hasta qué punto es prudente cerrar las importaciones de petróleo ruso a partir de diciembre y de productos refinados a partir de febrero (incluyendo el mismo combustible que necesitamos más para sustituir al gas natural). 'No hay problema, entonces invertiremos en energías renovables'.

. . .


Los esfuerzos occidentales por asegurar el suministro no sólo de energía, sino también de los minerales clave utilizados en los vehículos eléctricos y las infraestructuras renovables, también están en riesgo por los altos precios de la energía. No debería sorprender entonces que, como resultado, una cuarta parte de la capacidad de fabricación de energía solar y baterías de Europa esté en peligro.

Como he explicado muchas veces en este blog, aunque el sol y el viento sean abundantes (al menos en primavera y verano), los materiales necesarios para construir paneles, motores eléctricos, baterías y turbinas requieren combustibles fósiles en cada etapa de su ciclo de vida. Estos productos son tan dependientes del petróleo como los SUVs (Vehículo Deportivo Utilitario) que pretenden sustituir. Sí reducen las emisiones totales de CO2, pero como no pueden producirse sin quemar combustibles fósiles, estas "soluciones verdes" son sólo una extensión de la infraestructura de carbón, petróleo y gas, no una sustitución.

Por tanto, no debería sorprender que la repentina reducción de las importaciones de gas natural (una consecuencia de la guerra económica que se está desarrollando), y la consiguiente volatilidad de los precios arrojen muchas dudas sobre el plan energético "verde" de Europa:

Como los precios de la energía han aumentado todos los costes, incluidos los de los materiales necesarios para las infraestructuras renovables, los modelos de inversión basados en los bajos precios de la electricidad producida de forma renovable están en duda.


Esta crisis autoimpuesta ha dejado muy claro lo dependientes que son la eólica y la solar de los combustibles fósiles baratos, no sólo en términos técnicos, sino también desde el punto de vista de la inversión. Recuerden que cuando (y no si) el resto del mundo empiece a sentir el dolor causado por la lenta disminución de la disponibilidad de combustibles fósiles, esto se convertirá en nuestra realidad compartida, en todos los continentes.

. . .


Entonces, ¿fue por accidente o por un mero error político que Europa haya recibido el primer golpe de la desindustrialización? Yo diría: ni lo uno ni lo otro. Esto ocurre no sólo porque ha sido Europa la que ha agotado primero sus combustibles fósiles en una carrera de industrialización y dos guerras mundiales, sino porque sus líderes fueron "persuadidos" de ir primero donde otros seguirían. Me explico.

Después de que las dos primeras guerras mundiales pusieran fin a la colonización y dejaran gran parte del continente devastado, Europa en general y Alemania en particular se han convertido en un territorio ocupado de facto durante el resto del siglo XX. El actual conflicto con Rusia se debe en gran parte al hecho de que, tras el colapso del bloque oriental entre 1989 y 1991, la mitad occidental -bueno, cómo decirlo- siguió siendo leal a su libertador y continuó expandiéndose hacia el este, animando finalmente a Ucrania a unirse a sus filas en 2014.

¿Fue entonces una decisión independiente de Europa renunciar a su ejército, mientras permitía que la alianza de la que forma parte se expandiera hacia el este? Algunos argumentarían, por supuesto, pero para usar una analogía astronómica, no es por accidente que Júpiter, el mayor de todos los planetas, no tenga vecinos cercanos: ha aplastado a todos los planetas a su paso dejando un cinturón de meteoritos entre él y el resto de los planetas interiores. Ahora, sólo le siguen sus satélites más cercanos.

Según el brillante paralelismo histórico expuesto por Michael Hudson, Europa tuvo que "besar el anillo imperial" y no le quedó más remedio que unirse a la "santa cruzada" contra las potencias emergentes de Eurasia. Primero tuvo que renunciar a su ejército, luego a su política y ahora, con la guerra de sanciones (marcada por la explosión de Nord Stream 1 y 2), a su fuerza industrial y a su independencia.

Ciertamente, parece que el fantasma de Hastings Lionel Ismay, el primer secretario general de la OTAN, todavía nos persigue hoy. En una ocasión bromeó diciendo que el propósito de la OTAN es "mantener a la Unión Soviética fuera, a los estadounidenses dentro y a los alemanes abajo", un dicho que desde entonces se ha convertido en una forma común de describir la dinámica de la OTAN.

Para comprobar que esta idea no es una mera ocurrencia de un profesor de economía descarrilado y de un general fallecido hace tiempo, basta con que el propio think tank de política exterior estadounidense, RAND Corporation, admita que no existe autonomía estratégica europea alguna:
 

"La autonomía estratégica de Europa está íntimamente ligada a las acciones e intenciones de Estados Unidos, a su política interna, así como a su política exterior, de defensa y de seguridad y a su proyección de poder en el exterior".

No sé usted, querido lector, pero yo prefiero estar íntimamente ligado a mi mujer que a una superpotencia nuclear empeñada en proyectar su poder en todo el mundo.

. . .


Pero Europa no es la única que se encuentra en esta situación. Visto así, no es de extrañar que, mientras EE.UU. dirige lentamente su atención hacia China, Canadá ordene a las empresas chinas que se desprendan de su explotación de minerales críticos allí. (Ya saben, es mejor estar preparados en caso de que el próximo ataque de proyección de poder golpee "a regañadientes" al mayor productor mundial de metales críticos sobre el Pacífico...)

No es difícil ver cómo el despliegue de la desglobalización y la rápida evolución de la ruptura entre los antiguos socios comerciales están completamente impulsados por ideologías políticas destinadas a mantener el dominio económico y militar de Occidente, y de un país en particular.

¿Qué tiene esto que ver con la producción de energía? Pues bien, la ruptura de las relaciones comerciales ya está perturbando las cadenas de suministro y podría aumentar los costes de la energía solar y eólica en un 20-25% adicional para 2030. Esto se suma a cualquier otra subida de costes debida a la creciente escasez de combustibles fósiles y al coste energético cada vez más elevado de la extracción y el refinado de los metales necesarios para la "transición", lo que hace aún más cuestionable su éxito.

En este sentido puramente económico, las políticas seguidas por Occidente no sólo conducirán a la pérdida de poder en muchas partes de Europa, sino también pronto en Estados Unidos. Hay que recordar que se aproxima un rápido declive de la producción de petróleo y gas, lo que pone en peligro cualquier intento de cambio a las "energías renovables", como se ha explicado en el caso de Europa. Como dijo un ejecutivo petrolero estadounidense

"Es probable que el esquisto se desplome en cinco años, y la producción de Estados Unidos se reducirá entre un 20 y un 30 por ciento rápidamente. Cuando lo haga, será como ver la escena de la apisonadora en Austin Powers. Los precios del petróleo a finales de la década de 2020 serán algo digno de ver"

¿Quién quedaría entonces ayudando a Estados Unidos? ¿Los saudíes? ¿Venezuela? ¿Irán? '¡Vamos, tiene que haber alguien! ¿Ideas, alguien...?'


Occidente ha cometido un grave error. En lugar de construir relaciones duraderas y mutuas, y de negociar un final pacífico de esta bonanza de combustibles fósiles de una sola vez -participando en un lento y manejable decrecimiento de la economía global- su clase dirigente ha intimidado a los aliados para que le obedezcan y les han obligado a renunciar a sus negocios. Mientras tanto, ahora amenazan abiertamente a todos los demás que no cumplan con sanciones, confiscación de bienes, invasión militar y cambio de régimen. El tiempo dirá hasta qué punto esta estrategia es acertada en una época de recursos limitados. Pero yo no apostaría por su éxito.

Hasta la próxima vez,

B